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Este primer ejemplo del fenómeno de las inflaciones espirituales del ego es un caso bastante extremo. Es el caso triste y horrible del falso gurú que se hizo llamar “Antares de la Luz”. Antares de la Luz lideró una secta de pocos integrantes en Chile en la cual sacrificó y quemó vivo a un bebé de dos días a quién llamó ‘Jesús’ – su propio hijo – y que más tarde huyó a Perú y se suicidó ahorcándose.

En la carta natal, Plutón está en Libra conjunto al Nodo Norte en Libra en la Casa VII. Una correlación de Libra, la Casa VII, son los “extremos” de cualquier dinámica psicológica. El Nodo Sur de la Luna está en Aries en la Casa I, y está regido por Marte Rx en Leo, que forma un trígono con el Nodo Sur, y ambos forman un Gran Trígono de Fuego con Neptuno en Sagitario. Marte Rx está conjunto al Nodo Norte de Neptuno. Estos símbolos grafican directamente la inflación egocéntrica. Los delirios de grandeza espiritual estaban en este caso totalmente desatados y fuera de control. El tipo decía ser nada menos que ‘Dios’, el único creador.

Antares de la Luz

Antares exigía obediencia absoluta a los miembros de la secta. La orientación autoritaria es propia del arquetipo de Leo, que se ve a sí mismo como el centro de su realidad, y espera que los demás actúen como extensiones vicarias de su voluntad personal. Les decía a sus seguidores que su salvación dependía de renunciar a sus egos y seguir su voluntad. Esto está simbolizado a la vez en la oposición de la Luna/Quirón en Tauro, Casas I y II, con Urano/Vesta en Escorpio en la Casa VIII regido por Plutón en la Casa VII. Estaban obligados a trabajar y el dinero que obtenían era para los bolsillos del líder.

Antares de la Luz - foto 2

También en estos símbolos está todo un tema con la glorificación de su propio falo -Marte Rx en la Casa V, Leo, en trígono con Neptuno en Sagitario. Las mujeres de la secta debían ser ‘esposas’ del líder, y tener sexo con él y con nadie más. Esto es un complejo de Adonis, y un complejo de ‘macho alfa’. De hecho el asteroide Adonis está conjunto a Urano/Vesta en Escorpio en la Casa VIII. La relación del pene o falo con la boca está aquí significada en la conexión de Marte con los Nodos Lunares, y a la vez en la ya referida oposición Luna/Quirón en Tauro con Urano/Vesta en Escorpio. Marte en Leo es el foco de una t-cuadrada con la Luna de la Casa II y Urano en Escorpio. La boca se correlaciona con la Luna, el pene se correlaciona con Marte y con Escorpio, mientras que el ‘falo’ como símbolo se correlaciona con Leo, la Casa V, el Sol. Con el trígono de Marte en Leo con los planetas de Sagitario, el tipo normalmente tenía un pene de tamaño más bien grande. Las mujeres debían beber su esperma para obtener sanación y la salvación de sus Almas. El asteroide Dionisio está conjunto al Sol. El asteroide Lust (lujuria) está en Aries, Casa I, conjunto al Nodo Sur.

Si alguien se resistía a sus exigencias u órdenes, Antares le decía que debían pagar sus karmas, desprendiéndose de sus egos, y que se quemarían en el infierno si desobedecían. Ejercía intensas manipulaciones psicológicas y emocionales, incluyendo dinámicas de aislamiento forzado de algún miembro si eso era necesario. Las dinámicas de abuso de poder y maltrato psicológico están reflejas también en que Nessus está Rx en cuadratura a los Nodos Lunares, y opuesto al asteroide Narciso en Capricornio, también cuadrando a los Nodos.

Las prácticas rituales de la secta estaban intensificadas con el uso de alucinógenos – Neptuno, Sagitario.

Este es un caso de inflación espiritual del ego que se manifestó en combinación con una intensa influencia de la energía del mal. La influencia del mal se correlaciona astrológicamente con Escorpio, la Casa VIII, y con Lucifer. Aquí Lucifer en Sagitario está conjunto al Nodo Sur de Marte, y ambos forman un trígono con Marte Rx en Leo. Lucifer está opuesto al asteroide Samadhi Rx en Géminis. Lucifer está de hecho exactamente conjunto a la estrella fija Antares, de la constelación de Escorpio!

Al momento de nacer su hijo, que Antares sacrificó al segundo día de nacer, Lucifer en tránsito estaba exactamente conjunto al Sol natal de Antares. Había identificado a su propio hijo como el anticristo. El Sol natal está conjunto a Mercurio Rx en Capricornio, el cual forma un Gran Trígono de Tierra con Saturno Rx en Virgo y con la Luna/Quirón en Tauro, y está opuesto a Júpiter Rx en Cáncer, Casa III, que es el regente de los planetas de Sagutario. Tener un hijo significaba tener que asumir responsabilidades, y perder su sentido de libertad irrestricta- el Nodo Sur de la Luna en Aries, regido por Marte Rx en Leo en la Casa V, etc. Habría implicado ‘traer a tierra’ su delirio, e insertarse en la sociedad de alguna manera relevante y real, en función de la ley natural de los hijos y las dinámicas familiares. Habría implicado tener que poner a la mujer en primer lugar, antes que a sí mismo, y habría demandado volverse responsable de sus propias acciones-una lección no aprendida en el pasado, con Saturno Rx en Virgo y Mercurio Rx en Capricornio. En suma, asumir la paternidad habría demandado alinearse de vuelta con leyes naturales, en vez de seguir creyendo su propia cosmología delirante. Llamó Jesús a su hijo, y lo mató, en virtud de su identificación egocéntrica con el Dios, único creador’ – Marte en Leo, Casa V, etc. Al hacerlo, reprimió todo resto de ternura o de amor que aún podían existir en su conciencia en ese punto. Evadió su responsabilidad como padre, como esposo, y luego evitó la acción de la justicia y del juicio público al quitarse la vida, dejando tras de sí una profunda huella de sufrimiento y trauma para el pequeño grupo de sus seguidores. Con la oposición de la Luna en la Casa II en Tauro a Urano en Escorpio en la Casa VIII, y Plutón conjunto al Nodo Norte de la Luna, la muerte por ahorcamiento parece ser una repetición de experiencias de vidas anteriores.

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Quisiera hablar sobre las inflaciones espirituales del ego, o ilusiones egocéntricas de grandeza espiritual, describiendo sus dinámicas principales y dando algunos ejemplos que sirvan para demostrar cómo podemos identificar esas dinámicas en una carta natal. Se trata de un tipo de experiencia que muchas Almas pueden crear al alcanzar un cierto nivel de avance evolutivo, específicamente la segunda subetapa de la condición evolutiva Espiritual. Si alguien necesita estudiar o leer previamente cuáles son en general las etapas y subetapas evolutivas naturales, le sugiero que lea este artículo de Jeff Green ‘La Esencia de la Astrología Evolutiva’, en este link:

http://schoolofevolutionaryastrology.com/school/espanol/la-esencia-de-la-astrologia-evolutiva.

Lo que sucede es lo siguiente: desde el comienzo de la primera subetapa Espiritual, o incluso desde la última parte o los últimos dos tercios de la condición Individuada las Almas comienzan a buscar sistemas de creencias de naturaleza espiritual que integran o se conectan con tipos de prácticas de meditación. Esto se basa en deseos que existen en esas Almas de conocer la Fuente de todas las cosas, que es la fuente interior de la conciencia individual de cada persona. Al comienzo de la primera subetapa espiritual generalmente las Almas buscan y prueban con varios sistemas, y en algún punto comienzan a alinearse con un sistema y a practicar regularmente. Eso ocurre a lo largo de muchas vidas. En cierto punto, los sostenidos esfuerzos y miles de horas acumuladas de meditación comienzan a dar sus frutos más sabrosos: el individuo comienza a tener las primeras experiencias de conciencia no-duales o de conciencia cósmica, también llamadas ‘samadhi’. En esas experiencias la conciencia individual se desplaza desde el ego hacia el Alma y la Fuente del Alma – o fuente o raíz de la conciencia. Cuando esas experiencias comienzan a producirse de forma más frecuente ocurre la transición a la segunda subetapa espiritual, en la que el Alma experimenta otras formas de samadhi en la expansión de conciencia que está actualizándose en esa subetapa evolutiva.

Existe el potencial arquetípico durante la segunda subetapa Espiritual – e incluso desde la última parte de la primera subetapa en algunos casos – de que el individuo crea que está más evolucionado de lo que está realmente, y que cree ilusiones de grandeza espiritual o intoxicaciones espirituales del ego.
Estas precisiones sobre las etapas y subetapas son necesarias desde el punto de vista de la AE, porque existen dinámicas que sólo ocurren y son arquetípicas de etapas o estadios naturales que todas las Almas atraviesan en su viaje. Cualquiera puede observar que no todas las personas están igualmente evolucionadas. Por ejemplo, Trump y Bernie Sanders. Trump es parte del consenso social de su sociedad y Sanders representa ideales y valores Individuados. Ese tipo de diferencia está en pie porque un Alma ha avanzado o recorrido más que la otra, por las razones que sean, incluyendo el simple hecho de que no todas las conciencias individuales son creadas al mismo tiempo, y en consecuencia algunas Almas han vivido muchas más vidas que otras. En algún punto, a su debido tiempo, tras millares de encarnaciones, cada Alma completará su propio viaje de regreso a casa.

El punto aquí es que cada conciencia individual o Alma atraviesa en su viaje por diversas etapas sucesivas de desarrollo o evolución que están definidas por dinámicas arquetípicas propias. Es necesario determinar, a través de observación, en qué etapa evolutiva se encuentra el cliente, a fin de poder interpretar correctamente los símbolos de la carta natal, de una manera que refleje la realidad de esa persona, en vez de una realidad proyectada. Cuando un cliente se encuentra en una condición evolutiva individuada, la evolución de su Alma está centrada en descubrir su propia individualidad única a través de liberarse de formas de ser del consenso y de todo tipo de ‘creencias’ que lo han condicionado en el pasado. Estas Almas no están buscando conocer directamente al Espíritu – eso ocurrirá más adelante, sólo después de que el individuo descubra y libere su propia individualidad lograda – Urano – lo cual coincide con el descubrimiento del universo interior, los primeros vistazos. En ese punto el individuo ha comenzado a necesitar, para situar la propia experiencia, referentes que están más allá de la cultura y las culturas en el planeta: referentes cósmicos, intemporales o eternos. Así se produce la transición a la condición evolutiva espiritual donde se manifiestan inicialmente los buscadores espirituales, y más adelante comienzan a ocurrir las experiencias de conciencia cósmica, y con ello, la transición a la segunda subetapa.

Aquí es donde ocurren arquetípicamente, frecuentemente aunque no necesariamente en todos los casos, las intoxicaciones espirituales del ego, que pueden tener manifestaciones de distinto tipo y grado. Estas ocurren debido a que en los samadhi se desplaza el centro de gravedad de la conciencia desde el ego al Alma. Sin embargo, luego el centro de gravedad la conciencia del individuo necesita naturalmente retornar al ego. Según enseña la AE, el problema aquí es que en esa etapa no se ha producido aún una real purificación del ego. El centro de gravedad de la conciencia rebota desde la conciencia cósmica a la conciencia del ego, y el ego por sus propias razones confunde una y otra, y valoriza delusoriamente los deseos que existen a nivel de su ego. Típicamente creen en ese punto tener más realización espiritual que la que tienen, o ser la encarnación de algún ser muy evolucionado y especial. Algunos creen estar en alguna de sus últimas encarnaciones, y otras cosas por el estilo. En algún punto, en alguna vida, el globo de inflación del ego debe ser pinchado, y estos individuos típicamente experimentan ‘caídas’ desde posiciones de autoridad espiritual, y diversas crisis muy intensas, las cuales tienen la intención de humillar al ego. Sólo una vez que el ego es humillado y se vuelve totalmente honesto, esas Almas se alinean de vuelta con su Fuente, y se produce la transición a la tercera subetapa Espiritual. Según estas enseñanzas de la Astrología Evolutiva – la cual proviene de Yukteswar el Guru de Yogananda – sólo ahora se produce el último tipo de samadhi, y el centro de gravedad de la conciencia se desplaza definitivamente del ego al Alma. Es en ese nivel de desarrollo evolutivo que se manifiestan los verdaderos Maestros espirituales y los Gurúes, no antes. Aquí las Almas están trabajado aceleradamente, y sin vuelta atrás, en la eliminación de las impurezas que siguen existiendo en sus Almas o en los egos. Esas Almas aparecen como verdaderos gurúes, y evolucionan hasta convertirse en Avatares.

Comprender las etapas y subetapas evolutivas nos permite entender qué son las inflaciones espirituales del ego como fenómeno específico. Personas en otros estados evolutivos pueden manifestar dinámicas de inflación del ego – si es necesario podremos también dar ejemplos de esos casos – pero la naturaleza del fenómeno es distinta y hay dinámicas específicas que tomar en cuenta. Reitero, los delirios de grandeza espiritual se producen en la segunda subetapa de la condición Espiritual, y pueden manifestarse desde la última parte de la primera subetapa. La condición evolutiva Espiritual en total es de la naturaleza de Neptuno. La segunda subetapa de ella, también es de la naturaleza de Leo.

Se trata de individuos que están en una situación en la cual confunden aspectos de su propio ego, o deseos existentes a nivel del ego, con lo divinidad interior, o con la voluntad de Dios. Debido a que se trata de Almas avanzadas espiritualmente, algunos de estos individuos pueden tener algunas capacidades especiales desarrolladas o siddhis, y utilizarlos de formas delusorias o egocentradas. Algunos elegirán delusoriamente desarrollar esos poderes, en vez de enfocarse en conocerse a sí mismos y conocer al Espíritu del que proviene todo poder. También es frecuente que crean tener ciertos poderes o capacidades especiales en un nivel que en realidad no tienen. De aquí se derivan una serie de dinámicas posibles. Por ejemplo, algunos de estos individuos se presentan a sí mismos como Maestros, y en algunos casos atraen seguidores o discípulos, a quienes entregan enseñanzas no realizadas o verificadas experiencialmente, o directamente falsas o que mezclan verdades con mentiras. Dependiendo de las dinámicas no resueltas a nivel del ego, cada falso maestro creará sus propias distorsiones. Por sus propias razones, seguidores o discípulos se verán atraídos hacia tales personajes – en parte importante debido a que estarán buscando verdaderas enseñanzas espirituales – y en algún punto, necesariamente experimentarán distintos tipos de crisis y decepción o desilusión.

Hay que señalar que la probabilidad de ese tipo de experiencias es dependiente de las condiciones de integración y auto-conocimiento emocional del individuo. Son carencias y experiencias de daño emocional profundo, con el impacto que estas han tenido en la auto-imagen o ego del individuo – Luna – las que muchas veces van a condicionar una respuesta egocéntrica que de alguna manera acomode o compense el dolor, la inseguridad emocional no resuelta o las fallas o imperfecciones percibidas del individuo. En tiempos patriarcales como estos, y las prácticas de crianza masivamente en uso desde hace 8500 años, es evidente que muchas Almas pueden estar predispuestas a crear ese tipo de experiencia al llegar a esa etapa de su viaje individual. En términos arquetípicos esto se basa en que la inseguridad emocional y el dolor emocional en el entorno temprano son experiencias que de hecho intensifican la experiencia de ser separado – Marte – en comparación con la experiencia de acogimiento, protección y nutrición intrínseca en la experiencia biológica natural del bebé y el niño con la madre – Luna – que es una situación de conexión, de unión e integración a todo nivel. Por esto es que los modelos de crianza patriarcales, represivos, autoritarios, castigadores, moralistas, basados en la exigencia, etc.  – Saturno – han tenido un impacto directo en crear tipos de egos inseguros, dañados, etc., lo cual puede alimentar los deseos de separación que se manifiestan a través del ego, y así crear un tipo de ego que a través de ciertas dinámicas se siente más especial, distinto, o separado que lo que es realmente.

Hay que decir también que no todos los individuos que crean una inflación espiritual del ego son iguales. Hay casos y casos, y manifestaciones más groseras a veces y manifestaciones más sutiles en otros casos, o más o menos peligrosas, etc.  Ejemplos típicos de individuos en esa situación son Osho Rajneesh, Elizabeth Claire Prophet, Ramtha, ZZ knight, Rasputín. En Chile un caso reciente fue muy notorio por lo espantoso, el de ‘Antares de la Luz’.

A fin de identificar estas dinámicas, y sus tipos de manifestaciones en cada caso, a través de la carta natal, nos enfocaremos en los siguientes símbolos:

* Neptuno, la Casa XII, Piscis, incluyendo los Nodos de Neptuno, es decir,

* El Nodo Sur de Neptuno que está colectivamente en Acuario, y la posición de Urano, su planeta regente. Esto se correlaciona directamente con las raíces originales y memorias de la espiritualidad natural en los tiempos antiguos; a la vez, se correlaciona con las dinámicas de liberación respecto a los contenidos del inconsciente colectivo, doctrinas y creencias de naturaleza ilusoria.

* El Nodo Norte de Neptuno en Leo, con la posición de su regente, el Sol. El Nodo Norte de Neptuno en Leo se correlaciona en este contexto con la auto-actualización de tipo espiritual que necesita tener lugar, por un lado, y por el otro lado con la intensidad concentrada del sentimiento ilusorio de ser especial, importante o superior.

* También por supuesto es necesario observar por lo ya dicho la estructura del ego: la Luna, Cáncer y la Casa IV, los Nodos Lunares con sus regentes y planetas que forman aspecto al eje de estos Nodos, las Casas y Signos de estos y sus aspectos con otros planetas, etc., y Saturno, Capricornio, la Casa X.

* Plutón por supuesto, porque Plutón – el Alma – es la base de la carta natal, al reflejar los tipos de deseos de fondo que existen en cada Alma individual, y que están en la base de todas las experiencias que cada Alma crea.

También dentro de este tópico hablaremos sobre el papel de Mercurio en relación con las dinámicas de inflación del ego, desde dos perspectivas. Por un lado, una dinámica típica cuando existe una inflación del ego es que el individuo confunda entre el conocimiento realizado o experiencial que posee, con mera información recogida de distintas fuentes que puede ser relativamente verdadera o correcta o totalmente artificiosa, errónea o falsa. Algunos de estos individuos confunden sus propios pensamientos emanados del ego, de pensamientos emanados del Alma o mensajes provenientes de otras fuentes. Por otro lado, es relevante poder determinar los tipos de información, y las forma de encontrarla, que pueden ayudar al Alma a resolver la inflación espiritual del ego y realinear al individuo con sus intenciones evolutivas de fondo. Esto se basa en que Mercurio es el regente natural de Virgo y de Géminis, que está en oposición y cuadratura natural con Piscis, y con Sagitario, y tiene así la función de discriminar entre lo real y lo ilusorio, lo falso y verdadero, lo actualmente realizado y lo meramente intelectual. Mercurio es también el regente planetario del Nodo Norte de Urano que se encuentra colectivamente en Géminis en cada carta natal, siendo Urano por su parte el regente del Nodo Sur de Neptuno en Acuario. Esto implica que la función de Mercurio ha de servir a la liberación del individuo respecto a todo tipo de ilusiones y falsas creencias que son parte del inconsciente colectivo, a fin de permitir la realización de lo que es real.

Hay que señalar que no basta que exista tal o cual signatura de planetas o símbolos en la carta natal para determinar que existe una inflación espiritual del ego, sino que también es necesario, como en cualquier astrología seria, correlacionar esos símbolos con la realidad observada del individuo, reflejo de las decisiones que su Alma ha tomado en la vida presente, relativas a las dinámicas y orientaciones pre-existentes.

(… continuará …)

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Neptuno se correlaciona con el fenómeno de la conciencia, en todas sus posibles formas y manifestaciones. La conciencia es análoga al agua: puede adoptar cualquier forma, dependiendo del contenedor en que se encuentre. La forma de la conciencia, o estructura de la conciencia, astrológicamente hablando, se correlaciona con Capricornio, y Saturno. Para el ser humano, la conciencia-Neptuno, Piscis-adopta la forma de la conciencia humana. La forma de la conciencia humana es distinta, por ejemplo, de la forma de conciencia que tiene una planta. La forma de la conciencia humana implica, entre otras cosas, que normalmente sólo podemos conocer aquello que se encuentra enmarcado dentro de la realidad espacio-temporal-Capricornio. También implica que normalmente sólo conocemos aquello que podemos percibir a través de los sentidos.

Piscis es el último arquetipo del Zodiaco. Representa la culminación del viaje evolutivo, iniciado en Aries-la separación original. Representa, en consecuencia, el anhelo y el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. El retorno a la Fuente de la Creación se produce como consecuencia de agotamiento de los deseos de separación. Los deseos de separación emanan del Alma. El Alma-Plutón, Escorpio-posee una naturaleza dual de deseos: por una parte, el deseo de separarse y constituirse como algo distinto e independiente de todo lo demás. Por otra parte, el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. Los deseos de separación, representados por Aries-la causa de la encarnación en primer lugar, dan lugar al sentido de separación e independencia de naturaleza egocéntrica, y el carácter extremo del sentimiento de separación que se manifiesta a través del Ego-la Luna, Cáncer. Debido al condicionamiento patriarcal que define estos tiempos-Capricornio, este sentido de separación del Ego, alcanza un punto extremo-Libra, en que el individuo se identifica totalmente, y únicamente, con su existencia a nivel egocéntrico, y sus deseos de naturaleza egocéntrica. Piscis, y Neptuno, representan lo que se ha llamado el “anhelo de trascendencia”. Trascendencia de qué? Trascendencia de los confines determinados por la realidad espacio-temporal-Capricornio. En el Zodiaco existe este trígono natural entre Cáncer, Escorpio, y Piscis: el Ego (Cáncer), el Alma (Escorpio, la fuente del Ego), y la Fuente del Alma (Piscis). Este trígono natural refleja que el deseo de trascendencia, que se traduce en la progresiva espiritualización de la conciencia a lo largo de muchas vidas, se traduce a la vez en el proceso a través del cual el Ego-la porción consciente  de la individualidad propia con la que el Alma se identifica-se va redefiniendo a sí mismo, de manera de identificarse progresivamente con aspectos mayores del Alma.

Jeffrey Wolf Green solía usar la metáfora de la ola y el océano para ilustrar este punto. La ola se eleva progresivamente sobre la superficie del océano, coge momento, y desde el punto de vista de la ola, llega a experimentarse a sí misma como distinta y separada de su fuente-el océano. Y, sin embargo, el destino de la ola es: volver al Mar. Igualmente, el destino del Ego es volver a su fuente-el Alma-y el destino de Alma es volver a la Fuente que la creó.

A través de la evolución del Alma, a lo largo de muchas, muchas vidas, el foco de la conciencia-el Ego- se va situando cada vez más profundamente al interior del Alma, y de la Fuente del Alma, hasta identificarse finalmente con la Fuente-el Océano-Piscis, Neptuno.

El arquetipo de Piscis, y Neptuno, entonces, refleja el anhelo inherente de la conciencia de retornar a la Fuente, y por derivación, el anhelo de trascender los confines espacio-temporales y los parámetros que definen la existencia separada. Cualquier persona que realmente esté familiarizada con la vida espiritual, o la meditación, estará de acuerdo en que esto implica un largo proceso. Desde un punto de vista último, no dual, el camino de retorno a la Fuente consiste en la progresiva eliminación de la ilusión de separación- la ilusión de la dualidad. Y sin embargo, es un largo camino para llegar a realizar conscientemente esta Verdad Última. Como Piscis representa el anhelo de volver a Casa, representa también la ilusión de ya encontrarnos allí, antes de haber recorrido este largo camino. Esta ilusión fundamental, fruto de un anhelo fundamental, se manifiesta potencialmente en todo tipo de ilusiones, delusiones, y delirios. Por ello es que Piscis, y Neptuno, se correlacionan con todo tipo de psicosis, y esquizofrenias, como reflejo del rechazo de las condiciones que definen la existencia mundana, y a la vez, de la resistencia a abrazar conscientemente el “impulso trascendente”. Neptuno se correlaciona anatómica y fisiológicamente, con la glándula pineal, la cual secreta una substancia que se llama melatonina. La melatonina posee la capacidad de desdibujar los límites de nuestra percepción ordinaria, y por ello es que induce todo tipo de estados “anormales” de conciencia, como los que experimentamos en los sueños, las visiones, etc.

En el Zodiaco, Piscis está naturalmente opuesto a Virgo, regido por Mercurio, y en cuadratura con Géminis, también regido por Mercurio. Frente a la totalidad de la experiencia posible de la conciencia en cualquier nivel-Piscis, Neptuno, Virgo y Géminis, se correlacionan con la necesidad adaptativa de la conciencia de operar en términos lineales, paso a paso, A-B-C, al interior de la dualidad, para purgar progresivamente el error, la ignorancia, y la ilusión: para establecer la realidad-Virgo-en contraste con la ilusión. Sin duda, un rol  mucho más modesto en la conciencia, en comparación con Neptuno, pero sin embargo, totalmente necesario: por ello es que existe. Esto se denomina purgar la dualidad con la dualidad.

Como ejemplo de lo que es la ilusión, cuántas personas albergan actualmente la ilusión de que, aquello que llamamos “el mal”, no existe? Si bien esto es cierto en términos últimos, sin embargo, al interior de la Creación manifestada, dentro de la ilusión de dualidad  en que vivimos por determinadas razones, esto no es verdad. Más bien es cierto exactamente lo contrario: que el mal existe, y es una fuerza destructiva y muy poderosa cuya influencia podría dañar nuestras  vidas si no somos capaces de establecer de qué maneras actúa en nuestras circunstancias; y que, además, es una fuerza que se enseñorea por el mundo y es la causa de guerras, violencia, enfermedades, y desequilibrios ecológicos y sociales creados por el hombre condicionado por la influencia de esa energía.

Por qué no podemos simplemente vivir en la no-dualidad? Porque la existencia dual en que vivimos ha sido creada por cada uno de nosotros por los propios deseos duales de cada individuo. Como primer punto, es necesario disipar la ilusión de haber llegado a la no-dualidad, siendo capaces de conocer cuáles son nuestros deseos de separación, los cuales han creado nuestra propia realidad dual. Sólo a través de la función del pensamiento lineal-Mercurio-, como antídoto perfecto para el deseo y la ilusión de haber llegado a donde todavía no llegamos, podemos ver claramente cuál es la relación entre los deseos de separación y cada una de las experiencias que creamos para nuestras vidas.

Desde un punto de vista alquímico, Neptuno y Piscis representa la necesidad de refinar nuestra naturaleza de deseos-Tauro, la Casa II, Venus. Neptuno es la octava superior de Venus, y Piscis está en sextil con Tauro, y en inconjunción con Libra. La inconjunción de Piscis con Libra representa la proyección de ideales en otras personas, a quienes podemos ver como perfectos, y convertir de facto en dioses o diosas. Experiencia, sin duda, destinada a crear necesarias desilusiones. El sextil de Piscis con Tauro representa el proceso de progresiva espiritualización de nuestra naturaleza de deseo, y representa el hecho de que, finalmente, la realidad última que anhelamos, hemos de encontrarla en nuestro interior. Representa también el hecho de que la vida nos ha de dar todo lo que necesitamos para vivir, si buscamos mejor “el Reino de los Cielos”.

En la carta natal, Piscis, y Neptuno, -así como los aspectos de Neptuno, la Casa XII etc.  van a reflejar:

a) Las áreas de nuestras vidas en las cuales nos conviene trabajar para espiritualizar nuestra conciencia. Por ejemplo, si tengo Neptuno en Escorpio, puedo trabajar por espiritualizar mi sexualidad, y por refinar mis motivaciones. Si tengo Neptuno en la Casa IV, puedo expandir mi conciencia a través de espiritualizar mi vida emocional, y mi vida familiar, etc.

b) Las áreas de nuestras vidas en que podemos albergar ilusiones, delusiones, o delirios. Por ejemplo, Neptuno en la Casa IV puede demostrar que existen o han existido ilusiones sobre nuestra familia biológica, y expectativas ilusorias basadas en estas ilusiones, que han expresado el deseo de ser cuidados, nutridos, apoyados, de las formas que necesitamos; también puede reflejar que hemos creado ilusiones, o expectativas ilusorias, para nuestras propias familias. Neptuno en Escorpio puede demostrar que han existido ilusiones sobre nuestras motivaciones, que luego han sido la base de expectativas que tenemos respecto a otras personas, basadas en estas ilusiones sobre nuestras propias motivaciones.

c) Consecuencia de lo anterior, Neptuno también va a reflejar las áreas de nuestras vidas en las cuales podemos crear para nosotros experiencias fundamentales de desilusión. La experiencia de la desilusión es muy dolorosa, y sin embargo, se trata simplemente del medio que hemos elegido para pasar de la ilusión, a la verdad. Por ejemplo, las expectativas ilusorias reflejadas por Neptuno en la Casa IV pueden hacer necesario que creemos experiencias fundamentales de desilusión respecto a nuestras familias biológicas-que nos permitan establecer la realidad concreta de las personas de quienes hemos tenido expectativas ilusorias, de manera que, en definitiva, dejemos de proyectar la necesidad de seguridad emocional en otras personas, y la busquemos allí donde ésta puede únicamente encontrarse: dentro de uno mismo. Neptuno en Escorpio puede reflejar experiencias fundamentales de desilusión creadas mediante experiencias de traición, abandono, o pérdida emocional, que a la vez estarán motivadas, o se habrán hecho necesarias, debido a la proyección de las ilusiones que tenemos sobre nuestras propias motivaciones, deseos, y agendas. A la vez, este tipo de experiencias, pueden crear toda una psicología de desconfianza basada en la proyección de nuestros propios temores fundamentales, basados en las experiencias que han existido de traición, abandono, y pérdida emocional, que pueden ser reflejo, de nuevo, de las ilusiones que hemos albergado sobre nuestras propias motivaciones.

Probablemente todos quienes se encuentran inmersos en el mundo de la astrología, de una u otra manera, desde un punto de vista espiritual, hemos albergado grandes esperanzas sobre el ingreso de Neptuno en Piscis. Sin duda, Neptuno en Piscis se correlaciona efectivamente con importantes posibilidades de avance espiritual-expansión de la conciencia-a través de las distintas prácticas que naturalmente estemos realizando con verdadera dedicación, en forma regular-Virgo.

Sin embargo, es necesario tener presente, de manera insistente, que Neptuno y Piscis se correlacionan con la ilusión, y la desilusión, individuales y colectivas. Si consideramos con un mínimo de objetividad que la vasta mayoría de la población humana sobre el planeta-alrededor de un 95%- no se encuentra en un estado de conciencia espiritual, el ingreso de Neptuno en Piscis requiere de quienes sí están comprometidos con la evolución de la conciencia, una gran cautela. No olvidemos el contexto en que este tránsito está teniendo lugar: un cambio de Eras, la transición de la Era de Piscis a la Era de Acuario. La transición de Eras implica que todo aquello que no se encuentre resuelto de la Era anterior, está siendo traído a colación para su urgente resolución-a lo menos eventual. Al momento del ingreso de Neptuno en Piscis, Plutón-los deseos colectivos inconscientes-se encuentra en Capricornio, y Urano está en Aries, en cuadratura con Plutón. Estos deseos inconscientes que definen al colectivo consisten básicamente en el deseo de los poderes establecidos de tener un control absoluto sobre la totalidad de la realidad conocida por el consenso de nuestras sociedades-Capricornio. Se trata de una situación extrema, como estos solos símbolos demuestran, en el contexto  actual. Con Urano en Aries, en cuadratura con Plutón, estamos hablando de tremendos niveles de violencia masiva, y de guerra y destrucción, a través de distintos medios. Aún cuando las felices posturas New Age resultan muy cómodas para la mayoría de las personas, no se trata sino de una ilusión-Neptuno. Los tiempos actuales son realmente difíciles para enormes grupos de gente sobre el planeta, cuyas realidades personales y grupales están siendo literalmente aplastadas por los grupos que se encuentran en el poder. Neptuno, y Piscis, se correlacionan con la victimización, y la martirización. Grupos enteros de gente están siendo realmente victimizados y martirizados por el auto-interés exclusivo y excluyente de las minorías que se encuentran en posiciones de privilegio, y que no quieren dejar estas posiciones de privilegio. Al ingresar Neptuno en Piscis, los Nodos Lunares en tránsito se encuentran en el eje Géminis-Sagitario: la naturaleza de las comunicaciones, y la información que el sistema-Capricornio-está difundiendo, y las distorsiones, omisiones, y  falsificaciones de esta información, relativa a qué es lo que realmente está ocurriendo en el planeta, Gaia. Para qué? Para mantener a la población en el error, la ilusión, y la delusión sobre cual es la realidad, como medio para mantener a la gente dormida, y sin capacidad de respuesta-Neptuno, Piscis. Basta con encender la TV, y ver las noticias que están dando, y todo lo que no se esta informando.

Nada de esto es muy grato de tener en cuenta. Y sin embargo, es mejor vivir en la realidad, que vivir en la ilusión, porque, a lo menos, existe la posibilidad de entender lo que está pasando, y de reaccionar, individual y colectivamente.