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Júpiter entra en Cáncer.

Bienvenido Júpiter al Signo de Cáncer. Júpiter recorre el Zodiaco cada doce años aproximadamente, y así, pasa un año en cada Signo. El tránsito de un año de Júpiter en el Signo de Cáncer representa una oportunidad de crecimiento, expansión y aprendizaje en términos de nuestra experiencia interior. Representa una posibilidad de integración interior y auto-descubrimiento, a través de las cuales podemos llegar a tener una mayor certeza, y una mayor seguridad, sobre quienes somos. Si has estado durante estos años buscando conocerte a ti misma(o), descubrir tu propia naturaleza inherente, y has gravitado por este deseo a una serie de experiencias, y de perspectivas y formas de comprensión y de interpretación de tu experiencia y de explicaciones filosóficas, metafísicas, o espirituales, de por qué estás aquí y cómo te conectas con todo esto, el tránsito de Júpiter por el Signo de Cáncer representa  una potencial integración a través de la cual estas búsquedas del pasado pueden dar un fruto interior de auto-conocimiento, en el cual el significado de todas las experiencias y perspectivas que han promovido este proceso te revelen un sentido auténticamente personal. Júpiter en Cáncer simboliza la oportunidad de alcanzar una comprensión personal basada en la propia experiencia, sin tener que depender de creencias. A su vez, la comprensión personal basada en la experiencia interior de cada persona, que Júpiter en Cáncer puede promover, equivale a tener una perspectiva más amplia y completa no sólo del proceso que ha llevado hasta este punto en la propia vida, sino que también deviene un vehículo de consistencia y honestidad sobre la propia naturaleza, que se traduce en el deseo y la necesidad de querer vivir y crear una realidad personal que sea un reflejo de la verdad interior. Júpiter en Cáncer refleja deseos que surgen en la conciencia de conocer la verdad sobre uno mismo, y de alinearse interiormente con esta verdad intuida o experimentada.

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Debido a que este arquetipo simboliza la posibilidad de crecer a través del auto-conocimiento, refleja también la posibilidad de cambiar y evolucionar. Para explicar este punto, hablaré un poco de la perspectiva de la Astrología Evolutiva de Jeff Green sobre cómo se produce la evolución de la conciencia. Este paradigma explica que la evolución del Alma tiene lugar a través del cuerpo emocional. El cuerpo emocional se correlaciona directamente con Cáncer, la Luna y la Casa IV. En sí mismo, desde un punto de vista más abstracto, la evolución del Alma es función de la naturaleza de deseos de cada individuo. Esta naturaleza de deseos se correlaciona con el arquetipo de Escorpio, Plutón, y la Casa VIII. El Alma, Plutón, Escorpio, tiene una naturaleza dual de deseos. Por una parte, cada conciencia tiene una capacidad casi ilimitada de crear deseos hacia objetos, situaciones, o personas externas-un nuevo auto, un nuevo trabajo, un nuevo amor, etc. Estos deseos llevan la energía de la conciencia hacia afuera, y se denominan deseos de separación respecto a la fuente interior de la conciencia del ego. A la vez, existe en el Alma el deseo de internalización, deseos de encontrar la fuente de la que emanan los deseos-el Alma- y la Fuente del Alma. Tal como describen diversos sistemas de conocimiento espiritual, y como confirma la experiencia individual de las personas, la naturaleza de deseos evoluciona a través de la experiencia de la insatisfacción relativa que ocurre cada vez que cualquier deseo de separación logra su satisfacción: después de algún tiempo, descubrimos que el gozo experimentado al obtener el objeto o situación  deseados, es incompleto, limitado, y transitorio. Tal como un niño que clama a sus padres para que le compren el nuevo juguete que cree le hará tan feliz, y que después de un par de días queda arrumado con los juguetes viejos, para desear otra vez una nueva adquisición. A través de esta experiencia de insatisfacción, el Alma progresivamente va desprendiéndose de deseos, debido a que ha verificado que no le satisfacen, y de esta forma comienza, de forma progresiva, a lo largo de muchas vidas, a dominar la conciencia el deseo único de internalizar la conciencia y retornar a la Fuente del Alma, que los grandes Maestros espirituales de la humanidad han revelado como la única fuente de una satisfacción completa y definitiva. La internalización de la conciencia permite una progresiva captación interior de la realidad del Alma, el Self, y la energía/conciencia del Alma es una parte de la energía/conciencia de la Fuente, por lo cual la experiencia interior del Alma se traduce progresivamente en un descubrimiento y realización de la Fuente del Alma. Astrológicamente, la Fuente del Alma-también llamada Dios o la Diosa, o el Espíritu, etc., se correlaciona con el arquetipo de Piscis, que a la vez se correlaciona con la función de la conciencia individual que crea los deseos de conocer lo desconocido, y lo ‘Desconocido’.

Este proceso gradual, progresivo, natural, del Alma, a través del cual cada individuo va desprendiéndose, a lo largo de muchas vidas, de los deseos de separación, se ve demorado por una dinámica de la conciencia por la cual la conciencia individual puede quedarse atascada o ‘pegada’ en los tipos de deseos pre-existentes, incluso después de haber experimentado la insatisfacción que está ligada al logro de esos deseos. Esto es lo que en términos psicoanalíticos se denomina la “compulsión a la repetición”, que consiste en una compulsión subconsciente a repetir experiencias insatisfactorias o incluso desagradables, en vez de simplemente dejar ir los deseos de crear estas experiencias. Este factor de repetición y de ‘quedarse pegado’ en deseos cuya limitación y cuya insatisfacción resultante ya ha sido comprobada por el individuo, se correlaciona también con Plutón y Escorpio. En cada carta natal, la posición de Plutón por Casa y por Signo, la posición de Escorpio por Casa, el Signo en la Casa VIII, demuestran los tipos de deseos y dinámicas en los que cada individuo ha experimentado o puede experimentar esta compulsión a repetir o a quedarse ‘pegado’. Desde un punto de vista psicológico, esta dinámica o compulsión de ‘repetir’ se basa en la seguridad emocional que lo conocido representa para la conciencia. Esa dinámica de querer repetir tipos de experiencias insatisfactorias se basa en que estas experiencias son conocidas y familiares. Para la mayoría de las personas, la seguridad emocional y psicológica es resultante de la auto-consistencia: seguir siendo lo que se es, seguir viéndose a sí mismo de las formas habituales. Astrológicamente, la seguridad emocional y psicológica se correlacionan con los arquetipos de Cáncer, la Luna y la Casa IV, y Escorpio, Plutón y la Casa VIII. El arquetipo de Cáncer, la Luna y la Casa IV se correlacionan específicamente con las formas en que cada individuo se ve a sí mismo, en función de los aspectos de su naturaleza de los cuales es consciente y que le resultan conocidos y familiares. Debido a que estos aspectos son conocidos y familiares, el individuo se identifica conscientemente con ellos, y constituyen su auto-imagen, y su personalidad o ego, esto es, una parte de la energía del Alma que está conscientemente enfocada y que constituye un vehículo necesario para que el individuo puede atribuirse personalmente su experiencia. El Nodo Sur de la Luna representa los tipos de ego que el Alma ha tenido en las vidas pasadas que llegan a esta vida, que han servido como vehículo para los deseos emanados de Plutón, el Alma. El Nodo Norte de la Luna, por su parte, refleja los tipos de identidad del ego en formación-la dirección de la evolución de la personalidad consciente- que sirven al Alma como vehículo de los tipos de deseos nuevos que conducen al futuro evolutivo de cada individuo, simbolizados en general por el punto de polaridad de Plutón-la Casa y Signos opuestos a Plutón (la excepción es el caso de que el Plutón natal esté en conjunción con el Nodo Norte de la Luna; hay algunos casos en son un poco más complejos en algunos aspectos, pero no es este el lugar para entrar en mayores precisiones sobre el paradigma de Plutón).

En tanto, Escorpio Plutón, y la Casa VIII, reflejan aspectos del Alma individual-tipos de deseos y dinámicas-de los cuales la mayoría de las personas no son conscientes-que son la base de dinámicas y experiencias que representan lo conocido, el pasado, y que son por lo tanto las bases más profundas del sentido de seguridad emocional y psicológica para el individuo.  Así, en combinación, los arquetipos de Cáncer, la Luna,  y la Casa IV, y Escorpio, Plutón y la Casa VIII, en la carta natal individual, representan los tipos de deseos y dinámicas de fondo, y tipos de experiencias, a través de los cuales la conciencia individual obtiene una sentido relativo de seguridad emocional y psicológica, por cuanto representan aquello que resulta familiar y conocido para la conciencia. El lector puede detenerse un momento y simplemente reflexionar sobre estos arquetipos de su carta natal, y verificar esto por sí mismo.

El paso siguiente en esta explicación es comprender que la dinámica de fondo a través de la cual Plutón, el Alma, evoluciona, en función de su naturaleza dual de deseos, demanda que los deseos subconscientes emanados de Plutón devengan conscientes a través de la Luna o personalidad consciente. La evolución de la conciencia no demanda desprenderse del ego-ello no es posible, ni siquiera recomendable-sino que demanda que la identidad consciente devenga progresivamente más profunda y abarcadora respecto a la realidad psicológica interior, de manera que el ego consciente se identifique progresivamente con niveles más y más profundos de la psique. En otras palabras, que la realidad subconsciente devenga consciente. Como ejemplo, supongamos a un individuo con Plutón natal en la Casa IV y la Luna en la Casa VII. Supongamos que en este ejemplo el individuo se ve a sí mismo-Luna en la Casa VII-como orientado a las relaciones con los demás, y como una persona generosa y orientada a escuchar a los demás y a dar a los demás lo que ellos necesitan en términos emocionales. El individuo se ve a sí mismo como nutritivo y empático. Ahora bien, en este ejemplo el Plutón natal en la Casa IV demuestra a un individuo que es fundamentalmente inseguro en términos emocionales, cuyas necesidades emocionales naturales no han sido atendidas de las formas necesarias en la niñez por la familia biológica o la madre. En el ejemplo, una posibilidad es la de un individuo cuyas necesidades emocionales no fueron atendidas por la madre, y que en cambio se orientó a satisfacer las demandas emocionales insatisfechas de esa madre. Como resultado, el individuo está definido interiormente por intensos estados emocionales subconscientes que crean un estado de intensa inseguridad, y por expectativas emocionales insatisfechas que serán desplazadas a las relaciones adultas: expectativas subconscientes de ser cuidado, nutrido, y amado por ser quien es-expectativas naturales de todo niño. El individuo ha creado una personalidad –la Luna en la Casa VII-en la cual la expectativa de recibir de los demás lo que emocionalmente necesita ha derivado en una necesidad emocional de ser necesitado por los demás, como medio para recibir lo que desea. Así, en este ejemplo simplificado, la personalidad orientada a dar, se basa en deseos de recibir y de tener a otras personas cerca que provean a su necesidad de seguridad no resuelta. Debido a que la naturaleza de Plutón es subconsciente, el individuo normalmente no será consciente de esta dinámica más profunda-la necesidad proyectada de recibir cuidados de los demás-que está en la base de su personalidad consciente orientada a dar-la Luna en la Casa VII. Debido a que, en términos evolutivos, y también en términos psicoanalíticos, lo subconsciente está destinado a volverse consciente, el individuo creará las necesarias experiencias a través de las cuales pueda -o se vea forzado a hacerlo- integrar y volver conscientes la dependencia y la inseguridad emocional que ha proyectado en otras personas. Así, el individuo del ejemplo creará relaciones con otras personas que estarán esencialmente desequilibradas, con otros individuos que sólo desearán tomar, y no dar nada a cambio, o que no van a valorar lo que el individuo les entrega, o que plantean demandas imposibles de satisfacer, y que se traducen no sólo en un estado potencial de agotamiento emocional y psicológico, sino que impactan directamente en la auto-imagen del individuo debido a no sentirse valorado en estas relaciones, y recrear una y otra vez la frustración de las expectativas emocionales tempranas. En algún punto se generará una crisis necesaria para el individuo, a través de la cual podrá volverse consciente, producto de la experiencia, de que en realidad no sólo ha deseado dar a los demás-la autoimagen pre-existente-sino que también han existido en su Alma deseos de recibir cuidados y afecto, y de tener compañía. El individuo podrá darse cuenta de naturaleza de las expectativas emocionales que ha tenido respecto a las relaciones que ha querido formar con otras personas, y de la naturaleza de su necesidad de ser necesitado, y podrá luego descubrir de que formas estas dinámicas están enraizadas en su experiencia del entorno familiar temprano. De esta forma, el individuo podrá, a través de hacer consciente lo subconsciente-Plutón, crear un tipo de personalidad, una auto-imagen, que sea más realista y más profunda en términos psicológicos. Esto permitirá que el individuo pueda asumir responsabilidad por sus estados emocionales interiores, en vez de tener que proyectar estas necesidades vía expectativas en las relaciones que crea con otras personas, y aprender progresivamente a encontrar seguridad dentro de sí mismo. A la vez, el individuo podrá aprender a dar y a recibir de formas nuevas, en función de necesidades de personas adultas y equilibradas, y no demandas infantiles o injustificadas, y también permitirá que el individuo pueda sentirse emocionalmente seguro incluso estando en medio de otras personas que no son empáticas o emocionalmente positivas para el individuo. De esta forma, a través de un proceso de cambio emocional, asociado a un descubrimiento de la propia naturaleza emocional subconsciente-Plutón-el individuo podrá definirse a sí mismo y verse a sí mismo de formas nuevas, que sean consistentes con quien realmente es. Mientras esta redefinición  no ocurra, y a pesar de la insatisfacción, el individuo continuará gravitando compulsivamente a las mismas dinámicas, creando crisis cada vez más intensas en sus relaciones, basadas en sus expectativas emocionales sin resolver –Plutón en la Casa IV- que no están integradas en la identidad consciente –la Luna en la Casa VII.

La principal dificultad para que ocurra el cambio o la evolución se basa en que el cambio requiere vernos a nosotros mismos de formas nuevas. Esto implica una pérdida de consistencia de la identidad del ego. Significa que necesitamos ‘soltar’ aquello que nos proveía de seguridad, lo conocido y familiar, para que luego pueda formarse una auto-imagen que sea una manifestación de una realidad interior más amplia, rica y profunda, que sea vehículo de los deseos del Alma que necesitan ser traídos a la evolución consciente. En el ejemplo simplificado que usé, el individuo con Plutón en la Casa IV y la Luna en la Casa VII, necesitará a fin de cambiar y evolucionar, dejar de verse a sí mismo sólo como orientado a dar, a fin de poder integrar cuáles han sido los deseos y las dinámicas psicológicas y emocionales subconscientes por los cuales su Alma ha creado este tipo de personalidad. El cambio produce temor para el individuo, porque deberá pasar de verse como alguien que quiere dar, a verse como alguien que espera recibir, de alguien que sólo desea nutrir, a alguien que en realidad está desnutrido emocionalmente; de alguien que desea representar seguridad para otros, a alguien que en su realidad interior es intensamente inseguro. Sin embargo, este cambio de la auto-imagen, y esta metamorfosis de la personalidad, es necesario, y es necesaria también la integración de las dinámicas psicológicas que antes del proceso de cambio no eran conscientes, pero que creaban intensos estados emocionales en el individuo cuyas causas el individuo no comprendía.

Es necesario tener presente que en términos generales esta dinámica de los procesos de cambio es una dinámica natural e inherente. Sin embargo, debido al condicionamiento patriarcal, que consiste esencialmente en una represión de las formas naturales de ser en todos los niveles, y específicamente de la naturaleza emocional de los niños, ha creado, durante varios miles de años, una mayor dificultad para el cambio. Esta dificultad adicional creada por el condicionamiento patriarcal ocurre porque los individuos, en estas vidas patriarcales, han aprendido a desconectarse en distintos grados de su experiencia emocional interior, a través de proyectar un sentido de seguridad en fuentes o situaciones externa, reflejo del sometimiento a los valores patriarcales: una orientación a los logros sociales, a la seguridad material, al poder. A la vez, esta desconexión de la naturaleza emocional resultante de la supresión patriarcal ha creado una mayor rigidez de la estructura egocéntrica, esencialmente desnutrida, lo cual equivale a una mayor dificultad para abrazar nuevas formas de ser. Así, la desconexión respecto a lo que sentimos perpetúa la insatisfacción, porque no nos atrevemos a ir más adentro para poder definirnos de formas más completas y profundas.

Por esto es que la Astrología Evolutiva de Jeff Green explica que el cambio y la evolución de la conciencia ocurren o se integran a través del cuerpo emocional: sólo una vez que logramos estar en contacto con lo que sentimos, podemos abrazar el cambio; y sólo una vez que conseguimos sentirnos seguros con las nuevas formas de ser, estas formas de ser se vuelven parte de nosotros, y los deseos y dinámicas que han creado las nuevas formas de ser pueden evolucionar de formas conscientes porque nos vemos de formas que reflejan nuestra realidad interior en un nuevo nivel de integración.

Júpiter transitando por Cáncer nos provee de la posibilidad de una comprensión natural y compasiva que nos da el valor necesario para sumergirnos en lo que simplemente somos, para obtener desde dentro un sentido de identidad enriquecido y renovado. Júpiter en Cáncer nos propone: qué tal si todo dentro de ti, en último término, estuviera bien? Qué tal si tu propia naturaleza inherente fuera intrínsecamente sana? De esta forma, Júpiter en Cáncer nos alienta a abrazar la realidad de lo que somos, más allá de las preconcepciones que queremos mantener para sentirnos seguros. Es una invitación a realmente vernos a nosotros mismos otra vez, en vez de querer mantener una auto-imagen desactualizada. Al mismo tiempo, es una oportunidad de crecer emocionalmente, y de sanar heridas emocionales. Para que esto ocurra, Júpiter demanda una total auto-honestidad, demanda simplemente abrazar los deseos del Alma de conocer la verdad personal, para dar nuevas respuestas a la pregunta “quién soy yo?” sean cuales sean las nuevas respuestas que empezaremos en encontrar, como partes de una verdad total de la cual vamos descubriendo porciones mayores, como en círculos concéntricos.

Júpiter se correlaciona también con los sistemas de creencias. Sin embargo, la naturaleza inherente de Júpiter es no necesitar de creencias: basta con la experiencia, en realidad no hay nada que creer, y mucho, mucho que saber. Debido a que Cáncer es de naturaleza esencialmente emocional, y debido a que Cáncer es la Casa VIII de Sagitario-el Signo regido por Júpiter-la naturaleza experiencial de Júpiter está enfatizada en este tránsito, y representa la oportunidad de que ‘creencias’ cedan el puesto a la experiencia personal. Esto requiere, muchas veces, de una comprensión y una sanación de las experiencias de la niñez, y de la naturaleza emocional en general, que han condicionado al individuo a orientarse a tales o cuales ‘creencias’ en general o sobre sí mismo. Esta necesidad está enfatizada en este tránsito de Júpiter, debido a que al Ingreso de Júpiter en Cáncer, también están en Cáncer Venus, Mercurio, Vesta y el Sol, y apenas ocurrido el ingreso de Júpiter, Mercurio entró en movimiento retrógrado en el mismo Signo, lo que refleja una necesidad en curso de revisar asuntos sin resolver de naturaleza emocional o ligadas a dinámicas familiares. A la vez, Júpiter garantiza la recompensa del descubrimiento y el crecimiento, y estimula el deseo de descubrir y experimentar a través de darnos valor y de inducir perspectivas intuitivas en la conciencia, no lineales, de quienes somos realmente más allá de lo que hayamos querido creer. El autodescubrimiento será impulsado a través de una experiencia interior de plenitud emocional, o la intuición de vías de exploración interior que conducen a esta plenitud.

Por supuesto, existirán distintas respuestas a las intenciones arquetípicas de este tránsito. Júpiter en Cáncer representa al mismo tiempo la posibilidad de un intenso fanatismo ideológico o religioso, debido a que la ideología o la religión también es un medio potencial de seguridad emocional para muchas personas que dependen de creencias. Como ejemplo, recordemos que al tiempo de los atentados del 11/09 del año 2001, Júpiter transitaba también por el Signo de Cáncer. Otro ejemplo podría ser la carta natal del ministro Hinspeter, con un stellium de planetas natales en Sagitario, regidos por Júpiter en Cáncer, lo que refleja a un individuo intensamente definido por ‘convicciones’ absolutas e inamovibles. Esta es también una respuesta potencial al arquetipo que está enfatizada en el actual Ingreso de Júpiter en Cáncer, debido a que, aún en los primeros grados de Cáncer, Júpiter forma una oposición a Plutón Rx en Capricornio, pasando a integrarse con el patrón planetario dominante de este tiempo, que es la cuadratura en tránsito de Plutón y Urano, la cual, como ha sido explicado por tantos astrólogos, simboliza a la vez la necesidad de metamorfosis de los ‘sistemas sociales’ actuales, y la resistencia de los sistemas al cambio. Así, el sustento ideológico o religioso-Júpiter-de quienes desean promover los cambios, y de quienes los resisten, y las confrontaciones resultantes-Plutón-puede intensificarse o radicalizarse. Más adelante este año Júpiter formará de hecho una oposición a Plutón, y una cuadratura a Urano, y Marte en Cáncer se unirá a este tensa configuración en Julio del 2013. Un poco más tarde, en Diciembre del 2013, Marte estará en Libra (que se correlaciona con los extremos) y formará una Gran Cruz Cardinal con Júpiter, Plutón y Urano. Estos son patrones de tensión ideológica y confrontación de ‘visiones’, potencialmente violentas debido al fundamentalismo que puede manifestarse con estos símbolos en algunos de los grupos-Urano-que son actores de estos procesos. Al entrar en Cáncer, Júpiter forma una cuadratura exacta con el asteroide Lucifer en el primer grado de Aries, que en su aspecto negativo, refleja también el potencial de violencia, y de violencia motivada por el auto-interés, y en esta configuración reitera la intensidad potencial del uso de la violencia por motivos de creencias y de ‘falsas verdades’.

En este ingreso de Júpiter en Cáncer, Júpiter forma un Gran Trígono de Agua con Neptuno en Piscis, y Saturno en Escorpio. Esta es una configuración planetaria muy especial. Estos tres planetas han estado en estas posiciones respectivas sólo dos veces antes en la era Cristiana, y sólo una vez antes formaron el patrón actual de aspectos de ‘Gran Trígono’, el año 543. La otra vez, el año 1041, no llegaron a formar este patrón de aspectos, aún cuando estaban dentro de un Gran Trígono en términos mundanos. Esta configuración por supuesto que también puede tener y tendrá distintas manifestaciones arquetípicas. En un nivel mundano, y al nivel de la crisis masiva de las sociedades de consenso, refleja la intensidad de los esfuerzos del consenso social por hacer que la gente siga creyendo en la viabilidad del sistema, y en los discursos de justificación de lo injustificable, lo que en lenguaje chileno se llama hacer ‘comulgar con ruedas de carreta’: querer seguir vendiendo lo que ya no sirve. Júpiter representa aquí la desmesura de lo que se quiere hacer tragar (Cáncer se correlaciona con la boca). Esto se traducirá en una cada vez mayor ‘propaganda basura’, sin ningún relación de la realidad. Como una anticipación de este efecto, podemos ver la campaña presidencial de Longueira con su slogan ‘Por un Chile más justo’, que por supuesto, es una abierta contradicción a los tipos de ideales que en realidad han sido promovidos, e impuestos, en este país, por su grupo político. Podemos ver la alienación de este tipo de orientaciones propagandísticas respecto a la realidad que vive la mayoría de la sociedad chilena-en la cual hay gente que muere de frío en las calles, en un país con una de las mayores brechas en la distribución de los ingresos a nivel mundial, con ingresos mínimos que no cubren las necesidades mínimas de las familias, etc.- en el hecho de que, al ingresar Júpiter en Cáncer, está regido por la Luna en Acuario, en cuadratura a los Nodos Lunares que van de Tauro a Escorpio: la gente sin hogar, sin territorio, los marginados que simplemente no cuentan como parte de la ‘verdad’ que estos políticos del consenso quieren seguir contando para justificar sus posiciones, y los privilegios de quienes los respaldan.

En un lado mucho más positivo, si tomamos en cuenta lo antes dicho sobre la naturaleza de la evolución del Alma a través del cuerpo emocional, este Gran Trígono de Agua-el Agua es el elemento que se correlaciona con la emoción- refleja un potencial de avance evolutivo a través de una sanación e integración emocional que permita una metamorfosis de los patrones de juicios y de condicionamiento, y de la dependencia emocional respecto a juicios, creencias e ilusiones preexistentes, a fin de poder experimentar directamente nuestra propia naturaleza inherente, como medio para descubrir niveles de seguridad que se basen en lo que simplemente ‘es’.

MERCURIO EN LA CASA V, O LEO

Mercurio en la Casa V, o en Leo (o Mercurio conjunto al Sol), refleja a un individuo que ha deseado auto-actualizarse creativamente a través de las dinámicas intelectuales, y que ha deseado crear un foco concentrado de la función mental en el sentido de propósito del Alma y su sentimiento de poseer un destino especial que alcanzar. Debido a este foco auto-centrado, existirá el deseo de desarrollar intensamente las funciones del pensamiento, el lenguaje, y la comunicación. Mercurio en la Casa V, o Leo, refleja deseos de integrar la experiencia mediante la creación de un orden lineal, intelectual, y de que este orden lineal altamente personal refleje el sentido de propósito y de destino especial del individuo. Por esta razón, las personas con Mercurio en la Casa V, o Leo, pueden ser extremadamente creativas y prolíficas en cuando a producir un tremendo volumen de pensamientos, lenguaje, y formas de comunicación. El individuo le dará importancia a sus propios pensamientos, y estos pensamientos respaldarán su sentido individual de propósito, por lo que resultará energizado o vitalizado por el acto del pensamiento, y podrá sentir la motivación de proyectarse a sí mismo a través de la creación de formas de pensamiento y de lenguaje. La persona con esta posición de Mercurio, naturalmente tendrá la expectativa de que esta importancia atribuida a sus propias creaciones intelectuales, sea también percibida, reconocida, y aclamada por los demás. En algunos casos, se trata de un narcisismo necesario, debido a que en vidas pasadas recientes el Alma no ha tenido, por razones que pueden ser distintas en cada caso, la capacidad de expresar sus pensamientos, o incluso de crear un orden lineal de su propia realidad en función de su propio punto de vista personal. En estos casos, este énfasis en la función intelectual a través de la creación de formas personales de pensamiento y de lenguaje, y su expresión creativa, debe ser alentada por el astrólogo evolutivo en la situación de consulta.

Debido a la relación existente entre el orden lineal que el individuo con Mercurio en la Casa V, o Leo, está creando, y su propio sentido de propósito y de tener un destino especial que alcanzar, esta posición de Mercurio refleja en algunos casos la posibilidad de que individuo piense ‘lo que quiere pensar’ desde un punto de vista subjetivo o egocéntrico. Es decir, la posibilidad de que la selección de los aspectos de la realidad fenomenal que el individuo utiliza en su proceso de pensamiento, y aquellos que descarta, sea dictada por su foco egocéntrico o narcisista de propósito personal, y que el individuo sólo haga las conexiones que quiere hacer desde el punto de vista de subjetividad de su ego. En otras palabras, existe la posibilidad de que el individuo simplemente descarte aquellos aspectos de la realidad, o aquellos tipos de información, que no respalden sus propias construcciones intelectuales pre-existentes.

En la comunicación con las demás personas, Mercurio en la Casa V, o Leo, se traducirá muchas veces en la expectativa de ser escuchado, de decir a los demás lo que el individuo quiere decir desde su propio punto de vista personal, con la expectativa de que sus pensamientos sean escuchados, reconocidos y considerados importantes y especiales, y sin que exista como contrapartida, el deseo de considerar los puntos de vista de las demás personas. En algunos casos, esto puede llegar al extremo en el cual el individuo con Mercurio en la Casa V o Leo tiene la expectativa subconsciente de que los demás simplemente escuchen su monólogo. También es posible en este caso que el individuo con esta posición de Mercurio se sienta desafiado por las construcciones intelectuales o de otras personas, y que manifieste intensos y concentrados ataques intelectuales respecto a los tipos de ideas, y de personas, que no respalden o aclamen, o que contradigan sus propias ideas o puntos de vista. Por el contrario, estos individuos pueden ser intelectualmente muy generosos y cálidos, y prodigar validación, apoyo, y elogios, a quienes respalden y no desafíen sus propias elaboraciones intelectuales. En estos casos, la inseguridad emocional subyacente, traducida en el deseo de obtener confirmación y validación externa de los propios arreglos intelectuales, alimentará el deseo de elaborar construcciones intelectuales que pueden ser altamente creativas, y que a la vez serán altamente subjetivas. El arquetipo de Leo y la Casa V, reflejan el nivel máximo de subjetividad de la conciencia ego-centrada.

El arquetipo de Mercurio en la Casa V, o Leo, se correlacionan con el deseo y la necesidad de crear un orden intelectual, lineal, que permita la actualización creativa en función del sentido de propósito personal. El individuo desea y necesita ser capaz de enfocarse intelectualmente en aquellos aspectos que subjetivamente define como importantes y conducentes a desarrollar sus capacidades, objetivos y propósitos personales. Al mismo tiempo, en algunos casos en que esta posición de Mercurio refleja deseos de recibir reconocimiento o aclamación por la creación de estas formas intelectuales, y debido a la naturaleza esencialmente mutable y adaptable de Mercurio, puede generarse una situación en la cual el tipo de pensamientos que el individuo crea y comunica a los demás se vea condicionada o dirigida por los tipos de feedback que recibe de los demás. Esto se traduce en un individuo que piensa y se comunica en los términos que le acarreen el máximo de aclamación, o un auditorio más amplio, etc.

Mercurio en la Casa V, o Leo, refleja el deseo y la necesidad de crear una comprensión lineal del propio sentido de propósito y del destino especial del individuo. Esto implica asimismo el deseo y la necesidad de discriminar, entre toda la variedad de posibilidades que el individuo puede crear intelectualmente, cuáles son las vías actualmente conducentes a desarrollar y alcanzar ese propósito y destino personales. En algunos casos, Mercurio en la Casa V, o Leo, puede manifestar esta necesidad de discriminación en forma de dudas sobre el propósito personal, o la capacidad personal, a través de pensamientos de naturaleza crítica o de falta de preparación para llevar a cabo ese propósito personal, o pensamientos que dificulten o interrumpan la manifestación egocéntrica del sentido de propósito personal, o incluso llegar a crear un bloqueo o estancamiento de los necesarios impulsos y propósitos creativos del individuo inducido por la multiplicación de perspectivas potencialmente en conflicto, o por un análisis excesivo en que siempre es posible percibir aquellos aspectos que no son suficientemente ‘perfectos’ en cualquier idea o proyecto, o en sí mismo.

A fin de promover su evolución, Mercurio en la Casa V, o Leo, necesita abrazar su polaridad: Acuario y la Casa Once. Esto significa crear un foco intelectual que permita abstraerse del sentido de propósito egocéntrico e importancia personal, a fin de crear una comprensión lineal desapegada de naturaleza esencialmente objetiva. Significa abrazar la multiplicidad inherente de los puntos de vista, y orientarse a tomar en cuenta los puntos de vista de otras personas, en vez de tener que promover únicamente su propio punto de vista y sentirse amenazado por los puntos de vista, las ideas, o las capacidades intelectuales de otras personas. Al mismo tiempo, requiere que el individuo oriente la actualización de sus capacidades intelectuales a metas sociales relevantes, sin depender de la aclamación o reconocimiento. De esta forma, la persona con Venus en Leo o la Casa V podrá participar en relaciones de colaboración con otras personas, en las cuales sus propias formas de pensar manifestarán su auténtica riqueza al poner las capacidades intelectuales a operar en beneficio de los demás, en dinámicas en las cuales el individuo podrá enriquecer y objetivar sus propias construcciones a través del feedback que reciba de muchas otras personas.

Mercurio en la Casa V o Leo en las distintas etapas evolutivas naturales

Las manifestaciones de cualquier arquetipo de Mercurio, o de cualquier arquetipo en general, son distintas en las diferentes etapas evolutivas naturales. Si alguien necesita saber más sobre estas etapas evolutivas, puede leer sobre esto aquí:  https://eachile.wordpress.com/2012/09/07/la-astrologia-evolutiva-breve-esquema-del-paradigma/

En la condición evolutiva de Consenso, Mercurio en la Casa V o Leo refleja a un individuo que ha deseado crear un intenso foco de desarrollo y actualización de sus capacidades intelectuales, en función de sus deseos de avanzar socialmente, o mejorar su posición dentro de la sociedad de consenso. Muchas veces existirá un intento sentido de propósito personal ligado a la función intelectual, que puede manifestarse como competitividad. El individuo puede ser muy auto-centrado respecto a sus formas de pensamiento, y tener expectativas de ser reconocido o admirado por sus capacidades intelectuales y por su creatividad. El narcisismo de Mercurio en la Casa V o Leo se traduce en la expectativa de poder ordenar su realidad personal, y la realidad en general, desde un punto de vista propio, en el cual el individuo se posiciona al centro de sus construcciones y tiene la expectativa de que la realidad, y las demás personas, se subordinen a sus propios esquemas mentales. El individuo puede ser muy prolífico en la creación de sus propias construcciones intelectuales, y al mismo tiempo existirá una rigidez en cuanto a integrar puntos de vista distintos, o información que contradiga o amenace sus construcciones intelectuales en vigor. Existirá una tendencia a querer forzar la información contradictoria o de distinta naturaleza, dentro de las propias elaboraciones preexistentes, de formas en que la lógica cede a la fuerza de la voluntad del individuo. Esto se basa en que existe una intensa identificación con los pensamientos que el individuo crea, y un fuerte sentido de propósito personal que está ligado a la capacidad de ordenar la realidad de una forma personal en general, y a desarrollar y expandir al máximo las formas de pensamiento que el individuo considera como propias. La intensidad de este foco intelectual de naturaleza egocéntrica dará lugar a distintos tipos de crisis dentro de la etapa evolutiva de Consenso. El primer tipo de crisis consiste en la dificultad de integrar la creatividad del individuo en dinámicas de colaboración con otros individuos, debida a la necesidad de aclamación y subordinación de los demás, y a la inseguridad que la creatividad de otros individuos produce en Mercurio en la Casa V o Leo, lo cual se traduce en una dificultad potencial para integrar las capacidades intelectuales en dinámicas grupales y sociales. Este tipo de crisis puede ser menos aparente a partir de los estadios avanzados de la segunda sub-etapa de la condición de consenso, y en la tercera sub-etapa, cuando se trata de individuos que han conseguido moldear un tipo de realidad personal, en los término del consenso, que está relativamente controlada y en la cual tienen un cierto poder social, en el cual el punto de vista personal, y la forma de pensar del individuo, son aceptadas o aclamadas por otros individuos que se encuentran más ’abajo’ dentro de los esquemas jerárquicos del consenso social. Este tipo de crisis podrá manifestarse de todos modos cuando el individuo intente expandir su órbita de influencia, o la órbita de reconocimiento de su forma de pensar, más allá de estos límites. Un segundo tipo de crisis se origina directamente en la confrontación con la realidad, que excede los parámetros de las formas de pensamiento y de conocimiento que el individuo ha logrado desarrollar en su evolución dentro del consenso. Esta crisis se traduce generalmente en que el individuo lucha por mantener la realidad ajustada a sus parámetros de comprensión, hasta que su voluntad y sus deseos egocéntricos se ven inevitablemente superados por la fuerza de los hechos, que reflejan aspectos de la realidad que el individuo no ha querido tomar en cuenta. Un tercer tipo de crisis potenciales inherentes a este arquetipo en esta etapa evolutiva se basa en la creatividad natural de Mercurio en la Casa V o Leo, y la dificultad que este foco intelectual experimenta para aceptar las limitaciones impuestas por las formas de pensamiento que dominan en la sociedad de nacimiento. El individuo, incluso en esta etapa evolutiva, puede ser muy creativo, y sin embargo necesita vincular sus capacidades intelectuales a posibilidades de desarrollo ligadas a las estructuras existentes, lo cual implica la necesidad de aceptar los parámetros que definen a su sociedad. Si el individuo se rehúsa a aceptar estas limitaciones dentro de esta etapa evolutiva, se genera una crisis de no-reconocimiento que limita sus posibilidades de desarrollo intelectual, y la posibilidad de aplicar sus capacidades a la realidad social. Además, si el individuo, en función de sus deseos de avanzar socialmente, omite la consideración de las reglas y parámetros de su sociedad de nacimiento, estas reglas y parámetros pueden ser impuestas o aplicadas forzadamente al individuo. Esta limitación está condicionada por la rigidez y la inercia de las construcciones intelectuales en vigor en la sociedad de consenso, y los intereses de los grupos en el poder que se benefician del orden existente. Por ejemplo, un individuo puede producir una forma altamente creativa y original dentro del ámbito de cualquier área del mercado. Sin embargo, esta forma no podrá ser integrada dentro de la realidad de ese ámbito del mercado, aunque en sí misma sea una muy buena idea, si no se ajusta a las formas, estructuras e intereses existentes dentro de dicho mercado. Arquetípicamente, estos tipos de crisis reflejan la intención evolutiva de que el individuo pueda aceptar la existencia de esquemas imperantes más allá de sus propias construcciones, y que pueda integrar su sentido de propósito personal más allá de su esfera subjetiva inmediata. En esta etapa evolutiva, esta intención se traduce en la necesidad de ligar el sentido de propósito personal, y las capacidades del individuo, a la esfera social. Estos individuos necesitan encontrar información que les permita actualizarse creativamente de formas a través de las cuales puedan ligar su sentido individual de propósito, y de ser especiales, a posibilidades de desarrollo existentes dentro de la esfera social. En la tercera sub-etapa de la condición evolutiva de Consenso, Mercurio en la Casa V refleja muchas veces formas de pensamiento de orientación autoritaria, que respaldan intelectualmente las estructuras de poder existentes. Jaime Guzmán, jurista de Pinochet, tenía Mercurio en Leo, conjunto a Plutón en Leo, con el Nodo Sur en Sagitario regido por Júpiter en Libra, y el Nodo Norte en Géminis conjunto a Urano en Géminis regido por el Mercurio de Leo. Crítico de la democracia liberal desde su época de estudiante, y activista contra el movimiento de reforma universitaria en los años 1960’, luego del golpe de estado proveyó de sustento ideológico y jurídico a la dictadura de extrema derecha, justificando las atrocidades cometidas por ese gobierno, y fue autor de la constitución con la que se intentó dotar de legitimidad a un gobierno antidemocrático. La “creatividad” del arquetipo de Mercurio en Leo puede verse en este caso en que Guzmán hizo una mezcla o bricolage de ideas de distinta naturaleza, incluyendo el catolicismo fundamentalista, el neoliberalismo de la escuela de Chicago, y las teorías políticas de Carl Schmitt, jurista de Hitler. Carl Schmitt por su parte tenía a Mercurio en la Casa V, en Cáncer, con Plutón y Neptuno en la Casa III en Géminis, opuestos a Júpiter en Escorpio en la Casa IX, el Nodo Sur en la Casa XII en Acuario, regido por Urano en la Casa VIII en Libra, y el Nodo Norte en la Casa VI en Leo, regido por el Sol en la Casa V, en Cáncer, conjunto a Mercurio. A pesar de que antes del ascenso de Hitler sostuvo la importancia del aparato administrativo del Estado como sustento del orden social, luego desarrolló conceptos jurídicos para respaldar la autoridad ilimitada del Führer, manifestándose contrario a las complicaciones de los procesos democráticos y burocráticos para abordar las necesidades sociales. Fundó la idea de soberanía en el concepto de ‘estado de excepción’, es decir, en la facultad de suspender la vigencia de las garantías constitucionales. Más tarde desarrolló una ‘teología política’ en la que quiso demostrar que los conceptos políticos se originaban en la teología, dándole un carácter religioso a la autoridad dictatorial de Hitler.

En la condición evolutiva Individuada, Mercurio en la Casa V o Leo refleja a un individuo que ha deseado actualizar sus capacidades intelectuales de formas altamente creativas y que no admiten ningún tipo de restricción en cuanto a las formas de pensamiento que desea crear y desarrollar. Existe un alto sentido de propósito personal que está ligado a la creación de formas intelectuales, lo cual se va a traducir en una gran profusión de formas de pensamiento y lenguaje de naturaleza altamente individualizada. La riqueza de la producción intelectual podrá tomar elementos de formas pre-existentes de naturaleza transcultural, pero el individuo moldeará estos elementos recibidos en nuevas creaciones que tendrán una naturaleza personal reflejo del punto de vista del individuo. El individuo deseará ser totalmente independiente en sus formulaciones, y se rebelará abiertamente contra cualquier restricción impuesta por las formas de pensamiento dominantes en su sociedad o cultura. El individuo no sólo deseará crear sus propias formas intelectuales de formas totalmente independientes, y expandirlas y desarrollarlas al máximo desde un punto de vista totalmente personal sino que además deseará desafiar directa o indirectamente las formas de pensamiento, y a las autoridades, tradiciones, creencias y valores establecidos, que intenten restringir su foco intelectual creativo. El individuo se sentirá lleno de sí mismo y plenamente identificado con sus construcciones personales para desafiar estas limitaciones, y sentirá que sus formas de pensamiento son superiores a aquellas de las demás personas. De esta forma, la libertad y la rebelión de Mercurio en la Casa V o Leo, contra cualquier restricción externa, estarán muy enfatizadas. Algunos de estos individuos, especialmente en la tercera sub-etapa de la condición Individuada, tendrán la capacidad de recoger una gran cantidad de información o conocimiento existente, dentro de un área o áreas de conocimiento, y transformar creativamente este conocimiento y ordenarlo y presentarlo de una forma nueva, altamente personal. Por ejemplo, Ken Wilber, investigador y teórico de la psicología transpersonal, con Mercurio retrógrado en la Casa V en Acuario, ha recogido los enfoques de una multiplicidad de campos del conocimiento y de distintas tradiciones espirituales, creando un enfoque y distintas teorías altamente personales sobre la totalidad de la realidad en general, y sobre la evolución de la conciencia específicamente, en las cuales asigna un ámbito de validez a las distintas tradiciones y enfoques que recoge.

En determinado punto, se producirá la necesidad de una crisis, debida a que el individuo ha estado definiendo su sentido de propósito personal en base a una construcción intelectual que es altamente subjetiva. Una intención de Mercurio en la Casa V o Leo es generar un foco de análisis que permita identificar linealmente el propósito personal del individuo, y esta intención requiere discriminar y diferenciar este propósito, que inherentemente está determinado y es dependiente de las dinámicas evolutivas de fondo existentes en el Alma, de los deseos e intenciones egocéntricas o narcisistas. En muchos casos, esta crisis también ocurrirá debido a que el foco auto-centrado o narcisista, esencialmente subjetivo, se ha traducido en formas de pensamiento que carecen de suficiente objetividad. En muchos casos también, esta crisis será una crisis basada en el relativo fracaso de la intención evolutiva representada por la polaridad de la Casa XI, o Acuario, de integrar las propias formas de pensamiento, o el propósito individual ligado a estas formas intelectuales, en un contexto social o de integración con otros individuos, y otras formas de pensamiento, lo cual se ha debido, de nuevo, a que el individuo es dependiente de ser considerado especial o superior, y de recibir reconocimiento o aclamación por sus capacidades desarrolladas, y la inseguridad de integrarse como un igual con otros individuos que también son ‘especiales’ o intelectualmente evolucionados. En algunos casos, un cuarto elemento de esta crisis necesaria se basa en que el individuo ha identificado su sentido de propósito personal con un énfasis excesivo en las dinámicas intelectuales, o en el desarrollo de formas de pensamiento que sean correctas, en vez de sólo utilizar estas formas de pensamiento como una ‘guía’ que apunta en direcciones experienciales. Este énfasis en las dinámicas del pensamiento, unida a la subjetividad arquetípica de Mercurio en la Casa V o Leo, se ha traducido algunas veces en la ilusión egocéntrica, incluso en esta etapa evolutiva, de el propio punto de vista es superior al de los demás, en vez de aceptar la validez de múltiples sistemas de pensamiento cada uno de los cuales tiene la capacidad, para distintos individuos, de servir como una guía que permite ordenar la realidad y apuntar la conciencia en las direcciones experienciales que distintas personas necesitan comprender o realizar. Una vez que esta crisis se resuelve, el individuo se orientará a generar un sentido de propósito personal que permita integrar sus capacidades intelectuales desarrolladas en beneficio de la sociedad. Llegado cierto punto, se producirá la comprensión de que las formas de pensamiento del individuo, aún cuando estén muy bien desarrolladas y sean realmente muy buenas ideas, poseen un poder limitado para beneficiar a la sociedad o ayudar a la sociedad a evolucionar, y que su aporte personal sin embargo producirá un efecto en el largo plazo, unido a los aportes de una multiplicidad de otras personas.

En la condición evolutiva Espiritual, Mercurio en la Casa V refleja el deseo y la necesidad de comprender linealmente la naturaleza del propósito o rol del individuo, y el individuo estará buscando información, técnicas y formas de conocimiento que le permitan actualizarse creativamente, en términos de una realidad que se está volviendo progresivamente espiritual. El individuo puede sentir que el sentido del descubrimiento y la expansión de conciencia que está experimentando están ligados a sistemas de conocimiento de naturaleza espiritual, o incluso al desarrollo de su capacidad intelectual. El propósito evolutivo fundamental subyacente en la condición Espiritual será en todos los casos la espiritualización de la conciencia. El deseo fundamental de espiritualizar la conciencia creará progresivamente experiencias en las cuales la conciencia individual se expanda mucho más allá de los límites de lo que resultaba conocido para el individuo, en dirección hacia lo infinito, lo absoluto, lo eterno. La condición evolutiva Espiritual está definida por el arquetipo de Neptuno. De hecho han sido este tipo de experiencias las que han permitido al individuo evolucionar desde la condición Individuada, y entrar en la condición Espiritual, y ellas seguirán produciéndose dentro de la condición Espiritual. Más adelante dentro de la primera sub-etapa de esta condición evolutiva, el individuo comenzará a tener experiencias de conciencia no-dual. En la etapa evolutiva previa, en la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, todos los individuos se encuentran en una relativa condición de fruición intelectual, debido que el proceso de individuación ha requerido un tremendo desarrollo de las capacidades intelectuales a fin de elaborar una gran cantidad de conocimiento e información de naturaleza trans-cultural, lo cual ha situado al individuo en una posición de ‘superioridad’ intelectual respecto a la mayoría de las personas. Al entrar en la condición evolutiva Espiritual, la primera sub-etapa de esta condición está definida arquetípicamente por Virgo, debido a que las experiencias que han comenzado a ocurrir de aspectos mucho mayores de la existencia y del sentido último de la vida (Neptuno), inducen naturalmente, y progresivamente en la conciencia, el sentimiento de pequeñez, el sentimiento arquetípico de ser ‘como un granito de arena en una playa inmensa’. Esta experiencia induce al mismo tiempo humildad (Virgo) en la conciencia. Esta pequeñez experimentada por el Alma individual puede traducirse en pensamientos de no ser suficientemente bueno, o no estar preparado para abrazar el sentido de propósito personal. En sí mismo, el deseo de espiritualizar la conciencia estimulará el funcionamiento de la glándula pineal, la cual secreta una hormona llamada melatonina, la cual induce todo tipo de estados alterados de conciencia, como sueños, visiones, etc. y que producen generalmente confusión, debido a que se han diluido los límites anteriores de lo que se consideraba ‘real’. Estas experiencias de la conciencia están llevando al Alma a conocer progresivamente lo Desconocido, y de servir a lo Desconocido, para lo cual el individuo muchas veces gravitará hacia sistemas de conocimiento de naturaleza Espiritual. En este proceso, el individuo explorará una variedad de sistemas, y los combinará de formas personales. El individuo se ha convertido en un buscador espiritual. Es posible que el individuo en esta etapa no sea capaz de diferenciar entre conocimiento y sistemas de conocimiento auténticamente Espirituales, ie. dados por Dios o sus agentes, y otros sistemas de conocimiento existentes, los cuales, de distintas formas, reflejen puntos de vista y comprensiones de origen meramente humano combinados con elementos y comprensiones culturales o transculturales, incluyendo ‘sistemas’ y ‘síntesis’ personales, y en algunos casos distintos tipos de elementos religiosos, culturales o étnicos. Una razón por la cual esto ocurre se encuentra en que las religiones, propias del consenso, se basan muchas veces en la irradiación de enseñanzas espirituales originales, que posteriormente han servido para que consenso de las sociedades creara sus religiones. Así, estas religiones del consenso social contienen dentro de su acerbo cultural símbolos, rituales, textos que en sí mismos son de naturaleza espiritual, hacia los que pueden verse atraídos individuos en un estado evolutivo Espiritual. Debido a la potencial confusión que define arquetípicamente este estado evolutivo, es posible que el individuo no discrimine suficientemente los elementos originales que constituyen auténticas enseñanzas espirituales, de otros elementos existentes en el contexto general de la religión o del grupo religioso hacia las que puede haber gravitado, por distintas razones, que estarán relacionadas con el contexto cultural e histórico y específico de su vida o de vidas pasadas.

En algunos casos, el individuo puede experimentar sentimientos de humildad respecto a tener un propósito personal, ya que ha surgido el deseo de purgar cualquier forma de manifestación egocéntrica y un sentimiento de imperfección que genera el deseo de querer mejorar. El individuo tendrá en algún punto la realización de que existe una naturaleza de la realidad que existe en sí misma, y que es independiente de sus arreglos intelectuales. El individuo estará tomando conciencia de que los arreglos intelectuales son esencialmente subjetivos, y surgirá el deseo de evitar la arbitrariedad. Deseará que estos arreglos intelectuales reflejen la naturaleza de una realidad independiente y transcendente, en vez de querer crear estos arreglos como manifestación de sus capacidades subjetivas. Este deseo generará dudas necesarias sobre las propias formas de pensar sobre las cosas. En otros casos, el individuo puede intentar compensar o denegar los sentimientos de imperfección mediante el énfasis de una orientación intelectual, el intento de recuperar el pasado.

Progresivamente, se producirá una evolución natural en la cual esta orientación hacia una variedad de sistemas evolucionará hacia la referencia a un solo sistema de conocimiento como medio para entender espiritualmente el sentido de la propia experiencia en general, y del propósito individual en un contexto espiritual específicamente. En algunos casos, a la elección de ‘un’ sistema único sigue una necesidad posterior de diversificación, si es que la gravitación hacia tal sistema no refleja las necesidades naturales del individuo, y sus requerimientos evolutivos. En este proceso, en tiempos como los actuales en que existe una proliferación interminable de información de todo tipo sobre formas de pensamiento espiritual, y otras relacionadas, esta puede ser un factor adicional de confusión que complique la intención evolutiva implícita a nivel de la función de Mercurio de encontrar el tipo de información y de conocimiento, o de crear el tipo de construcción intelectual, que promueva las intenciones evolutivas de fondo.

Según cuál sea la signatura general de la carta natal, y el eje evolutivo principal, Mercurio en la Casa V o Leo puede manifestar distintas combinaciones de los temas generales antes mencionados. La intensidad del foco de pensamiento, se experimentará también como una resistencia a perder el control egocéntrico, en la forma de la creación de muchos tipos de pensamiento lineal que dificultan al individuo entrar en los estados profundos de meditación que su Alma desea y necesita experimentar: los deseos del Alma de entregarse al llamado de Neptuno- expandir su conciencia más allá de los límites de lo conocido, y más allá de cualquier referente exterior. El individuo necesita abrazar interiormente la intención evolutiva de identificar linealmente y formas objetivas su sentido de propósito personal. Esto se traduce en la necesidad de discriminar entre las vías de auto-actualización intelectual y las formas y sistemas de pensamiento de que son consistentes con la espiritualización de su conciencia- en las formas determinadas por la signatura de su carta natal, y el eje evolutivo principal- y aquellas que no lo son. Al mismo tiempo, en los distintos tipos de pensamiento que surgen momento a momento en su conciencia, el individuo necesitará establecer cuál es el origen de estos pensamientos, esto es, quién es el autor: pensamientos de origen meramente humano, pensamientos originados en el ego, y pensamientos emanados del Alma, o de la Fuente del Alma y sus agentes, etc.

Dentro de la segunda sub-etapa de la condición Espiritual, y a partir de estadios avanzados dentro de la primera sub-etapa, Mercurio en la Casa V o Leo puede manifestar también ilusiones egocéntricas en las cuales el individuo confunde su nivel de realización interior, con formas de conocimiento o de información que no se encuentran realizadas.

Famosos con Mercurio en la Casa V o Leo

Juan Calvino

Jaime Guzmán

Carl Schmitt

Mozart

Steve Jobs

Rudolf Steiner

La Astrología Evolutiva es un paradigma completo de interpretación de la carta natal. Interpretar una carta natal desde la perspectiva evolutiva requiere familiarizarse con este enfoque específico, con una forma específica de comprender los arquetipos astrológicos, y requiere aplicar una metodología de análisis propia. Esta metodología puede ser desglosada con fines didácticos en partes, aún cuando en el momento de la lectura de la carta natal sean aplicadas en forma integrada y sintética. Mencionaremos muy brevemente estas partes o capítulos del paradigma de la Astrología Evolutiva, siguiente un orden lineal ideal de acuerdo a como se presentan en la situación de consulta. Aquí me referiré sólo al análisis individual de la carta natal, y no a la metodología de la astrología  evolutiva de relaciones, ni al timing de los procesos evolutivos (tránsitos, progresiones, etc.). Debido a que este es un esquema general, tampoco me referiré aquí a las aplicaciones médicas de la Astrología Evolutiva, que incluyen las correlaciones con el sistema de órganos y la fisiología, y el sistema de los chakras.

1) Determinación de la Condición Evolutiva Natural

En la situación de consulta, el astrólogo evolutivo necesita determinar en primer lugar cuál la Condición Evolutiva Natural del cliente. Esta condición evolutiva natural no aparece en la carta natal, y ella debe ser determinada mediante observación, y a través de la naturaleza de las preguntas que plantea el cliente, las cuales son una manifestación de los tipos de deseos que existen en el Alma. Recordemos que dos individuos distintos pueden tener una carta natal idéntica. Esto sin embargo no significa que los individuos sean idénticos, y en consecuencia, esto implica que los símbolos de la carta natal contienen distintas posibles manifestaciones, que están contenidas dentro de los mismos arquetipos, ie. Mercurio en la Casa II en Virgo. Esto es válido para todos los símbolos de la carta natal. Es necesario comprender, desde una perspectiva evolutiva, que estas distintas manifestaciones contenidas dentro de un  mismo arquetipo natal son dependientes de la condición o estado evolutivo natural del Alma individual cuya carta natal queremos comprender. Las condiciones o estados evolutivos, y sus sub-etapas, están descritos en el segundo volumen de Plutón, de Jeffrey Wolf Green. Además están tratados en Pluto and Your Karmic Mission, de Deva Green. Los tipos de deseos fundamentales que promueven la evolución del Alma, específicos de cada individuo, están condicionados o dependen arquetípicamente las etapas naturales de la evolución. Existen cuatro condiciones evolutivas naturales: la Condición del Consenso, la Condición Individuada, la Condición Espiritual, y la Condición Difusamente Evolucionada.

La Condición Evolutiva Natural de Consenso: En la condición evolutiva del Consenso, que comprende aproximadamente un 75% de cualquier sociedad, los individuos están definidos por deseos fundamentales de pertenencia al consenso o la mayoría de su sociedad, y de lograr mejorar su posición dentro de las estructuras del consenso de su sociedad. Esta condición evolutiva está condicionada por el arquetipo de Saturno. En la primera sub-etapa del Consenso, domina el deseo de formar parte de la sociedad, y estos individuos, que componen la base de todas las economías, aceptan sin cuestionar las condiciones que se les imponen. Son como las abejas obreras de la colmena. En la segunda sub-etapa, se manifiestan junto a los deseos de pertenencia, los deseos de ganar un relativo y progresivo control sobre su realidad, a través del desarrollo de capacidades para operar al interior de la sociedad o el ‘sistema’, mediante la educación. Estos individuos se orientan así a conseguir mejorar sus condiciones de vida, en los términos y dentro de los parámetros de su sociedad. A través de la dinámica de la educación y el progresivo conocimiento sobre las formas de operar de la sociedad, estos individuos van expandiendo su conciencia: así evolucionan. En la segunda sub-etapa se encuentran la mayoría de los profesionales, empresarios, profesores universitarios, etc. En la tercera sub-etapa de la condición de Consenso, los individuos han logrado aprender cómo funciona la sociedad, y pueden utilizar a la sociedad en su propio beneficio. Estos individuos están definidos por deseos de tener el mayor grado posible de control sobre la realidad a nivel social, y de ocupar posiciones de poder, prestigio, status, riqueza, autoridad o liderazgo, en términos del consenso social. Estos individuos ocupan los altos cargos políticos, o dirigen las grandes corporaciones. Estos individuos están intensamente definidos por su auto-interés exclusivo y excluyente, y tienen la pretensión de que todo el resto del sistema social debe servir a sus necesidades. Por ello, están dispuestos a manipular el sistema a su favor, y a operar ‘con las reglas del sistema’: “si los demás lo hacen, entonces está bien”, o “si yo no lo hago, otro lo hará”. Todos los individuos que están al interior del Consenso, están definidos por un sentido estrecho de pensamiento único, creen que existe sólo una forma correcta de pensar, y que los demás están equivocados. Este grado de identificación con sus creencias sobre la realidad, sus formas de ser, y sus valores, y el auto-interés de los individuos en el tercer sub-estadio, so las causas del nacionalismo, las luchas religiosas, y las guerras. Esto se basa en considerar que “nosotros tenemos la razón, los demás están equivocados”.

Los individuos que están evolucionando dentro de la Condición Evolutiva Natural Individuada componen en total un 20% aproximadamente de cualquier sociedad. Esta condición evolutiva está condicionada por el arquetipo de Urano, y estos individuos están definidos por deseos fundamentales de encontrar y actualizar su individualidad original y única, a través de una liberación de los factores de condicionamiento del Consenso social. Esta liberación ocurrirá a través de un devenir minoritario, que conduce progresivamente a ser un ‘grupo de uno’. En la primera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, los límites del condicionamiento social y cultural que ha definido las formas de ser y de pensar del individuo en el pasado han comenzado a resquebrajarse, de manera que han comenzado a manifestarse en la conciencia orientaciones que cuestionan el orden existente o que son divergentes respecto a la sociedad de nacimiento. Sin embargo, el sentido de seguridad del individuo aún está definido por el pasado: la pertenencia al consenso-lo conocido y familiar. Por ello, estos individuos pueden manifestar una dualidad o duplicidad entre las orientaciones interiores que tienen y la forma en que se presentan exteriormente: una apariencia de normalidad, en la cual, sin embargo, se sienten fundamentalmente alienados. En la segunda sub-etapa de la condición Individuada el individuo está avanzando en la intención arquetípica de descondicionarse y liberarse respecto a las asociaciones de identidad provenientes del consenso. A nivel intelectual, esto se traduce en una intensa rebelión contra las formas de ser propias del consenso. Estos individuos se sienten muy alienados respecto a la sociedad ‘normal’ y experimentan rabia porque sienten que no pueden integrarse en las dinámicas sociales porque ello implicaría perder su individualidad. Muchos de estos individuos manifiestan intensos deseos de cambiar o revolucionar la sociedad, o de destruir el sistema. Al alcanzar la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, ha tenido lugar una tremenda expansión de la conciencia a través de la cual, en términos intelectuales, el individuo ha conseguido desarrollar sus propias formas de pensamiento sobre sí mismo, y sobre la realidad en general, yendo más allá de su propia sociedad para abarcar otras sociedades, y otras culturas. En esta expansión el individuo generalmente ha estado expuesto y ha explorado a lo largo de muchas vidas una gran variedad de formas de pensamiento de naturaleza transcultural, y desde esta diversidad de perspectivas ha conseguido actualizar su propia individualidad única: han devenido un ‘grupo de uno’. Estos individuos también han llegado a comprender que los cambios sociales ocurren lentamente, y surgen en ellos deseos naturales de ayudar a la sociedad a evolucionar, haciendo su aporte a mejorar la sociedad a través de sus capacidades altamente evolucionadas. Estos individuos no necesitan demostrar que son distintos: internamente se sienten superiores a los demás, y por ello no les importa que haya muchas personas que no los comprender. En esta sub-etapa evolutiva se manifiestan los ‘genios’.

Los individuos que están evolucionado dentro de la Condición Evolutiva Espiritual, componen en total un 3% o 4% aproximadamente de cualquier sociedad. Esta condición evolutiva está definida por el arquetipo de Neptuno. Los individuos en esta condición están definidos por deseos fundamentales de conocer la totalidad de su Alma, y la Fuente del Alma. Estos deseos fundamentales de espiritualizar la conciencia, se traduce en deseos de abrazar formas de vida, prácticas y sistemas de pensamiento de naturaleza espiritual. Es necesario recordar que esto es distinto de las religiones, que pertenecen al Consenso de la sociedad. Las religiones del consenso social forman parte de sistemas de creencias que sirven al Consenso como un medio para obtener una sensación de seguridad ante lo desconocido, que permanece desconocido. Debido a que las religiones forman parte de las definiciones que sostienen el sentimiento de pertenencia, se constituyen en la base de juicios dogmáticos excluyentes, ya que cada religión se postula como la única verdadera religión, con exclusión de las demás, lo cual se traduce en las persecuciones religiosas. La vida espiritual en cambio no pertenece al Consenso, sino que se manifiesta en la condición evolutiva Espiritual, después de lograda la Individuación. La espiritualidad es de naturaleza experiencial, en vez de basarse en la dinámica de la creencia, y ninguna vía auténticamente espiritual se postula como única o excluyente de las demás, sino que existe en esta etapa la comprensión natural de que existen muchos caminos y sistemas distintos para espiritualizar la conciencia. A partir de los deseos de conocer a la Fuente del Alma, surgen también deseos de alinear la propia conciencia y la propia vida con esta realidad superior, lo que se traduce en deseos de servir al Todo a través de la dinámica del karma yoga. Dentro de la condición Espiritual, la primera sub-etapa está condicionada por el arquetipo de Virgo, debido a que la conciencia ha comenzado a expandirse más allá de los parámetros que definen la realidad normal, lo cual induce en el individuo el sentimiento arquetípico de ser muy pequeño, como un grano de arena en una playa inmensa, lo cual induce a su vez el sentimiento de devoción, y junto con este, una profunda humildad en la conciencia. De esta forma se manifiestan en el Alma los deseos de servir a los demás, y al Todo. La segunda sub-etapa Espiritual está definida por el arquetipo de Leo. El Alma ha comenzado desde la sub-etapa anterior a experimentar los primeros tipos de conciencia no-dual o conciencia cósmica, y el centro de gravedad de la conciencia comienza a oscilar entre el Alma y el ego. Debido a que el ego aún no está purificado, se manifiesta el potencial arquetípico de que el individuo genere ilusiones o delirios de grandeza espiritual de naturaleza egocéntrica, identificando su ego con Dios de cierta forma. Así, el individuo puede creer desde una perspectiva egocéntrica que tiene un nivel de realización espiritual superior al que ha alcanzado en realidad. En esta sub-etapa se manifiestan los falsos gurúes o maestros, como Rajneesh, o Claire Prophet. El individuo se mantendrá en esta situación hasta que, en determinado punto, se vuelva consciente de la inflación que ha manifestado, agote los deseos de naturaleza egocéntrica y abrace nuevamente los deseos que existen su Ama de retornar a la Fuente. Esto llevará al individuo a que desee purgar todas las impurezas del ego a través de la creación de una serie de crisis, y finalmente se desplazará el centro de gravedad de la conciencia de ego al Alma de forma definitiva, lo cual determina la transición entre la segunda sub-etapa Espiritual y la tercera sub-etapa Espiritual. Al comienzo de la tercera sub-etapa de la condición Espiritual se manifiestan los verdaderos maestros espirituales y Gurúes, y al término de esta etapa se manifiestan las Almas totalmente realizadas en Dios, o Avatares, como Jesús, Budha, Lao-Tse, Yogananda, etc.

La condición Difusamente o Recientemente Evolucionada comprende a individuos que han comenzado hace muy pocas vidas, o en la vida actual, a evolucionar al interior de la forma de la conciencia humana, muchas veces provenientes de otras estructuras de conciencia, como los animales y otras. Debido a que estas Almas aún no están habituados a la forma humana, presentan algunas dificultades o limitaciones. Muchas veces son identificados a través de nombres como retraso mental, síndrome de Down, cretinismo, etc. Domina en estas Almas el deseo de ser aceptados y considerados parte de la normalidad. Estas Almas son naturalmente inocentes, bondadosas, y su conciencia se extiende a abarcar apenas su entorno circunstancial más inmediato. También están en una situación similar Almas que han de-evolucionado desde una condición más evolucionada, debido a razones kármicas que están ligadas a consecuencias graves de dinámicas sádicas. Es el caso de Hitler. A diferencia de las anteriores, estas Almas permean una intensa rabia que es producto de encontrarse limitadas, sintiendo que han tenido en el pasado un mayor poder que el que tienen ahora. Generalmente las Almas de este segundo tipo crean muchas dificultades para sus padres y cuidadores, y manifiestan actitudes violentas y destructivas.

2) El Eje Evolutivo Principal

Una vez identificada la Condición Evolutiva Natural del Alma de cliente, a través de la observación de su realidad por medio de la conversación, el astrólogo evolutivo se encuentra ahora en condiciones de interpretar correctamente la carta natal y comprender que significan específicamente los símbolos astrológicos de la carta natal para esta persona en particular. Este proceso de interpretación que debe hacer el astrólogo evolutivo, debe comenzar por comprender detalladamente el Eje Evolutivo Principal de la carta natal. Debido a que la evolución del Alma se produce a través de dinámica del deseo, debemos comprender cuáles han sido los deseos fundamentales que han existido y que existen en el Alma individual, los cuales están reflejados en el Eje Evolutivo principal, leído desde el punto de vista de la condición evolutiva natural del individuo.

En la Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green, Plutón representa al Alma en su viaje evolutivo. Los arquetipos de la posición natal de Plutón, por Casa y por Signo, demuestran cuáles han sido los tipos de deseos que el Alma ha tenido a lo largo de todas las vidas que han creado la necesidad de la presente encarnación. Así, Plutón es el símbolo del pasado del Alma: los deseos que ha tenido, las dinámicas psicológicas y emocionales que estos han producido, y las experiencias que estos deseos y estás dinámicas han creado. Debido a que estos deseos, dinámicas y experiencias han definido el pasado del Alma, en la presente encarnación el Alma se sentirá compulsivamente atraída a mantener esta orientación arquetípica de la conciencia: aquello que resulta conocido y familiar constituye para la mayoría de las personas su sentido de seguridad. En la mayoría de las personas, el Alma-Plutón- no es consciente de sí misma. En este sentido, Plutón representa el inconsciente, los deseos que determinan las dinámicas y las experiencias que el Alma crea para sí misma, independientemente de la voluntad egocéntrica y del darse cuenta consciente del individuo. Por ello, Plutón se correlaciona también con la naturaleza de los temores más profundos, compulsiones, fobias, y los estados emocionales de mayor intensidad que puede experimentar el individuo.

En cada encarnación, el Alma, Plutón, crea una identidad egocéntrica –el ego- a través del cual el individuo puede atribuirse la experiencia a sí mismo y tener una auto-imagen, una imagen de sí mismo con la cual se identifica conscientemente. En la carta natal, la Luna simboliza esta identidad egocéntrica y esta auto-imagen, que el Alma ha necesitado crear en la presente encarnación en función de sus requerimientos evolutivos. El Nodo Sur de la Luna-su posición en la carta natal por Casa y Signo- simboliza el tipo de identidad egocéntrica que el Alma ha creado en todas las vidas pasadas que conducen a la vida presente. La posición del regente planetario del Nodo Sur, por Casa y Signo, ha operado en el pasado como facilitador de las necesarias experiencias que el Alma, a través de las estructuras egocéntricas simbolizadas por el Nodo Sur, ha creado para sí. Estos tres símbolos, Plutón, el Nodo Sur de la Luna, y el regente planetario del Nodo Sur de la Luna, constituyen la “trinidad” del pasado.

Junto con los tipos de deseos que han condicionado al Alma en el pasado, y que la condicionan en el momento presente, existen en el momento presente, en cada momento, deseos que no provienen del pasado, sino que son ‘nuevos’ y tienen la capacidad de expandir el foco de conciencia del Alma hacia su futuro evolutivo. El punto de polaridad de Plutón, por Casa y Signo, simboliza los tipos de deseos que están surgiendo en el Alma que apuntan hacia el futuro. El Nodo Norte de la Luna, por Casa y Signo, demuestra los deseos que tienen la capacidad de modelar un nuevo tipo de identidad egocéntrica, al servicio de los deseos evolutivos reflejados en el punto de polaridad de Plutón. Y el regente planetario del Nodo Norte, por Casa y Signo, refleja tipos de dinámicas y experiencias que el individuo puede abrazar conscientemente para promover su evolución. Estos tres símbolos constituyen la “trinidad del futuro”.

Comprender correctamente el Eje Evolutivo Principal de la carta natal requiere analizar también los aspectos que Plutón, los Nodos Lunares, y sus regentes planetarios, forman entre sí, y los demás planetas que forman aspecto con los Nodos. Existen diversas situaciones especiales que  deben considerarse (Plutón en conjunción con el Nodo Sur, Plutón en conjunción con el Nodo Norte, o Plutón en cuadratura a los Nodos Lunares; el regente del Nodo Sur conjunto al Nodo Norte, el regente del Nodo Norte conjunto al Nodo Sur, el regente del Nodo Sur conjunto al Nodo Norte y el regente del Nodo Norte conjunto al Nodo Sur, otros planetas formando cuadratura al eje de los Nodos) las cuales están tratadas en detalle en los libros de Jeffrey Wolf Green, Plutón I y II. Hay otros casos especiales que se enseñan en la Escuela de Astrología Evolutiva.

Sólo una vez analizado el eje evolutivo de la carta natal, es posible abordar y comprender cabalmente el significado de cualquier otro símbolo de la carta natal, por ejemplo, Venus en Escorpio en la Casa IV. Es el eje evolutivo el que determina qué parte del espectro total de significados arquetípicos posibles de cualquier símbolo de la carta natal está actualmente reflejado y existe realmente en el caso individual.

3) El sistema de las Fases y los Aspectos

Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma-Plutón-crea tipos de deseos que están en evolución. Estos deseos están reflejados en la carta natal en la posición de Plutón, los Nodos Lunares, y los demás planetas. Por ejemplo, supongamos que el Alma de un individuo con Plutón en la Casa X, ha estado definida por deseos fundamentales de lograr un relativo y progresivo control sobre su realidad, a través de alcanzar posiciones de prestigio, poder, o autoridad dentro de su sociedad, lo cual ha generado una orientación muy determinada a alcanzar este tipo de logros. Supongamos que este individuo tiene a Marte en  la Casa I. Esto indica que, a fin de satisfacer los deseos fundamentales simbolizados por Plutón en la Casa X, este individuo ha generado deseos de ser fundamentalmente independiente y libre para actualizar un tipo de rol que conduzca a lograr estos objetivos, por lo cual este individuo no aceptará restricciones de otras personas en sus intentos de actualizar estos deseos a través de la profesión, por ejemplo. En este ejemplo, es posible que debido a la intensidad de los deseos simbolizados por Plutón en la Casa X, manifestados a través de Marte en la Casa I, la independencia del individuo y la determinación de sus esfuerzos encaminados a satisfacer los deseos de logros sociales, generen un relativo nivel de conflicto con la voluntad de otros individuos, o con las formas de ser de la sociedad en que el individuo opera. Ahora bien, el punto a comprender aquí es que estos deseos reflejados por cualquier planeta, en relación con Plutón, y con otros planetas, han estado y están evolucionando. Y esta evolución de cualquier función planetaria, como manifestación de deseos que emanan del Alma, significa que, en relación con las intenciones evolutivas de fondo representadas por Plutón, estos deseos necesitan manifestarse de distintas formas a lo largo de muchas vidas, a fin de lograr la intención original. Así es como ocurre con cualquier intención evolutiva: la intención evolutiva, la naturaleza de los deseos, atraviesa por etapas arquetípicas de desarrollo. Muy brevemente, estas etapas siguen el siguiente curso. Inicialmente los deseos o la intención arquetípica se gatillan de forma espontánea, y el individuo no es consciente de cuál es esta intención: sólo tiene la sensación de que hay algo especial que debe descubrir, lo cual genera direcciones espontáneas y aleatorias de acción exploratoria que por la vía de las reacciones a esta acción van induciendo una conciencia de que existe un propósito. “Quiero hacer algo, no sé que es, pero instintivamente me muevo en direcciones variables”. Luego el individuo, como consecuencia de estas reacciones y consecuencias a la exploración aleatoria, requiere concentrarse e internalizar su conciencia a fin de establecer interiormente la realidad y consistencia de lo que sea que ahora comienza a volverse significativo en términos personales, descubierto en las direcciones de exploración que siguió en la etapa anterior, mediante la creación de asociaciones personales de significado de aquello que ha descubierto con la propia realidad subjetiva. “No me interesan nuevas vías de exploración, ahora deseo realmente saber si lo que ya he encontrado tiene sentido y puede crecer y desarrollarse”. Una vez que el individuo ha establecido interiormente la consistencia de las nuevas formas que fueron desarrolladas previamente, enfrenta la necesidad de contrastar estas formas personales con la realidad de sus circunstancias externas inmediatas. “Quiero saber si estas formas que interiormente se han vuelto significativas y se han desarrollado internamente, pueden manifestarse exteriormente como reflejo de mi individualidad”. Posteriormente, luego de expandir la individualidad a través de la manifestación de estas formas, la intención original comienza a orientarse a necesidades objetivas existentes externas a la subjetividad del individuo. “Estas formas deben servir para algo más allá de mí mismo”. Esto requiere que el individuo considere la naturaleza del entorno social. Esto llevará luego a que el individuo comience a socializar la intención original, a través de relaciones y asociaciones con otros individuos, y más adelante, con la totalidad del entorno social existente. Una vez que esta integración social ha tenido lugar, el individuo comienza a percibir las formas desde otros puntos de vista, que exceden su función social. “Tiene que haber algo más allá de esto”. Las formas comienzan a liberarse de las determinaciones que impuso la socialización de la intención, y a descondicionarse progresivamente en marcos de referencia progresivamente cósmicos, intemporales, o absolutos, mientras que, al mismo tiempo, comienzan a manifestarse las semillas de nuevas intenciones y deseos que darán lugar al nuevo ciclo. “Qué voy a hacer después”.

Estas distintas manifestaciones arquetípicas de cualquier deseo o intención evolutiva tienen lugar en un proceso cíclico, reflejado en los 360°. Todo ciclo de desarrollo va desde la conjunción original con Plutón o conjunción de fase Nueva, y culmina nuevamente en la conjunción con Plutón en la fase Balsámica. Dentro de este ciclo completo, existen ocho fases primarias. Desde los 0° a los 360° existe un ciclo completo de desarrollo evolutivo. Dentro de este ciclo, existen ocho fases primarias, de 45° cada una, cada una de las cuales está definida arquetípicamente por formas específicas de manifestación de las intenciones evolutivas originales. Entre los 0° y los 45° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Nueva. Entre los 45° y los 90° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Creciente. Entre los 90° y los 135° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase del Primer Cuarto. Entre los 135° a 180° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Gibosa. Entre los 180° y los 225° ° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Llena. Entre los 225° y los 270° ° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Diseminante. Entre los 270° y los 315° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase del Último Cuarto. Entre los 315° y los 360°  la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Balsámica. Para calcular la fase en que se encuentran los planetas, simplemente hay que contar los grados de separación que existen entre la posición natal de Plutón, o del planeta más lento, en la dirección de la progresión natural del Zodiaco (en el sentido del reloj), hasta la posición natal del planeta más rápido. La fase de la relación entre los dos planetas define arquetípicamente la forma de manifestación de las funciones planetarias de que se trata, y de los tipos de deseos fundamentales que están manifestando. Esto ocurre independientemente de que los dos planetas formen aspecto entre sí. A la vez, los aspectos que formen, están comprendidos dentro de la fase en la que se forman, y su significado está condicionado por el arquetipo de la fase. Naturalmente, distintos tipos de deseos, y distintas funciones planetarias, evolucionan en cada caso a distintas velocidades, y se encuentran en consecuencia en distintas etapas de desarrollo.

Las dinámicas arquetípicas creadas por los distintos tipos de deseos, reflejadas en la relación de los planetas entre sí, unida a los arquetipos de sus posiciones por Casa y Signo, interpretadas en relación con los deseos de fondo simbolizados por el Eje Evolutivo Principal de la carta natal, interpretado a su vez de forma específica según la condición evolutiva natural del individuo, permiten al astrólogo evolutivo comprender la carta natal de forma precisa. De esta forma, el astrólogo evolutivo se encuentra en condiciones de responder las preguntas que plantea el cliente de formas muy precisas, debido a que puede comprender cómo ha sido la evolución de la naturaleza de deseos del Alma del cliente, cómo ha sido el pasado evolutivo y qué tipos de experiencias el Alma ha creado en vidas pasadas, cómo se manifiesta este pasado, y estos deseos, en la vida actual, que aspectos del pasado se encuentran sin resolver, y buscan resolución en esta vida, y de qué formas su Alma tiene planeado y preparado evolucionar hacia el futuro.

Neptuno se correlaciona con el fenómeno de la conciencia, en todas sus posibles formas y manifestaciones. La conciencia es análoga al agua: puede adoptar cualquier forma, dependiendo del contenedor en que se encuentre. La forma de la conciencia, o estructura de la conciencia, astrológicamente hablando, se correlaciona con Capricornio, y Saturno. Para el ser humano, la conciencia-Neptuno, Piscis-adopta la forma de la conciencia humana. La forma de la conciencia humana es distinta, por ejemplo, de la forma de conciencia que tiene una planta. La forma de la conciencia humana implica, entre otras cosas, que normalmente sólo podemos conocer aquello que se encuentra enmarcado dentro de la realidad espacio-temporal-Capricornio. También implica que normalmente sólo conocemos aquello que podemos percibir a través de los sentidos.

Piscis es el último arquetipo del Zodiaco. Representa la culminación del viaje evolutivo, iniciado en Aries-la separación original. Representa, en consecuencia, el anhelo y el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. El retorno a la Fuente de la Creación se produce como consecuencia de agotamiento de los deseos de separación. Los deseos de separación emanan del Alma. El Alma-Plutón, Escorpio-posee una naturaleza dual de deseos: por una parte, el deseo de separarse y constituirse como algo distinto e independiente de todo lo demás. Por otra parte, el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. Los deseos de separación, representados por Aries-la causa de la encarnación en primer lugar, dan lugar al sentido de separación e independencia de naturaleza egocéntrica, y el carácter extremo del sentimiento de separación que se manifiesta a través del Ego-la Luna, Cáncer. Debido al condicionamiento patriarcal que define estos tiempos-Capricornio, este sentido de separación del Ego, alcanza un punto extremo-Libra, en que el individuo se identifica totalmente, y únicamente, con su existencia a nivel egocéntrico, y sus deseos de naturaleza egocéntrica. Piscis, y Neptuno, representan lo que se ha llamado el “anhelo de trascendencia”. Trascendencia de qué? Trascendencia de los confines determinados por la realidad espacio-temporal-Capricornio. En el Zodiaco existe este trígono natural entre Cáncer, Escorpio, y Piscis: el Ego (Cáncer), el Alma (Escorpio, la fuente del Ego), y la Fuente del Alma (Piscis). Este trígono natural refleja que el deseo de trascendencia, que se traduce en la progresiva espiritualización de la conciencia a lo largo de muchas vidas, se traduce a la vez en el proceso a través del cual el Ego-la porción consciente  de la individualidad propia con la que el Alma se identifica-se va redefiniendo a sí mismo, de manera de identificarse progresivamente con aspectos mayores del Alma.

Jeffrey Wolf Green solía usar la metáfora de la ola y el océano para ilustrar este punto. La ola se eleva progresivamente sobre la superficie del océano, coge momento, y desde el punto de vista de la ola, llega a experimentarse a sí misma como distinta y separada de su fuente-el océano. Y, sin embargo, el destino de la ola es: volver al Mar. Igualmente, el destino del Ego es volver a su fuente-el Alma-y el destino de Alma es volver a la Fuente que la creó.

A través de la evolución del Alma, a lo largo de muchas, muchas vidas, el foco de la conciencia-el Ego- se va situando cada vez más profundamente al interior del Alma, y de la Fuente del Alma, hasta identificarse finalmente con la Fuente-el Océano-Piscis, Neptuno.

El arquetipo de Piscis, y Neptuno, entonces, refleja el anhelo inherente de la conciencia de retornar a la Fuente, y por derivación, el anhelo de trascender los confines espacio-temporales y los parámetros que definen la existencia separada. Cualquier persona que realmente esté familiarizada con la vida espiritual, o la meditación, estará de acuerdo en que esto implica un largo proceso. Desde un punto de vista último, no dual, el camino de retorno a la Fuente consiste en la progresiva eliminación de la ilusión de separación- la ilusión de la dualidad. Y sin embargo, es un largo camino para llegar a realizar conscientemente esta Verdad Última. Como Piscis representa el anhelo de volver a Casa, representa también la ilusión de ya encontrarnos allí, antes de haber recorrido este largo camino. Esta ilusión fundamental, fruto de un anhelo fundamental, se manifiesta potencialmente en todo tipo de ilusiones, delusiones, y delirios. Por ello es que Piscis, y Neptuno, se correlacionan con todo tipo de psicosis, y esquizofrenias, como reflejo del rechazo de las condiciones que definen la existencia mundana, y a la vez, de la resistencia a abrazar conscientemente el “impulso trascendente”. Neptuno se correlaciona anatómica y fisiológicamente, con la glándula pineal, la cual secreta una substancia que se llama melatonina. La melatonina posee la capacidad de desdibujar los límites de nuestra percepción ordinaria, y por ello es que induce todo tipo de estados “anormales” de conciencia, como los que experimentamos en los sueños, las visiones, etc.

En el Zodiaco, Piscis está naturalmente opuesto a Virgo, regido por Mercurio, y en cuadratura con Géminis, también regido por Mercurio. Frente a la totalidad de la experiencia posible de la conciencia en cualquier nivel-Piscis, Neptuno, Virgo y Géminis, se correlacionan con la necesidad adaptativa de la conciencia de operar en términos lineales, paso a paso, A-B-C, al interior de la dualidad, para purgar progresivamente el error, la ignorancia, y la ilusión: para establecer la realidad-Virgo-en contraste con la ilusión. Sin duda, un rol  mucho más modesto en la conciencia, en comparación con Neptuno, pero sin embargo, totalmente necesario: por ello es que existe. Esto se denomina purgar la dualidad con la dualidad.

Como ejemplo de lo que es la ilusión, cuántas personas albergan actualmente la ilusión de que, aquello que llamamos “el mal”, no existe? Si bien esto es cierto en términos últimos, sin embargo, al interior de la Creación manifestada, dentro de la ilusión de dualidad  en que vivimos por determinadas razones, esto no es verdad. Más bien es cierto exactamente lo contrario: que el mal existe, y es una fuerza destructiva y muy poderosa cuya influencia podría dañar nuestras  vidas si no somos capaces de establecer de qué maneras actúa en nuestras circunstancias; y que, además, es una fuerza que se enseñorea por el mundo y es la causa de guerras, violencia, enfermedades, y desequilibrios ecológicos y sociales creados por el hombre condicionado por la influencia de esa energía.

Por qué no podemos simplemente vivir en la no-dualidad? Porque la existencia dual en que vivimos ha sido creada por cada uno de nosotros por los propios deseos duales de cada individuo. Como primer punto, es necesario disipar la ilusión de haber llegado a la no-dualidad, siendo capaces de conocer cuáles son nuestros deseos de separación, los cuales han creado nuestra propia realidad dual. Sólo a través de la función del pensamiento lineal-Mercurio-, como antídoto perfecto para el deseo y la ilusión de haber llegado a donde todavía no llegamos, podemos ver claramente cuál es la relación entre los deseos de separación y cada una de las experiencias que creamos para nuestras vidas.

Desde un punto de vista alquímico, Neptuno y Piscis representa la necesidad de refinar nuestra naturaleza de deseos-Tauro, la Casa II, Venus. Neptuno es la octava superior de Venus, y Piscis está en sextil con Tauro, y en inconjunción con Libra. La inconjunción de Piscis con Libra representa la proyección de ideales en otras personas, a quienes podemos ver como perfectos, y convertir de facto en dioses o diosas. Experiencia, sin duda, destinada a crear necesarias desilusiones. El sextil de Piscis con Tauro representa el proceso de progresiva espiritualización de nuestra naturaleza de deseo, y representa el hecho de que, finalmente, la realidad última que anhelamos, hemos de encontrarla en nuestro interior. Representa también el hecho de que la vida nos ha de dar todo lo que necesitamos para vivir, si buscamos mejor “el Reino de los Cielos”.

En la carta natal, Piscis, y Neptuno, -así como los aspectos de Neptuno, la Casa XII etc.  van a reflejar:

a) Las áreas de nuestras vidas en las cuales nos conviene trabajar para espiritualizar nuestra conciencia. Por ejemplo, si tengo Neptuno en Escorpio, puedo trabajar por espiritualizar mi sexualidad, y por refinar mis motivaciones. Si tengo Neptuno en la Casa IV, puedo expandir mi conciencia a través de espiritualizar mi vida emocional, y mi vida familiar, etc.

b) Las áreas de nuestras vidas en que podemos albergar ilusiones, delusiones, o delirios. Por ejemplo, Neptuno en la Casa IV puede demostrar que existen o han existido ilusiones sobre nuestra familia biológica, y expectativas ilusorias basadas en estas ilusiones, que han expresado el deseo de ser cuidados, nutridos, apoyados, de las formas que necesitamos; también puede reflejar que hemos creado ilusiones, o expectativas ilusorias, para nuestras propias familias. Neptuno en Escorpio puede demostrar que han existido ilusiones sobre nuestras motivaciones, que luego han sido la base de expectativas que tenemos respecto a otras personas, basadas en estas ilusiones sobre nuestras propias motivaciones.

c) Consecuencia de lo anterior, Neptuno también va a reflejar las áreas de nuestras vidas en las cuales podemos crear para nosotros experiencias fundamentales de desilusión. La experiencia de la desilusión es muy dolorosa, y sin embargo, se trata simplemente del medio que hemos elegido para pasar de la ilusión, a la verdad. Por ejemplo, las expectativas ilusorias reflejadas por Neptuno en la Casa IV pueden hacer necesario que creemos experiencias fundamentales de desilusión respecto a nuestras familias biológicas-que nos permitan establecer la realidad concreta de las personas de quienes hemos tenido expectativas ilusorias, de manera que, en definitiva, dejemos de proyectar la necesidad de seguridad emocional en otras personas, y la busquemos allí donde ésta puede únicamente encontrarse: dentro de uno mismo. Neptuno en Escorpio puede reflejar experiencias fundamentales de desilusión creadas mediante experiencias de traición, abandono, o pérdida emocional, que a la vez estarán motivadas, o se habrán hecho necesarias, debido a la proyección de las ilusiones que tenemos sobre nuestras propias motivaciones, deseos, y agendas. A la vez, este tipo de experiencias, pueden crear toda una psicología de desconfianza basada en la proyección de nuestros propios temores fundamentales, basados en las experiencias que han existido de traición, abandono, y pérdida emocional, que pueden ser reflejo, de nuevo, de las ilusiones que hemos albergado sobre nuestras propias motivaciones.

Probablemente todos quienes se encuentran inmersos en el mundo de la astrología, de una u otra manera, desde un punto de vista espiritual, hemos albergado grandes esperanzas sobre el ingreso de Neptuno en Piscis. Sin duda, Neptuno en Piscis se correlaciona efectivamente con importantes posibilidades de avance espiritual-expansión de la conciencia-a través de las distintas prácticas que naturalmente estemos realizando con verdadera dedicación, en forma regular-Virgo.

Sin embargo, es necesario tener presente, de manera insistente, que Neptuno y Piscis se correlacionan con la ilusión, y la desilusión, individuales y colectivas. Si consideramos con un mínimo de objetividad que la vasta mayoría de la población humana sobre el planeta-alrededor de un 95%- no se encuentra en un estado de conciencia espiritual, el ingreso de Neptuno en Piscis requiere de quienes sí están comprometidos con la evolución de la conciencia, una gran cautela. No olvidemos el contexto en que este tránsito está teniendo lugar: un cambio de Eras, la transición de la Era de Piscis a la Era de Acuario. La transición de Eras implica que todo aquello que no se encuentre resuelto de la Era anterior, está siendo traído a colación para su urgente resolución-a lo menos eventual. Al momento del ingreso de Neptuno en Piscis, Plutón-los deseos colectivos inconscientes-se encuentra en Capricornio, y Urano está en Aries, en cuadratura con Plutón. Estos deseos inconscientes que definen al colectivo consisten básicamente en el deseo de los poderes establecidos de tener un control absoluto sobre la totalidad de la realidad conocida por el consenso de nuestras sociedades-Capricornio. Se trata de una situación extrema, como estos solos símbolos demuestran, en el contexto  actual. Con Urano en Aries, en cuadratura con Plutón, estamos hablando de tremendos niveles de violencia masiva, y de guerra y destrucción, a través de distintos medios. Aún cuando las felices posturas New Age resultan muy cómodas para la mayoría de las personas, no se trata sino de una ilusión-Neptuno. Los tiempos actuales son realmente difíciles para enormes grupos de gente sobre el planeta, cuyas realidades personales y grupales están siendo literalmente aplastadas por los grupos que se encuentran en el poder. Neptuno, y Piscis, se correlacionan con la victimización, y la martirización. Grupos enteros de gente están siendo realmente victimizados y martirizados por el auto-interés exclusivo y excluyente de las minorías que se encuentran en posiciones de privilegio, y que no quieren dejar estas posiciones de privilegio. Al ingresar Neptuno en Piscis, los Nodos Lunares en tránsito se encuentran en el eje Géminis-Sagitario: la naturaleza de las comunicaciones, y la información que el sistema-Capricornio-está difundiendo, y las distorsiones, omisiones, y  falsificaciones de esta información, relativa a qué es lo que realmente está ocurriendo en el planeta, Gaia. Para qué? Para mantener a la población en el error, la ilusión, y la delusión sobre cual es la realidad, como medio para mantener a la gente dormida, y sin capacidad de respuesta-Neptuno, Piscis. Basta con encender la TV, y ver las noticias que están dando, y todo lo que no se esta informando.

Nada de esto es muy grato de tener en cuenta. Y sin embargo, es mejor vivir en la realidad, que vivir en la ilusión, porque, a lo menos, existe la posibilidad de entender lo que está pasando, y de reaccionar, individual y colectivamente.

Acuario se correlaciona con la necesidad y el deseo de liberarse y des-condicionarse. Liberarse y des-condicionarse de qué? De todo cuanto ha condicionado al Alma en el pasado: todo aquello con lo que Alma se ha identificado y que no pertenecía verdadera o inherentemente al Alma. Esto incluye el impacto de los valores, creencias, ideas, opiniones, estilos de vida, etc., de la familia, los amigos, y la sociedad en general. Corresponde con el concepto Jungeano de “individuación”. El ciclo de evolución representado por el Zodiaco se completa en Piscis. Justo antes de Piscis, tenemos a Acuario, el 11° de 12 arquetipos. Así, en Acuario, el ciclo se está aproximando a su culminación. Muchas cosas han ocurrido antes de llegar a este punto en el ciclo. A lo largo del proceso iniciado en Aries (el deseo de separación que da lugar al nuevo ciclo), y que ahora se prepara para culminar, el Alma, o cualesquiera dinámicas del Alma, han debido actualizarse necesariamente en una gran variedad de formas. Esta variedad de formas han involucrado la socialización del propósito evolutivo original.

Así, el Alma, o las dinámicas específicas del Alma que ahora se expresan a través del arquetipo de Acuario, se han abierto a los puntos de vista de muchas otras personas a través de relaciones de todo tipo, y al punto de vista de la sociedad en general: sus valores, creencias, ideas, formas de ser, etc. Este proceso ha sido necesario, en términos evolutivos, debido a que a lo largo de este proceso ha tenido lugar, potencialmente, una expansión de la conciencia. Así, el Alma ha tenido la posibilidad de expandir su conciencia sobre sí misma: sobre la naturaleza de sus deseos. Al mismo tiempo, este proceso ha determinado que el Alma tomara demasiado del afuera, que “comprara” mucho, por así decirlo, y ahora requiere liberarse de todo esto, a fin de recuperar su naturaleza original-su naturaleza tal como existía en el comienzo, en el origen. Como dice el I-Ching, “la verdadera naturaleza del hombre es originalmente buena, pero se enturbia por el contacto con las cosas mundanas”. Se trata de alcanzar, en último término, lo que los budistas llaman la “mente diamantina”-un largo proceso, sin duda.

Por qué este proceso tiene lugar, en Acuario, a través de un arquetipo yang, de aire, que aún sigue implicando la socialización? En primer lugar, porque gran parte de esta necesaria liberación es, la mayoría de las veces, una liberación respecto al consenso de la sociedad y la cultura (Capricornio). Así, se trata de un proceso de devenir minoritario dentro del todo social. Esto tiene lugar, o es facilitado, por la dinámica de llegar a formar parte e integrar grupos más reducidos, que existen en la sociedad, formados por individuos que son conscientes o se están volviendo conscientes de que son diferentes respecto a las definiciones del consenso. Este grupo menor proveerá apoyo mutuo para las nuevas asociaciones de identidad que están emergiendo en la conciencia. Así, el Alma deseará pertenecer y definirse por su relación con este grupo menor. Luego, en virtud de este arquetipo, en algún punto el proceso en curso de comparación y contraste inducirá en el Alma la concienciación de que también es diferente respecto a este grupo, y en consecuencia, deseará pertenecer a un grupo aún menor, en virtud de asociaciones de identidad más específicas. Una y otra vez, formando parte de grupos menores, y deseando luego liberarse de estas asociaciones de identidad, el Alma está en el proceso de devenir una minoría, lo cual la llevará, progresivamente, al punto en el cual el Ama deviene un “grupo de a uno”.

A la vez, esta dinámica, operando en el contexto del grupo social, servirá para que la sociedad en general evolucione, porque esta forma de operación del arquetipo está creando un movimiento de individuos de un lugar a otro al interior de la sociedad, y está creando una proliferación de pensamientos y signos dentro del contexto social. Cuando se están individuando, las personas dejan de ir a los lugares a que iban antes, dejan de comportarse de las formas habituales, cambian su forma de vestirse, comienzan a usar nuevas palabras. Hacen nuevos amigos, etc. Todo esto es observable para el resto de la gente, e induce sus propios procesos de pensamiento. “cuando una parte o un componente de un sistema cambia, todo el sistema cambia”.

En segundo lugar, es un arquetipo de aire porque constituye el grado máximo de objetividad. Opera como si la liberación respecto a algunos puntos de vista externos tuviera lugar mediante la exposición a todos los posibles puntos de vista externos con los cuales el Alma se encuentra conectada. La liberación es inducida por la objetividad, y la objetividad es inducida por el desapego. Esta exposición a todos los puntos de vista posibles ocurre en forma progresiva. El procesamiento de toda esta “información” requiere de un sistema bastante complejo. Acuario se correlaciona con la evolución del cerebro y la formación de la corteza cerebral. También se correlaciona con la formación de las redes neuronales, y con las sinapsis neuronales. Cada vez que tenemos un insight, y decimos “ahá!”, se está formando una conexión entre neuronas. Es la energía de Acuario y Urano operando en el cerebro.

Una tercera razón por la cual este proceso tiene lugar a través de un arquetipo de aire se encuentra en que la “naturaleza original” que se está liberando, es la “idea” del Alma que el Creador tenía en mente al proyectar la Creación. Acuario se correlaciona con la Mente Universal.

El arquetipo de Acuario se está aproximando al término del proceso evolutivo simbolizado por el Zodiaco. No es la conclusión en sí misma, la cual está representada por Piscis. En Piscis, el Alma retorna a la Fuente, o la dinámica o función específica de la conciencia que se encuentra determinada por el arquetipo de Piscis culmina un ciclo de desarrollo evolutivo y es experimentada por la conciencia como conectada a lo universal, cósmico, o absoluto, por lo menos en potencia.  La conciencia, o la función o dinámica planetaria específica se experimentan en su conexión con lo Desconocido, la Fuente. Acuario, ubicado entre el máximo de condicionamiento o el máximo de determinación (Capricornio) y el máximo de indeterminación para la conciencia, o el máximo de no-condicionamiento (Piscis), no representa lo Desconocido en Sí mismo. Como el título del libro de Jeffrey Wolf Green sobre Urano deja en claro, en Acuario se trata de la “libertad respecto a lo conocido” (Freedom From The Known). Así, es una liberación respecto a todo cuanto el Alma ha conocido, y que es externo al Alma.

Devenir una minoría implica una fragmentación (Acuario) de la sociedad, la cual, desde el punto de vista del consenso, es monolítica. Nosotros sabemos cómo y hasta qué punto el consenso de la sociedad se resiste a la evolución, y a la individuación. La represión social y la represión psicológica, son uno y el mismo arquetipo: Capricornio. La representación que el consenso tiene de la sociedad es un reflejo, y a la vez una causa, del estrechamiento de la conciencia (Capricornio) promovida y re-producida por el consenso mayoritario de la sociedad. Aún cuando Freud no lo vio exactamente de este modo, este estrechamiento de la conciencia, debido a la represión, crea el “consciente” Freudiano-la parte de la conciencia individual que es aceptable para el consenso de la sociedad. Todo el resto-la mayor parte-es empujada hacia debajo de la conciencia consciente, exactamente de la misma forma en que muchas cosas que están teniendo lugar al interior de la sociedad, que afectan a grupos enteros de personas (Acuario), simplemente no aparecerán en los medios, o aparecerán de formas distorsionadas, cada vez que no se encuadren en la representación que el consenso quiere mantener de la sociedad. Así, Acuario, se correlaciona con el inconsciente individual o individuado, y al mismo tiempo, con las minorías y los grupos que no se identifican a sí mismos con el consenso.

En realidad, son estos grupos, y las ideas que ellos promueven e intercambian, las que inducen la evolución de la sociedad. Son estas dinámicas Acuarianas las que mantienen a la sociedad viva y evolucionando. El tejido social (Acuario) se crea a través de la socialización y la amistad (Acuario). Sin estas dinámicas, la sociedad estaría congelada y estática (Capricornio). Sin embargo, el consenso social teme al cambio, y reprime y controla la vida social.

Así, la resistencia a la evolución deviene el factor causal de la creación de traumas. Acuario se correlaciona con los traumas, los cuales se almacenan, debido a la represión, en el inconsciente individuado. Almacenada en el subconsciente, la energía de los traumas tiene a capacidad, en algunos casos, para producir una fragmentación (Acuario) de la personalidad. Por qué?   Porque la intensidad de los traumas almacenados en el Alma puede producir un quiebre de la estructura del espacio-tiempo (Capricornio). El trauma no resuelto del pasado sigue ocurriendo “en el presente”. Así, la conciencia consciente puede dividirse entre distintos espacio-tiempos que están ocurriendo “al mismo tiempo”. Acuario se correlaciona con los traumas individuales y colectivos.

Existen distintas respuestas al propósito evolutivo representado por Acuario, que van desde una “extrema” cooperación con el impulso de liberación, hasta una total resistencia a este impulso. Si recordamos que Acuario en la astrología clásica estaba regido por Saturno, es fácil entender que una de las respuestas al arquetipo de Acuario, es generar una orientación aún más conservadora dentro del consenso, que se expresa en el intento de recuperar formas del pasado, totalmente obsoletas, y en base a ellas constituir una minoría-una minoría conservadora-dentro de las fuerzas conservadoras del consenso social.

Hawking declara que Dios no es necesario para que exista el Universo

La declaración de Stephen Hawking es consistente con sus declaraciones anteriores según las cuales se considera a sí mismo ateo. Hay que recordar que Hawking también ha declarado que la astrología es una pseudo-ciencia. Es posible que Hawking se esté resistiendo a evolucionar? Ambas declaraciones, contra la existencia de Dios, y contra la astrología, son relativamente incompatibles para un Alma que se está individuando. Cuando Hawking ha hablado contra la existencia de Dios, ha dejado en claro que se refiere a la religión, versus la ciencia. Y la religión no tiene nada que ver con Dios, puesto que no es más que un elemento de sistema de creencias que define al consenso de la sociedad, para inducir sentimientos de pertenencia y de conformidad, y para integrar lo desconocido dentro de lo conocido, como si lo desconocido fuera conocido. De este modo, la religión sirve generar un sentimiento ilusorio de seguridad frente a lo desconocido. Cuando un Alma se rebela contra la religión, significa que se está liberando del condicionamiento social, porque desea pensar por sí misma. Se trata de una rebelión necesaria en el progreso evolutivo. Entonces, si Hawking desea pensar por sí mismo, ¿por qué niega también la validez de la astrología (una negación que caracteriza al consenso, precisamente a quienes creen en la religión)? Quien desea pensar por sí mismo asume que, para poder negar la validez de  la astrología, antes tiene que conocerla.

Stephen Hawking – carta natal

Hawking padece de esclerosis amiotrófica. Esta enfermedad degenerativa consiste en un endurecimiento de las motoneuronas que produce la muerte progresiva de estas fibras nerviosas, y que conduce a la atrofia muscular porque los músculos dejan de recibir señales nerviosas. En su carta natal, esta condición está reflejada en su Mercurio, que se encuentra en Capricornio, en oposición a Plutón en Leo y en cuadratura con Marte  que está en Aries (una cuadratura en T entre Plutón, Mercurio y Marte, que está en el foco de la configuración). Mercurio se correlaciona con el sistema nervioso en general. La esclerosis corresponde con el arquetipo de Capricornio, y Saturno-rigidez, endurecimiento. Mercurio en Capricornio en este caso se correlaciona con la esclerosis a nivel de sistema nervioso. Esto está indicado además  en la conjunción Urano/Saturno en Tauro, ambos retrógrados. Urano se correlaciona también con el sistema nervioso, y específicamente con la transmisión del impulso nervioso en las neuronas. La cuadratura de Mercurio con Marte, en la oposición de Plutón, muestra que la esclerosis afecta a las motoneuronas, esto es, a las neuronas que transmiten el impulso nervioso a nivel muscular (Marte). El carácter degenerativo y progresivamente deshabilitante de la condición médica de Hawking está reflejado en la inconjunción de Marte con Neptuno en Virgo, retrógrado. Esta inconjunción, junto con la sesquicuadratura del Nodo Norte con Marte, y la sesquicuadratura del Nodo Norte con Mercurio-regente del Nodo Norte, indican una situación de humillación (esta configuración se conoce como el “martillo de Dios”).

Estos mismos símbolos se correlacionan con la declaración de Hawking de que Dios es innecesario. En la carta natal de Stephen Hawking, el Nodo Sur está en Piscis, y el regente, Neptuno, está en Virgo. El Nodo Norte está en Virgo, y el regente, Mercurio, está en Capricornio. Esta configuración de los nodos refleja su necesidad evolutiva de pensar por sí mismo, y de pensar cuidadosamente en términos analíticos, y deductivos, paso a paso. Esta necesidad se origina en experiencias pasadas (nodo Sur) de haber estado definido por la fe (Piscis), y haber aceptado, desde la perspectiva de la fe, creencias erróneas, de origen meramente humano (Neptuno en Virgo, Mercurio en Capricornio, Júpiter en Géminis). Esta configuración también refleja la necesidad de enfrentar de cierta manera las consecuencias generadas por haber  actuado de este modo (Mercurio en Capricornio, en oposición a Plutón en Leo, y la T cuadrada que forma Marte). Como Mercurio está en trígono con la conjunción Saturno/Urano en Tauro, estas circunstancias involucraron a muchas otras personas (además, la conjunción Saturno/Urano está en cuadratura con Venus en Acuario). Júpiter en Géminis está en cuadratura con el eje de los Nodos Lunares, y está retrógrado. En su necesidad de evaluar racionalmente  cualquier creencia, y de pensar de forma analítica y deductiva, Hawking ha perdido no sólo la fe (que significa creer lo que no se sabe), sino que también está bloqueada su intuición (saber de forma directa, sin necesariamente saber cómo se sabe): con el Nodo Norte, Neptuno y la Luna en Virgo, el regente Mercurio en Capricornio, Júpiter en Géminis en cuadratura con el Eje Nodal refleja una necesidad compulsiva de ordenar linealmente (Géminis) todos lo aspectos de la realidad, ejerciendo un discernimiento crítico, también compulsivo, destinado a purgar cualquier elemento que no sea explicable desde a perspectiva analítica lineal. En esta configuración de los Nodos, la cuadratura de Júpiter en Géminis indica que esto llega al punto de crear un desequilibrio a nivel de los hemisferios cerebrales, en que el hemisferio izquierdo (analítico/deductivo) está sobrecargado, y “comprimido”. La cuadratura de Plutón con Marte, y la cuadratura de Mercurio con Marte, indican que, respecto a su condición médica, Hawking no sabe qué pensar: son símbolos de una crisis en la conciencia. También son símbolos de la necesidad de pensar de otro modo, de dejar atrás formas de pensamiento definidas por el consenso.

La pregunta obvia frente a esta nueva declaración de Hawking sería: si Dios no creó el Universo, porque la naturaleza de la ley de gravitación posee la capacidad de engendrar el cosmos desde la nada, entonces ¿quién creó la ley de gravitación universal, capaz de engendrar el cosmos desde la nada? Una pregunta de Piscis, que Hawking no puede responderse desde la perspectiva de Virgo, de su Mercurio en Capricornio, o de su Júpiter en Géminis.

Esto explica por qué Hawking puede, junto con declararse no creyente en Dios, declararse no creyente en la astrología. La respuesta sin embargo, se encuentra en esa “nada”. Virgo, el signo de su Nodo Norte, y de Neptuno (regente del Nodo Sur) se correlaciona con la experiencia del vacío, la nada interior: la necesidad de estar vacío para poder descubrir que ese vacío está lleno (Mercurio, regente del Nodo Norte, en Capricornio, se correlaciona con la ley de gravedad). La pregunta entonces deviene: ¿quién creó ese vacío, esa nada, que sin embargo contiene la virtualidad del cosmos entero? Y la condición de esta enfermedad invalidante, simbolizada por Neptuno en Virgo, indica también un medio como encontrar, dentro de sí, la respuesta que su Alma anhela.

Introducción

Mucho se ha escrito sobre Gabriela Mistral, su obra poética, su labor educativa y política, y sobre su vida. Las recientes declaraciones de Doris Dane, poco antes de su muerte, y la revelación de importantes documentos y cartas de la poeta han cuestionado para algunos la valoración que se había hecho de su obra. En gran medida, la valoración que durante muchos años se hizo de su obra poética se hizo en función de estereotipos culturales y sociales chilenos y latinoamericanos sobre el rol de la mujer. Existió en este sentido una apropiación de la persona pública, de la voz poética y educadora de Gabriela Mistral, para ponerla al servicio de ideales nacionales. Esta apropiación valoró su obra como una idealización estoica de la mujer campesina, de la mujer pobre, de la mujer fundamentalmente reproductora de la nación y de la raza, y sujeto pasivo de todo tipo de sufrimientos. Estas aproximaciones a su lectura también quisieron contar con una figura coherente: su labor educativa, su obra poética, y su vida personal, tres dimensiones de Gabriela Mistral sujetas a una misma ley, la ley del proyecto nacional, normalizador.

Desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, podemos ver, sin embargo, que estas tres dimensiones tienen razones y modos que son dispares: no se trata de un personaje plano, no es la mujer simple que algunos quisieron, que actuara en todo ámbito de cosas por las mismas motivaciones o de acuerdo a unas mismas dinámicas. En este artículo analizaremos brevemente estos aspectos de su vida, a partir de su carta natal.

Su carta natal

En su Carta Natal, Plutón está en la Casa II en Géminis. El Nodo Sur de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa X en Capricornio. El regente, Saturno, en la Casa V en Leo, retrógrado. El Nodo Norte de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa IV, en Cáncer. El regente, la Luna, está en la Casa IV, en Cáncer, conjunta al Nodo Norte de la Luna. Júpiter en la Casa X en Capricornio está conjunto al Nodo Sur de la Luna. Urano en la Casa VII en Libra, retrógrado, está en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna. Urano está en oposición al Sol en la Casa I en Aries, que también está en cuadratura con el Eje Nodal, y en trígono con Saturno. Plutón está en conjunción balsámica con Neptuno en la Casa II en Aries; en sextil con Mercurio en la Casa XII en Aries; en semisextil con Marte en la Casa II en Tauro, en semisextil con la Luna en la Casa IV en Cáncer; en semicuadratura (en la fase nueva) con el Sol en la Casa I en Aries; en biquintil (216°) con Júpiter en la Casa X en Capricornio; y en sesquicuadratura (fase gibosa) con Urano en la Casa VII.

Carta natal de Gabriela Mistral

Esta signatura muestra que su Alma ha tenido a lo largo de muchas encarnaciones un deseo fundamental de encontrar el sentido de su propio valor, a descubrir y entender desde dentro sus recursos inherentes para sobrevivir en términos materiales y emocionales. Se trata de un foco de conciencia fuertemente interiorizado, que ha tendido, por el necesario retraimiento, a sentirse aislado de la corriente principal de la vida.

En el pasado, esta Alma ha buscado su sentido de valor y de aptitud personal para sobrevivir mediante el desarrollo de su intelecto, buscando establecer el sentido de su autoridad personal en el contexto de la sociedad. Es decir, ha querido ser valorada socialmente, a fin de contribuir con el aporte personal de su valor a la supervivencia y el bienestar del todo social, asumiendo ya en el pasado posiciones de liderazgo o de relativo poder social, grupal o comunitario. Para asumir funciones de liderazgo social, ha debido soportar todo tipo de presiones que han querido controlar y ajustar ese liderazgo a los patrones de valores dominantes en las distintas sociedades en que se ha encarnado. Estas presiones han generado crisis en sus relaciones con las personas y las instituciones que han tenido un efecto traumatizante (Urano en la Casa VII en Libra en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna).

Estas crisis han estado asociadas a su descalificación y a la pérdida de las posiciones de autoridad, en la medida en que no ha aceptado conformarse a estas presiones (Saturno, regente de los Nodos Sur de la Luna y de Plutón en la Casa V, en Leo, retrógrado). A la vez han generado en su Alma dudas sobre su propio valor, en la medida en que han resultado en un fracaso relativo de su propósito de contribuir al bienestar del todo social y de ver su sentido de los valores y de su valor confirmado por la sociedad. Estas dudas han profundizado necesariamente la búsqueda desde dentro de su propio valor, y de sus recursos personales para enfrentar el problema de la sobrevivencia, pero han aumentado su aislamiento.

Esta posición de Saturno, y el trígono con el Sol en la Casa I en Aries, muestran asimismo que su estructura de conciencia ha rechazado el influjo de todo tipo de presiones, y que su sentido de orgullo intrínseco es incapaz de admitir ajustes de sus propósitos a las presiones de la sociedad. En este contexto, la conjunción de Júpiter con el Nodo Sur de la Luna, con Júpiter como regente de la Casa IX, muestra que independientemente de no haber recibido en el pasado evolutivo el merecido reconocimiento, su accionar en la sociedad estuvo siempre definido por estándares éticos elevados que intentó traspasar a la sociedad.

Sin embargo, las experiencias de no reconocimiento y de destitución, los traumas en las relaciones personales vinculados con estas experiencias, han originado en su Alma dudas sobre su propio valor y además, sentimientos de culpabilidad, que a su vez han tendido a perpetuar la interiorización de la conciencia hasta el punto del aislamiento y la alienación, enfatizados por la dificultad creciente de poder confiar en otras personas.

En algún punto, el carácter de estos traumas originó el deseo de establecer un sentido de propósito independiente de las valoraciones sociales, de llevar una vida común y cultivar una experiencia de ser al margen de reconocimiento y la importancia social, vidas de familia definidas por experiencias emocionales, de cuidar, nutrir y criar. Ahora bien, debido a que seguía estando en juego un propósito fundamental de auto-sostenimiento emocional y material, estas vidas “simples” también estuvieron expuestas a experiencias de trauma, por pérdidas o rupturas inesperadas de relaciones personales o familiares, en razón de los elementos de dependencia emocional respecto a estas dinámicas. Es el carácter de estos traumas el que ha generado que su Alma haya oscilado, a lo largo de toda una serie de vidas, entre estos tipos de áreas de desarrollo: lo social definido por la responsabilidad, y lo familiar definido por lo emocional. En este sentido, es claro que Gabriela Mistral nace en esta vida como un Alma traumatizada.

Dados los planetas que se encuentran en fase balsámica con Plutón- Marte, Venus y Neptuno, que rigen su Casa I, II, VII y XII-es claro que su Alma intenta culminar un ciclo completo de experiencias para poder iniciar un ciclo nuevo, y que, por lo tanto, para lograr esa culminación, buscará recrear todas las experiencias, dinámicas y situaciones del pasado para resolver aquello que haya quedado no resuelto en el pasado, incluyendo el tipo de traumas que ya antes experimentó. De ahí su traumática vida: el abandono de su padre a los tres años de edad, el suicidio de su amor Romelio Ureta, el suicidio de su hijo Yin Yin, el ostracismo social, la alienación, confrontaciones ideológicas y presiones políticas, destituciones, grandes dificultades para sostenerse en términos económicos, la experiencia de no ser comprendida y más aún de ser juzgada y descalificada en términos personales, etc.

Teniendo esto en cuenta es posible ver las distintas facetas de su personalidad que se expresaron en ámbitos distintos como su labor de educadora, su obra poética, y su vida personal y amorosa. En el caso de Gabriela Mistral, estos ámbitos sí están unidos de cierta forma, por la experiencia de ser una mujer que tiene mucho que decir, mucho que aportar, en el contexto de una sociedad patriarcal en que la mujer debe situarse por debajo del hombre. Más aún si se trata de una mujer humilde.

La educadora

Si bien es claro que Gabriela Mistral participó en proyectos educativo nacionales, en Chile y en México, su carta Natal muestra que no actuó en ellos como una extensión vicaria de idearios políticos de la clase dominante. Hay en su proyecto una lucha personal, por la cual acepta todo tipo de limitaciones y dificultades impuestas por los poderes sociales, y cuyos resultados serán a la vez, en gran medida, “capitalizados” por estos mismos poderes, pero cuyo propósito es eminentemente contribuir a la liberación de los oprimidos, y particularmente, a la mujer.

“Mucha consideración rodea entre nosotros un acta de independencia que en verdad independizó a un décimo de la población; mucha dignidad otorgamos a una constitución que nos llama libres ‘a todo trance’ y que nos ha echado sobre el cojín de pluma de la confianza, desde el cual no levantamos la cabeza para saber si seguimos siendo libres; mucha oda y mucho orfeón enderezamos en torno de nuestros héroes políticos”

“La masa de un pueblo necesita capacitar, en breve tiempo, a sus hombres a y a sus mujeres para la luchar por la vida” ( Mistral, 1999.28)

Es necesario tener presente que el país en que la Mistral inicia su labor pedagógica está marcado por la desigualdad de clases y de etnias, tanto como por la desigualad de género. Ella misma se compara con Sor Juana Inés de la Cruz, quien como tantas de mujeres a lo largo de los siglos, sigue la vida de monja no por vocación religiosa sino como única vía socialmente admisible de que la mujer pueda instruirse. Su carta natal muestra que su Alma ha experimentado ya en el pasado y se ha rebelado contra este tipo de restricciones impuestas a la mujer.

“En todas la edades del mundo en que la mujer ha sido la bestia de los bárbaros y la esclava de los civilizados,! cuánta inteligencia pérdida en la oscuridad de su sexo!, cuántos genios no habrán vivido en la esclavitud vil, inexplotados ignorados!

Instrúyase a la mujer; que no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración. Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración, al amor. Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas. Que con todo su poder, la ciencia que es Sol, irradie en su cerebro.

Que la ilustración le haga conocer la vileza de la mujer vendida, la mujer depravada. Y le fortalezca para las luchas de la vida. Que pueda llegar a valerse por sí sola y deje de ser aquella creatura que agoniza y miseria si el padre, el esposo o el hijo no la amparan.

¡Más porvenir para la mujer, más ayuda!

Búsquesele todos los medios para que pueda vivir sin mendigar protección.”

Algunas feministas criticaron a la Mistral por el énfasis en la maternidad como elemento de su propuesta feminista. Si bien es cierto que ello es en parte expresión de sus propios deseos de tener hijos biológicos, y en parte también de su actitud maternal hacia los niños en general, por otra parte su feminismo se alínea con una postura más natural que la de las feministas que proponen renunciar a la maternidad. Plutón en la Casa II se correlaciona con el instinto natural de reproducir la especie, expresión del instinto de supervivencia. A la vez, la modificación de los roles de género que de forma creciente han llevado a que los hombres asuman funciones relativas a la crianza, permitiendo una liberación creciente de las mujeres respecto a ese papel, que no es una figura nueva en la historia de la especie pero sí un capítulo nuevo tras los largos siglos del patriarcado que ahora comienza a declinar, tendría que esperar, para comenzar a implementarse de forma efectiva, hasta la generación de Plutón en Leo, es decir, bastantes años más tarde.

Es claro, de todos modos, que Gabriela Mistral tuvo algunas contradicciones en su propuesta para las mujeres, en su valoración de la mujer. Como cuando señala, en su correspondencia “Yo te lo digo por la última vez y con más energía que nunca, no soy digna de atar las correas de tu calzado. Soy una pobre mujer”. Estas contradicciones se deben, según su carta natal, a los problemas enfrentados en la historia de su Alma que afectaron su capacidad para valorarse personalmente. Con todo, su propuesta vertida en diversos textos y en su infatigable labor, fue consistente con el ideal de educar para liberar. Liberar, eso sí, mediante el expediente de proporcionar medios para poder insertarse de manera menos desventajosa en la sociedad. Y también es claro que enfrentó las consecuencias de tener posturas radicales para su época, siendo marginada y duramente criticada, enfrentando la soledad por su desafiante actitud frente a la hipocresía y la comodidad imperantes en el ámbito político y social:

“Tres manchas tengo hasta hoy para esa gente que no ha evolucionado, porque, para mi tierra, la Colonia no pasa todavía: mi democracia, mi independencia religiosa y mis servicios en una escuela rural”


Sus relaciones personales

Las relaciones personales de Gabriela Mistral, las dolorosas experiencias y su insatisfacción en las relaciones íntimas a lo largo de su vida, aparecen en su carta natal como un reflejo de la relación de ella consigo misma. Su sentido del propio valor está dañado, por haber querido darlo todo a la sociedad, en los términos de la sociedad, y haber recibido de vuelta, a lo largo de muchas vidas, desprecio, destitución, descalificación. Estas experiencias la han agotado y la han llevado a tomar sobre sí mucho de esas valoraciones. Ella misma ha llegado a despreciarse, y como consecuencia de ello, a despreciar todo lo que a ella le ha parecido personalmente valioso, y todo aquello en lo que ha llegado a involucrarse personalmente. Su carta la muestra reconcentrada en esta experiencia interior, aislada del resto de la vida. El significador de la Casa VII y de la Casa II-Venus-está en la Casa II en Tauro; el significador de la Casa XII-Neptuno-está también en la Casa II, conjunto a Plutón, que también está en la Casa II. Marte, que rige al Ascendente Aries, está también en Tauro, en la Casa II. Tomando en cuenta que el Nodo Norte de la Luna, así como el Nodo Norte de Plutón, están en la Casa IV en Cáncer, y que los “pasos saltados” representados por la cuadratura de Urano en la Casa VII a los Nodos Lunares tienen su resolución en el Nodo Norte de la Casa IV, es evidente que sólo podría llegar a tener relaciones personales con otras personas en la medida en que sanara, en forma progresiva, su relación con ella misma. Asimismo, es evidente que los traumas experimentados en las relaciones personales habrían tenido por propósito llevarla a conectarse intensamente con su cuerpo emocional, con la intención de hacer posible una reformulación de su auto-imagen y de su relación con ella misma en términos emocionales. Venus en la Casa II en Tauro está en inconjunción con Urano en la Casa VII en Libra. Mientras no lo hiciera, seguiría proyectando sus necesidades de aceptación y validación en los demás, sólo para experimentar decepciones, rupturas dolorosas y nuevos traumas.

YinYin

“Pienso lo mismo que San Francisco, sobre mi tristeza. Él la llamaba la enfermedad de Babilonia. Yo he sido, sin embargo, un espíritu desesperado, amargo y enviciado en su amargura, como en una droga diabólica. Una de mis mudanzas es mi busca de la alegría. La busco hoy con una preocupación casi infantil. Me creo la alegría de mañana; al levantarme, pienso en la de hoy. […] Procuro, en primer lugar, no tener esas horas muertas en que el alma se va hacia la tristeza como el ciervo al agua, naturalmente. (Mistral 19)”

La relación de Marte y Venus en fase nueva en la Casa II en Tauro indican que su Alma se propone iniciar un ciclo nuevo de desarrollo en sus patrones de relaciones, y que este ciclo nuevo debe traer a culminación todas las dinámicas anteriores de relaciones en términos de cómo se ha relacionado consigo misma. Esta relación consigo misma, independientemente del logro social, externo, basada en la aceptación, validación emocional, nutrición, cuidado, es el punto de partida de cualquier cambio en los patrones de relaciones con otros. Gabriela tenía que aprender a amarse a sí misma.

“Viene lo peor, viene el veneno de la gente. Tengo yo una susceptibilidad que la llamaría trágica. Yo soy todavía tan tonta, que le pido perfección a la gente [sic]. Me duele horriblemente que me maltraten en lo que me importa más: en mí misma, no en mis versos, que he abandonado hace tiempo a las lancetas. Por esta susceptibilidad, abandono fácilmente a un amigo o a una amiga. Los dejo cuando no me viene de ellos fuerza para vivir, consuelo y verdad. Les exijo que sean ricos interiormente para no aburrirme; que tengan una vida, como intereses espirituales, efectivos. Todo esto es demasiado pedir, lo reconozco, pero sigo exigiendo”

Estos símbolos hablan también de una poderosa naturaleza sexual y sensual, de una sexualidad que requiere mantenerse activa y que de lo contrario producirá todo tipo de distorsiones emocionales, psicológicas, energéticas: en el caso de Gabriela, esto se tradujo en su depresión, en la perpetuación del odio hacia sí misma. Una naturaleza de deseo exorbitantemente material, aún con una fuerte tendencia a volcarse en todo tipo de imágenes, hasta el punto de poder llevarla a perder el sentido de realidad, y muchas veces, a relacionarse más con la imagen que tiene del otro-o la imagen que tiene de sí misma a partir de la imagen que se hace de cómo es ella para el otro, que directamente con el otro.

“Cada día veo más claramente las diferencias dolorosas que hay entre Ud. -luna, jazmines, rosas- y yo, una cuchilla repleta de sombra, abierta en una tierra agria. Porque mi dulzura, cuando la tengo, no es natural, es una cosa de fatiga, de exceso de dolor, o bien, es un poco de agua clara que a costa de flagelarme me he reunido en el hueco de la mano, para dar de beber a alguien, cuyos labios resecos me llenaron de ternura y de pena.”

“No dudo de dios, no; dudo de mí, veo todas mis lepras con una atroz claridad, me veo tan pequeña como los demás, escurriendo mis aguas fétidas de miseria por un mundo que es una carroña fofa.”

“¿Porqué le hablo tanto de mí ? No sé ; me parece un deber mío mostrarle todo lo que de malo y de amargo yo alojo dentro.”

“la vida me ha dejado un guiñapo sucio de las ropas magníficas que mi alma debió tener”

“Hoy me he visto tan miserable que he desesperado de ser capaz de hacer bien. A nadie, a nadie puede dar nada quien nada tiene”.

Se trata claramente de una naturaleza sexual en que la energía sexual y emocional requieren librarse en forma periódica. Dados los deseos y propósitos fundamentales existentes a nivel de su Alma de no establecer relaciones como mujer en las modalidades definidas por la sociedad patriarcal, es evidente que ella necesitaba establecer otro tipo de relaciones de tipo sexual, partiendo, en primer lugar, por un relación sexual física con ella misma, siendo eso expresión natural del énfasis del arquetipo de Tauro y la Casa II. Por otra parte, es obvio que el tipo de relaciones íntimas que a nivel del Alma necesitaba establecer-más allá de la relación con ella misma-entraba en conflicto con el sentido de aquello que debía realizar en la sociedad, y que según su carta, debía entregar a la sociedad-Júpiter conjunto al Nodo Sur de la Luna en la Casa X.

Jeffrey Wolf Green, creador del paradigma de la Astrología Evolutiva, trabajó durante varios años como voluntario haciendo consulta astrológica en un Centro de Atención de Minorías Sexuales. En este tiempo, estudió las correlaciones entre las orientaciones y dinámicas sexuales y los símbolos astrológicos. La astrología evolutiva es una ciencia natural, que opera mediante observación y correlación. Evidentemente, no existen signaturas astrológicas que determinen tal o cual “condición” sexual, como “marcas” de normalidad o “anormalidad” sexual, del mismo modo que a nivel del Alma no existen condiciones de normalidad o anormalidad. Estas son únicamente calificaciones meramente humanas que comparan tal o cual orientación, tales o cuales dinámicas, con lo que a la sociedad dominante o consensual le resulta familiar, y por lo tanto, correcto o válido. Lo que Jeffrey Wolf Green logró con sus observaciones fue una profunda comprensión, reflejada en los arquetipos y signaturas astrológicos, de por qué a nivel del Alma existe una naturaleza de deseo correlativa de tales o cuales necesidades y propósitos evolutivos. Estos deseos, necesidades y propósitos se han visto por su parte expuestos, en mayor o menor medida, y muchas veces a lo largo de muchas vidas, a la represión familiar, cultural y social en sociedades de carácter patriarcal, que van a condicionar la sexualidad natural y a generar, como resultado, que se presenten tales o cuales dinámicas sexuales, patrones de relación, etc.

La Astrología Evolutiva considera que el Alma individual se encarna en innumerables vidas a lo largo de extensos períodos de tiempo, a fin de conocerse a sí misma y conocer a Dios. Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma se encarna una serie de vidas en un mismo sexo, para luego, de acuerdo a las necesidades evolutivas de experimentar otras dinámicas emocionales y sexuales, comienza a encarna en una serie de vidas en el otro sexo. A lo largo de innumerables vidas, el Alma integra lo masculino y femenino que le son inherentes en formas concretas.

Tomando en cuenta la necesidad de Gabriela Mistral de avanzar en su propósito evolutivo mediante la integración de su cuerpo emocional, y a la vez, establecer relaciones íntimas no condicionadas patriarcalmente, y el conflicto de este propósito con el propósito de hacer su entrega a lo social y recibir el reconocimiento por tanto tiempo anhelado y merecido-Júpiter conjunto al Nodo Sur en la Casa X, es totalmente natural que haya encontrado en las relaciones lésbicas una vía adecuada para dar el curso necesario a sus profundas necesidades amorosas, emocionales y a su fuerte naturaleza sexual. Baste con recordar estas palabras de Gabriela a Doris Dana: “te lo repito por última vez: yo no soy la bestia de mera calentura física que tú has visto en mí”. Esto se encuentra confirmado, asimismo, por la fase balsámica de Saturno y la Luna, en relación al Eje Nodal de la Luna que va de las Casas X a la IV: la preparación en curso para una nueva serie de vidas en que su Alma encarne en un nuevo sexo, masculino, una vez que consiga resolver los pasos saltados en cuando a la dependencia de los demás para establecer su sentido de valor propio. Cabe recordar las numerosas cartas a Doris Dana en que Gabriela se califica a sí misma con adjetivos en género masculino.

Gabriela y Doris Dana

Una lectura de su poesía – Gabriela o las trampas de la razón.

La palabra poética de Gabriela Mistral es sin duda la mayor muestra de su genialidad, y a la vez, de la naturaleza de sus profundos conflictos no resueltos. Durante muchos años su escritura poética no fue, en términos generales, comprendida en sus verdaderas dimensiones. Incluso, puede decirse que sufrió el destino, ya en vida y luego en forma póstuma, de ser incorporada al programa nacional de normalización, de constitución y mantenimiento de identidades estereotipadas-siendo esto también un reflejo de las propias contradicciones de su Alma. Estudios posteriores, probablemente a partir de la obra de Patricio Marchant, comenzaron a mostrar nuevas perspectivas para descubrir la verdadera profundidad de su voz poética. Un análisis completo de las diversas dimensiones que se encuentran presenten en su obra poética, en sus distintas etapas, etc., está lejos del propósito de este artículo. Sólo nos referiremos a unos pocos poemas que nos parece que reflejan el carácter de sus profundos conflictos a nivel del viaje evolutivo de su Alma, desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, es decir, desde una perspectiva que no es literaria, sino que busca comprender las dinámicas profundas del Alma, con finalidad terapéutica.

Plutón en la Casa II está en Géminis, Mercurio en la Casa XII en Aries está en sextil con Plutón, y en sextil con Neptuno en la Casa II que también está en Géminis. Mercurio rige la Casa III y la Casa VI. La Conjunción de Plutón y Neptuno, en que Neptuno rige la Casa XII en que está Mercurio, y Plutón la Casa XII, está en biquintil con Júpiter en la Casa XII en Capricornio, que rige la Casa IX, y que está conjunto al Nodo Sur de la Luna, y en cuadratura con Mercurio.

En la carta de Gabriela, Plutón en la Casa II en Géminis muestra que se trata de un Alma que piensa constantemente en sí misma, que se cuestiona racionalmente sobre su propio valor y propósito, que genera un flujo interminable de pensamientos que pretenden comprender, en forma racional, por qué está donde está. También significa que la labor que ella ha querido realizar en beneficio de su comunidad o sociedad (el Nodo Sur de Plutón en la Casa X), ella lo ha entendido en términos del desarrollo de la capacidad racional: la educación. Esto significa que a través de su proceso evolutivo, debido a la naturaleza de las sociedades en que ha encarnado y del tipo de experiencias que su Alma ha creado para sí, ha necesitado conseguir una seguridad fundamental mediante el ejercicio de la capacidad de dar nombres a las cosas y entender sus conexiones lineales, deductivas. Ante la naturaleza fenoménica de la realidad-el mundo de lo que aparece y se manifiesta-ha necesitado dar nombres que definan qué cosa es cada cosa, y cómo se relacionan entre sí, y cómo comunicarse en términos de estas relaciones basadas en una lógica concreta. Este énfasis en el pensamiento deductivo, que ha estado operativo a lo largo de muchas vidas, corresponde también con cuál ha sido la evolución de la conciencia humana en los últimos siglos, en favor del pensamiento racional, en favor del funcionamiento del hemisferio izquierdo del cerebro por sobre el hemisferio derecho. Por sí misma, esta dinámica de pensamiento carece de la posibilidad de responder a las preguntas fundamentales que el Alma humana se plantea frente a la existencia: por qué estoy aquí, de donde vengo, cual es el sentido de la vida: qué hago aquí frente a la inmensidad de la existencia. Por sí mismo, el hemisferio cerebral izquierdo es incapaz de proporcionar fe o confianza en la vida: es la función del hemisferio derecho elaborar el tipo de pensamientos  inductivos, holísticos, generales, que pueden dar a la vida un fundamento filosófico, cosmológico, metafísico o espiritual. Por ello, la racionalidad fundada en la lógica deductiva de Plutón en Géminis, los sistemas de pensamiento a que el Alma adhiere, de naturaleza lineal,  experimentan, periódicamente, derrumbres y crisis, a los que siguen nuevas reconstrucciones-la naturaleza mutable del arquetipo de Géminis-para recuperar el sentido de seguridad racional. Dado que Plutón está en la Casa II, el auto-concepto que ella ha generado y su sentido de valor, han sido construidos de esta forma, se han fundado en el pensamiento de ella sobre ella misma, y ha experimentado cíclicamente derrumbes y reconstrucciones. Este arquetipo crea por su propia naturaleza un conflicto intrínseco: por una parte, necesita verse confirmado externamente, para lo cual requiere contrastarse mediante el intercambio con otros-Géminis. Por otra parte, la función de seguridad propia de Plutón, que se encuentra sobre-identificada con este tipo de pensamientos, desea aferrarse a lo que ya posee-la construcción anterior. Plutón en la Casa II indica que el Alma ha guardado sus dudas para sí misma, ha querido evitar la experiencia de la inseguridad que se produce cuando las construcciones mentales deben cambiar. Por ello, ha buscado el tipo de feedback que respalde  sus propias ideas y pensamientos, en vez de abrirse a otro tipo de pensamiento. Por ello, ha buscado la validación egocéntrica de la autoridad social, esto es, de los detentadores supremos de la racionalidad instrumental-el Nodo Sur de Plutón en la Casa X, el regente, Saturno, en la Casa V en Leo.

La polaridad de Plutón, la Casa VIII en Sagitario, muestra los arquetipos fundamentales hacia los cuales su Alma tiene el propósito evolutivo profundo de avanzar: las nuevas dimensiones y posibilidades de experiencia que su Alma necesita integrar. Básicamente, estos símbolos muestran que Gabriela necesita salir del aislamiento para abrirse a las fuerzas de la vida, llegar a una experiencia de confianza en la vida mediante la comprensión intuitiva de que existen esquemas mayores y fuerzas mayores en la Naturaleza, que otorgan un sentido a la existencia, y respuestas a la pregunta: por qué estoy aquí. Significa un paso necesario desde las dinámicas de pensamiento del hemisferio izquierdo al hemisferio derecho, una captación holística filosófica, del sentido, que también provean un reposo a la actividad mental. Una manifestación de sus dudas sobre sí misma, y del deseo de reformularse a sí misma, aparece en los sucesivos cambios de seudónimo con que publicó sus primeros trabajos-darse a sí misma distintos nombres- hasta que obtuvo un cierto reconocimiento público.

Dado que Neptuno está en conjunción balsámica con Plutón, es fácil suponer que Gabriela experimentó una fuerte angustia en su condición de aislamiento y encierro-la forma en que se mantenía encerrada en sus autodefiniciones-y específicamente, la sensación de fuerzas mayores o de pensamientos subterráneos que minaban sus construcciones mentales, y u seguridad asociada a ellas: por debajo de sus pensamientos racionales sobre ella misma, sobre los demás, sobre la vida, la realidad fenomenal misma socavando los cimientos de su pensamiento. La acción de estas fuerzas tenía por propósito provocar el desplazamiento del foco de su conciencia hacia todos mayores, inducir la conciencia de que habían más cosas en la vida que las que el estrecho foco de su conciencia había identificado, en su condición de encierro. Ella podría haber respondido de este modo, pero también debido al miedo a lo desconocido, tenía la posibilidad de aferrarse aún más a la porción de realidad que ya había identificado, por inestable que fuera el resultado.

En este contexto, la cuadratura de Mercurio en la Casa XII en Aries con Júpiter en la Casa X en Capricornio refleja que en este punto de su viaje evolutivo hacia la totalidad de sí misma el Alma ha tomado conciencia de todas las formas previas de decir y de pensar que ha generado o adoptado hasta este punto de desarrollo, y de cómo ellas han estado condicionadas por las formas de decir y de pensar de la sociedad. Júpiter rige la Casa IX y se encuentra en la Casa X, conjunta al Nodo Sur, lo que muestra en este caso como una comprensión o una visión de las cosas en su estado natural ha existido en el pasado, si bien ha querido expresarse a o verterse en los moldes y estructuras de la sociedad de consenso (en este caso, por un sentido de responsabilidad, y también por las dinámicas antes mencionadas de buscar una confirmación a su pensamiento, en función de la seguridad sobre sí misma). La cuadratura entre Júpiter, en la Casa X, y Mercurio en la Casa XII, refleja entonces una pugna interior por encontrar una forma de decir, en los términos de la sociedad, es decir, con un lenguaje que ha tomado prestado o que se le ha impuesto, pero que ella ha aceptado usar, algo que excede lo que puede decirse mediante tales estructuras, mediante tales palabras, una experiencia exorbitante.

El sextil de Mercurio con Neptuno y el biquintil de Neptuno con Júpiter indican, sin embargo, que el Alma siente que en este exceso puede no obstante cumplir una función social, integrar socialmente su propósito a nivel del Alma mediante el decir. Es decir, el Alma sigue experimentando un tira y afloja entre su experiencia privada y su vida pública, entre su experiencia interior, y su responsabilidad.

Ahora, hemos visto que la relación de esta Alma con la estructura ha estado definida mediante el sacrificio de sí misma en beneficio del todo social, la de la afectación de su sentido de valor propio por el carácter de lo que ha recibido de vuelta de la sociedad. Sin embargo, es un Alma que se ha obstinado en realizar su aporte a este todo social que la ha rechazado hasta el punto del trauma. Un Alma que  a partir de esta experiencia de rechazo ha constituido una relación hacia sí misma basada en el encierro, el auto-repudio, y el dolor. Es entonces la suya una palabra que quiere decir lo que no puede decirse, ir más allá de la estructura, para que liberada la voz de la estructura que la constriñe, diga aquello que la excede. Sin embargo, desprovista de la estructura, aquello que queda es su propia experiencia marcada por el dolor y el odio hacia sí misma, originado precisamente en la historia de esta relación de su Alma con el orden patriarcal, una experiencia de su Alma vaciada, agotada, muerta, e irreconocible para sí misma, no acogida en sí misma (la lección en curso-los Nodos Norte de Plutón y de la Luna en la Casa IV en Cáncer, regidos por la Luna en la Casa IV, en Cáncer) por el desprecio que las huellas de su propia historia le suscitan, que quisiera leer desde el otro lado pero no alcanza a leer, y que finalmente lee desde el mismo punto que quisiera dejar atrás, desde la experiencia del no-acogimiento, del estar “condenada” a vivir en su propio cuerpo, sintiéndose ajena, extranjera en él.

La palabra termina diciendo esta nada, siendo sólo palabra que se quema, que sólo brinda un poco de calor famélico, en medio de una noche oscura que lo inunda todo. Como si sólo su palabra fuera la responsable de la realidad que su palabra ha dicho, aún queriendo decir otra cosa. Un Alma que quiere rechazar todo lo extranjero que lleva en sí, pero que termina exiliándose a sí misma, porque no se reconoce, porque al sacar lo que quiere alejar de sí, se saca a sí misma a jirones.  Es como la poesía mística, con la diferencia que, el silencio a que lleva la palabra, es un silencio de muerte, y no un silencio preñado, vivo, vibrante. Un vacío que es el encierro en que se encuentra ante la imposibilidad o el miedo de relacionarse con todo lo que no es ella misma, y el desprecio que siente hacia su propio ser, producto de las experiencias de no acogimiento que necesita elaborar para transformar desde dentro su autoimagen.

LA EXTRANJERA

-“Habla con dejo de sus mares bárbaros,
con no sé qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.
Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre será como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morirse en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con sólo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera.

LA ABANDONADA

Ahora voy a aprenderme
el país de la acedía,
y a desaprender tu amor
que era la sola lengua mía,
como río que olvidase
lecho, corriente y orillas.

¿Por qué trajiste tesoros
si el olvido no acarrearías?
Todo me sobra y yo me sobro
como traje de fiesta para fiesta no habida;
¡tanto, Dios mío, que me sobra
mi vida desde el primer día!

Denme ahora las palabras
que no me dio la nodriza.
Las balbucearé demente
de la sílaba a la sílaba:
palabra “expolio”, palabra “nada”,
y palabra “postrimería”,
¡aunque se tuerzan en mi boca
como las víboras mordidas!

Me he sentado a mitad de la Tierra,
amor mío, a mitad de la vida,
a abrir mis venas y mi pecho,
a mondarme en granada viva,
y a romper la caoba roja
de mis huesos que te querían.

Estoy quemando lo que tuvimos:
los anchos muros, las altas vigas,
descuajando una por una
las doce puertas que abrías
y cegando a golpes de hacha
el aljibe de la alegría.

Voy a esparcir, voleada,
la cosecha ayer cogida,
a vaciar odres de vino
y a soltar aves cautivas;
a romper como mi cuerpo
los miembros de la “masía”
y a medir con brazos altos
la parva de las cenizas.

¡Cómo duele, cómo cuesta,
cómo eran las cosas divinas,
y no quieren morir, y se quejan muriendo,
y abren sus entrañas vívidas!
Los leños entienden y hablan,
el vino empinándose mira
y la banda de pájaros sube
torpe y rota como neblina.

Venga el viento, arda mi casa
mejor que bosque de resinas;
caigan rojos y sesgados
el molino y la torre madrina.
¡Mi noche, apurada del fuego,
mi pobre noche no llegue al día!

LA QUE CAMINA

Aquel mismo arenal, ella camina
siempre hasta cuando ya duermen los otros;
y aunque para dormir caiga por tierra
ese mismo arenal sueña y camina.
La misma ruta, la que lleva al Este
es la que toma aunque la llama el Norte,
y aunque la luz del sol le da diez rutas
y se las sabe, camina la Única.
Al pie del mismo espino se detiene
y con el ademán mismo lo toma
y lo sujeta porque es su destino.

La misma arruga de la tierra ardiente
la conduce, la abrasa y la obedece
y cuando cae de soles rendida
la vuelve a alzar para seguir con ella.
Sea que ella la viva o que la muera
en el ciego arenal que todo pierde,
de cuanto tuvo dado por la suerte
esa sola palabra ha recogido
y de ella vive y de la misma muere.

Igual palabra, igual, es la que dice
y es todo lo que tuvo y lo que lleva
y por su sola sílaba de fuego
ella puede vivir hasta que quiera.
Otras palabras aprender no quiso
y la que lleva es su propio sustento
a más sola que va más la repite
pero no se la entienden sus caminos.

¿Cómo, si es tan pequeña la alimenta?
¿Y cómo si es tan breve la sostiene
y cómo si es la misma no la rinde
y a dónde va con ella hasta la muerte?
No le den soledad por que la mude,
ni palabra le den, que no responde.
Ninguna más le dieron, en naciendo,
y como es su gemela no la deja.

¿Por qué la madre no le dio sino ésta?
¿Y por qué cuando queda silenciosa
muda no está, que sigue balbuceándola?
Se va quedando sola como un árbol
o como arroyo de nadie sabido
así marchando entre un fin y un comienzo
y como sin edad o como en sueño.
Aquellos que la amaron no la encuentran,
el que la vio la cuenta por fábula
y su lengua olvidó todos los nombres
y sólo en su oración dice el del Único.

Yo que la cuento ignoro su camino
y su semblante de soles quemado,
no sé si la sombrean pino o cedro
ni en qué lengua ella mienta a los extraños.

Tanto quiso olvidar que le ha olvidado.
Tanto quiso mudar que ya no es ella,
tantos bosques y ríos se ha cruzado
que al mar la llevan ya para perderla,
y cuando me la pienso, yo la tengo,
y le voy sin descanso recitando
la letanía de todos los nombres
que me aprendí, como ella vagabunda;
pero el Ángel oscuro nunca, nunca,
quiso que yo la cruce en los senderos.

Y tanto se la ignoran los caminos
que suelo comprender, con largo llanto,
que ya duerme del sueño fabuloso,
mar sin traición y monte sin repecho,
ni dicha ni dolor, nomás olvido.

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Nos corresponde preguntarnos tras este breve análisis, si habríamos podido ayudar a Gabriela Mistral mediante la Astrología Evolutiva, imaginándonos que ella hubiera acudido a nuestra consulta.

Sin duda, le habríamos hablado de la necesidad de elaborar todos los temas no resueltos de naturaleza emocional provenientes de su infancia, y de sus vidas pasadas; le habríamos sugerido que ello podría tener lugar no sólo a través de su escritura poética, sino a través de técnicas específicas para contactarse y liberar sus emociones largamente comprimidas en su interior. Le habríamos dado una perspectiva, basada en la historia evolutiva de su Alma, para comprender el por qué se sentía del modo en que se sentía. La habríamos confortado explicándole la necesidad de ir más allá del ámbito cerrado de su experiencia interior, a buscar sanación en la naturaleza, para descubrir ámbitos muchos más vastos que aquellos condicionados por la ley humana patriarcal. La habríamos animado para buscar a la Diosa, más grande que el Dios Padre patriarcal, mayor que el triste Jesús crucificado. Le habríamos dado valor para explorar con mayor libertad su propia sexualidad natural, en su relación con ella misma y mediante relaciones no sólo epistolares por ejemplo, y habríamos validado su posibilidad de explorar formas de relación no convencionales. Le habríamos podido mostrar que en gran medida estaba reemplazando las relaciones reales con relaciones imaginarias. De este modo, le habríamos permitido objetivar a otras personas, en vez de proyectar en ellas, o en grupos sociales enteros, sus propias necesidades, deseos y desventuras. Además, le habríamos podido hacer ver que los esfuerzos de todo su trabajo darían frutos para ella, sin necesidad de que se obsesionara con su labor social, y con la búsqueda de reconocimiento. Le habríamos recomendado no agotar sus recursos personales para el desempeño de sus cargos públicos, y habríamos podido explicarle por qué le hacíamos esta recomendación, basándonos en el pasado de su Alma (sabido es que Gabriela ocupó cargos públicos en oficinas consulares financiando su trabajo con sus escasos ahorros). Le habríamos advertido sobre la necesidad imperiosa de cultivar su sanación emocional, dada la evidente posibilidad de recrear situaciones traumáticas. De este modo, habríamos podido inducir un desplazamiento de su foco de conciencia hacia posibilidades existenciales en las cuales habría podido avanzar, con menos sufrimiento, en su evolución, con una vida más feliz.

“Argumentum ornithologicum

Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido, su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo Dios existe.”

Borges escribió muchas veces sobre la metempsicosis o transmigración de las Almas, y sobre la reencarnación. Quizás no sabía, sin embargo, que antes de nacer en la vida en que fue Borges, ya había elaborado esta demostración de la existencia de Dios. Había construido el argumento, y variaciones, acaso innúmeras, del argumento. También lo había desechado, no por erróneo o incompleto sino por baladí: la certeza del razonamiento no conseguía mover siquiera un ápice su Alma hacia Dios, que se dejaba demostrar, pero no poseer, mediante la razón lógica. Por ello alguna vez pudo decir de Dios, a pesar de esta ”prueba”: “¡Es la máxima creación de la literatura fantástica!”.

Esto está demostrado en la carta natal de Borges: Plutón está en la Casa XI, conjunto a Neptuno y al Nodo Sur de la Luna, en la casa XII, todos en Géminis. El regente Mercurio está en la Casa II, en Leo, retrógrado. Mercurio está a su vez conjunto a Venus en Leo, y a su regente, el Sol, que está en Virgo, lo que demuestra que antes de nacer había experimentado la futilidad, y el tedio, de tales ejercicios.

Carta natal de Borges

Neptuno rige la Casa IX en Piscis. Plutón rige la Casa IV en Escorpio. La polaridad de Plutón está en Sagitario. El Nodo Norte de la Luna está en la Casa VI, también en Sagitario, y el regente planetario es Júpiter, que está en la Casa IV, en Escorpio: estos símbolos demuestran el deseo de Borges de tener la experiencia directa, no mediada por la razón, del objeto de sus pasadas y agotadoras cavilaciones.

La conjunción de Neptuno con el Nodo Sur revela en este caso una condición de fruición-el fruto de sus esfuerzos de vidas pasadas. Esta condición de fruición le impuso la tarea de crear una literatura (en que muchos de sus textos exponen su contradicción interior entre la literatura y la vida). También se lo impuso la compulsión a la repetición. También se lo impuso la soledad, la necesidad de la soledad, y el deseo de salir de la soledad. Estos motivos se reflejan en la conjunción Plutón/Neptuno/Nodo Sur en Géminis, en las Casas XI y XII, con el regente, Mercurio, en la Casa II. La tensión entre la literatura y la vida está reflejada también en la oposición de la Luna en la Casa IX en Aries y Marte en la Casa III en Libra.

Fatigó otra vez vastas bibliotecas, y en este afán creyó otra vez, o quiso creer, que el Universo era una Biblioteca, y que el nombre de Dios estaba escrito en caracteres que había que descifrar. La “magnífica ironía” de Dios, de darle “a la vez, los libros y la noche”, refleja la necesidad de su Alma de recogerse dentro de sí para poder experimentar interiormente la realidad que no puede nombrarse porque no está sujeta a la dualidad que es presupuesto del lenguaje-Géminis (el Aleph: “arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna…”*).

http://www.apocatastasis.com/aleph-borges.php#axzz10lr9bgiC

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