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Quisiera hablar sobre las inflaciones espirituales del ego, o ilusiones egocéntricas de grandeza espiritual, describiendo sus dinámicas principales y dando algunos ejemplos que sirvan para demostrar cómo podemos identificar esas dinámicas en una carta natal. Se trata de un tipo de experiencia que muchas Almas pueden crear al alcanzar un cierto nivel de avance evolutivo, específicamente la segunda subetapa de la condición evolutiva Espiritual. Si alguien necesita estudiar o leer previamente cuáles son en general las etapas y subetapas evolutivas naturales, le sugiero que lea este artículo de Jeff Green ‘La Esencia de la Astrología Evolutiva’, en este link:

http://schoolofevolutionaryastrology.com/school/espanol/la-esencia-de-la-astrologia-evolutiva.

Lo que sucede es lo siguiente: desde el comienzo de la primera subetapa Espiritual, o incluso desde la última parte o los últimos dos tercios de la condición Individuada las Almas comienzan a buscar sistemas de creencias de naturaleza espiritual que integran o se conectan con tipos de prácticas de meditación. Esto se basa en deseos que existen en esas Almas de conocer la Fuente de todas las cosas, que es la fuente interior de la conciencia individual de cada persona. Al comienzo de la primera subetapa espiritual generalmente las Almas buscan y prueban con varios sistemas, y en algún punto comienzan a alinearse con un sistema y a practicar regularmente. Eso ocurre a lo largo de muchas vidas. En cierto punto, los sostenidos esfuerzos y miles de horas acumuladas de meditación comienzan a dar sus frutos más sabrosos: el individuo comienza a tener las primeras experiencias de conciencia no-duales o de conciencia cósmica, también llamadas ‘samadhi’. En esas experiencias la conciencia individual se desplaza desde el ego hacia el Alma y la Fuente del Alma – o fuente o raíz de la conciencia. Cuando esas experiencias comienzan a producirse de forma más frecuente ocurre la transición a la segunda subetapa espiritual, en la que el Alma experimenta otras formas de samadhi en la expansión de conciencia que está actualizándose en esa subetapa evolutiva.

Existe el potencial arquetípico durante la segunda subetapa Espiritual – e incluso desde la última parte de la primera subetapa en algunos casos – de que el individuo crea que está más evolucionado de lo que está realmente, y que cree ilusiones de grandeza espiritual o intoxicaciones espirituales del ego.
Estas precisiones sobre las etapas y subetapas son necesarias desde el punto de vista de la AE, porque existen dinámicas que sólo ocurren y son arquetípicas de etapas o estadios naturales que todas las Almas atraviesan en su viaje. Cualquiera puede observar que no todas las personas están igualmente evolucionadas. Por ejemplo, Trump y Bernie Sanders. Trump es parte del consenso social de su sociedad y Sanders representa ideales y valores Individuados. Ese tipo de diferencia está en pie porque un Alma ha avanzado o recorrido más que la otra, por las razones que sean, incluyendo el simple hecho de que no todas las conciencias individuales son creadas al mismo tiempo, y en consecuencia algunas Almas han vivido muchas más vidas que otras. En algún punto, a su debido tiempo, tras millares de encarnaciones, cada Alma completará su propio viaje de regreso a casa.

El punto aquí es que cada conciencia individual o Alma atraviesa en su viaje por diversas etapas sucesivas de desarrollo o evolución que están definidas por dinámicas arquetípicas propias. Es necesario determinar, a través de observación, en qué etapa evolutiva se encuentra el cliente, a fin de poder interpretar correctamente los símbolos de la carta natal, de una manera que refleje la realidad de esa persona, en vez de una realidad proyectada. Cuando un cliente se encuentra en una condición evolutiva individuada, la evolución de su Alma está centrada en descubrir su propia individualidad única a través de liberarse de formas de ser del consenso y de todo tipo de ‘creencias’ que lo han condicionado en el pasado. Estas Almas no están buscando conocer directamente al Espíritu – eso ocurrirá más adelante, sólo después de que el individuo descubra y libere su propia individualidad lograda – Urano – lo cual coincide con el descubrimiento del universo interior, los primeros vistazos. En ese punto el individuo ha comenzado a necesitar, para situar la propia experiencia, referentes que están más allá de la cultura y las culturas en el planeta: referentes cósmicos, intemporales o eternos. Así se produce la transición a la condición evolutiva espiritual donde se manifiestan inicialmente los buscadores espirituales, y más adelante comienzan a ocurrir las experiencias de conciencia cósmica, y con ello, la transición a la segunda subetapa.

Aquí es donde ocurren arquetípicamente, frecuentemente aunque no necesariamente en todos los casos, las intoxicaciones espirituales del ego, que pueden tener manifestaciones de distinto tipo y grado. Estas ocurren debido a que en los samadhi se desplaza el centro de gravedad de la conciencia desde el ego al Alma. Sin embargo, luego el centro de gravedad la conciencia del individuo necesita naturalmente retornar al ego. Según enseña la AE, el problema aquí es que en esa etapa no se ha producido aún una real purificación del ego. El centro de gravedad de la conciencia rebota desde la conciencia cósmica a la conciencia del ego, y el ego por sus propias razones confunde una y otra, y valoriza delusoriamente los deseos que existen a nivel de su ego. Típicamente creen en ese punto tener más realización espiritual que la que tienen, o ser la encarnación de algún ser muy evolucionado y especial. Algunos creen estar en alguna de sus últimas encarnaciones, y otras cosas por el estilo. En algún punto, en alguna vida, el globo de inflación del ego debe ser pinchado, y estos individuos típicamente experimentan ‘caídas’ desde posiciones de autoridad espiritual, y diversas crisis muy intensas, las cuales tienen la intención de humillar al ego. Sólo una vez que el ego es humillado y se vuelve totalmente honesto, esas Almas se alinean de vuelta con su Fuente, y se produce la transición a la tercera subetapa Espiritual. Según estas enseñanzas de la Astrología Evolutiva – la cual proviene de Yukteswar el Guru de Yogananda – sólo ahora se produce el último tipo de samadhi, y el centro de gravedad de la conciencia se desplaza definitivamente del ego al Alma. Es en ese nivel de desarrollo evolutivo que se manifiestan los verdaderos Maestros espirituales y los Gurúes, no antes. Aquí las Almas están trabajado aceleradamente, y sin vuelta atrás, en la eliminación de las impurezas que siguen existiendo en sus Almas o en los egos. Esas Almas aparecen como verdaderos gurúes, y evolucionan hasta convertirse en Avatares.

Comprender las etapas y subetapas evolutivas nos permite entender qué son las inflaciones espirituales del ego como fenómeno específico. Personas en otros estados evolutivos pueden manifestar dinámicas de inflación del ego – si es necesario podremos también dar ejemplos de esos casos – pero la naturaleza del fenómeno es distinta y hay dinámicas específicas que tomar en cuenta. Reitero, los delirios de grandeza espiritual se producen en la segunda subetapa de la condición Espiritual, y pueden manifestarse desde la última parte de la primera subetapa. La condición evolutiva Espiritual en total es de la naturaleza de Neptuno. La segunda subetapa de ella, también es de la naturaleza de Leo.

Se trata de individuos que están en una situación en la cual confunden aspectos de su propio ego, o deseos existentes a nivel del ego, con lo divinidad interior, o con la voluntad de Dios. Debido a que se trata de Almas avanzadas espiritualmente, algunos de estos individuos pueden tener algunas capacidades especiales desarrolladas o siddhis, y utilizarlos de formas delusorias o egocentradas. Algunos elegirán delusoriamente desarrollar esos poderes, en vez de enfocarse en conocerse a sí mismos y conocer al Espíritu del que proviene todo poder. También es frecuente que crean tener ciertos poderes o capacidades especiales en un nivel que en realidad no tienen. De aquí se derivan una serie de dinámicas posibles. Por ejemplo, algunos de estos individuos se presentan a sí mismos como Maestros, y en algunos casos atraen seguidores o discípulos, a quienes entregan enseñanzas no realizadas o verificadas experiencialmente, o directamente falsas o que mezclan verdades con mentiras. Dependiendo de las dinámicas no resueltas a nivel del ego, cada falso maestro creará sus propias distorsiones. Por sus propias razones, seguidores o discípulos se verán atraídos hacia tales personajes – en parte importante debido a que estarán buscando verdaderas enseñanzas espirituales – y en algún punto, necesariamente experimentarán distintos tipos de crisis y decepción o desilusión.

Hay que señalar que la probabilidad de ese tipo de experiencias es dependiente de las condiciones de integración y auto-conocimiento emocional del individuo. Son carencias y experiencias de daño emocional profundo, con el impacto que estas han tenido en la auto-imagen o ego del individuo – Luna – las que muchas veces van a condicionar una respuesta egocéntrica que de alguna manera acomode o compense el dolor, la inseguridad emocional no resuelta o las fallas o imperfecciones percibidas del individuo. En tiempos patriarcales como estos, y las prácticas de crianza masivamente en uso desde hace 8500 años, es evidente que muchas Almas pueden estar predispuestas a crear ese tipo de experiencia al llegar a esa etapa de su viaje individual. En términos arquetípicos esto se basa en que la inseguridad emocional y el dolor emocional en el entorno temprano son experiencias que de hecho intensifican la experiencia de ser separado – Marte – en comparación con la experiencia de acogimiento, protección y nutrición intrínseca en la experiencia biológica natural del bebé y el niño con la madre – Luna – que es una situación de conexión, de unión e integración a todo nivel. Por esto es que los modelos de crianza patriarcales, represivos, autoritarios, castigadores, moralistas, basados en la exigencia, etc.  – Saturno – han tenido un impacto directo en crear tipos de egos inseguros, dañados, etc., lo cual puede alimentar los deseos de separación que se manifiestan a través del ego, y así crear un tipo de ego que a través de ciertas dinámicas se siente más especial, distinto, o separado que lo que es realmente.

Hay que decir también que no todos los individuos que crean una inflación espiritual del ego son iguales. Hay casos y casos, y manifestaciones más groseras a veces y manifestaciones más sutiles en otros casos, o más o menos peligrosas, etc.  Ejemplos típicos de individuos en esa situación son Osho Rajneesh, Elizabeth Claire Prophet, Ramtha, ZZ knight, Rasputín. En Chile un caso reciente fue muy notorio por lo espantoso, el de ‘Antares de la Luz’.

A fin de identificar estas dinámicas, y sus tipos de manifestaciones en cada caso, a través de la carta natal, nos enfocaremos en los siguientes símbolos:

* Neptuno, la Casa XII, Piscis, incluyendo los Nodos de Neptuno, es decir,

* El Nodo Sur de Neptuno que está colectivamente en Acuario, y la posición de Urano, su planeta regente. Esto se correlaciona directamente con las raíces originales y memorias de la espiritualidad natural en los tiempos antiguos; a la vez, se correlaciona con las dinámicas de liberación respecto a los contenidos del inconsciente colectivo, doctrinas y creencias de naturaleza ilusoria.

* El Nodo Norte de Neptuno en Leo, con la posición de su regente, el Sol. El Nodo Norte de Neptuno en Leo se correlaciona en este contexto con la auto-actualización de tipo espiritual que necesita tener lugar, por un lado, y por el otro lado con la intensidad concentrada del sentimiento ilusorio de ser especial, importante o superior.

* También por supuesto es necesario observar por lo ya dicho la estructura del ego: la Luna, Cáncer y la Casa IV, los Nodos Lunares con sus regentes y planetas que forman aspecto al eje de estos Nodos, las Casas y Signos de estos y sus aspectos con otros planetas, etc., y Saturno, Capricornio, la Casa X.

* Plutón por supuesto, porque Plutón – el Alma – es la base de la carta natal, al reflejar los tipos de deseos de fondo que existen en cada Alma individual, y que están en la base de todas las experiencias que cada Alma crea.

También dentro de este tópico hablaremos sobre el papel de Mercurio en relación con las dinámicas de inflación del ego, desde dos perspectivas. Por un lado, una dinámica típica cuando existe una inflación del ego es que el individuo confunda entre el conocimiento realizado o experiencial que posee, con mera información recogida de distintas fuentes que puede ser relativamente verdadera o correcta o totalmente artificiosa, errónea o falsa. Algunos de estos individuos confunden sus propios pensamientos emanados del ego, de pensamientos emanados del Alma o mensajes provenientes de otras fuentes. Por otro lado, es relevante poder determinar los tipos de información, y las forma de encontrarla, que pueden ayudar al Alma a resolver la inflación espiritual del ego y realinear al individuo con sus intenciones evolutivas de fondo. Esto se basa en que Mercurio es el regente natural de Virgo y de Géminis, que está en oposición y cuadratura natural con Piscis, y con Sagitario, y tiene así la función de discriminar entre lo real y lo ilusorio, lo falso y verdadero, lo actualmente realizado y lo meramente intelectual. Mercurio es también el regente planetario del Nodo Norte de Urano que se encuentra colectivamente en Géminis en cada carta natal, siendo Urano por su parte el regente del Nodo Sur de Neptuno en Acuario. Esto implica que la función de Mercurio ha de servir a la liberación del individuo respecto a todo tipo de ilusiones y falsas creencias que son parte del inconsciente colectivo, a fin de permitir la realización de lo que es real.

Hay que señalar que no basta que exista tal o cual signatura de planetas o símbolos en la carta natal para determinar que existe una inflación espiritual del ego, sino que también es necesario, como en cualquier astrología seria, correlacionar esos símbolos con la realidad observada del individuo, reflejo de las decisiones que su Alma ha tomado en la vida presente, relativas a las dinámicas y orientaciones pre-existentes.

(… continuará …)

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En el ejemplo anterior estábamos mirando la posición natal de Plutón y la Luna. También debemos considerar los Nodos Lunares. Los Nodos Lunares se correlacionan directamente con la evolución de la personalidad, ego, autoimagen – la Luna natal. El Nodo Sur es un símbolo directo del pasado, y los arquetipos de la Casa y Signo en que se encuentra el Nodo Sur en la carta natal, representan los tipos de ego que el Alma creó en sus vidas anteriores, en función de los deseos de fondo existentes en el Alma – Plutón. De nuevo, Plutón – el Alma – es la base de la que emanan todos los demás planetas o funciones psicológicas. El Plutón natal crea la Luna natal, o sea, el Alma crea un ego. Plutón crea los Nodos, Plutón es el impulso evolutivo del Alma que pone en movimiento y determina todas sus experiencias desde un punto de vista subjetivo.

El Nodo Sur refleja los tipos de experiencias a través de los cuales el Alma, en sus vidas anteriores, constituía subjetividad y definía su sentido personal de ser una individualidad separada. Por ejemplo, si el Nodo Sur está en la Casa I, podemos estar viendo a un individuo que ha necesitado ser fundamentalmente independiente y libre para iniciar una serie de experiencias de todo tipo, y que no ha aceptado ser limitado o controlado por factores externos o por otras personas. Estos individuos tienen un intenso sentimiento instintivo de tener algo especial que descubrir o actualizar, algo fuera de lo común. Estas dinámicas ocurren debido a que el individuo que nace con el Nodo Sur en la Casa I está iniciando un ciclo evolutivo nuevo, ya sea en esta vida o hace algunas pocas vidas anteriores recientes. Debido a que se trata de un ciclo nuevo de desarrollo evolutivo, el individuo no puede conocer de antemano la dirección o el sentido del ciclo: el sentido de aprendizaje que está en curso, la dirección que hay que seguir, serán descubiertas progresivamente a través de la experiencia, e inicialmente es necesario simplemente seguir los impulsos instintivos de exploración y aprender a través de prueba y error. Es por eso que el individuo ha necesitado ser libre para experimentar en distintas direcciones que dicten sus instintos momento a momento.

La experiencia del Nodo Sur en la Casa I será distinta por supuesto dependiendo del Signo en que se encuentre: por ejemplo, no será igual si ese Nodo Sur está en Aries, en Libra, en Cáncer o en Capricornio.  En cada caso, el arquetipo de la Casa I estará condicionado por el arquetipo del Signo, Aries, Libra, Cáncer, etc. También veremos que la experiencia del Nodo Sur, ie. los tipos de deseos/dinámicas que están reflejados en el Nodo Sur en la Casa I, serán distintas según dónde se encuentra el planeta regente de ese Nodo Sur. Otra vez, el regente del Nodo Sur en su posición en la carta natal por Casa, Signo, y aspectos con otros planetas, y las Casas y Signos donde están esos otros planetas, han sido usados para promover el avance en las intenciones evolutivas de ese Nodo Sur, y de Plutón.

El punto que quería ilustrar es este: el Nodo Sur depende en primer lugar de Plutón. Para ejemplificar y demostrar esto, comparemos brevemente la experiencia del Nodo Sur en la Casa I según si Plutón natal está en la Casa XI, o en la Casa X. Con Plutón en la Casa XI, estamos viendo a un individuo que durante una serie de vidas ha deseado liberarse de los factores de condicionamiento provenientes de la sociedad o la cultura, a fin de descubrir quién es en sí mismo, su naturaleza original y única. Por supuesto que la forma en que esto ocurrirá será dependiente del nivel evolutivo del individuo, la etapa y subetapa evolutiva natural en la que se encuentra, lo cual debe determinarse a través de observación desapegada de la realidad de la persona. Si alguien necesita estudiar previamente cuáles son las etapas y subetapas evolutivas naturales, le sugiero que lea este artículo de Jeff Green ‘La Esencia de la Astrología Evolutiva’, en este link: http://schoolofevolutionaryastrology.com/school/espanol/la-esencia-de-la-astrologia-evolutiva)
Para efectos de simplicidad, sin embargo, aquí estaré hablando de formas más generales, aplicables a muchos casos.

Plutón en la Casa XI refleja a un individuo que ha estado deviniendo minoritario respecto a la sociedad de nacimiento. Es a través de un devenir minoritario que el individuo se individua, y crea un sentido de identidad que es independiente de las asociaciones mayoritarias de identidad y pertenencia a la sociedad. Hay tres respuestas arquetípicas que son posibles con Plutón en la Casa XI. Algunos individuos han estado deviniendo una minoría a través de formar asociaciones de identidad con otros individuos y grupos minoritarios, separándose así de la corriente principal de la sociedad. A través de dinámicas de amistad y de pertenencia a grupos, estos individuos se atraen entre sí por una intensa vibración de ser ‘diferentes’ y se estimulan y apoyan mutuamente en el proceso de diferenciarse de la sociedad mayor. La misma dinámica sigue operativa cuando estos individuos, luego, se diferencian ahora del grupo que antes respaldó su liberación, y gravitan hacia otros grupos e individuos que representan un nuevo aspecto de la propia identidad en descubrimiento, y una nueva diferencia por la que seguir deviniendo minoría, hasta devenir finalmente un ‘grupo de uno’. Debido a que estos individuos han pasado una serie de vidas, y a veces muchas vidas, diferenciándose del consenso, tienen el sentimiento interior de no calzar en el sistema, de ser diferentes, y gravitan grupalmente hacia los márgenes de la sociedad, y abrazan ideales de transformación y mejoramiento de la sociedad, o filosofías revolucionarias, anarquistas o utópicas que encarnan anhelos y necesidades sociales urgentes e ideales humanitarios.

En algunos casos, la dependencia compulsiva a tener que pertenecer a un grupo, que respalde el sentido de tener individualidad distinta de la normalidad del consenso, se ha constituido ya en el pasado en una limitación para el crecimiento o evolución del individuo.

Otra respuesta posible con Plutón en la Casa XI es la de un individuo que también está deviniendo minoría respecto al todo social, pero que es tal la intensidad de su vibración de no calzar o de ser diferente, que no crea alianza ni pertenencia a ningún grupo. Encerrado y aislado, contempla el mundo y la sociedad en términos de su propia individualidad, ajeno a participar en las formas y rituales compartidos por otros, y arroja sus bombas atómicas de desprecio, sarcasmo y criticismo sobre todo lo que percibe como falso y artificial, burgués, etc. Puede frecuentar e incluso abrazar ideas similares a los individuos con Plutón en la Casa XI del primer tipo, pero en este caso ello no genera dinámicas de pertenencia a grupos, sino pensadores solitarios, independientes, radicales y totalmente iconoclastas. En algunos casos, el devenir minoritario de estos individuos se ve demorado por la necesidad compulsiva de mantenerse alienado de la interacción como medio para preservar el sentido de ser individual. En otras palabras, la ausencia prácticamente total de interacción humana significativa puede crear una dificultad para la misma individuación.

En ambos tipos de respuestas, la necesidad de rebelión o de liberación respecto a la normalidad social, puede haberse constituido en una limitación para el avance evolutivo. Estos individuos necesitan, a fin de poder continuar liberándose de los factores condicionantes, aplicar su individualidad, usarla, de formas creativas para crear una vida que refleje esa individualidad única que ya han obtenido, en ese punto evolutivo. Sólo a través de la auto-actualización creativa simbolizada en la polaridad de Plutón en la Casa V, independiente de filiaciones o asociaciones de identidad grupales estos individuos podrán descubrir nuevos niveles de sí mismos, y continuar su liberación en curso. Estos individuos necesitan aplicar su individualidad y sus capacidades únicas en su propia vida en vez tener que de seguir enfocados compulsivamente en liberarse o rebelarse contra la sociedad.

Muchos de estos individuos nacen en esta vida con algún talento o talentos o alguna forma  de genialidad que son resultado del proceso de individuación, debido al inmenso desarrollo de conexiones neuronales que se han creado para respaldar a nivel de la corteza, y de conexiones corticales con zonas del cerebro límbico, procesos de identidad en asociaciones grupales y colectivas y la complejidad de sistemas de ideas y filosofías progresivamente transculturales, que han sido elaboradas y han sido muchas veces un medio para obtener, crecientemente, una mirada única sobre el mundo.

Un tercer tipo de respuesta a Plutón en la Casa XI corresponde a individuos que también son una minoría dentro de lo social, pero una minoría conservadora y más conservadora todavía, que intenta establecer o rescatar alguna filosofía o forma de vida proveniente del pasado, y vivir de acuerdo con ella. Tal como las dos formas anteriores de respuesta están orientadas al futuro, este tercer tipo está orientado al pasado.

En el ejemplo que estamos analizando con el Nodo Sur de la Luna en la Casa I, y Plutón en la Casa XI, estamos viendo a un Alma que a fin de avanzar en sus deseos evolutivos de fondo de liberación y rebelión, ha necesitado ser fundamentalmente independiente y libre para seguir sus impulsos instintivos de descubrimiento y exploración, en todo tipo de direcciones que el individuo ha sentido conducentes a actualizar esos deseos de liberación, sin aceptar restricciones de ningún tipo. Muchas veces una dinámica potencial de rabia contra el sistema, o contra cualquier factor condicionante percibido por el individuo, estará intensificada con el Nodo Sur en la Casa I. Algunos de estos individuos reflejarán claramente el segundo tipo de respuesta a las intenciones evolutivas de liberación de Plutón en la Casa XI: individuos que se están individuando o deviniendo minoría de forma solitaria, y que en cierta manera se constituyen como un ´grupo de uno’ desde el comienzo de la individuación. Por contraste, si Plutón estuviera en la Casa XI en Libra, y el Nodo Sur en la Casa VII, estaríamos probablemente ante in individuo que se ha estado individuando a través de dinámicas de pertenencia grupal. Esto estaría confirmado en otros símbolos de la carta natal. Por ejemplo, si el regente de la Casa II – la cual se correlaciona con los valores de fondo del individuo, que reflejan cómo se relaciona consigo mismo – estuviera también en la Casa XI, estaríamos confirmando que el individuo se relaciona consigo mismo y define sus propios valores, a través de dinámicas grupales. Ese individuo reflejaría las dinámicas típicas del primer tipo de respuesta al mandato individuatorio de Plutón en la Casa XI. Por otro lado, si un planeta como Urano estuviera en cuadratura al eje de los Nodos, de la Casa I a la Casa VII, o viceversa, estaríamos ante un individuo que ha operado alternadamente de las dos formas, durante una serie de vidas, de maneras que no están resueltas, y que crean en la vida presente una dificultad para avanzar. Esto es lo que se llama en la AE una situación evolutiva de ‘pasos saltados’, donde el planeta en cuadratura a los Nodos Lunares ha creado complicaciones en el curso evolutivo, por las cuales el individuo encuentra dificultades sobre como avanzar, o en definir qué es lo que constituye el futuro que interiormente desea abrazar. Si ese Urano en cuadratura a los Nodos estuviera en la Casa X, los pasos saltados habrían sido creados a través de dinámicas relativas al liderazgo y la identificación con un rol social, y por intensas crisis y traumas conectados con los deseos de revolucionar la sociedad. Si el Urano estuviera en la Casa IV, el impacto de la cuadratura nodal estaría basado en una intensa inseguridad emocional resultado de experiencias creadas a través de estos tipos de dinámicas, y la remoción en vidas anteriores de aquello que representaba seguridad emocional para la persona.

En algunos casos, el individuo del ejemplo con Plutón en la Casa XI y el Nodo Sur en la Casa I, serán individuos que en función de su individualidad lograda, o de sus dinámicas de pertenencia grupal, han asumido roles de liderazgo respecto a grupos y minorías dentro de la sociedad, y grupos que deseen cambiar el status quo. Algunas veces las dinámicas de liderazgo estarán conectadas con las dinámicas de rabia, o se conecta con grupos o individuos que no sólo quieren cambiar o evolucionar la sociedad, sino que pueden desear destruirla, o destruirse a sí mismos en el proceso. Eso estaría indicado en el caso individual en la signatura natal respectiva, por ejemplo, que pasa si también Urano está en la Casa I, o Marte está en la Casa XI o en la Casa VIII o forma un aspecto tenso con Plutón, Urano, o Saturno, o los Nodos Lunares, etc. O qué pasaría si el Plutón de la Casa XI estuviera en Virgo, con el Nodo Sur en la Casa I en Escorpio, Nodo Sur que estaría a su vez regido por el mismo Plutón de la Casa XI. Podríamos estar viendo a un individuo que interiormente se encuentra en un estado de crisis, basado en el nivel de confrontación con el sistema en una serie reciente de vidas. En muchos casos con estos símbolos pueden existir traumas de vidas anteriores y dolorosas experiencias de pérdida personal, o muertes de individuos o grupos, en la confrontación con los poderes del mundo. Normalmente, el nivel traumático de la experiencia y la existencia de PTS no resuelto de vidas anteriores, estarán respaldado por otros símbolos de la carta, especialmente en el arquetipo total de Urano, la Casa XI, Acuario. También existiría, sobre todo a partir de finales de la segunda subetapa de la individuación, trauma basado en traición emocional y shock relativo al descubrimiento o exposición de motivos de grupos, individuos o líderes, en el devenir de procesos de cambio social. Por ejemplo, a través de grupos rebeldes que han luchado por llegar al poder, o que lo han conseguido, y que luego han replicado dinámicas fascistas, autoritarias, o militaristas, propias del consenso social. En algunos casos, con el Plutón de la Casa XI estando en Virgo, con el Nodo Sur en la Casa I en Escorpio, el individuo estará iniciando un ciclo en el cual ha necesitado generar un nuevo nivel de penetración psicológica, a fin de comprender, objetivamente, las dinámicas, motivaciones o agendas de otras personas, y las suyas propias. Algunos de esos individuos manifestarán no sólo criticismo hacia la sociedad, sino también desconfianza y sarcasmo respecto a las ideas de cambio social, las posibilidades de implementarlas, o las personas que desean hacerlo. En fin, pueden haber muchas variaciones individuales posibles, que estarán sin embargo comprendidas dentro de los arquetipos de fondo de la Casa XI y la Casa I. La posición del regente del Nodo Sur, los planetas que formen aspecto a los Nodos Lunares, a sus regentes, y a Plutón, permitirán conocer cuál es el caso, dentro de las distintas posibilidades arquetípicas, y determinar detalles individuales.

En comparación veamos el caso de un individuo con el Nodo Sur en la Casa I y Plutón situado ahora en la Casa X. Cuando Plutón está en la Casa X, se trata de un Alma que ha deseado, dentro de una serie de vidas relativamente recientes, establecer un sentido de autoridad en el contexto de su sociedad de nacimiento. Pueden existir distintas razones por las que eso ha ocurrido. El punto es que estos individuos han necesitado aportar e integrarse de alguna manera en la sociedad de nacimiento, e implementar sus intenciones evolutivas a través de dinámicas o estructuras sociales. Por ello, han debido tomar en cuenta las formas de ser de la sociedad, a fin de poder implementar su propósito en términos sociales. De ciertas formas, han aceptado ser condicionados por los parámetros y formas de ser de la sociedad. Por esta razón, muchos de los individuos con Plutón en la Casa X nacen a través de familias en las que sus necesidades naturales no son correctamente identificadas y atendidas, y que, por el contrario, representan para el niño los valores y formas de ser del consenso social, que son la base de expectativas, exigencias, morales del consenso y juicios basados en esas morales, que han existido en la niñez. Muchas veces alguno de los padres, más frecuentemente el padre, ha estado ausente o ha sido emocionalmente no-disponible o no-funcional, o ha sido represivo, exigente, autoritario, disciplinario o castigador.  De distintas maneras, el entorno temprano y la niñez han sido poco acogedores o nutritivos a nivel emocional para el niño. En algunos casos menos frecuentes, uno de los padres sí pose la capacidad de comprender las necesidades emocionales y evolutivas del niño y tiene un impacto favorable en su desarrollo. En la generalidad de los casos, el niño se ha sentido fundamentalmente inseguro a nivel emocional-Plutón- y esta inseguridad ha sido reprimida o suprimida-Casa X. Muchas veces son individuos que han debido madurar prematuramente, ´viejos chicos’ que tienen una apariencia de madurez pero que sólo son niños que no pudieron ser niños en cierto grado debido a la naturaleza del entorno elegido para nacer. Estos individuos han elegido tomar en cuenta los valores sociales como requisito para establecer socialmente su propósito de Alma, y a fin de empaparse de ese tipo de realidad han nacido a través de esos tipos de familias. La inseguridad emocional que ha sido reprimida o suprimida, se traduce en la proyección de seguridad emocional en la naturaleza del rol social del individuo, y la naturaleza de su carrera, status, prestigio, liderazgo, o autoridad que representa desde un punto de vista social. De nuevo, incluso cuando se trata de personas en una condición evolutiva individuada, insertarse en la sociedad para establecer su propósito has sido necesario desde un punto del Alma. Estos individuos están aprendiendo lecciones de responsabilidad por las propias acciones. Han descubierto o están descubriendo que pueden tener un grado de ‘control’ sobre su realidad personal, en vez de estar a merced de fuerzas externas – sociales – o internas – emocionales. Han descubierto o están descubriendo que la realidad que crean es resultado de sus propias acciones. Están desarrollando una psicología de responsabilidad y determinación. Algunos individuos con Plutón en la Casa X no han aprendido esas lecciones todavía, y están en vías de aprenderlas. Debido a la intención de establecer sus intenciones evolutivas en el contexto de la sociedad, estos individuos han necesitado tomar sobre sí mucho de las formas de ser del consenso de la sociedad patriarcal, y esto ha limitado o condicionado la forma en que crean su propia realidad, sus parámetros, y el acceso a, o contacto con la realidad interior del individuo que esa orientación a la realidad y esos parámetros permiten. Estos individuos han proyectado su sentido de seguridad emocional y psicológica en la naturaleza del rol social que desean cumplir o cumplen, o en poseer liderazgo, prestigio o autoridad ratificados por la sociedad de nacimiento, y ello se ha traducido en hacer las cosas de las maneras propias del consenso social. Así, muchos han seguido el lema ‘donde fueres, haz lo que vieres’, o han creado racionalizaciones para justificar sus deseos y las formas de obtenerlos, del tipo ‘si todos lo hacen por qué yo no’, o ‘si yo no lo hago, alguien más lo hará’, o ‘usaré las formas disponibles en la sociedad para llegar a la sociedad con algo distinto’. Debido a que muchos de estos individuos han estado expuestos a dinámicas de autoritarismo, pueden también desarrollar una orientación autoritaria.

El punto de polaridad de Plutón en la Casa IV representa el próximo paso evolutivo que estos individuos quieren dar en la vida actual. Simboliza la necesidad de crear una auto-imagen que no dependa del rol social, o de la posición, prestigio o autoridad que hayan alcanzado o deseen lograr. Ello demanda una progresiva integración del cuerpo emocional, a través de comprender desde lo biográfico de qué maneras su orientación dominante hacia su carrera o rol ha sido moldeada por el impacto de factores parentales o sociales, contrarias a su propia naturaleza emocional. Debido a que estos individuos muchas veces han tenido que ‘bancársela’ y asumir las limitaciones, o el impacto de juicios basados en morales del consenso impuestas por el medio parental o social, en función de poder lograr sus metas o ambiciones, necesitan encontrar dentro de si quienes son en realidad, y comprender por qué han asumido ese tipo de condiciones, a fin de levantar la carga de represión emocional que eso ha creado y poder verse a sí mismos de formas nuevas. La Casa X se correlaciona con el fenómeno de la culpa, tanto la culpa que se origina en trasgresiones de ley natural, como la culpa inducida a través de morales artificiales. Por eso, muchos individuos con Plutón en la Casa X tienen sentimientos de culpabilidad subconscientes basados en el impacto de juicios y morales del consenso social, o que se originan en sus propias decisiones y su orientación a crear su propia realidad. Por su parte, los sentimientos de culpabilidad han sido reprimidos o suprimidos, y continúan interiormente condicionando la realidad de la persona y su autoimagen.

Estos individuos desean aprender que la seguridad emocional que han proyectado en su rol o carrera, etc., es en realidad interior al Alma, y que cualquier fuente externa de seguridad emocional proyectada puede ser removida. A través de integrar progresivamente el cuerpo emocional y generar una autoimagen que no depende de esos factores externos, la orientación a la carrera también cambiará. Progresivamente se orientarán a la carrera o rol social de maneras que sean reflejo de su propia naturaleza, en vez de ser un reflejo de las formas de ser de la sociedad. Así, lograrán grados crecientes de responsabilidad por sus decisiones, y por la realidad que esas decisiones crean.

El Signo en que se encuentra Plutón en la Casa X condicionará estas dinámicas arquetípicas. Si Plutón está en Virgo, han existido deseos de contribuir a través de un rol social y las estructuras sociales a mejorar o a sanar la sociedad de nacimiento. Han desarrollado un sentido crítico sobre la sociedad, y muchos han experimentado enjuiciamiento, criticismo de naturaleza injusta, o niveles de persecución o de exclusión social que en algunos casos han sido extremadamente intensos, hasta el punto de crear dinámicas de futilidad, es decir, el sentimiento de que no vale la pena hacer el esfuerzo. Debido a que la Casa X se correlaciona con el fenómeno de la culpa, y Virgo se correlaciona con el masoquismo, la vida interior de estos individuos puede estar plagada de sentimientos de culpabilidad, inferioridad, o culpa con deseos subconscientes de expiación. Esto se manifestará en algunos a través de un permeante sarcasmo. Algunos de esos individuos no sólo han sido enjuiciados o castigados cuando niños, sino que también han sido ridiculizados o expuestos a mofa (Urano es la octava superior de Mercurio) y como resultado tienen intensos sentimientos de inadecuación y vergüenza.

Si Plutón estuviera en Libra, podemos observar a un individuo cuyos patrones de relación con otras personas y consigo mismo han sido condicionados o moldeados por el impacto de las formas de ser dominantes en la sociedad. Estos individuos han deseado aprender a dar a los demás en un contexto social, y a recibir de vuelta de la sociedad. Han existido desequilibrios o extremos– Libra – en las dinámicas de dar y recibir, que en algunos casos pueden ir desde dinámicas de sólo dar, a dinámicas de sólo recibir o sólo tomar para sí. Algunos individuos con Plutón en la Casa X en Libra desearán sólo relacionarse con otras personas que respalden su sentido de autoridad o liderazgo, y esta situación sienta las bases para dinámicas de manipulación en uno u otro sentido. Esto se basa en que estos individuos dependen emocional y psicológicamente de que su autoridad sea ratificada y valorada por otros. Así, algunos usarán a otras personas para promover sus avances sociales, o serán usados por otros de la misma forma. Esto sin duda representa una limitación para los patrones de relación y para la carrera o función social deseada. Libra se correlaciona con la persona o máscara social. Esto se basa en que es en este arquetipo zodiacal que se inicia el proceso de socialización de la conciencia a través de integrarse o relacionarse con otros como un igual. Por ello, algunos individuos con Plutón en la Casa X en Libra se han enfocado en crear una máscara, una apariencia de autoridad. En función de sus ambiciones – las cuales, desde un punto de vista arquetípico, son legítimas en su raíz – han deseado o necesitado ser vistos como una autoridad, o han deseado figurar o ser vistos por otros – Libra. Por ejemplo, a fin de promover su carrera o sus ambiciones, alguien con estos símbolos puede querer asociarse con otros cuya autoridad se encuentre ratificada socialmente, o dirigir sus esfuerzos a emplear los medios sociales para posicionarse, en vez de dirigir sus esfuerzos a desarrollar sus capacidades. En algunos casos esto puede alcanzar grados extremos, y poner al individuo en una posición de aparente autoridad que no tiene sustento real.  A la vez, otros pueden hacer lo mismo con el individuo, y aprovechar sus capacidades, trabajo, y determinación, en función de sus propias ambiciones o agendas, de maneras manipulativas.

En términos generales, con Plutón en la Casa X, y el Nodo Sur de la Luna en la Casa I, muchas veces estaremos viendo a un individuo que ha deseado avanzar muy rápido en su carrera o en sus deseos de posicionarse socialmente o ganar prestigio o autoridad reconocibles. Estos individuos pueden ser tremendamente ambiciosos, y realizar evaluaciones apresuradas sobre las formas indicadas de avanzar. Muchos individuos no aceptarán verse limitados en sus avances por normas o convenciones naturales o sociales, o ni siquiera por los acuerdos que ellos forman con otros. Sentirán rabia e instintivamente desearán vencer o superar cualquier obstáculo que sientan que se pone en su camino, incluyendo a veces sus propios compromisos con otros. La naturaleza instintiva de estos individuos – Casa I – ha sido impactada, de formas muy intensas en algunos casos, por factores de condicionamiento familiar o social, y puede existir una intensa rabia reprimida o distorsionada. En algunos casos existirá derechamente una gravitación a conductas antisociales, sociopáticas, o mafiosas. Debido a la intensidad de los deseos de ir tras sus propias ambiciones, estos individuos pueden incurrir en dinámicas de corrupción o ilegalidad en grados relativos. En la generalidad de los casos, existirá una orientación auto-centrada, con un sentido marcado de importancia personal a nivel del ego ligada a las propias ambiciones. No estarán dispuestos a ´perder tiempo’ en escuchar a otras personas, y muchas veces ‘pisarán los pies’ o las cabezas de otros, quienes sentirán que no han sido tomados en cuenta.

Con el Nodo Sur estando en la Casa I, y Plutón en la Casa X – arquetipos cardinales – existe la intención evolutiva de orientarse a la carrera de una forma ‘nueva’, y sin embargo, debido al impacto de factores condicionantes de naturaleza social, existe el riesgo de desviarse del necesario proceso de descubrimiento que conduzca a actualizar esos deseos de la forma intentada por el Alma, y sólo reproducir los modelos sociales.  De nuevo, la Casa X se correlaciona con lo que se llama responsabilidad. También se correlaciona con lo que se llama madurez, maduración, y con el fenómeno de la temporalidad. Debido a que la Casa I, casa natural de Marte, que naturalmente desea avanzar rápido, muchos de estos individuos no se toman el tiempo necesario para crecer, madurar, y abrazar el tipo de rol que desean con la suficiente seriedad. Debido a que existe una cuadratura natural entre la Casa X y la Casa I, existe un conflicto potencial entre las propias ambiciones, y la responsabilidad que es necesaria para lograr lo que realmente quieren, lo cual acentúa el riesgo de nuevamente hacer las cosas de formas que reflejan las maneras de su sociedad natal. Algunos de estos individuos desearán posicionarse rápidamente, y orientarse en sus ambiciones hacia el segmento social con mayor poder económico, en vez de tener una orientación a servir a necesidades sociales reales. Existen muchas variaciones, y los tipos de respuesta que han existido a estos arquetipos, las dinámicas resultantes, y el tipo de realidad que estas han creado, específicas de cada persona, estarán en cada caso reflejas en detalle en la carta natal. Por ejemplo, si Plutón en la Casa X forma de hecho una cuadratura con el eje de los Nodos con el Nodo Sur en la Casa I y el Nodo Norte en la Casa VII, estaremos viendo a un individuo que en vidas anteriores ya ha creado complicaciones en su propia evolución, ‘pasos saltados’ evolutivos, a través de estas dinámicas, las cuales no se encuentran resueltas al nacer en esta vida. Los pasos saltados evolutivos han sido creados a través de las dinámicas antes descritas. Supongamos que Plutón se encuentra en Libra. Algunos de estos individuos se han orientado en el pasado a dar a la sociedad y para hacerlo han conseguido establecer un tipo de rol o un sentido de autoridad, liderazgo o prestigio. Las formas de dar han sido dependientes de estos. Los pasos saltados han sido creados a través de no saber dar a otros lo que en realidad necesitan, debido a la naturaleza del rol o de los factores sociales que condicionaban el dar. En algunos casos los individuos sólo han dado, sin recibir a cambio, o al contrario, sólo han recibido, sin realmente dar. O han existido extremos en un sentido u otro. En algunos casos, han existido caídas desde posiciones de autoridad, lo cual ha sido consecuencia de factores kármicos basados en el mal uso de la posición, liderazgo o aparente autoridad, o ha sido dictada evolutivamente debido al nivel de apego a esas dinámicas, y la necesidad de evolucionar más allá de ellas. Existirá rabia emocional reprimida o suprimida, que en último análisis, desde el punto de vista del Alma, se basa en que el individuo aún está aprendiendo a hacerse responsable de la realidad que crea. De nuevo, las variaciones de cada caso estarán reflejadas en la carta natal individual, respecto a la realidad observada en cada caso

(continuará … )

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Me propongo comenzar este tópico en el que estaré hablando sobre el arquetipo de la Luna desde una perspectiva de AE, y específicamente sobre lo que se llama ego o personalidad. Qué es el ego? El primer punto a entender es que el ego es simplemente una parte del Alma, un vórtice concentrado de la energía del Alma, que posee una función de integración de la experiencia.

Tenemos que recordar que Plutón, el Alma, es de naturaleza fundamentalmente subconsciente. La mayoría de las personas no son conscientes de su Alma, o de los contenidos de su Alma, sino en un grado muy reducido.  Sólo a través del vehículo de la experiencia en cada vida, y vida tras vida durante muchas vidas, es que el Alma deviene progresivamente consciente de su propia realidad interior. En otras palabras, lo subconsciente deviene consciente en la medida en que los contenidos del Alma se van haciendo conscientes y así van siendo integrados en la auto-consciencia consciente que el Alma mantiene a nivel del ego. El ego es el vehículo a través del cual ocurre esta función de integración potencial de la experiencia momento a momento, y en forma progresiva. Así, el ego, la Luna, permite al Alma tener una auto-imagen, un auto-concepto, y un nombre propio. Así, cada uno puede decir: ‘yo soy Gonzalo’ o ‘yo soy José’, etc., y ‘yo soy así, a mí me gustan tales cosas, a mí me desagradan tales cosas, etc.’ De nuevo, este auto-concepto representa en cada caso un cierto grado de integración de la realidad interior de cada Alma, y según cada caso va a representar en mayor o menor medida aspectos de la realidad de la naturaleza de deseos de cada persona o Alma. Por ejemplo, supongamos una persona que por las razones que sean tiene un auto-concepto, una auto-imagen, de ser una ‘mala persona’.  Por ejemplo, una persona que en vidas anteriores ha sufrido intensas experiencias de persecución por las razones que sean; o alguien que en la vida actual ha nacido a través de una familia en la cual el niño ha sido enjuiciado o castigado de maneras que han afectado su autoimagen, debido al impacto emocional negativo de ese tipo de feedback en el entorno temprano. Esa persona puede tener un tipo de ego, una auto-imagen, un auto-concepto, que ha sido condicionado debido a ese tipo de experiencias, y que va a reflejar una porción de esa Alma de la persona: no la realidad total de lo que esa Alma es, sino una parte del Alma que está definida por esos sentimientos o esas dinámicas, y las cuales definen a su vez el tipo de ego o de personalidad de esa persona, debido al tipo de enfoque que existe en el Alma a través del foco concentrado de conciencia que representa al ego: la Luna. En cierto punto, esa persona podrá darse cuenta de que tales estados interiores, a través de los cuales se siente como una ‘mala persona’ sólo son una parte de su realidad interior, y descubrir por ejemplo, que interiormente abriga buenos sentimientos hacia otra gente y que, en realidad no es una ‘mala persona’. Al darse cuenta de ello, el individuo podrá integrar nuevas dimensiones de sí mismo, su Alma, en el auto-concepto. O supongamos el caso de una persona que por diversas razones, tiene un auto-concepto según el cual se define a sí misma como una persona ‘generosa, amable, bondadosa’ etc. Supongamos que interiormente también existen en el Alma de esa persona otro tipo de afectos o deseos, incluyendo por ejemplo intensos impulsos agresivos de los cuales no es consciente. Al igual que en el caso anterior, en cierto punto esta persona también podrá ‘darse cuenta’ conscientemente de estados interiores que no coinciden, o que contradicen incluso, el auto-concepto o auto-imagen que la persona tiene en pie. Así, por la vía de integración, la persona podrá redefinirse a sí misma, y llegar a decir, por ejemplo ‘sí, a veces tengo sentimientos amables hacia la gente, pero también soy capaz de enojarme mucho en ciertos casos porque hay cosas que no tolero, etc.’ De esa forma, se produce una evolución de la estructura del ego, y de la autoimagen, etc.

Este punto es muy importante de entender, porque aquellas dinámicas y estados internos que el Alma puede identificar conscientemente, e integrar en el foco consciente de consciencia del Alma sobre una base regular, tienen la posibilidad de evolucionar de forma más rápida a través de la dinámica de las decisiones conscientes que el Alma tome momento a momento. Esto es distinto de las dinámicas subconscientes que se mantienen como tales, y que como tales, siguen creando la realidad que cada persona crea para sí en su vida, de manera subconsciente.  Al hacerse conscientes, nuevos aspectos el Alma total pueden – potencialmente – evolucionar de manera acelerada.

Como hemos dicho, y de acuerdo a los principios de la AE basados en las Leyes Naturales, no sólo el Alma como tal se encuentra en un estado de devenir, o de evolución.  También el ego o personalidad evolucionan como tal, en función de las intenciones evolutivas de fondo que tiene cada Alma.

El punto es que podemos entender a través de la carta natal no sólo cómo es el tipo de ego/personalidad que cada Alma ha creado en su vida presente, sino también podemos entender exactamente las razones y los tipos de deseos debido a los cuales esa Alma ha creado ese tipo de ego. Esto significa que no es posible entender el tipo de ego de nadie, de forma personalizada, sin entender primero la naturaleza del Alma de esa persona. Plutón, el Alma, es el determinante de todos los factores de la carta natal. Por ello, en la AE siempre tenemos presente que para analizar el arquetipo de la Luna en la carta natal, tenemos que entender primero a Plutón.
A la vez podemos entender exactamente de qué forma está evolucionando el ego, en función de los deseos y necesidades del Alma en evolución – Plutón – a través de contemplar la naturaleza de los Nodos Lunares. El Nodo Sur de la Luna, en su posición por Casa y Signo, y la posición de su regente planetario, además de la misma Luna natal, simboliza los tipos de ego que el Alma ha tenido en vidas anteriores, como vehículo en esas vidas para integrar conscientemente su naturaleza subconsciente de deseos en evolución en esas vidas anteriores. Y el Nodo Norte de la Luna, y su regente planetario, también junto a la Luna natal, simboliza los tipos de ego que el Alma planea crear de cara al futuro, como vehículo de los deseos subconscientes que están siendo integrados en la consciencia en esta vida. El punto de polaridad de la Luna también es un vehículo arquetípico para la evolución de la función egocéntrica de la conciencia.

Todo esto es por supuesto, mucho más personalizado, rico y complejo, y mucho más útil que lo que pueden decir la mayoría de los estúpidos libros de astrología que sólo describen como se supone que son las posiciones lunares en los Signos. La AE permite a los astrólogos comprender exactamente la realidad de los clientes, y de cualquier persona.

En este tópico hablaremos de estos arquetipos en profundidad, y usaremos diversos ejemplos que demuestran estas ideas. Iremos paso a paso.