La Luna se correlaciona con las emociones, y con el cuerpo emocional. La lección última de este arquetipo es que la fuente de aquello que llamamos seguridad emocional, es interior al Self. La represión de la naturaleza emocional, creada por el orden patriarcal – Capricornio –  y las creencias creadas por los hombres para justificar esa represión, ha sido un factor determinante en la proyección de la seguridad emocional en fuentes externas: una posición o rol social, la pertenencia a un grupo mayor, una familia, otra persona. Sin embargo, existe la experiencia universal de que todas esas fuentes externas o proyectadas de seguridad emocional pueden ser removidas-Plutón. Esto significa que la seguridad emocional proyectada es ilusoria. Aun así, cuando esas fuentes de seguridad proyectada son removidas de formas plutonianas, el efecto común es que se produzca una intensa inseguridad, la cual se correlaciona con la Luna y con Plutón, Cáncer y Escorpio, la Casa IV y la Casa VIII.

Debido a que La Luna se correlaciona con la madre, y con la familia de nacimiento, este arquetipo se correlaciona con el impacto de las condiciones tempranas que existen en el entorno del niño, el entorno parental en que ocurre el desarrollo, en cómo se forma la personalidad.  Refleja los tipos de estados emocionales, basados en tipos de experiencias en el entorno temprano, a través de los cuales el individuo se ha subjetivado: tipos de experiencias a través de las cuales ha obtenido una sensación consciente de ser que están asociadas a imágenes de sí, y que en total constituyen una autoimagen y resultan familiares por los que proveen seguridad basada en la familiaridad.

A través de Cáncer, la Luna, la Casa IV, aprendemos auto-conocimiento emocional. Este aprendizaje se ve experiencialmente inducido por los estados internos emocionales, afectivos, y fisiológicos, que definen la naturaleza interna de la vida misma, momento a momento. Los estados internos que ocurren momento a momento – Luna – pueden tener grados relativos de intensidad, y el nivel de intensidad estará reflejado en la signatura natal a través del arquetipo de la Luna, la Casa IV, Cáncer, y/o Plutón, la Casa VIII, Escorpio.
Un ejemplo muy simple podría ser una conjunción Luna/Plutón. En algunos casos aquí existirá una intensidad máxima de estados emocionales, los cuales muchas veces son progresivamente ‘descubiertos’ por el propio nativo cuando ellos sean ‘gatillados’ en experiencias de la vida que amenazan, por lo menos desde un punto de vista subjetivo, su seguridad emocional y psicológica. Por ejemplo, es una signatura que implica potencialmente hiperactividad del sistema de memoria de la amígdala, basada en experiencias cataclísmicas emocionales o psicológicas de vidas anteriores y/o de la niñez en esta vida, ie. e entorno parental temprano, la madre. En algunos casos han pre-existido, y pueden recrearse en esta vida, experiencias de pérdida o abandono en relación con figuras maternas o cuidadores. En algunos casos no ha existido ‘pérdida’ o ‘abandono’ como tales, pero así lo ha experimentado la persona en su niñez, basado en la intensidad de sus estados internos preexistentes o memorias asociadas, incluso en casos en que la madre o la familia han sido acogedoras y han velado con amor por su bienestar. Otras veces la figura materna o alguien cercano han sido abusivas y así han amenazado el bienestar y el desarrollo del niño, produciendo intensa inseguridad emocional y afectando directamente la auto-imagen y el cuerpo emocional. Algunas veces la madre ha sido manipuladora, o haya sido experimentada como omnipotente. En algunos casos incluso, podrán existir abusos sexuales por parte de la madre. En muchos casos, ha existido una intensidad de estados emocionales-pensamientos, afectos, estados afectivos, niveles fisiológicos-en la madre, en la niñez y en la gestación. No es poco frecuente que a veces han existido emociones negativas, o pensamientos negativos en relación con el bebé o el niño, ya sea provenientes directamente de la madre, o de alguien más en la familia. Hay que tener presente que los bebés y los niños pequeños no tienen un ego formado, y no tienen un sentido de límites. Su ‘auto-imagen’ es dependiente del entorno emocional de la madre y la familia. Así, absorben los estados emocionales del entorno como si fueran propios. Los estados emocionales han sido internalizados por el individuo, pero no se encuentran resueltos, y por lo tanto, potencialmente serán asociados o gatillados por dinámicas de su propia vida, a fin de acceder conscientemente – Luna – a la intensidad de esos estados internos.

Debido a que esos estados emocionales internos no se encuentran resueltos, ellos pueden manifestarse a través de una necesidad de intensidad en ciertas dinámicas interpersonales, relaciones-la cuadratura natural entre Cáncer y Libra -a través de escenas, displays y ‘pataletas’, o toda clase de manipulaciones emocionales y psicológicas. A la vez, los individuos pueden atraer a otros individuos que manifiestan esas dinámicas para ellos. Por ejemplo, otros individuos que exijan una atención irrestricta, planteen una demanda de atención y nutrición que nunca se satisface ni se reconoce, o sean manipuladores o intenten controlar o herir emocional o psicológicamente al individuo. Esos individuos monitorean momento a momento su entorno emocional inmediato, como sea que este se defina para ellos, en busca de cualquier elemento que no esté ‘en su punto’ o que, de cualquier manera, desafíe o amenace sus proyecciones de seguridad o su auto-imagen.  Si eso es percibido, incluso de forma subconsciente, se activarán intensos estados emocionales en respuesta. De esa forma, estarán potencialmente en muchos casos, recreando estados emocionales no resueltos de la niñez.
Todos estos tipos de experiencias han creado intensas dinámicas emocionales que en algunos casos han alcanzado niveles extremos – dependiendo del simbolismo de la carta natal. Estos individuos necesitan ‘apagarse’ emocionalmente en forma cíclica para recargarse, y experimentar ‘muertes’ simbólicas para regenerarse.

Cuando existe una conexión de este tipo entre los arquetipos de Plutón y la Luna en la carta, como Plutón/Luna o Plutón en la Casa IV, etc., preexiste una intención evolutiva en curso que es hacer una metamorfosis – Plutón – de la estructura del ego o personalidad, en función de las necesidades de su Alma y la naturaleza interior de su Alma, en vez de que sea el ego quien pretende controlar las variables externas de las que depende su seguridad o su auto-imagen.  Este proceso involucra profundas dimensiones psicológicas porque lo que está siendo removido son fijaciones en la estructura del ego que están en pie porque directamente representan seguridad psicológica de fondo para el Alma. A la vez, puede involucrar aspectos muy dolorosos o difíciles psicológicamente. Muchas veces, los contenidos internos estarán periódicamente irrumpiendo o erupcionando en la psique consciente, a veces superando los recursos normales o conocidos del individuo para ‘vérselas’ con ellas, e induciendo o forzando necesarios, nuevos niveles de auto-conocimiento.

La intención evolutiva implícita en el arquetipo de Cáncer, la Casa IV, es que se desplace el foco de la conciencia en la búsqueda de seguridad o contención, hacia el interior del individuo, en vez de proyectarla en alguien o algo exterior. En el Zodíaco natural Cáncer – el ego/personalidad – está en trígono con Escorpio – el Alma – y en trígono con Piscis – la Fuente del Alma, el Creador de todas las Cosas. De una forma similar a como el Alma es creada por su Fuente, el ego encarnado es creado por el Alma en cada vida. Y a la vez, el individuo puede, conscientemente, abrazar los deseos de internalizar la conciencia dentro de si y satisfacer sus propias necesidades emocionales, integrando progresivamente el cuerpo emocional y así penetrando capas cada vez más profundas de autoconocimiento. Con el tiempo, la internalización y profundización del foco de la conciencia del ego en el Alma, permite integrar más del Alma en el ego o auto-imagen, lo cual a su vez conduce a su tiempo a percibir interiormente a la Fuente del Alma. Esto es lo que se llama en la AE, la Trinidad del Agua: Cáncer, Escorpio, Piscis. En térmicos de la seguridad emocional que alguien puede buscar, esta Trinidad enseña que en definitiva, cualquier seguridad proyectada es ilusoria. Por lo tanto, no existe realmente la seguridad emocional sobre una base realista. Sí puede existir en algunos casos, cuando la personalidad de un Alma se forma consistentemente de manera sana en un entorno nutritivo, una confianza básica de que las cosas tendrían que salir bien. Pero la seguridad como tal es ilusoria, y lo que es real es la inseguridad. Aceptar este hecho experiencial es necesario para buscar interiormente la Fuente de la conciencia, la Fuente del Alma, a fin de unirse – Escorpio – a esa Fuente – Piscis.

Como dije, las dinámicas emocionales y psicológicas de fondo simbolizadas en la conjunción o aspecto Plutón/Luna, serán en cada caso relativas a la configuración de la carta natal individual, y especialmente al eje evolutivo principal de la carta natal: Plutón y su punto de polaridad, los Nodos Lunares, los planetas regentes de los nodos, y los aspectos de estos y demás planetas al eje nodal. Esto se debe a que Plutón y el eje evolutivo principal de la carta se correlaciona con los tipos de deseos de fondo que han existido en todas las vidas pasadas que han llegado a la vida presente, y por ello reflejan cómo el individuo ha creado su propia realidad en total. Por poner un ejemplo simplificado, supongamos que existe una conjunción Plutón/Luna en la Casa X. El punto de partida, el primer bloque de significado para interpretar la carta natal, será el arquetipo de Plutón en la Casa X. Con Plutón en la Casa X, podemos saber que han existido en el Alma, en un ciclo evolutivo nuevo o reciente – arquetipo cardinal – deseos de fondo de establecer el propio sentido de autoridad en relación con un contexto social. Debido a los deseos de tener autoridad o liderazgo en los términos aceptados por la sociedad de nacimiento, el individuo puede muchas veces tomar para sí mucho de las formas de ser de esa sociedad. Debido a la existencia de tales tipos de deseos, muchos individuos pueden nacer a través de familias biológicas, en esa serie de vidas, en la cual su naturaleza emocional no será tomada en cuenta cuando niño. Esto se basa en que el individuo puede elegir nacer a través de familias que promuevan una disposición emocional que contribuya al ‘éxito’ del individuo en términos sociales, y que por lo tanto serán altamente represivas o enjuiciadoras respecto a la forma natural de ser del niño. Estos individuos, por estas razones, nacen en la vida presente con altos niveles de represión emocional. La vida emocional interior de estos individuos será altamente reprimida, y existirán profundos temores asociados a las dinámicas de enjuiciamiento. El individuo desarrollará una autoimagen de responsabilidad y auto-exigencia, consigo mismo y con otras personas muchas veces, incluso si no se permite pedir la ayuda de otros prefiriendo tener relaciones de naturaleza más bien jerárquica con otras personas. Será altamente exigente y muchas veces se castigará a si mismo o a otros si no están a la atura de sus estándares artificiales. A veces las dinámicas de enjuiciamiento pre-existentes pueden ser tan intensas, que el individuo pude totalmente rehuir cualquier potencial situación que represente la posibilidad de que sus dinámicas interiores reprimidas se hagan visibles. El temor se basa en el pensamiento ‘qué implicaría esto de mi’. Existirán dentro de las manipulaciones emocionales, intensas manipulaciones y/ o confrontaciones emocionales que van a involucrar a otras personas en el terreno de la carrera. Muchas veces esas confrontaciones reflejarán el impacto en el individuo de las formas de ser propias del consenso social de su sociedad de nacimiento. A través de esas confrontaciones y manipulaciones, de uno u otro lado, el individuo podrá devenir consciente e integrar estados emocionales y dinámicas que lo han orientado subconscientemente en sus deseos de avanzar, o que se han creado a través de su carrera. A la vez, el darse cuenta consciente de estas dinámicas permitirá la integración emocional si el individuo avanza en la intención de hacerse responsable de las consecuencias de sus propios actos y de sus estados internos – una intención fundamental de Plutón en la Casa X. Ello demandará que el individuo devenga consciente de cómo las dinámicas causales en tales confrontaciones o manipulaciones están asociadas a estados emocionales no resueltos provenientes de la niñez, al impacto de estos en la autoimagen, a las expectativas de corrección provenientes de la familia o la sociedad, o al impacto de dinámicas de enjuiciamiento basado en morales del consenso social. El individuo podrá comprender cómo todo esto ha condicionado los parámetros que definen las bases de sus juicios y su orientación a la carrera o a la realidad en general, al limitar su acceso a su propia realidad interior reprimida.

En la medida en que el individuo abrace la polaridad simbolizada en este caso por la Casa IV, y reflexione sobre el impacto del entorno parental temprano, y de la sociedad o la cultura por extensión, en cómo se ha construido emocional y psicológicamente a sí mismo, podrá reformular su autoimagen y devenir acogedor de si mismo y de otras personas. Al aprender que la seguridad emocional que buscan no depende en último término de su estatus o rol social, podrán avanzar hacia crear una autoimagen y un tipo de ego que sean consistente con lo que realmente son, en vez de cómo se supone que deben ser desde un punto de vista de los valores, estándares o creencias de su sociedad.

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