Como dijimos antes, la Luna se correlaciona con el tipo de ego o personalidad que el Alma necesita crear en cada vida. Ello es necesario a fin de que el Alma pueda tener una autoimagen, una imagen de sí, que le permita diferenciarse y atribuirse a sí la experiencia en curso.

De nuevo, la mayor parte del Alma – Plutón – es totalmente subconsciente para la mayoría de las personas, en tanto que la parte de la psique que es consciente para cada persona, el ego o personalidad, es sólo aquella parte del Alma que en cada caso resulta familiar y conocida para esa persona. Debido a que esa parte del Alma resulta familiar y conocida, representa seguridad emocional y psicológica para la persona debido a que esas son las formas en que la persona está acostumbrada a verse a sí misma. Verse a sí misma de una forma distinta, de una forma que amenace la consistencia de la autoimagen o ego, representa por el contrario, la posibilidad de inseguridad emocional y psicológica. Hay que tener presente que para la mayoría de las personas, la seguridad emocional es función de la auto-consistencia, es decir, de seguir viéndose a sí mismas de las formas en que están acostumbradas. La discontinuidad de ser implícita en dejar de reconocerse en las formas habituales, en el ya no ser como se ha sido o creído ser, pone en tela de juicio por así decirlo, la sensación de ser, y esa es la razón principal por la cual el cambio puede ser difícil.

La AE plantea, de acuerdo con las Leyes Naturales, que el ego es necesario por la función de integración que representa. Sin el ego, no podríamos ni siquiera decir nuestro propio nombre. No podríamos decir ‘esto lo hice yo’ o ‘esto no lo hice yo’. Hay sistemas espirituales que postulan la necesidad de desprenderse del ego. Eso simplemente no es posible.

A nivel anatómico, la energía que constituye del ego emana de un vórtice de energía/actividad que está situado a nivel del tronco cerebral, entre la medulla, la hipófisis y el hipotálamo. Es allí precisamente que se manifiesta primariamente el fenómeno de la conciencia individual, a nivel del Alma, y también a nivel del ego.  Esa energía emana, a nivel del sistema de chakras inherente del cuerpo astral, del chakra medulla, el cual se proyecta en Ajna.

Entonces, si no se trata de desprenderse del ego, entonces de qué se trata en términos de la evolución y dentro de esto, de la espiritualización de la conciencia? Se trata de que el ego se alinee progresivamente con el Alma, de manera que progresivamente cada Alma cree una autoimagen y un ego que sean más abarcativos respecto a su propia realidad interior. Esto requiere por supuesto de muchas vidas, debido a que en la medida que la conciencia individual deviene consciente de más dimensiones, contenidos o estados interiores, esos contenidos, estados, etc., requieren de elaboración consciente, de manera de poder ser integrados en la autoimagen/ego.

Existe a la vez el riesgo, cada vez, de que las nuevas formas de verse a sí mismo, resultantes de la evolución de cada cual, se constituyan a su vez en una fuente de seguridad emocional o psicológica, y generen apego y resistencia al cambio.

Por supuesto, los niveles de resistencia al cambio o la evolución a nivel de la estructura de personalidad son relativos a cada caso, yendo desde lo que sería una orientación a cooperar con el intento evolutivo en curso, a una resistencia al cambio que puede ser prácticamente absoluta  a veces. En cada caso, el grado de resistencia al cambio a este nivel estará reflejado en la carta natal en total, y específicamente, en el arquetipo de la Luna. Por poner un simple ejemplo, la Luna situada en un Signo mutable puede ser naturalmente adaptable y capaz de cambiar. Si la Luna está en un Signo fijo, entonces existirá mayor resistencia a cambiar. Cada caso debe, sin embargo, se analizado en detalle, comenzando por Plutón, los Nodos, sus regentes, etc., como dijimos al comienzo y como desarrollaremos más delante de forma detallada.

Como astrólogos, siempre debemos evaluar el nivel de resistencia al cambio, la resistencia del ego, y la fuerza y la flexibilidad del ego, del cliente. Esto es necesario para saber de qué forma puede impactar en el cliente la información que les entreguemos basada en la carta natal.

De dónde viene en último término la resistencia a cambiar, y la rigidez y resistencia del ego? La resistencia del ego y la dificultad emocional para abrazar la necesidad de cambio a nivel de la personalidad proviene en último término de la naturaleza dual de deseos del Alma. Plutón, el Alma, está definido interiormente por una dualidad de deseos. La naturaleza dual de deseos del Alma-Plutón, significa simplemente que el Alma naturalmente, a lo largo de su proceso evolutivo, genera deseos de todo tipo. Esos tipos de deseos externalizan la conciencia, la llevan hacia afuera para investir o cargar objetos externos de todo tipo: posesiones materiales, relaciones, estatus social, etc. Al mismo tiempo, existe en el Alma el deseo de la conciencia de encontrar su propia fuente interior, su propio origen dentro de sí misma. A lo largo del viaje evolutivo, a través de muchas muchas vidas, el Alma experimenta grados relativos de satisfacción al conseguir los objetos que persigue. Por ejemplo, un mejor trabajo, un nuevo amante, etc. Sin embargo, esa satisfacción no es total, permanente, o absoluta, sino sólo parcial, transitoria o efímera, y relativa. Cuando la conciencia obtiene sus objetos y experimenta esa satisfacción/insatisfacción relativas, en cierto punto deja ir esos deseos-ya nos desea- y comienza a desear algo más. Tal como un niño cuando quiere un juguete nuevo, y después cuando lo tiene, tras unos pocos días, comienza a desear otro. De la misma forma, cada vez que queremos algo, nos parece que ese algo realmente hará una diferencia, realmente nos dará satisfacción. Y sin embargo, como todos sabemos, esa satisfacción es muy limitada.

Así, a través de dejar ir sus objetos de deseo debido a la satisfacción relativa que estos entregan, en cierto punto comienza a dominar en la conciencia el único deseo que es de naturaleza distinta: el deseo de retornar a la Fuente, que es el único deseo que puede conducir a una satisfacción completa, absoluta, y permanente.
La naturaleza dual de deseos del Alma es intrínseca al arquetipo de Plutón. Existe en el Zodiaco natural una inconjunción natural entre Escorpio y Aries, y a la vez Aries está en cuadratura natural con Cáncer. Estos símbolos se correlacionan con la crisis-inconjunción- de la encarnación, y como el hecho de encarnarse y nacer pueden gatillar inseguridad emocional. Esto se llama en términos psicológicos ‘angustia de separación del vientre de la madre’. Aries se correlaciona como arquetipo con los deseos de separación conscientes que son causa de la presente encarnación. Aries se correlaciona a su vez con el sentimiento de ser especial, de tener algo especial que descubrir, el sentido de un destino extraordinario o fuera de lo común. La cuadratura inherente entre Aries y Cáncer en el Zodiaco se correlaciona a este nivel con la manera en que la crisis de la encarnación o el nacimiento, como experiencia de separación, puede gatillar inseguridad emocional que luego intensifique, como una defensa, el sentimiento de separación, o de ser totalmente especial y distinto de manera de no poder ver o sentir las conexiones naturales que existen con los demás. Esto ocurre así, y da lugar a la creación de egos más ‘separados’ que lo que es natural, debido a las dinámicas patriarcales – Capricornio – que crean inseguridad emocional durante el desarrollo temprano de los niños porque no son capaces de satisfacer las necesidades emocionales naturales que ellos tienen. En contextos naturales, matriarcales, los niños desarrollaban naturalmente personalidades/egos sanos y flexibles, y si bien cada persona tenía una auto-imagen individual, nadie se veía a sí mismo como alguien tan distinto o separado de todos y todo lo demás. En tiempos patriarcales, en cambio, existen egos que literalmente se creen dioses o diosas, y esta, de nuevo, es esencialmente, en primer lugar, una respuesta a la inseguridad y la angustia de separación.

A través de observar estos arquetipos en cualquier carta natal – la Luna, Marte, Escorpio, Capricornio – podemos evaluar la intensidad de los deseos de separación, los niveles de inseguridad emocional en el entorno de desarrollo temprano, y su impacto en el tipo de estructura de ego que el Alma ha creado para su vida presente, y por qué.