Júpiter entra en Cáncer.

Bienvenido Júpiter al Signo de Cáncer. Júpiter recorre el Zodiaco cada doce años aproximadamente, y así, pasa un año en cada Signo. El tránsito de un año de Júpiter en el Signo de Cáncer representa una oportunidad de crecimiento, expansión y aprendizaje en términos de nuestra experiencia interior. Representa una posibilidad de integración interior y auto-descubrimiento, a través de las cuales podemos llegar a tener una mayor certeza, y una mayor seguridad, sobre quienes somos. Si has estado durante estos años buscando conocerte a ti misma(o), descubrir tu propia naturaleza inherente, y has gravitado por este deseo a una serie de experiencias, y de perspectivas y formas de comprensión y de interpretación de tu experiencia y de explicaciones filosóficas, metafísicas, o espirituales, de por qué estás aquí y cómo te conectas con todo esto, el tránsito de Júpiter por el Signo de Cáncer representa  una potencial integración a través de la cual estas búsquedas del pasado pueden dar un fruto interior de auto-conocimiento, en el cual el significado de todas las experiencias y perspectivas que han promovido este proceso te revelen un sentido auténticamente personal. Júpiter en Cáncer simboliza la oportunidad de alcanzar una comprensión personal basada en la propia experiencia, sin tener que depender de creencias. A su vez, la comprensión personal basada en la experiencia interior de cada persona, que Júpiter en Cáncer puede promover, equivale a tener una perspectiva más amplia y completa no sólo del proceso que ha llevado hasta este punto en la propia vida, sino que también deviene un vehículo de consistencia y honestidad sobre la propia naturaleza, que se traduce en el deseo y la necesidad de querer vivir y crear una realidad personal que sea un reflejo de la verdad interior. Júpiter en Cáncer refleja deseos que surgen en la conciencia de conocer la verdad sobre uno mismo, y de alinearse interiormente con esta verdad intuida o experimentada.

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Debido a que este arquetipo simboliza la posibilidad de crecer a través del auto-conocimiento, refleja también la posibilidad de cambiar y evolucionar. Para explicar este punto, hablaré un poco de la perspectiva de la Astrología Evolutiva de Jeff Green sobre cómo se produce la evolución de la conciencia. Este paradigma explica que la evolución del Alma tiene lugar a través del cuerpo emocional. El cuerpo emocional se correlaciona directamente con Cáncer, la Luna y la Casa IV. En sí mismo, desde un punto de vista más abstracto, la evolución del Alma es función de la naturaleza de deseos de cada individuo. Esta naturaleza de deseos se correlaciona con el arquetipo de Escorpio, Plutón, y la Casa VIII. El Alma, Plutón, Escorpio, tiene una naturaleza dual de deseos. Por una parte, cada conciencia tiene una capacidad casi ilimitada de crear deseos hacia objetos, situaciones, o personas externas-un nuevo auto, un nuevo trabajo, un nuevo amor, etc. Estos deseos llevan la energía de la conciencia hacia afuera, y se denominan deseos de separación respecto a la fuente interior de la conciencia del ego. A la vez, existe en el Alma el deseo de internalización, deseos de encontrar la fuente de la que emanan los deseos-el Alma- y la Fuente del Alma. Tal como describen diversos sistemas de conocimiento espiritual, y como confirma la experiencia individual de las personas, la naturaleza de deseos evoluciona a través de la experiencia de la insatisfacción relativa que ocurre cada vez que cualquier deseo de separación logra su satisfacción: después de algún tiempo, descubrimos que el gozo experimentado al obtener el objeto o situación  deseados, es incompleto, limitado, y transitorio. Tal como un niño que clama a sus padres para que le compren el nuevo juguete que cree le hará tan feliz, y que después de un par de días queda arrumado con los juguetes viejos, para desear otra vez una nueva adquisición. A través de esta experiencia de insatisfacción, el Alma progresivamente va desprendiéndose de deseos, debido a que ha verificado que no le satisfacen, y de esta forma comienza, de forma progresiva, a lo largo de muchas vidas, a dominar la conciencia el deseo único de internalizar la conciencia y retornar a la Fuente del Alma, que los grandes Maestros espirituales de la humanidad han revelado como la única fuente de una satisfacción completa y definitiva. La internalización de la conciencia permite una progresiva captación interior de la realidad del Alma, el Self, y la energía/conciencia del Alma es una parte de la energía/conciencia de la Fuente, por lo cual la experiencia interior del Alma se traduce progresivamente en un descubrimiento y realización de la Fuente del Alma. Astrológicamente, la Fuente del Alma-también llamada Dios o la Diosa, o el Espíritu, etc., se correlaciona con el arquetipo de Piscis, que a la vez se correlaciona con la función de la conciencia individual que crea los deseos de conocer lo desconocido, y lo ‘Desconocido’.

Este proceso gradual, progresivo, natural, del Alma, a través del cual cada individuo va desprendiéndose, a lo largo de muchas vidas, de los deseos de separación, se ve demorado por una dinámica de la conciencia por la cual la conciencia individual puede quedarse atascada o ‘pegada’ en los tipos de deseos pre-existentes, incluso después de haber experimentado la insatisfacción que está ligada al logro de esos deseos. Esto es lo que en términos psicoanalíticos se denomina la “compulsión a la repetición”, que consiste en una compulsión subconsciente a repetir experiencias insatisfactorias o incluso desagradables, en vez de simplemente dejar ir los deseos de crear estas experiencias. Este factor de repetición y de ‘quedarse pegado’ en deseos cuya limitación y cuya insatisfacción resultante ya ha sido comprobada por el individuo, se correlaciona también con Plutón y Escorpio. En cada carta natal, la posición de Plutón por Casa y por Signo, la posición de Escorpio por Casa, el Signo en la Casa VIII, demuestran los tipos de deseos y dinámicas en los que cada individuo ha experimentado o puede experimentar esta compulsión a repetir o a quedarse ‘pegado’. Desde un punto de vista psicológico, esta dinámica o compulsión de ‘repetir’ se basa en la seguridad emocional que lo conocido representa para la conciencia. Esa dinámica de querer repetir tipos de experiencias insatisfactorias se basa en que estas experiencias son conocidas y familiares. Para la mayoría de las personas, la seguridad emocional y psicológica es resultante de la auto-consistencia: seguir siendo lo que se es, seguir viéndose a sí mismo de las formas habituales. Astrológicamente, la seguridad emocional y psicológica se correlacionan con los arquetipos de Cáncer, la Luna y la Casa IV, y Escorpio, Plutón y la Casa VIII. El arquetipo de Cáncer, la Luna y la Casa IV se correlacionan específicamente con las formas en que cada individuo se ve a sí mismo, en función de los aspectos de su naturaleza de los cuales es consciente y que le resultan conocidos y familiares. Debido a que estos aspectos son conocidos y familiares, el individuo se identifica conscientemente con ellos, y constituyen su auto-imagen, y su personalidad o ego, esto es, una parte de la energía del Alma que está conscientemente enfocada y que constituye un vehículo necesario para que el individuo puede atribuirse personalmente su experiencia. El Nodo Sur de la Luna representa los tipos de ego que el Alma ha tenido en las vidas pasadas que llegan a esta vida, que han servido como vehículo para los deseos emanados de Plutón, el Alma. El Nodo Norte de la Luna, por su parte, refleja los tipos de identidad del ego en formación-la dirección de la evolución de la personalidad consciente- que sirven al Alma como vehículo de los tipos de deseos nuevos que conducen al futuro evolutivo de cada individuo, simbolizados en general por el punto de polaridad de Plutón-la Casa y Signos opuestos a Plutón (la excepción es el caso de que el Plutón natal esté en conjunción con el Nodo Norte de la Luna; hay algunos casos en son un poco más complejos en algunos aspectos, pero no es este el lugar para entrar en mayores precisiones sobre el paradigma de Plutón).

En tanto, Escorpio Plutón, y la Casa VIII, reflejan aspectos del Alma individual-tipos de deseos y dinámicas-de los cuales la mayoría de las personas no son conscientes-que son la base de dinámicas y experiencias que representan lo conocido, el pasado, y que son por lo tanto las bases más profundas del sentido de seguridad emocional y psicológica para el individuo.  Así, en combinación, los arquetipos de Cáncer, la Luna,  y la Casa IV, y Escorpio, Plutón y la Casa VIII, en la carta natal individual, representan los tipos de deseos y dinámicas de fondo, y tipos de experiencias, a través de los cuales la conciencia individual obtiene una sentido relativo de seguridad emocional y psicológica, por cuanto representan aquello que resulta familiar y conocido para la conciencia. El lector puede detenerse un momento y simplemente reflexionar sobre estos arquetipos de su carta natal, y verificar esto por sí mismo.

El paso siguiente en esta explicación es comprender que la dinámica de fondo a través de la cual Plutón, el Alma, evoluciona, en función de su naturaleza dual de deseos, demanda que los deseos subconscientes emanados de Plutón devengan conscientes a través de la Luna o personalidad consciente. La evolución de la conciencia no demanda desprenderse del ego-ello no es posible, ni siquiera recomendable-sino que demanda que la identidad consciente devenga progresivamente más profunda y abarcadora respecto a la realidad psicológica interior, de manera que el ego consciente se identifique progresivamente con niveles más y más profundos de la psique. En otras palabras, que la realidad subconsciente devenga consciente. Como ejemplo, supongamos a un individuo con Plutón natal en la Casa IV y la Luna en la Casa VII. Supongamos que en este ejemplo el individuo se ve a sí mismo-Luna en la Casa VII-como orientado a las relaciones con los demás, y como una persona generosa y orientada a escuchar a los demás y a dar a los demás lo que ellos necesitan en términos emocionales. El individuo se ve a sí mismo como nutritivo y empático. Ahora bien, en este ejemplo el Plutón natal en la Casa IV demuestra a un individuo que es fundamentalmente inseguro en términos emocionales, cuyas necesidades emocionales naturales no han sido atendidas de las formas necesarias en la niñez por la familia biológica o la madre. En el ejemplo, una posibilidad es la de un individuo cuyas necesidades emocionales no fueron atendidas por la madre, y que en cambio se orientó a satisfacer las demandas emocionales insatisfechas de esa madre. Como resultado, el individuo está definido interiormente por intensos estados emocionales subconscientes que crean un estado de intensa inseguridad, y por expectativas emocionales insatisfechas que serán desplazadas a las relaciones adultas: expectativas subconscientes de ser cuidado, nutrido, y amado por ser quien es-expectativas naturales de todo niño. El individuo ha creado una personalidad –la Luna en la Casa VII-en la cual la expectativa de recibir de los demás lo que emocionalmente necesita ha derivado en una necesidad emocional de ser necesitado por los demás, como medio para recibir lo que desea. Así, en este ejemplo simplificado, la personalidad orientada a dar, se basa en deseos de recibir y de tener a otras personas cerca que provean a su necesidad de seguridad no resuelta. Debido a que la naturaleza de Plutón es subconsciente, el individuo normalmente no será consciente de esta dinámica más profunda-la necesidad proyectada de recibir cuidados de los demás-que está en la base de su personalidad consciente orientada a dar-la Luna en la Casa VII. Debido a que, en términos evolutivos, y también en términos psicoanalíticos, lo subconsciente está destinado a volverse consciente, el individuo creará las necesarias experiencias a través de las cuales pueda -o se vea forzado a hacerlo- integrar y volver conscientes la dependencia y la inseguridad emocional que ha proyectado en otras personas. Así, el individuo del ejemplo creará relaciones con otras personas que estarán esencialmente desequilibradas, con otros individuos que sólo desearán tomar, y no dar nada a cambio, o que no van a valorar lo que el individuo les entrega, o que plantean demandas imposibles de satisfacer, y que se traducen no sólo en un estado potencial de agotamiento emocional y psicológico, sino que impactan directamente en la auto-imagen del individuo debido a no sentirse valorado en estas relaciones, y recrear una y otra vez la frustración de las expectativas emocionales tempranas. En algún punto se generará una crisis necesaria para el individuo, a través de la cual podrá volverse consciente, producto de la experiencia, de que en realidad no sólo ha deseado dar a los demás-la autoimagen pre-existente-sino que también han existido en su Alma deseos de recibir cuidados y afecto, y de tener compañía. El individuo podrá darse cuenta de naturaleza de las expectativas emocionales que ha tenido respecto a las relaciones que ha querido formar con otras personas, y de la naturaleza de su necesidad de ser necesitado, y podrá luego descubrir de que formas estas dinámicas están enraizadas en su experiencia del entorno familiar temprano. De esta forma, el individuo podrá, a través de hacer consciente lo subconsciente-Plutón, crear un tipo de personalidad, una auto-imagen, que sea más realista y más profunda en términos psicológicos. Esto permitirá que el individuo pueda asumir responsabilidad por sus estados emocionales interiores, en vez de tener que proyectar estas necesidades vía expectativas en las relaciones que crea con otras personas, y aprender progresivamente a encontrar seguridad dentro de sí mismo. A la vez, el individuo podrá aprender a dar y a recibir de formas nuevas, en función de necesidades de personas adultas y equilibradas, y no demandas infantiles o injustificadas, y también permitirá que el individuo pueda sentirse emocionalmente seguro incluso estando en medio de otras personas que no son empáticas o emocionalmente positivas para el individuo. De esta forma, a través de un proceso de cambio emocional, asociado a un descubrimiento de la propia naturaleza emocional subconsciente-Plutón-el individuo podrá definirse a sí mismo y verse a sí mismo de formas nuevas, que sean consistentes con quien realmente es. Mientras esta redefinición  no ocurra, y a pesar de la insatisfacción, el individuo continuará gravitando compulsivamente a las mismas dinámicas, creando crisis cada vez más intensas en sus relaciones, basadas en sus expectativas emocionales sin resolver –Plutón en la Casa IV- que no están integradas en la identidad consciente –la Luna en la Casa VII.

La principal dificultad para que ocurra el cambio o la evolución se basa en que el cambio requiere vernos a nosotros mismos de formas nuevas. Esto implica una pérdida de consistencia de la identidad del ego. Significa que necesitamos ‘soltar’ aquello que nos proveía de seguridad, lo conocido y familiar, para que luego pueda formarse una auto-imagen que sea una manifestación de una realidad interior más amplia, rica y profunda, que sea vehículo de los deseos del Alma que necesitan ser traídos a la evolución consciente. En el ejemplo simplificado que usé, el individuo con Plutón en la Casa IV y la Luna en la Casa VII, necesitará a fin de cambiar y evolucionar, dejar de verse a sí mismo sólo como orientado a dar, a fin de poder integrar cuáles han sido los deseos y las dinámicas psicológicas y emocionales subconscientes por los cuales su Alma ha creado este tipo de personalidad. El cambio produce temor para el individuo, porque deberá pasar de verse como alguien que quiere dar, a verse como alguien que espera recibir, de alguien que sólo desea nutrir, a alguien que en realidad está desnutrido emocionalmente; de alguien que desea representar seguridad para otros, a alguien que en su realidad interior es intensamente inseguro. Sin embargo, este cambio de la auto-imagen, y esta metamorfosis de la personalidad, es necesario, y es necesaria también la integración de las dinámicas psicológicas que antes del proceso de cambio no eran conscientes, pero que creaban intensos estados emocionales en el individuo cuyas causas el individuo no comprendía.

Es necesario tener presente que en términos generales esta dinámica de los procesos de cambio es una dinámica natural e inherente. Sin embargo, debido al condicionamiento patriarcal, que consiste esencialmente en una represión de las formas naturales de ser en todos los niveles, y específicamente de la naturaleza emocional de los niños, ha creado, durante varios miles de años, una mayor dificultad para el cambio. Esta dificultad adicional creada por el condicionamiento patriarcal ocurre porque los individuos, en estas vidas patriarcales, han aprendido a desconectarse en distintos grados de su experiencia emocional interior, a través de proyectar un sentido de seguridad en fuentes o situaciones externa, reflejo del sometimiento a los valores patriarcales: una orientación a los logros sociales, a la seguridad material, al poder. A la vez, esta desconexión de la naturaleza emocional resultante de la supresión patriarcal ha creado una mayor rigidez de la estructura egocéntrica, esencialmente desnutrida, lo cual equivale a una mayor dificultad para abrazar nuevas formas de ser. Así, la desconexión respecto a lo que sentimos perpetúa la insatisfacción, porque no nos atrevemos a ir más adentro para poder definirnos de formas más completas y profundas.

Por esto es que la Astrología Evolutiva de Jeff Green explica que el cambio y la evolución de la conciencia ocurren o se integran a través del cuerpo emocional: sólo una vez que logramos estar en contacto con lo que sentimos, podemos abrazar el cambio; y sólo una vez que conseguimos sentirnos seguros con las nuevas formas de ser, estas formas de ser se vuelven parte de nosotros, y los deseos y dinámicas que han creado las nuevas formas de ser pueden evolucionar de formas conscientes porque nos vemos de formas que reflejan nuestra realidad interior en un nuevo nivel de integración.

Júpiter transitando por Cáncer nos provee de la posibilidad de una comprensión natural y compasiva que nos da el valor necesario para sumergirnos en lo que simplemente somos, para obtener desde dentro un sentido de identidad enriquecido y renovado. Júpiter en Cáncer nos propone: qué tal si todo dentro de ti, en último término, estuviera bien? Qué tal si tu propia naturaleza inherente fuera intrínsecamente sana? De esta forma, Júpiter en Cáncer nos alienta a abrazar la realidad de lo que somos, más allá de las preconcepciones que queremos mantener para sentirnos seguros. Es una invitación a realmente vernos a nosotros mismos otra vez, en vez de querer mantener una auto-imagen desactualizada. Al mismo tiempo, es una oportunidad de crecer emocionalmente, y de sanar heridas emocionales. Para que esto ocurra, Júpiter demanda una total auto-honestidad, demanda simplemente abrazar los deseos del Alma de conocer la verdad personal, para dar nuevas respuestas a la pregunta “quién soy yo?” sean cuales sean las nuevas respuestas que empezaremos en encontrar, como partes de una verdad total de la cual vamos descubriendo porciones mayores, como en círculos concéntricos.

Júpiter se correlaciona también con los sistemas de creencias. Sin embargo, la naturaleza inherente de Júpiter es no necesitar de creencias: basta con la experiencia, en realidad no hay nada que creer, y mucho, mucho que saber. Debido a que Cáncer es de naturaleza esencialmente emocional, y debido a que Cáncer es la Casa VIII de Sagitario-el Signo regido por Júpiter-la naturaleza experiencial de Júpiter está enfatizada en este tránsito, y representa la oportunidad de que ‘creencias’ cedan el puesto a la experiencia personal. Esto requiere, muchas veces, de una comprensión y una sanación de las experiencias de la niñez, y de la naturaleza emocional en general, que han condicionado al individuo a orientarse a tales o cuales ‘creencias’ en general o sobre sí mismo. Esta necesidad está enfatizada en este tránsito de Júpiter, debido a que al Ingreso de Júpiter en Cáncer, también están en Cáncer Venus, Mercurio, Vesta y el Sol, y apenas ocurrido el ingreso de Júpiter, Mercurio entró en movimiento retrógrado en el mismo Signo, lo que refleja una necesidad en curso de revisar asuntos sin resolver de naturaleza emocional o ligadas a dinámicas familiares. A la vez, Júpiter garantiza la recompensa del descubrimiento y el crecimiento, y estimula el deseo de descubrir y experimentar a través de darnos valor y de inducir perspectivas intuitivas en la conciencia, no lineales, de quienes somos realmente más allá de lo que hayamos querido creer. El autodescubrimiento será impulsado a través de una experiencia interior de plenitud emocional, o la intuición de vías de exploración interior que conducen a esta plenitud.

Por supuesto, existirán distintas respuestas a las intenciones arquetípicas de este tránsito. Júpiter en Cáncer representa al mismo tiempo la posibilidad de un intenso fanatismo ideológico o religioso, debido a que la ideología o la religión también es un medio potencial de seguridad emocional para muchas personas que dependen de creencias. Como ejemplo, recordemos que al tiempo de los atentados del 11/09 del año 2001, Júpiter transitaba también por el Signo de Cáncer. Otro ejemplo podría ser la carta natal del ministro Hinspeter, con un stellium de planetas natales en Sagitario, regidos por Júpiter en Cáncer, lo que refleja a un individuo intensamente definido por ‘convicciones’ absolutas e inamovibles. Esta es también una respuesta potencial al arquetipo que está enfatizada en el actual Ingreso de Júpiter en Cáncer, debido a que, aún en los primeros grados de Cáncer, Júpiter forma una oposición a Plutón Rx en Capricornio, pasando a integrarse con el patrón planetario dominante de este tiempo, que es la cuadratura en tránsito de Plutón y Urano, la cual, como ha sido explicado por tantos astrólogos, simboliza a la vez la necesidad de metamorfosis de los ‘sistemas sociales’ actuales, y la resistencia de los sistemas al cambio. Así, el sustento ideológico o religioso-Júpiter-de quienes desean promover los cambios, y de quienes los resisten, y las confrontaciones resultantes-Plutón-puede intensificarse o radicalizarse. Más adelante este año Júpiter formará de hecho una oposición a Plutón, y una cuadratura a Urano, y Marte en Cáncer se unirá a este tensa configuración en Julio del 2013. Un poco más tarde, en Diciembre del 2013, Marte estará en Libra (que se correlaciona con los extremos) y formará una Gran Cruz Cardinal con Júpiter, Plutón y Urano. Estos son patrones de tensión ideológica y confrontación de ‘visiones’, potencialmente violentas debido al fundamentalismo que puede manifestarse con estos símbolos en algunos de los grupos-Urano-que son actores de estos procesos. Al entrar en Cáncer, Júpiter forma una cuadratura exacta con el asteroide Lucifer en el primer grado de Aries, que en su aspecto negativo, refleja también el potencial de violencia, y de violencia motivada por el auto-interés, y en esta configuración reitera la intensidad potencial del uso de la violencia por motivos de creencias y de ‘falsas verdades’.

En este ingreso de Júpiter en Cáncer, Júpiter forma un Gran Trígono de Agua con Neptuno en Piscis, y Saturno en Escorpio. Esta es una configuración planetaria muy especial. Estos tres planetas han estado en estas posiciones respectivas sólo dos veces antes en la era Cristiana, y sólo una vez antes formaron el patrón actual de aspectos de ‘Gran Trígono’, el año 543. La otra vez, el año 1041, no llegaron a formar este patrón de aspectos, aún cuando estaban dentro de un Gran Trígono en términos mundanos. Esta configuración por supuesto que también puede tener y tendrá distintas manifestaciones arquetípicas. En un nivel mundano, y al nivel de la crisis masiva de las sociedades de consenso, refleja la intensidad de los esfuerzos del consenso social por hacer que la gente siga creyendo en la viabilidad del sistema, y en los discursos de justificación de lo injustificable, lo que en lenguaje chileno se llama hacer ‘comulgar con ruedas de carreta’: querer seguir vendiendo lo que ya no sirve. Júpiter representa aquí la desmesura de lo que se quiere hacer tragar (Cáncer se correlaciona con la boca). Esto se traducirá en una cada vez mayor ‘propaganda basura’, sin ningún relación de la realidad. Como una anticipación de este efecto, podemos ver la campaña presidencial de Longueira con su slogan ‘Por un Chile más justo’, que por supuesto, es una abierta contradicción a los tipos de ideales que en realidad han sido promovidos, e impuestos, en este país, por su grupo político. Podemos ver la alienación de este tipo de orientaciones propagandísticas respecto a la realidad que vive la mayoría de la sociedad chilena-en la cual hay gente que muere de frío en las calles, en un país con una de las mayores brechas en la distribución de los ingresos a nivel mundial, con ingresos mínimos que no cubren las necesidades mínimas de las familias, etc.- en el hecho de que, al ingresar Júpiter en Cáncer, está regido por la Luna en Acuario, en cuadratura a los Nodos Lunares que van de Tauro a Escorpio: la gente sin hogar, sin territorio, los marginados que simplemente no cuentan como parte de la ‘verdad’ que estos políticos del consenso quieren seguir contando para justificar sus posiciones, y los privilegios de quienes los respaldan.

En un lado mucho más positivo, si tomamos en cuenta lo antes dicho sobre la naturaleza de la evolución del Alma a través del cuerpo emocional, este Gran Trígono de Agua-el Agua es el elemento que se correlaciona con la emoción- refleja un potencial de avance evolutivo a través de una sanación e integración emocional que permita una metamorfosis de los patrones de juicios y de condicionamiento, y de la dependencia emocional respecto a juicios, creencias e ilusiones preexistentes, a fin de poder experimentar directamente nuestra propia naturaleza inherente, como medio para descubrir niveles de seguridad que se basen en lo que simplemente ‘es’.