MERCURIO EN LA CASA V, O LEO

Mercurio en la Casa V, o en Leo (o Mercurio conjunto al Sol), refleja a un individuo que ha deseado auto-actualizarse creativamente a través de las dinámicas intelectuales, y que ha deseado crear un foco concentrado de la función mental en el sentido de propósito del Alma y su sentimiento de poseer un destino especial que alcanzar. Debido a este foco auto-centrado, existirá el deseo de desarrollar intensamente las funciones del pensamiento, el lenguaje, y la comunicación. Mercurio en la Casa V, o Leo, refleja deseos de integrar la experiencia mediante la creación de un orden lineal, intelectual, y de que este orden lineal altamente personal refleje el sentido de propósito y de destino especial del individuo. Por esta razón, las personas con Mercurio en la Casa V, o Leo, pueden ser extremadamente creativas y prolíficas en cuando a producir un tremendo volumen de pensamientos, lenguaje, y formas de comunicación. El individuo le dará importancia a sus propios pensamientos, y estos pensamientos respaldarán su sentido individual de propósito, por lo que resultará energizado o vitalizado por el acto del pensamiento, y podrá sentir la motivación de proyectarse a sí mismo a través de la creación de formas de pensamiento y de lenguaje. La persona con esta posición de Mercurio, naturalmente tendrá la expectativa de que esta importancia atribuida a sus propias creaciones intelectuales, sea también percibida, reconocida, y aclamada por los demás. En algunos casos, se trata de un narcisismo necesario, debido a que en vidas pasadas recientes el Alma no ha tenido, por razones que pueden ser distintas en cada caso, la capacidad de expresar sus pensamientos, o incluso de crear un orden lineal de su propia realidad en función de su propio punto de vista personal. En estos casos, este énfasis en la función intelectual a través de la creación de formas personales de pensamiento y de lenguaje, y su expresión creativa, debe ser alentada por el astrólogo evolutivo en la situación de consulta.

Debido a la relación existente entre el orden lineal que el individuo con Mercurio en la Casa V, o Leo, está creando, y su propio sentido de propósito y de tener un destino especial que alcanzar, esta posición de Mercurio refleja en algunos casos la posibilidad de que individuo piense ‘lo que quiere pensar’ desde un punto de vista subjetivo o egocéntrico. Es decir, la posibilidad de que la selección de los aspectos de la realidad fenomenal que el individuo utiliza en su proceso de pensamiento, y aquellos que descarta, sea dictada por su foco egocéntrico o narcisista de propósito personal, y que el individuo sólo haga las conexiones que quiere hacer desde el punto de vista de subjetividad de su ego. En otras palabras, existe la posibilidad de que el individuo simplemente descarte aquellos aspectos de la realidad, o aquellos tipos de información, que no respalden sus propias construcciones intelectuales pre-existentes.

En la comunicación con las demás personas, Mercurio en la Casa V, o Leo, se traducirá muchas veces en la expectativa de ser escuchado, de decir a los demás lo que el individuo quiere decir desde su propio punto de vista personal, con la expectativa de que sus pensamientos sean escuchados, reconocidos y considerados importantes y especiales, y sin que exista como contrapartida, el deseo de considerar los puntos de vista de las demás personas. En algunos casos, esto puede llegar al extremo en el cual el individuo con Mercurio en la Casa V o Leo tiene la expectativa subconsciente de que los demás simplemente escuchen su monólogo. También es posible en este caso que el individuo con esta posición de Mercurio se sienta desafiado por las construcciones intelectuales o de otras personas, y que manifieste intensos y concentrados ataques intelectuales respecto a los tipos de ideas, y de personas, que no respalden o aclamen, o que contradigan sus propias ideas o puntos de vista. Por el contrario, estos individuos pueden ser intelectualmente muy generosos y cálidos, y prodigar validación, apoyo, y elogios, a quienes respalden y no desafíen sus propias elaboraciones intelectuales. En estos casos, la inseguridad emocional subyacente, traducida en el deseo de obtener confirmación y validación externa de los propios arreglos intelectuales, alimentará el deseo de elaborar construcciones intelectuales que pueden ser altamente creativas, y que a la vez serán altamente subjetivas. El arquetipo de Leo y la Casa V, reflejan el nivel máximo de subjetividad de la conciencia ego-centrada.

El arquetipo de Mercurio en la Casa V, o Leo, se correlacionan con el deseo y la necesidad de crear un orden intelectual, lineal, que permita la actualización creativa en función del sentido de propósito personal. El individuo desea y necesita ser capaz de enfocarse intelectualmente en aquellos aspectos que subjetivamente define como importantes y conducentes a desarrollar sus capacidades, objetivos y propósitos personales. Al mismo tiempo, en algunos casos en que esta posición de Mercurio refleja deseos de recibir reconocimiento o aclamación por la creación de estas formas intelectuales, y debido a la naturaleza esencialmente mutable y adaptable de Mercurio, puede generarse una situación en la cual el tipo de pensamientos que el individuo crea y comunica a los demás se vea condicionada o dirigida por los tipos de feedback que recibe de los demás. Esto se traduce en un individuo que piensa y se comunica en los términos que le acarreen el máximo de aclamación, o un auditorio más amplio, etc.

Mercurio en la Casa V, o Leo, refleja el deseo y la necesidad de crear una comprensión lineal del propio sentido de propósito y del destino especial del individuo. Esto implica asimismo el deseo y la necesidad de discriminar, entre toda la variedad de posibilidades que el individuo puede crear intelectualmente, cuáles son las vías actualmente conducentes a desarrollar y alcanzar ese propósito y destino personales. En algunos casos, Mercurio en la Casa V, o Leo, puede manifestar esta necesidad de discriminación en forma de dudas sobre el propósito personal, o la capacidad personal, a través de pensamientos de naturaleza crítica o de falta de preparación para llevar a cabo ese propósito personal, o pensamientos que dificulten o interrumpan la manifestación egocéntrica del sentido de propósito personal, o incluso llegar a crear un bloqueo o estancamiento de los necesarios impulsos y propósitos creativos del individuo inducido por la multiplicación de perspectivas potencialmente en conflicto, o por un análisis excesivo en que siempre es posible percibir aquellos aspectos que no son suficientemente ‘perfectos’ en cualquier idea o proyecto, o en sí mismo.

A fin de promover su evolución, Mercurio en la Casa V, o Leo, necesita abrazar su polaridad: Acuario y la Casa Once. Esto significa crear un foco intelectual que permita abstraerse del sentido de propósito egocéntrico e importancia personal, a fin de crear una comprensión lineal desapegada de naturaleza esencialmente objetiva. Significa abrazar la multiplicidad inherente de los puntos de vista, y orientarse a tomar en cuenta los puntos de vista de otras personas, en vez de tener que promover únicamente su propio punto de vista y sentirse amenazado por los puntos de vista, las ideas, o las capacidades intelectuales de otras personas. Al mismo tiempo, requiere que el individuo oriente la actualización de sus capacidades intelectuales a metas sociales relevantes, sin depender de la aclamación o reconocimiento. De esta forma, la persona con Venus en Leo o la Casa V podrá participar en relaciones de colaboración con otras personas, en las cuales sus propias formas de pensar manifestarán su auténtica riqueza al poner las capacidades intelectuales a operar en beneficio de los demás, en dinámicas en las cuales el individuo podrá enriquecer y objetivar sus propias construcciones a través del feedback que reciba de muchas otras personas.

Mercurio en la Casa V o Leo en las distintas etapas evolutivas naturales

Las manifestaciones de cualquier arquetipo de Mercurio, o de cualquier arquetipo en general, son distintas en las diferentes etapas evolutivas naturales. Si alguien necesita saber más sobre estas etapas evolutivas, puede leer sobre esto aquí:  https://eachile.wordpress.com/2012/09/07/la-astrologia-evolutiva-breve-esquema-del-paradigma/

En la condición evolutiva de Consenso, Mercurio en la Casa V o Leo refleja a un individuo que ha deseado crear un intenso foco de desarrollo y actualización de sus capacidades intelectuales, en función de sus deseos de avanzar socialmente, o mejorar su posición dentro de la sociedad de consenso. Muchas veces existirá un intento sentido de propósito personal ligado a la función intelectual, que puede manifestarse como competitividad. El individuo puede ser muy auto-centrado respecto a sus formas de pensamiento, y tener expectativas de ser reconocido o admirado por sus capacidades intelectuales y por su creatividad. El narcisismo de Mercurio en la Casa V o Leo se traduce en la expectativa de poder ordenar su realidad personal, y la realidad en general, desde un punto de vista propio, en el cual el individuo se posiciona al centro de sus construcciones y tiene la expectativa de que la realidad, y las demás personas, se subordinen a sus propios esquemas mentales. El individuo puede ser muy prolífico en la creación de sus propias construcciones intelectuales, y al mismo tiempo existirá una rigidez en cuanto a integrar puntos de vista distintos, o información que contradiga o amenace sus construcciones intelectuales en vigor. Existirá una tendencia a querer forzar la información contradictoria o de distinta naturaleza, dentro de las propias elaboraciones preexistentes, de formas en que la lógica cede a la fuerza de la voluntad del individuo. Esto se basa en que existe una intensa identificación con los pensamientos que el individuo crea, y un fuerte sentido de propósito personal que está ligado a la capacidad de ordenar la realidad de una forma personal en general, y a desarrollar y expandir al máximo las formas de pensamiento que el individuo considera como propias. La intensidad de este foco intelectual de naturaleza egocéntrica dará lugar a distintos tipos de crisis dentro de la etapa evolutiva de Consenso. El primer tipo de crisis consiste en la dificultad de integrar la creatividad del individuo en dinámicas de colaboración con otros individuos, debida a la necesidad de aclamación y subordinación de los demás, y a la inseguridad que la creatividad de otros individuos produce en Mercurio en la Casa V o Leo, lo cual se traduce en una dificultad potencial para integrar las capacidades intelectuales en dinámicas grupales y sociales. Este tipo de crisis puede ser menos aparente a partir de los estadios avanzados de la segunda sub-etapa de la condición de consenso, y en la tercera sub-etapa, cuando se trata de individuos que han conseguido moldear un tipo de realidad personal, en los término del consenso, que está relativamente controlada y en la cual tienen un cierto poder social, en el cual el punto de vista personal, y la forma de pensar del individuo, son aceptadas o aclamadas por otros individuos que se encuentran más ’abajo’ dentro de los esquemas jerárquicos del consenso social. Este tipo de crisis podrá manifestarse de todos modos cuando el individuo intente expandir su órbita de influencia, o la órbita de reconocimiento de su forma de pensar, más allá de estos límites. Un segundo tipo de crisis se origina directamente en la confrontación con la realidad, que excede los parámetros de las formas de pensamiento y de conocimiento que el individuo ha logrado desarrollar en su evolución dentro del consenso. Esta crisis se traduce generalmente en que el individuo lucha por mantener la realidad ajustada a sus parámetros de comprensión, hasta que su voluntad y sus deseos egocéntricos se ven inevitablemente superados por la fuerza de los hechos, que reflejan aspectos de la realidad que el individuo no ha querido tomar en cuenta. Un tercer tipo de crisis potenciales inherentes a este arquetipo en esta etapa evolutiva se basa en la creatividad natural de Mercurio en la Casa V o Leo, y la dificultad que este foco intelectual experimenta para aceptar las limitaciones impuestas por las formas de pensamiento que dominan en la sociedad de nacimiento. El individuo, incluso en esta etapa evolutiva, puede ser muy creativo, y sin embargo necesita vincular sus capacidades intelectuales a posibilidades de desarrollo ligadas a las estructuras existentes, lo cual implica la necesidad de aceptar los parámetros que definen a su sociedad. Si el individuo se rehúsa a aceptar estas limitaciones dentro de esta etapa evolutiva, se genera una crisis de no-reconocimiento que limita sus posibilidades de desarrollo intelectual, y la posibilidad de aplicar sus capacidades a la realidad social. Además, si el individuo, en función de sus deseos de avanzar socialmente, omite la consideración de las reglas y parámetros de su sociedad de nacimiento, estas reglas y parámetros pueden ser impuestas o aplicadas forzadamente al individuo. Esta limitación está condicionada por la rigidez y la inercia de las construcciones intelectuales en vigor en la sociedad de consenso, y los intereses de los grupos en el poder que se benefician del orden existente. Por ejemplo, un individuo puede producir una forma altamente creativa y original dentro del ámbito de cualquier área del mercado. Sin embargo, esta forma no podrá ser integrada dentro de la realidad de ese ámbito del mercado, aunque en sí misma sea una muy buena idea, si no se ajusta a las formas, estructuras e intereses existentes dentro de dicho mercado. Arquetípicamente, estos tipos de crisis reflejan la intención evolutiva de que el individuo pueda aceptar la existencia de esquemas imperantes más allá de sus propias construcciones, y que pueda integrar su sentido de propósito personal más allá de su esfera subjetiva inmediata. En esta etapa evolutiva, esta intención se traduce en la necesidad de ligar el sentido de propósito personal, y las capacidades del individuo, a la esfera social. Estos individuos necesitan encontrar información que les permita actualizarse creativamente de formas a través de las cuales puedan ligar su sentido individual de propósito, y de ser especiales, a posibilidades de desarrollo existentes dentro de la esfera social. En la tercera sub-etapa de la condición evolutiva de Consenso, Mercurio en la Casa V refleja muchas veces formas de pensamiento de orientación autoritaria, que respaldan intelectualmente las estructuras de poder existentes. Jaime Guzmán, jurista de Pinochet, tenía Mercurio en Leo, conjunto a Plutón en Leo, con el Nodo Sur en Sagitario regido por Júpiter en Libra, y el Nodo Norte en Géminis conjunto a Urano en Géminis regido por el Mercurio de Leo. Crítico de la democracia liberal desde su época de estudiante, y activista contra el movimiento de reforma universitaria en los años 1960’, luego del golpe de estado proveyó de sustento ideológico y jurídico a la dictadura de extrema derecha, justificando las atrocidades cometidas por ese gobierno, y fue autor de la constitución con la que se intentó dotar de legitimidad a un gobierno antidemocrático. La “creatividad” del arquetipo de Mercurio en Leo puede verse en este caso en que Guzmán hizo una mezcla o bricolage de ideas de distinta naturaleza, incluyendo el catolicismo fundamentalista, el neoliberalismo de la escuela de Chicago, y las teorías políticas de Carl Schmitt, jurista de Hitler. Carl Schmitt por su parte tenía a Mercurio en la Casa V, en Cáncer, con Plutón y Neptuno en la Casa III en Géminis, opuestos a Júpiter en Escorpio en la Casa IX, el Nodo Sur en la Casa XII en Acuario, regido por Urano en la Casa VIII en Libra, y el Nodo Norte en la Casa VI en Leo, regido por el Sol en la Casa V, en Cáncer, conjunto a Mercurio. A pesar de que antes del ascenso de Hitler sostuvo la importancia del aparato administrativo del Estado como sustento del orden social, luego desarrolló conceptos jurídicos para respaldar la autoridad ilimitada del Führer, manifestándose contrario a las complicaciones de los procesos democráticos y burocráticos para abordar las necesidades sociales. Fundó la idea de soberanía en el concepto de ‘estado de excepción’, es decir, en la facultad de suspender la vigencia de las garantías constitucionales. Más tarde desarrolló una ‘teología política’ en la que quiso demostrar que los conceptos políticos se originaban en la teología, dándole un carácter religioso a la autoridad dictatorial de Hitler.

En la condición evolutiva Individuada, Mercurio en la Casa V o Leo refleja a un individuo que ha deseado actualizar sus capacidades intelectuales de formas altamente creativas y que no admiten ningún tipo de restricción en cuanto a las formas de pensamiento que desea crear y desarrollar. Existe un alto sentido de propósito personal que está ligado a la creación de formas intelectuales, lo cual se va a traducir en una gran profusión de formas de pensamiento y lenguaje de naturaleza altamente individualizada. La riqueza de la producción intelectual podrá tomar elementos de formas pre-existentes de naturaleza transcultural, pero el individuo moldeará estos elementos recibidos en nuevas creaciones que tendrán una naturaleza personal reflejo del punto de vista del individuo. El individuo deseará ser totalmente independiente en sus formulaciones, y se rebelará abiertamente contra cualquier restricción impuesta por las formas de pensamiento dominantes en su sociedad o cultura. El individuo no sólo deseará crear sus propias formas intelectuales de formas totalmente independientes, y expandirlas y desarrollarlas al máximo desde un punto de vista totalmente personal sino que además deseará desafiar directa o indirectamente las formas de pensamiento, y a las autoridades, tradiciones, creencias y valores establecidos, que intenten restringir su foco intelectual creativo. El individuo se sentirá lleno de sí mismo y plenamente identificado con sus construcciones personales para desafiar estas limitaciones, y sentirá que sus formas de pensamiento son superiores a aquellas de las demás personas. De esta forma, la libertad y la rebelión de Mercurio en la Casa V o Leo, contra cualquier restricción externa, estarán muy enfatizadas. Algunos de estos individuos, especialmente en la tercera sub-etapa de la condición Individuada, tendrán la capacidad de recoger una gran cantidad de información o conocimiento existente, dentro de un área o áreas de conocimiento, y transformar creativamente este conocimiento y ordenarlo y presentarlo de una forma nueva, altamente personal. Por ejemplo, Ken Wilber, investigador y teórico de la psicología transpersonal, con Mercurio retrógrado en la Casa V en Acuario, ha recogido los enfoques de una multiplicidad de campos del conocimiento y de distintas tradiciones espirituales, creando un enfoque y distintas teorías altamente personales sobre la totalidad de la realidad en general, y sobre la evolución de la conciencia específicamente, en las cuales asigna un ámbito de validez a las distintas tradiciones y enfoques que recoge.

En determinado punto, se producirá la necesidad de una crisis, debida a que el individuo ha estado definiendo su sentido de propósito personal en base a una construcción intelectual que es altamente subjetiva. Una intención de Mercurio en la Casa V o Leo es generar un foco de análisis que permita identificar linealmente el propósito personal del individuo, y esta intención requiere discriminar y diferenciar este propósito, que inherentemente está determinado y es dependiente de las dinámicas evolutivas de fondo existentes en el Alma, de los deseos e intenciones egocéntricas o narcisistas. En muchos casos, esta crisis también ocurrirá debido a que el foco auto-centrado o narcisista, esencialmente subjetivo, se ha traducido en formas de pensamiento que carecen de suficiente objetividad. En muchos casos también, esta crisis será una crisis basada en el relativo fracaso de la intención evolutiva representada por la polaridad de la Casa XI, o Acuario, de integrar las propias formas de pensamiento, o el propósito individual ligado a estas formas intelectuales, en un contexto social o de integración con otros individuos, y otras formas de pensamiento, lo cual se ha debido, de nuevo, a que el individuo es dependiente de ser considerado especial o superior, y de recibir reconocimiento o aclamación por sus capacidades desarrolladas, y la inseguridad de integrarse como un igual con otros individuos que también son ‘especiales’ o intelectualmente evolucionados. En algunos casos, un cuarto elemento de esta crisis necesaria se basa en que el individuo ha identificado su sentido de propósito personal con un énfasis excesivo en las dinámicas intelectuales, o en el desarrollo de formas de pensamiento que sean correctas, en vez de sólo utilizar estas formas de pensamiento como una ‘guía’ que apunta en direcciones experienciales. Este énfasis en las dinámicas del pensamiento, unida a la subjetividad arquetípica de Mercurio en la Casa V o Leo, se ha traducido algunas veces en la ilusión egocéntrica, incluso en esta etapa evolutiva, de el propio punto de vista es superior al de los demás, en vez de aceptar la validez de múltiples sistemas de pensamiento cada uno de los cuales tiene la capacidad, para distintos individuos, de servir como una guía que permite ordenar la realidad y apuntar la conciencia en las direcciones experienciales que distintas personas necesitan comprender o realizar. Una vez que esta crisis se resuelve, el individuo se orientará a generar un sentido de propósito personal que permita integrar sus capacidades intelectuales desarrolladas en beneficio de la sociedad. Llegado cierto punto, se producirá la comprensión de que las formas de pensamiento del individuo, aún cuando estén muy bien desarrolladas y sean realmente muy buenas ideas, poseen un poder limitado para beneficiar a la sociedad o ayudar a la sociedad a evolucionar, y que su aporte personal sin embargo producirá un efecto en el largo plazo, unido a los aportes de una multiplicidad de otras personas.

En la condición evolutiva Espiritual, Mercurio en la Casa V refleja el deseo y la necesidad de comprender linealmente la naturaleza del propósito o rol del individuo, y el individuo estará buscando información, técnicas y formas de conocimiento que le permitan actualizarse creativamente, en términos de una realidad que se está volviendo progresivamente espiritual. El individuo puede sentir que el sentido del descubrimiento y la expansión de conciencia que está experimentando están ligados a sistemas de conocimiento de naturaleza espiritual, o incluso al desarrollo de su capacidad intelectual. El propósito evolutivo fundamental subyacente en la condición Espiritual será en todos los casos la espiritualización de la conciencia. El deseo fundamental de espiritualizar la conciencia creará progresivamente experiencias en las cuales la conciencia individual se expanda mucho más allá de los límites de lo que resultaba conocido para el individuo, en dirección hacia lo infinito, lo absoluto, lo eterno. La condición evolutiva Espiritual está definida por el arquetipo de Neptuno. De hecho han sido este tipo de experiencias las que han permitido al individuo evolucionar desde la condición Individuada, y entrar en la condición Espiritual, y ellas seguirán produciéndose dentro de la condición Espiritual. Más adelante dentro de la primera sub-etapa de esta condición evolutiva, el individuo comenzará a tener experiencias de conciencia no-dual. En la etapa evolutiva previa, en la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, todos los individuos se encuentran en una relativa condición de fruición intelectual, debido que el proceso de individuación ha requerido un tremendo desarrollo de las capacidades intelectuales a fin de elaborar una gran cantidad de conocimiento e información de naturaleza trans-cultural, lo cual ha situado al individuo en una posición de ‘superioridad’ intelectual respecto a la mayoría de las personas. Al entrar en la condición evolutiva Espiritual, la primera sub-etapa de esta condición está definida arquetípicamente por Virgo, debido a que las experiencias que han comenzado a ocurrir de aspectos mucho mayores de la existencia y del sentido último de la vida (Neptuno), inducen naturalmente, y progresivamente en la conciencia, el sentimiento de pequeñez, el sentimiento arquetípico de ser ‘como un granito de arena en una playa inmensa’. Esta experiencia induce al mismo tiempo humildad (Virgo) en la conciencia. Esta pequeñez experimentada por el Alma individual puede traducirse en pensamientos de no ser suficientemente bueno, o no estar preparado para abrazar el sentido de propósito personal. En sí mismo, el deseo de espiritualizar la conciencia estimulará el funcionamiento de la glándula pineal, la cual secreta una hormona llamada melatonina, la cual induce todo tipo de estados alterados de conciencia, como sueños, visiones, etc. y que producen generalmente confusión, debido a que se han diluido los límites anteriores de lo que se consideraba ‘real’. Estas experiencias de la conciencia están llevando al Alma a conocer progresivamente lo Desconocido, y de servir a lo Desconocido, para lo cual el individuo muchas veces gravitará hacia sistemas de conocimiento de naturaleza Espiritual. En este proceso, el individuo explorará una variedad de sistemas, y los combinará de formas personales. El individuo se ha convertido en un buscador espiritual. Es posible que el individuo en esta etapa no sea capaz de diferenciar entre conocimiento y sistemas de conocimiento auténticamente Espirituales, ie. dados por Dios o sus agentes, y otros sistemas de conocimiento existentes, los cuales, de distintas formas, reflejen puntos de vista y comprensiones de origen meramente humano combinados con elementos y comprensiones culturales o transculturales, incluyendo ‘sistemas’ y ‘síntesis’ personales, y en algunos casos distintos tipos de elementos religiosos, culturales o étnicos. Una razón por la cual esto ocurre se encuentra en que las religiones, propias del consenso, se basan muchas veces en la irradiación de enseñanzas espirituales originales, que posteriormente han servido para que consenso de las sociedades creara sus religiones. Así, estas religiones del consenso social contienen dentro de su acerbo cultural símbolos, rituales, textos que en sí mismos son de naturaleza espiritual, hacia los que pueden verse atraídos individuos en un estado evolutivo Espiritual. Debido a la potencial confusión que define arquetípicamente este estado evolutivo, es posible que el individuo no discrimine suficientemente los elementos originales que constituyen auténticas enseñanzas espirituales, de otros elementos existentes en el contexto general de la religión o del grupo religioso hacia las que puede haber gravitado, por distintas razones, que estarán relacionadas con el contexto cultural e histórico y específico de su vida o de vidas pasadas.

En algunos casos, el individuo puede experimentar sentimientos de humildad respecto a tener un propósito personal, ya que ha surgido el deseo de purgar cualquier forma de manifestación egocéntrica y un sentimiento de imperfección que genera el deseo de querer mejorar. El individuo tendrá en algún punto la realización de que existe una naturaleza de la realidad que existe en sí misma, y que es independiente de sus arreglos intelectuales. El individuo estará tomando conciencia de que los arreglos intelectuales son esencialmente subjetivos, y surgirá el deseo de evitar la arbitrariedad. Deseará que estos arreglos intelectuales reflejen la naturaleza de una realidad independiente y transcendente, en vez de querer crear estos arreglos como manifestación de sus capacidades subjetivas. Este deseo generará dudas necesarias sobre las propias formas de pensar sobre las cosas. En otros casos, el individuo puede intentar compensar o denegar los sentimientos de imperfección mediante el énfasis de una orientación intelectual, el intento de recuperar el pasado.

Progresivamente, se producirá una evolución natural en la cual esta orientación hacia una variedad de sistemas evolucionará hacia la referencia a un solo sistema de conocimiento como medio para entender espiritualmente el sentido de la propia experiencia en general, y del propósito individual en un contexto espiritual específicamente. En algunos casos, a la elección de ‘un’ sistema único sigue una necesidad posterior de diversificación, si es que la gravitación hacia tal sistema no refleja las necesidades naturales del individuo, y sus requerimientos evolutivos. En este proceso, en tiempos como los actuales en que existe una proliferación interminable de información de todo tipo sobre formas de pensamiento espiritual, y otras relacionadas, esta puede ser un factor adicional de confusión que complique la intención evolutiva implícita a nivel de la función de Mercurio de encontrar el tipo de información y de conocimiento, o de crear el tipo de construcción intelectual, que promueva las intenciones evolutivas de fondo.

Según cuál sea la signatura general de la carta natal, y el eje evolutivo principal, Mercurio en la Casa V o Leo puede manifestar distintas combinaciones de los temas generales antes mencionados. La intensidad del foco de pensamiento, se experimentará también como una resistencia a perder el control egocéntrico, en la forma de la creación de muchos tipos de pensamiento lineal que dificultan al individuo entrar en los estados profundos de meditación que su Alma desea y necesita experimentar: los deseos del Alma de entregarse al llamado de Neptuno- expandir su conciencia más allá de los límites de lo conocido, y más allá de cualquier referente exterior. El individuo necesita abrazar interiormente la intención evolutiva de identificar linealmente y formas objetivas su sentido de propósito personal. Esto se traduce en la necesidad de discriminar entre las vías de auto-actualización intelectual y las formas y sistemas de pensamiento de que son consistentes con la espiritualización de su conciencia- en las formas determinadas por la signatura de su carta natal, y el eje evolutivo principal- y aquellas que no lo son. Al mismo tiempo, en los distintos tipos de pensamiento que surgen momento a momento en su conciencia, el individuo necesitará establecer cuál es el origen de estos pensamientos, esto es, quién es el autor: pensamientos de origen meramente humano, pensamientos originados en el ego, y pensamientos emanados del Alma, o de la Fuente del Alma y sus agentes, etc.

Dentro de la segunda sub-etapa de la condición Espiritual, y a partir de estadios avanzados dentro de la primera sub-etapa, Mercurio en la Casa V o Leo puede manifestar también ilusiones egocéntricas en las cuales el individuo confunde su nivel de realización interior, con formas de conocimiento o de información que no se encuentran realizadas.

Famosos con Mercurio en la Casa V o Leo

Juan Calvino

Jaime Guzmán

Carl Schmitt

Mozart

Steve Jobs

Rudolf Steiner