Qué tiempo intenso estamos viviendo! La Luna llena en Cáncer del 28 de Diciembre llevará esta intensidad a un punto máximo. Todos los años esta Luna llena de Cáncer  tiene lugar alrededor de la Navidad y las celebraciones de fin de año. Todos los años, esta Luna llena trae a colación e intensifica la naturaleza de las proyecciones de seguridad emocional en fuentes externas, y con esto, todos los conflictos y situaciones no resueltas en las dinámicas emocionales, y en las dinámicas familiares. Este año, los aspectos de esta Lunación hablan del potencial de verdaderas y en algunos casos, necesarias catarsis. El Sol estará conjunto a Plutón en Capricornio, y la Luna por supuesto en oposición a Plutón, y ambos, el Sol y la Luna, en cuadratura a Urano. Así, la Lunación estará catalizando y gatillando la tensión evolutiva acumulada de este tiempo, y promoviendo la integración a través del cuerpo emocional de los requerimientos evolutivos de este tiempo.

Luna Llena de Cáncer - 28/12/2012

Luna Llena de Cáncer – 28/12/2012

Urano en Aries, y Marte en Acuario, ambos ahora en recepción mutua, con la Luna formando una cuadratura dentro de la fase del Primer Cuarto con Urano (“crisis en la acción”), y un tri-septil con Marte, reflejan la creación de experiencias ‘destinadas’ que promoverán una purgación de los estados emocionales no resueltos- entiéndase, los estados emocionales que no han sido abordados directamente y que han sido reprimidos, suprimidos, evitados o alienados de la conciencia -y creará las formas de que estos estados internos puedan ser objetivados, resueltos, e integrados. Dentro de esto, en el contexto de las fiestas de fin de año, es importante recordar que ‘la familia no es la familia’. Cuántas presiones existen por conformarse y perpetuar órdenes familiares que no nutren ni empoderan la verdadera esencia de lo que cada uno es. Cuántas presiones por conformar y hacer calzar la individualidad dentro de patrones familiares que sólo sirven para reproducir antiguas formas de ser que no contribuyen a nuestros propósitos más altos.

Recordemos que la familia nuclear es una invención patriarcal, creada para asegurar el sometimiento a la autoridad patriarcal (encarnada en estos tiempos en una figura paterna o materna de autoridad condicionada patriarcalmente) y la acumulación hereditaria del patrimonio, y que la familia ‘extendida’ es sólo una ampliación de la familia nuclear. La familia original matriarcal es comunal, y libre. La familia interior se basa en los lazos emocionales con quienes nutren y empoderan nuestra verdadera esencia, nuestra verdadera naturaleza, y aquellos a quienes podemos nutrir de estas formas a través de vínculos que están libres de dependencias, manipulaciones,  y culpas, o en los que existe un real potencial de sanación, basado en deseos y decisiones consistentes con estos deseos. Cuánta explotación de las culpas en estos días, y cuánta exclusión al mismo tiempo. Cuántos siguen salvando el viejo orden, y al hacerlo, excluyen a los rebeldes. Por qué lo hacen? Porque el viejo orden, dictado desde afuera, les resulta más seguro, porque representa lo conocido, lo ‘familiar’.

Con la Luna llena formando un  Gran Trígono con Neptuno y Quirón en Piscis, y con Saturno en Escorpio,  la inseguridad emocional alcanza en estos días un punto máximo, que se manifiesta en estos deseos de tener  una fuente externa de seguridad, sea lo que sea, creando el potencial de una psicología de victimización e incluso de histeria en algunos casos, un temor de ahogarse en la intensidad de los estados internos. Esto se traduce incluso en una pérdida del sentido de los límites naturales y en deseos de querer recuperar una sensación de seguridad a través de adaptarse y acomodarse a situaciones externas. Simbólicamente esto se manifiesta a través de la cuadratura de Saturno en Escorpio con Marte en Acuario, como una castración de la individualidad, aunque sea transitoria: ‘prefiero no saber quién soy, con tal de ser parte de una familia’, o de una estructura, o de una relación.  Esto se traduce en la creación de puntos ciegos frente a la proyección de agresión o de violencia, ocasional o institucionalizada. No se trata de que el cariño o el amor estén del todo ausente en estos esquemas. También existen allí deseos de amar, en muchos casos. El punto es que hay que aprender a amar, tenemos que enseñarnos, y hacernos responsables (Saturno) de esta necesidad. Existe el imperativo del amor consciente, saber qué amamos, y por qué, y qué no amamos, y por qué. Separar el amor del odio. Saber qué queremos cultivar en estos vínculos, y qué no queremos más en estos vínculos. Saber qué historias del pasado común nos alimentan, y qué historias aún no han sanado, y necesitan sanar, y cómo sanarlas, en mí o en el otro. Podemos incluso perdonar todo el pasado, pero no basta el perdón para que haya sanación, o evolución. Es necesario entender el pasado, y cómo condiciona el presente, y crear los límites necesarios respecto a todo lo que no contribuye al crecimiento y la sanación. En esta sociedad y esta cultura se suele decir que ‘los viejos  no cambian’. Tenemos que preguntarnos en cada caso cuánta proyección hay en esto de nuestro propio ‘viejo’ interior (Saturno), de nuestras propias ganas de aferrarnos a cualquier situación externa, aunque no funcione.  A la vez, estos símbolos reflejan el potencial de expandir interiormente el sentido de ser quien soy, y de nutrirme a mí mismo y a mi familia interior. Los símbolos de esta Luna llena de Cáncer traen a colación estas dinámicas no resueltas, y reflejan una intensa ‘crisis’ en la proyección de expectativas emocionales en fuentes externas. Reflejan a la vez el potencial de liberación y de ‘arrojar lejos’ estas dinámicas y estas expectativas, y los diversos estados emocionales sin resolver-angustia, rabia, frustración- que estas dinámicas y expectativas han estado creando.

Es tiempo de ir más adentro, de buscar adentro, en vez de buscar afuera, de mirar de frente los estados internos en vez de huir otra vez hacia afuera, de realmente sentir lo que estoy sintiendo en vez de permitir que el miedo me controle, es tiempo de estar ‘en casa’, de integrar las emociones. Y sólo de esta forma relacionarnos con los demás de las formas que necesitamos, y que los demás necesitan. Sólo a través de la creación de los límites (Saturno, Capricornio) adecuados, que permitan cultivar y nutrir la propia vida emocional independiente de cualquier fuente de seguridad externa (Luna, Cáncer), el niño o la niña interior puede sanar y florecer, y puede manifestarse también el ‘anciano sabio’ (Saturno), y su conocimiento y sabiduría que son frutos de la elaboración y maduración de la experiencia acumulada. Es tiempo de ser valientes para ser vulnerables, y tomarse en cuenta la sensibilidad.