La Astrología Evolutiva es un paradigma completo de interpretación de la carta natal. Interpretar una carta natal desde la perspectiva evolutiva requiere familiarizarse con este enfoque específico, con una forma específica de comprender los arquetipos astrológicos, y requiere aplicar una metodología de análisis propia. Esta metodología puede ser desglosada con fines didácticos en partes, aún cuando en el momento de la lectura de la carta natal sean aplicadas en forma integrada y sintética. Mencionaremos muy brevemente estas partes o capítulos del paradigma de la Astrología Evolutiva, siguiente un orden lineal ideal de acuerdo a como se presentan en la situación de consulta. Aquí me referiré sólo al análisis individual de la carta natal, y no a la metodología de la astrología  evolutiva de relaciones, ni al timing de los procesos evolutivos (tránsitos, progresiones, etc.). Debido a que este es un esquema general, tampoco me referiré aquí a las aplicaciones médicas de la Astrología Evolutiva, que incluyen las correlaciones con el sistema de órganos y la fisiología, y el sistema de los chakras.

1) Determinación de la Condición Evolutiva Natural

En la situación de consulta, el astrólogo evolutivo necesita determinar en primer lugar cuál la Condición Evolutiva Natural del cliente. Esta condición evolutiva natural no aparece en la carta natal, y ella debe ser determinada mediante observación, y a través de la naturaleza de las preguntas que plantea el cliente, las cuales son una manifestación de los tipos de deseos que existen en el Alma. Recordemos que dos individuos distintos pueden tener una carta natal idéntica. Esto sin embargo no significa que los individuos sean idénticos, y en consecuencia, esto implica que los símbolos de la carta natal contienen distintas posibles manifestaciones, que están contenidas dentro de los mismos arquetipos, ie. Mercurio en la Casa II en Virgo. Esto es válido para todos los símbolos de la carta natal. Es necesario comprender, desde una perspectiva evolutiva, que estas distintas manifestaciones contenidas dentro de un  mismo arquetipo natal son dependientes de la condición o estado evolutivo natural del Alma individual cuya carta natal queremos comprender. Las condiciones o estados evolutivos, y sus sub-etapas, están descritos en el segundo volumen de Plutón, de Jeffrey Wolf Green. Además están tratados en Pluto and Your Karmic Mission, de Deva Green. Los tipos de deseos fundamentales que promueven la evolución del Alma, específicos de cada individuo, están condicionados o dependen arquetípicamente las etapas naturales de la evolución. Existen cuatro condiciones evolutivas naturales: la Condición del Consenso, la Condición Individuada, la Condición Espiritual, y la Condición Difusamente Evolucionada.

La Condición Evolutiva Natural de Consenso: En la condición evolutiva del Consenso, que comprende aproximadamente un 75% de cualquier sociedad, los individuos están definidos por deseos fundamentales de pertenencia al consenso o la mayoría de su sociedad, y de lograr mejorar su posición dentro de las estructuras del consenso de su sociedad. Esta condición evolutiva está condicionada por el arquetipo de Saturno. En la primera sub-etapa del Consenso, domina el deseo de formar parte de la sociedad, y estos individuos, que componen la base de todas las economías, aceptan sin cuestionar las condiciones que se les imponen. Son como las abejas obreras de la colmena. En la segunda sub-etapa, se manifiestan junto a los deseos de pertenencia, los deseos de ganar un relativo y progresivo control sobre su realidad, a través del desarrollo de capacidades para operar al interior de la sociedad o el ‘sistema’, mediante la educación. Estos individuos se orientan así a conseguir mejorar sus condiciones de vida, en los términos y dentro de los parámetros de su sociedad. A través de la dinámica de la educación y el progresivo conocimiento sobre las formas de operar de la sociedad, estos individuos van expandiendo su conciencia: así evolucionan. En la segunda sub-etapa se encuentran la mayoría de los profesionales, empresarios, profesores universitarios, etc. En la tercera sub-etapa de la condición de Consenso, los individuos han logrado aprender cómo funciona la sociedad, y pueden utilizar a la sociedad en su propio beneficio. Estos individuos están definidos por deseos de tener el mayor grado posible de control sobre la realidad a nivel social, y de ocupar posiciones de poder, prestigio, status, riqueza, autoridad o liderazgo, en términos del consenso social. Estos individuos ocupan los altos cargos políticos, o dirigen las grandes corporaciones. Estos individuos están intensamente definidos por su auto-interés exclusivo y excluyente, y tienen la pretensión de que todo el resto del sistema social debe servir a sus necesidades. Por ello, están dispuestos a manipular el sistema a su favor, y a operar ‘con las reglas del sistema’: “si los demás lo hacen, entonces está bien”, o “si yo no lo hago, otro lo hará”. Todos los individuos que están al interior del Consenso, están definidos por un sentido estrecho de pensamiento único, creen que existe sólo una forma correcta de pensar, y que los demás están equivocados. Este grado de identificación con sus creencias sobre la realidad, sus formas de ser, y sus valores, y el auto-interés de los individuos en el tercer sub-estadio, so las causas del nacionalismo, las luchas religiosas, y las guerras. Esto se basa en considerar que “nosotros tenemos la razón, los demás están equivocados”.

Los individuos que están evolucionando dentro de la Condición Evolutiva Natural Individuada componen en total un 20% aproximadamente de cualquier sociedad. Esta condición evolutiva está condicionada por el arquetipo de Urano, y estos individuos están definidos por deseos fundamentales de encontrar y actualizar su individualidad original y única, a través de una liberación de los factores de condicionamiento del Consenso social. Esta liberación ocurrirá a través de un devenir minoritario, que conduce progresivamente a ser un ‘grupo de uno’. En la primera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, los límites del condicionamiento social y cultural que ha definido las formas de ser y de pensar del individuo en el pasado han comenzado a resquebrajarse, de manera que han comenzado a manifestarse en la conciencia orientaciones que cuestionan el orden existente o que son divergentes respecto a la sociedad de nacimiento. Sin embargo, el sentido de seguridad del individuo aún está definido por el pasado: la pertenencia al consenso-lo conocido y familiar. Por ello, estos individuos pueden manifestar una dualidad o duplicidad entre las orientaciones interiores que tienen y la forma en que se presentan exteriormente: una apariencia de normalidad, en la cual, sin embargo, se sienten fundamentalmente alienados. En la segunda sub-etapa de la condición Individuada el individuo está avanzando en la intención arquetípica de descondicionarse y liberarse respecto a las asociaciones de identidad provenientes del consenso. A nivel intelectual, esto se traduce en una intensa rebelión contra las formas de ser propias del consenso. Estos individuos se sienten muy alienados respecto a la sociedad ‘normal’ y experimentan rabia porque sienten que no pueden integrarse en las dinámicas sociales porque ello implicaría perder su individualidad. Muchos de estos individuos manifiestan intensos deseos de cambiar o revolucionar la sociedad, o de destruir el sistema. Al alcanzar la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, ha tenido lugar una tremenda expansión de la conciencia a través de la cual, en términos intelectuales, el individuo ha conseguido desarrollar sus propias formas de pensamiento sobre sí mismo, y sobre la realidad en general, yendo más allá de su propia sociedad para abarcar otras sociedades, y otras culturas. En esta expansión el individuo generalmente ha estado expuesto y ha explorado a lo largo de muchas vidas una gran variedad de formas de pensamiento de naturaleza transcultural, y desde esta diversidad de perspectivas ha conseguido actualizar su propia individualidad única: han devenido un ‘grupo de uno’. Estos individuos también han llegado a comprender que los cambios sociales ocurren lentamente, y surgen en ellos deseos naturales de ayudar a la sociedad a evolucionar, haciendo su aporte a mejorar la sociedad a través de sus capacidades altamente evolucionadas. Estos individuos no necesitan demostrar que son distintos: internamente se sienten superiores a los demás, y por ello no les importa que haya muchas personas que no los comprender. En esta sub-etapa evolutiva se manifiestan los ‘genios’.

Los individuos que están evolucionado dentro de la Condición Evolutiva Espiritual, componen en total un 3% o 4% aproximadamente de cualquier sociedad. Esta condición evolutiva está definida por el arquetipo de Neptuno. Los individuos en esta condición están definidos por deseos fundamentales de conocer la totalidad de su Alma, y la Fuente del Alma. Estos deseos fundamentales de espiritualizar la conciencia, se traduce en deseos de abrazar formas de vida, prácticas y sistemas de pensamiento de naturaleza espiritual. Es necesario recordar que esto es distinto de las religiones, que pertenecen al Consenso de la sociedad. Las religiones del consenso social forman parte de sistemas de creencias que sirven al Consenso como un medio para obtener una sensación de seguridad ante lo desconocido, que permanece desconocido. Debido a que las religiones forman parte de las definiciones que sostienen el sentimiento de pertenencia, se constituyen en la base de juicios dogmáticos excluyentes, ya que cada religión se postula como la única verdadera religión, con exclusión de las demás, lo cual se traduce en las persecuciones religiosas. La vida espiritual en cambio no pertenece al Consenso, sino que se manifiesta en la condición evolutiva Espiritual, después de lograda la Individuación. La espiritualidad es de naturaleza experiencial, en vez de basarse en la dinámica de la creencia, y ninguna vía auténticamente espiritual se postula como única o excluyente de las demás, sino que existe en esta etapa la comprensión natural de que existen muchos caminos y sistemas distintos para espiritualizar la conciencia. A partir de los deseos de conocer a la Fuente del Alma, surgen también deseos de alinear la propia conciencia y la propia vida con esta realidad superior, lo que se traduce en deseos de servir al Todo a través de la dinámica del karma yoga. Dentro de la condición Espiritual, la primera sub-etapa está condicionada por el arquetipo de Virgo, debido a que la conciencia ha comenzado a expandirse más allá de los parámetros que definen la realidad normal, lo cual induce en el individuo el sentimiento arquetípico de ser muy pequeño, como un grano de arena en una playa inmensa, lo cual induce a su vez el sentimiento de devoción, y junto con este, una profunda humildad en la conciencia. De esta forma se manifiestan en el Alma los deseos de servir a los demás, y al Todo. La segunda sub-etapa Espiritual está definida por el arquetipo de Leo. El Alma ha comenzado desde la sub-etapa anterior a experimentar los primeros tipos de conciencia no-dual o conciencia cósmica, y el centro de gravedad de la conciencia comienza a oscilar entre el Alma y el ego. Debido a que el ego aún no está purificado, se manifiesta el potencial arquetípico de que el individuo genere ilusiones o delirios de grandeza espiritual de naturaleza egocéntrica, identificando su ego con Dios de cierta forma. Así, el individuo puede creer desde una perspectiva egocéntrica que tiene un nivel de realización espiritual superior al que ha alcanzado en realidad. En esta sub-etapa se manifiestan los falsos gurúes o maestros, como Rajneesh, o Claire Prophet. El individuo se mantendrá en esta situación hasta que, en determinado punto, se vuelva consciente de la inflación que ha manifestado, agote los deseos de naturaleza egocéntrica y abrace nuevamente los deseos que existen su Ama de retornar a la Fuente. Esto llevará al individuo a que desee purgar todas las impurezas del ego a través de la creación de una serie de crisis, y finalmente se desplazará el centro de gravedad de la conciencia de ego al Alma de forma definitiva, lo cual determina la transición entre la segunda sub-etapa Espiritual y la tercera sub-etapa Espiritual. Al comienzo de la tercera sub-etapa de la condición Espiritual se manifiestan los verdaderos maestros espirituales y Gurúes, y al término de esta etapa se manifiestan las Almas totalmente realizadas en Dios, o Avatares, como Jesús, Budha, Lao-Tse, Yogananda, etc.

La condición Difusamente o Recientemente Evolucionada comprende a individuos que han comenzado hace muy pocas vidas, o en la vida actual, a evolucionar al interior de la forma de la conciencia humana, muchas veces provenientes de otras estructuras de conciencia, como los animales y otras. Debido a que estas Almas aún no están habituados a la forma humana, presentan algunas dificultades o limitaciones. Muchas veces son identificados a través de nombres como retraso mental, síndrome de Down, cretinismo, etc. Domina en estas Almas el deseo de ser aceptados y considerados parte de la normalidad. Estas Almas son naturalmente inocentes, bondadosas, y su conciencia se extiende a abarcar apenas su entorno circunstancial más inmediato. También están en una situación similar Almas que han de-evolucionado desde una condición más evolucionada, debido a razones kármicas que están ligadas a consecuencias graves de dinámicas sádicas. Es el caso de Hitler. A diferencia de las anteriores, estas Almas permean una intensa rabia que es producto de encontrarse limitadas, sintiendo que han tenido en el pasado un mayor poder que el que tienen ahora. Generalmente las Almas de este segundo tipo crean muchas dificultades para sus padres y cuidadores, y manifiestan actitudes violentas y destructivas.

2) El Eje Evolutivo Principal

Una vez identificada la Condición Evolutiva Natural del Alma de cliente, a través de la observación de su realidad por medio de la conversación, el astrólogo evolutivo se encuentra ahora en condiciones de interpretar correctamente la carta natal y comprender que significan específicamente los símbolos astrológicos de la carta natal para esta persona en particular. Este proceso de interpretación que debe hacer el astrólogo evolutivo, debe comenzar por comprender detalladamente el Eje Evolutivo Principal de la carta natal. Debido a que la evolución del Alma se produce a través de dinámica del deseo, debemos comprender cuáles han sido los deseos fundamentales que han existido y que existen en el Alma individual, los cuales están reflejados en el Eje Evolutivo principal, leído desde el punto de vista de la condición evolutiva natural del individuo.

En la Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green, Plutón representa al Alma en su viaje evolutivo. Los arquetipos de la posición natal de Plutón, por Casa y por Signo, demuestran cuáles han sido los tipos de deseos que el Alma ha tenido a lo largo de todas las vidas que han creado la necesidad de la presente encarnación. Así, Plutón es el símbolo del pasado del Alma: los deseos que ha tenido, las dinámicas psicológicas y emocionales que estos han producido, y las experiencias que estos deseos y estás dinámicas han creado. Debido a que estos deseos, dinámicas y experiencias han definido el pasado del Alma, en la presente encarnación el Alma se sentirá compulsivamente atraída a mantener esta orientación arquetípica de la conciencia: aquello que resulta conocido y familiar constituye para la mayoría de las personas su sentido de seguridad. En la mayoría de las personas, el Alma-Plutón- no es consciente de sí misma. En este sentido, Plutón representa el inconsciente, los deseos que determinan las dinámicas y las experiencias que el Alma crea para sí misma, independientemente de la voluntad egocéntrica y del darse cuenta consciente del individuo. Por ello, Plutón se correlaciona también con la naturaleza de los temores más profundos, compulsiones, fobias, y los estados emocionales de mayor intensidad que puede experimentar el individuo.

En cada encarnación, el Alma, Plutón, crea una identidad egocéntrica –el ego- a través del cual el individuo puede atribuirse la experiencia a sí mismo y tener una auto-imagen, una imagen de sí mismo con la cual se identifica conscientemente. En la carta natal, la Luna simboliza esta identidad egocéntrica y esta auto-imagen, que el Alma ha necesitado crear en la presente encarnación en función de sus requerimientos evolutivos. El Nodo Sur de la Luna-su posición en la carta natal por Casa y Signo- simboliza el tipo de identidad egocéntrica que el Alma ha creado en todas las vidas pasadas que conducen a la vida presente. La posición del regente planetario del Nodo Sur, por Casa y Signo, ha operado en el pasado como facilitador de las necesarias experiencias que el Alma, a través de las estructuras egocéntricas simbolizadas por el Nodo Sur, ha creado para sí. Estos tres símbolos, Plutón, el Nodo Sur de la Luna, y el regente planetario del Nodo Sur de la Luna, constituyen la “trinidad” del pasado.

Junto con los tipos de deseos que han condicionado al Alma en el pasado, y que la condicionan en el momento presente, existen en el momento presente, en cada momento, deseos que no provienen del pasado, sino que son ‘nuevos’ y tienen la capacidad de expandir el foco de conciencia del Alma hacia su futuro evolutivo. El punto de polaridad de Plutón, por Casa y Signo, simboliza los tipos de deseos que están surgiendo en el Alma que apuntan hacia el futuro. El Nodo Norte de la Luna, por Casa y Signo, demuestra los deseos que tienen la capacidad de modelar un nuevo tipo de identidad egocéntrica, al servicio de los deseos evolutivos reflejados en el punto de polaridad de Plutón. Y el regente planetario del Nodo Norte, por Casa y Signo, refleja tipos de dinámicas y experiencias que el individuo puede abrazar conscientemente para promover su evolución. Estos tres símbolos constituyen la “trinidad del futuro”.

Comprender correctamente el Eje Evolutivo Principal de la carta natal requiere analizar también los aspectos que Plutón, los Nodos Lunares, y sus regentes planetarios, forman entre sí, y los demás planetas que forman aspecto con los Nodos. Existen diversas situaciones especiales que  deben considerarse (Plutón en conjunción con el Nodo Sur, Plutón en conjunción con el Nodo Norte, o Plutón en cuadratura a los Nodos Lunares; el regente del Nodo Sur conjunto al Nodo Norte, el regente del Nodo Norte conjunto al Nodo Sur, el regente del Nodo Sur conjunto al Nodo Norte y el regente del Nodo Norte conjunto al Nodo Sur, otros planetas formando cuadratura al eje de los Nodos) las cuales están tratadas en detalle en los libros de Jeffrey Wolf Green, Plutón I y II. Hay otros casos especiales que se enseñan en la Escuela de Astrología Evolutiva.

Sólo una vez analizado el eje evolutivo de la carta natal, es posible abordar y comprender cabalmente el significado de cualquier otro símbolo de la carta natal, por ejemplo, Venus en Escorpio en la Casa IV. Es el eje evolutivo el que determina qué parte del espectro total de significados arquetípicos posibles de cualquier símbolo de la carta natal está actualmente reflejado y existe realmente en el caso individual.

3) El sistema de las Fases y los Aspectos

Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma-Plutón-crea tipos de deseos que están en evolución. Estos deseos están reflejados en la carta natal en la posición de Plutón, los Nodos Lunares, y los demás planetas. Por ejemplo, supongamos que el Alma de un individuo con Plutón en la Casa X, ha estado definida por deseos fundamentales de lograr un relativo y progresivo control sobre su realidad, a través de alcanzar posiciones de prestigio, poder, o autoridad dentro de su sociedad, lo cual ha generado una orientación muy determinada a alcanzar este tipo de logros. Supongamos que este individuo tiene a Marte en  la Casa I. Esto indica que, a fin de satisfacer los deseos fundamentales simbolizados por Plutón en la Casa X, este individuo ha generado deseos de ser fundamentalmente independiente y libre para actualizar un tipo de rol que conduzca a lograr estos objetivos, por lo cual este individuo no aceptará restricciones de otras personas en sus intentos de actualizar estos deseos a través de la profesión, por ejemplo. En este ejemplo, es posible que debido a la intensidad de los deseos simbolizados por Plutón en la Casa X, manifestados a través de Marte en la Casa I, la independencia del individuo y la determinación de sus esfuerzos encaminados a satisfacer los deseos de logros sociales, generen un relativo nivel de conflicto con la voluntad de otros individuos, o con las formas de ser de la sociedad en que el individuo opera. Ahora bien, el punto a comprender aquí es que estos deseos reflejados por cualquier planeta, en relación con Plutón, y con otros planetas, han estado y están evolucionando. Y esta evolución de cualquier función planetaria, como manifestación de deseos que emanan del Alma, significa que, en relación con las intenciones evolutivas de fondo representadas por Plutón, estos deseos necesitan manifestarse de distintas formas a lo largo de muchas vidas, a fin de lograr la intención original. Así es como ocurre con cualquier intención evolutiva: la intención evolutiva, la naturaleza de los deseos, atraviesa por etapas arquetípicas de desarrollo. Muy brevemente, estas etapas siguen el siguiente curso. Inicialmente los deseos o la intención arquetípica se gatillan de forma espontánea, y el individuo no es consciente de cuál es esta intención: sólo tiene la sensación de que hay algo especial que debe descubrir, lo cual genera direcciones espontáneas y aleatorias de acción exploratoria que por la vía de las reacciones a esta acción van induciendo una conciencia de que existe un propósito. “Quiero hacer algo, no sé que es, pero instintivamente me muevo en direcciones variables”. Luego el individuo, como consecuencia de estas reacciones y consecuencias a la exploración aleatoria, requiere concentrarse e internalizar su conciencia a fin de establecer interiormente la realidad y consistencia de lo que sea que ahora comienza a volverse significativo en términos personales, descubierto en las direcciones de exploración que siguió en la etapa anterior, mediante la creación de asociaciones personales de significado de aquello que ha descubierto con la propia realidad subjetiva. “No me interesan nuevas vías de exploración, ahora deseo realmente saber si lo que ya he encontrado tiene sentido y puede crecer y desarrollarse”. Una vez que el individuo ha establecido interiormente la consistencia de las nuevas formas que fueron desarrolladas previamente, enfrenta la necesidad de contrastar estas formas personales con la realidad de sus circunstancias externas inmediatas. “Quiero saber si estas formas que interiormente se han vuelto significativas y se han desarrollado internamente, pueden manifestarse exteriormente como reflejo de mi individualidad”. Posteriormente, luego de expandir la individualidad a través de la manifestación de estas formas, la intención original comienza a orientarse a necesidades objetivas existentes externas a la subjetividad del individuo. “Estas formas deben servir para algo más allá de mí mismo”. Esto requiere que el individuo considere la naturaleza del entorno social. Esto llevará luego a que el individuo comience a socializar la intención original, a través de relaciones y asociaciones con otros individuos, y más adelante, con la totalidad del entorno social existente. Una vez que esta integración social ha tenido lugar, el individuo comienza a percibir las formas desde otros puntos de vista, que exceden su función social. “Tiene que haber algo más allá de esto”. Las formas comienzan a liberarse de las determinaciones que impuso la socialización de la intención, y a descondicionarse progresivamente en marcos de referencia progresivamente cósmicos, intemporales, o absolutos, mientras que, al mismo tiempo, comienzan a manifestarse las semillas de nuevas intenciones y deseos que darán lugar al nuevo ciclo. “Qué voy a hacer después”.

Estas distintas manifestaciones arquetípicas de cualquier deseo o intención evolutiva tienen lugar en un proceso cíclico, reflejado en los 360°. Todo ciclo de desarrollo va desde la conjunción original con Plutón o conjunción de fase Nueva, y culmina nuevamente en la conjunción con Plutón en la fase Balsámica. Dentro de este ciclo completo, existen ocho fases primarias. Desde los 0° a los 360° existe un ciclo completo de desarrollo evolutivo. Dentro de este ciclo, existen ocho fases primarias, de 45° cada una, cada una de las cuales está definida arquetípicamente por formas específicas de manifestación de las intenciones evolutivas originales. Entre los 0° y los 45° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Nueva. Entre los 45° y los 90° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Creciente. Entre los 90° y los 135° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase del Primer Cuarto. Entre los 135° a 180° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Gibosa. Entre los 180° y los 225° ° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Llena. Entre los 225° y los 270° ° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Diseminante. Entre los 270° y los 315° la relación entre los planetas se encuentra en la Fase del Último Cuarto. Entre los 315° y los 360°  la relación entre los planetas se encuentra en la Fase Balsámica. Para calcular la fase en que se encuentran los planetas, simplemente hay que contar los grados de separación que existen entre la posición natal de Plutón, o del planeta más lento, en la dirección de la progresión natural del Zodiaco (en el sentido del reloj), hasta la posición natal del planeta más rápido. La fase de la relación entre los dos planetas define arquetípicamente la forma de manifestación de las funciones planetarias de que se trata, y de los tipos de deseos fundamentales que están manifestando. Esto ocurre independientemente de que los dos planetas formen aspecto entre sí. A la vez, los aspectos que formen, están comprendidos dentro de la fase en la que se forman, y su significado está condicionado por el arquetipo de la fase. Naturalmente, distintos tipos de deseos, y distintas funciones planetarias, evolucionan en cada caso a distintas velocidades, y se encuentran en consecuencia en distintas etapas de desarrollo.

Las dinámicas arquetípicas creadas por los distintos tipos de deseos, reflejadas en la relación de los planetas entre sí, unida a los arquetipos de sus posiciones por Casa y Signo, interpretadas en relación con los deseos de fondo simbolizados por el Eje Evolutivo Principal de la carta natal, interpretado a su vez de forma específica según la condición evolutiva natural del individuo, permiten al astrólogo evolutivo comprender la carta natal de forma precisa. De esta forma, el astrólogo evolutivo se encuentra en condiciones de responder las preguntas que plantea el cliente de formas muy precisas, debido a que puede comprender cómo ha sido la evolución de la naturaleza de deseos del Alma del cliente, cómo ha sido el pasado evolutivo y qué tipos de experiencias el Alma ha creado en vidas pasadas, cómo se manifiesta este pasado, y estos deseos, en la vida actual, que aspectos del pasado se encuentran sin resolver, y buscan resolución en esta vida, y de qué formas su Alma tiene planeado y preparado evolucionar hacia el futuro.