Neptuno se correlaciona con el fenómeno de la conciencia, en todas sus posibles formas y manifestaciones. La conciencia es análoga al agua: puede adoptar cualquier forma, dependiendo del contenedor en que se encuentre. La forma de la conciencia, o estructura de la conciencia, astrológicamente hablando, se correlaciona con Capricornio, y Saturno. Para el ser humano, la conciencia-Neptuno, Piscis-adopta la forma de la conciencia humana. La forma de la conciencia humana es distinta, por ejemplo, de la forma de conciencia que tiene una planta. La forma de la conciencia humana implica, entre otras cosas, que normalmente sólo podemos conocer aquello que se encuentra enmarcado dentro de la realidad espacio-temporal-Capricornio. También implica que normalmente sólo conocemos aquello que podemos percibir a través de los sentidos.

Piscis es el último arquetipo del Zodiaco. Representa la culminación del viaje evolutivo, iniciado en Aries-la separación original. Representa, en consecuencia, el anhelo y el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. El retorno a la Fuente de la Creación se produce como consecuencia de agotamiento de los deseos de separación. Los deseos de separación emanan del Alma. El Alma-Plutón, Escorpio-posee una naturaleza dual de deseos: por una parte, el deseo de separarse y constituirse como algo distinto e independiente de todo lo demás. Por otra parte, el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. Los deseos de separación, representados por Aries-la causa de la encarnación en primer lugar, dan lugar al sentido de separación e independencia de naturaleza egocéntrica, y el carácter extremo del sentimiento de separación que se manifiesta a través del Ego-la Luna, Cáncer. Debido al condicionamiento patriarcal que define estos tiempos-Capricornio, este sentido de separación del Ego, alcanza un punto extremo-Libra, en que el individuo se identifica totalmente, y únicamente, con su existencia a nivel egocéntrico, y sus deseos de naturaleza egocéntrica. Piscis, y Neptuno, representan lo que se ha llamado el “anhelo de trascendencia”. Trascendencia de qué? Trascendencia de los confines determinados por la realidad espacio-temporal-Capricornio. En el Zodiaco existe este trígono natural entre Cáncer, Escorpio, y Piscis: el Ego (Cáncer), el Alma (Escorpio, la fuente del Ego), y la Fuente del Alma (Piscis). Este trígono natural refleja que el deseo de trascendencia, que se traduce en la progresiva espiritualización de la conciencia a lo largo de muchas vidas, se traduce a la vez en el proceso a través del cual el Ego-la porción consciente  de la individualidad propia con la que el Alma se identifica-se va redefiniendo a sí mismo, de manera de identificarse progresivamente con aspectos mayores del Alma.

Jeffrey Wolf Green solía usar la metáfora de la ola y el océano para ilustrar este punto. La ola se eleva progresivamente sobre la superficie del océano, coge momento, y desde el punto de vista de la ola, llega a experimentarse a sí misma como distinta y separada de su fuente-el océano. Y, sin embargo, el destino de la ola es: volver al Mar. Igualmente, el destino del Ego es volver a su fuente-el Alma-y el destino de Alma es volver a la Fuente que la creó.

A través de la evolución del Alma, a lo largo de muchas, muchas vidas, el foco de la conciencia-el Ego- se va situando cada vez más profundamente al interior del Alma, y de la Fuente del Alma, hasta identificarse finalmente con la Fuente-el Océano-Piscis, Neptuno.

El arquetipo de Piscis, y Neptuno, entonces, refleja el anhelo inherente de la conciencia de retornar a la Fuente, y por derivación, el anhelo de trascender los confines espacio-temporales y los parámetros que definen la existencia separada. Cualquier persona que realmente esté familiarizada con la vida espiritual, o la meditación, estará de acuerdo en que esto implica un largo proceso. Desde un punto de vista último, no dual, el camino de retorno a la Fuente consiste en la progresiva eliminación de la ilusión de separación- la ilusión de la dualidad. Y sin embargo, es un largo camino para llegar a realizar conscientemente esta Verdad Última. Como Piscis representa el anhelo de volver a Casa, representa también la ilusión de ya encontrarnos allí, antes de haber recorrido este largo camino. Esta ilusión fundamental, fruto de un anhelo fundamental, se manifiesta potencialmente en todo tipo de ilusiones, delusiones, y delirios. Por ello es que Piscis, y Neptuno, se correlacionan con todo tipo de psicosis, y esquizofrenias, como reflejo del rechazo de las condiciones que definen la existencia mundana, y a la vez, de la resistencia a abrazar conscientemente el “impulso trascendente”. Neptuno se correlaciona anatómica y fisiológicamente, con la glándula pineal, la cual secreta una substancia que se llama melatonina. La melatonina posee la capacidad de desdibujar los límites de nuestra percepción ordinaria, y por ello es que induce todo tipo de estados “anormales” de conciencia, como los que experimentamos en los sueños, las visiones, etc.

En el Zodiaco, Piscis está naturalmente opuesto a Virgo, regido por Mercurio, y en cuadratura con Géminis, también regido por Mercurio. Frente a la totalidad de la experiencia posible de la conciencia en cualquier nivel-Piscis, Neptuno, Virgo y Géminis, se correlacionan con la necesidad adaptativa de la conciencia de operar en términos lineales, paso a paso, A-B-C, al interior de la dualidad, para purgar progresivamente el error, la ignorancia, y la ilusión: para establecer la realidad-Virgo-en contraste con la ilusión. Sin duda, un rol  mucho más modesto en la conciencia, en comparación con Neptuno, pero sin embargo, totalmente necesario: por ello es que existe. Esto se denomina purgar la dualidad con la dualidad.

Como ejemplo de lo que es la ilusión, cuántas personas albergan actualmente la ilusión de que, aquello que llamamos “el mal”, no existe? Si bien esto es cierto en términos últimos, sin embargo, al interior de la Creación manifestada, dentro de la ilusión de dualidad  en que vivimos por determinadas razones, esto no es verdad. Más bien es cierto exactamente lo contrario: que el mal existe, y es una fuerza destructiva y muy poderosa cuya influencia podría dañar nuestras  vidas si no somos capaces de establecer de qué maneras actúa en nuestras circunstancias; y que, además, es una fuerza que se enseñorea por el mundo y es la causa de guerras, violencia, enfermedades, y desequilibrios ecológicos y sociales creados por el hombre condicionado por la influencia de esa energía.

Por qué no podemos simplemente vivir en la no-dualidad? Porque la existencia dual en que vivimos ha sido creada por cada uno de nosotros por los propios deseos duales de cada individuo. Como primer punto, es necesario disipar la ilusión de haber llegado a la no-dualidad, siendo capaces de conocer cuáles son nuestros deseos de separación, los cuales han creado nuestra propia realidad dual. Sólo a través de la función del pensamiento lineal-Mercurio-, como antídoto perfecto para el deseo y la ilusión de haber llegado a donde todavía no llegamos, podemos ver claramente cuál es la relación entre los deseos de separación y cada una de las experiencias que creamos para nuestras vidas.

Desde un punto de vista alquímico, Neptuno y Piscis representa la necesidad de refinar nuestra naturaleza de deseos-Tauro, la Casa II, Venus. Neptuno es la octava superior de Venus, y Piscis está en sextil con Tauro, y en inconjunción con Libra. La inconjunción de Piscis con Libra representa la proyección de ideales en otras personas, a quienes podemos ver como perfectos, y convertir de facto en dioses o diosas. Experiencia, sin duda, destinada a crear necesarias desilusiones. El sextil de Piscis con Tauro representa el proceso de progresiva espiritualización de nuestra naturaleza de deseo, y representa el hecho de que, finalmente, la realidad última que anhelamos, hemos de encontrarla en nuestro interior. Representa también el hecho de que la vida nos ha de dar todo lo que necesitamos para vivir, si buscamos mejor “el Reino de los Cielos”.

En la carta natal, Piscis, y Neptuno, -así como los aspectos de Neptuno, la Casa XII etc.  van a reflejar:

a) Las áreas de nuestras vidas en las cuales nos conviene trabajar para espiritualizar nuestra conciencia. Por ejemplo, si tengo Neptuno en Escorpio, puedo trabajar por espiritualizar mi sexualidad, y por refinar mis motivaciones. Si tengo Neptuno en la Casa IV, puedo expandir mi conciencia a través de espiritualizar mi vida emocional, y mi vida familiar, etc.

b) Las áreas de nuestras vidas en que podemos albergar ilusiones, delusiones, o delirios. Por ejemplo, Neptuno en la Casa IV puede demostrar que existen o han existido ilusiones sobre nuestra familia biológica, y expectativas ilusorias basadas en estas ilusiones, que han expresado el deseo de ser cuidados, nutridos, apoyados, de las formas que necesitamos; también puede reflejar que hemos creado ilusiones, o expectativas ilusorias, para nuestras propias familias. Neptuno en Escorpio puede demostrar que han existido ilusiones sobre nuestras motivaciones, que luego han sido la base de expectativas que tenemos respecto a otras personas, basadas en estas ilusiones sobre nuestras propias motivaciones.

c) Consecuencia de lo anterior, Neptuno también va a reflejar las áreas de nuestras vidas en las cuales podemos crear para nosotros experiencias fundamentales de desilusión. La experiencia de la desilusión es muy dolorosa, y sin embargo, se trata simplemente del medio que hemos elegido para pasar de la ilusión, a la verdad. Por ejemplo, las expectativas ilusorias reflejadas por Neptuno en la Casa IV pueden hacer necesario que creemos experiencias fundamentales de desilusión respecto a nuestras familias biológicas-que nos permitan establecer la realidad concreta de las personas de quienes hemos tenido expectativas ilusorias, de manera que, en definitiva, dejemos de proyectar la necesidad de seguridad emocional en otras personas, y la busquemos allí donde ésta puede únicamente encontrarse: dentro de uno mismo. Neptuno en Escorpio puede reflejar experiencias fundamentales de desilusión creadas mediante experiencias de traición, abandono, o pérdida emocional, que a la vez estarán motivadas, o se habrán hecho necesarias, debido a la proyección de las ilusiones que tenemos sobre nuestras propias motivaciones, deseos, y agendas. A la vez, este tipo de experiencias, pueden crear toda una psicología de desconfianza basada en la proyección de nuestros propios temores fundamentales, basados en las experiencias que han existido de traición, abandono, y pérdida emocional, que pueden ser reflejo, de nuevo, de las ilusiones que hemos albergado sobre nuestras propias motivaciones.

Probablemente todos quienes se encuentran inmersos en el mundo de la astrología, de una u otra manera, desde un punto de vista espiritual, hemos albergado grandes esperanzas sobre el ingreso de Neptuno en Piscis. Sin duda, Neptuno en Piscis se correlaciona efectivamente con importantes posibilidades de avance espiritual-expansión de la conciencia-a través de las distintas prácticas que naturalmente estemos realizando con verdadera dedicación, en forma regular-Virgo.

Sin embargo, es necesario tener presente, de manera insistente, que Neptuno y Piscis se correlacionan con la ilusión, y la desilusión, individuales y colectivas. Si consideramos con un mínimo de objetividad que la vasta mayoría de la población humana sobre el planeta-alrededor de un 95%- no se encuentra en un estado de conciencia espiritual, el ingreso de Neptuno en Piscis requiere de quienes sí están comprometidos con la evolución de la conciencia, una gran cautela. No olvidemos el contexto en que este tránsito está teniendo lugar: un cambio de Eras, la transición de la Era de Piscis a la Era de Acuario. La transición de Eras implica que todo aquello que no se encuentre resuelto de la Era anterior, está siendo traído a colación para su urgente resolución-a lo menos eventual. Al momento del ingreso de Neptuno en Piscis, Plutón-los deseos colectivos inconscientes-se encuentra en Capricornio, y Urano está en Aries, en cuadratura con Plutón. Estos deseos inconscientes que definen al colectivo consisten básicamente en el deseo de los poderes establecidos de tener un control absoluto sobre la totalidad de la realidad conocida por el consenso de nuestras sociedades-Capricornio. Se trata de una situación extrema, como estos solos símbolos demuestran, en el contexto  actual. Con Urano en Aries, en cuadratura con Plutón, estamos hablando de tremendos niveles de violencia masiva, y de guerra y destrucción, a través de distintos medios. Aún cuando las felices posturas New Age resultan muy cómodas para la mayoría de las personas, no se trata sino de una ilusión-Neptuno. Los tiempos actuales son realmente difíciles para enormes grupos de gente sobre el planeta, cuyas realidades personales y grupales están siendo literalmente aplastadas por los grupos que se encuentran en el poder. Neptuno, y Piscis, se correlacionan con la victimización, y la martirización. Grupos enteros de gente están siendo realmente victimizados y martirizados por el auto-interés exclusivo y excluyente de las minorías que se encuentran en posiciones de privilegio, y que no quieren dejar estas posiciones de privilegio. Al ingresar Neptuno en Piscis, los Nodos Lunares en tránsito se encuentran en el eje Géminis-Sagitario: la naturaleza de las comunicaciones, y la información que el sistema-Capricornio-está difundiendo, y las distorsiones, omisiones, y  falsificaciones de esta información, relativa a qué es lo que realmente está ocurriendo en el planeta, Gaia. Para qué? Para mantener a la población en el error, la ilusión, y la delusión sobre cual es la realidad, como medio para mantener a la gente dormida, y sin capacidad de respuesta-Neptuno, Piscis. Basta con encender la TV, y ver las noticias que están dando, y todo lo que no se esta informando.

Nada de esto es muy grato de tener en cuenta. Y sin embargo, es mejor vivir en la realidad, que vivir en la ilusión, porque, a lo menos, existe la posibilidad de entender lo que está pasando, y de reaccionar, individual y colectivamente.