Introducción

Mucho se ha escrito sobre Gabriela Mistral, su obra poética, su labor educativa y política, y sobre su vida. Las recientes declaraciones de Doris Dane, poco antes de su muerte, y la revelación de importantes documentos y cartas de la poeta han cuestionado para algunos la valoración que se había hecho de su obra. En gran medida, la valoración que durante muchos años se hizo de su obra poética se hizo en función de estereotipos culturales y sociales chilenos y latinoamericanos sobre el rol de la mujer. Existió en este sentido una apropiación de la persona pública, de la voz poética y educadora de Gabriela Mistral, para ponerla al servicio de ideales nacionales. Esta apropiación valoró su obra como una idealización estoica de la mujer campesina, de la mujer pobre, de la mujer fundamentalmente reproductora de la nación y de la raza, y sujeto pasivo de todo tipo de sufrimientos. Estas aproximaciones a su lectura también quisieron contar con una figura coherente: su labor educativa, su obra poética, y su vida personal, tres dimensiones de Gabriela Mistral sujetas a una misma ley, la ley del proyecto nacional, normalizador.

Desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, podemos ver, sin embargo, que estas tres dimensiones tienen razones y modos que son dispares: no se trata de un personaje plano, no es la mujer simple que algunos quisieron, que actuara en todo ámbito de cosas por las mismas motivaciones o de acuerdo a unas mismas dinámicas. En este artículo analizaremos brevemente estos aspectos de su vida, a partir de su carta natal.

Su carta natal

En su Carta Natal, Plutón está en la Casa II en Géminis. El Nodo Sur de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa X en Capricornio. El regente, Saturno, en la Casa V en Leo, retrógrado. El Nodo Norte de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa IV, en Cáncer. El regente, la Luna, está en la Casa IV, en Cáncer, conjunta al Nodo Norte de la Luna. Júpiter en la Casa X en Capricornio está conjunto al Nodo Sur de la Luna. Urano en la Casa VII en Libra, retrógrado, está en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna. Urano está en oposición al Sol en la Casa I en Aries, que también está en cuadratura con el Eje Nodal, y en trígono con Saturno. Plutón está en conjunción balsámica con Neptuno en la Casa II en Aries; en sextil con Mercurio en la Casa XII en Aries; en semisextil con Marte en la Casa II en Tauro, en semisextil con la Luna en la Casa IV en Cáncer; en semicuadratura (en la fase nueva) con el Sol en la Casa I en Aries; en biquintil (216°) con Júpiter en la Casa X en Capricornio; y en sesquicuadratura (fase gibosa) con Urano en la Casa VII.

Carta natal de Gabriela Mistral

Esta signatura muestra que su Alma ha tenido a lo largo de muchas encarnaciones un deseo fundamental de encontrar el sentido de su propio valor, a descubrir y entender desde dentro sus recursos inherentes para sobrevivir en términos materiales y emocionales. Se trata de un foco de conciencia fuertemente interiorizado, que ha tendido, por el necesario retraimiento, a sentirse aislado de la corriente principal de la vida.

En el pasado, esta Alma ha buscado su sentido de valor y de aptitud personal para sobrevivir mediante el desarrollo de su intelecto, buscando establecer el sentido de su autoridad personal en el contexto de la sociedad. Es decir, ha querido ser valorada socialmente, a fin de contribuir con el aporte personal de su valor a la supervivencia y el bienestar del todo social, asumiendo ya en el pasado posiciones de liderazgo o de relativo poder social, grupal o comunitario. Para asumir funciones de liderazgo social, ha debido soportar todo tipo de presiones que han querido controlar y ajustar ese liderazgo a los patrones de valores dominantes en las distintas sociedades en que se ha encarnado. Estas presiones han generado crisis en sus relaciones con las personas y las instituciones que han tenido un efecto traumatizante (Urano en la Casa VII en Libra en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna).

Estas crisis han estado asociadas a su descalificación y a la pérdida de las posiciones de autoridad, en la medida en que no ha aceptado conformarse a estas presiones (Saturno, regente de los Nodos Sur de la Luna y de Plutón en la Casa V, en Leo, retrógrado). A la vez han generado en su Alma dudas sobre su propio valor, en la medida en que han resultado en un fracaso relativo de su propósito de contribuir al bienestar del todo social y de ver su sentido de los valores y de su valor confirmado por la sociedad. Estas dudas han profundizado necesariamente la búsqueda desde dentro de su propio valor, y de sus recursos personales para enfrentar el problema de la sobrevivencia, pero han aumentado su aislamiento.

Esta posición de Saturno, y el trígono con el Sol en la Casa I en Aries, muestran asimismo que su estructura de conciencia ha rechazado el influjo de todo tipo de presiones, y que su sentido de orgullo intrínseco es incapaz de admitir ajustes de sus propósitos a las presiones de la sociedad. En este contexto, la conjunción de Júpiter con el Nodo Sur de la Luna, con Júpiter como regente de la Casa IX, muestra que independientemente de no haber recibido en el pasado evolutivo el merecido reconocimiento, su accionar en la sociedad estuvo siempre definido por estándares éticos elevados que intentó traspasar a la sociedad.

Sin embargo, las experiencias de no reconocimiento y de destitución, los traumas en las relaciones personales vinculados con estas experiencias, han originado en su Alma dudas sobre su propio valor y además, sentimientos de culpabilidad, que a su vez han tendido a perpetuar la interiorización de la conciencia hasta el punto del aislamiento y la alienación, enfatizados por la dificultad creciente de poder confiar en otras personas.

En algún punto, el carácter de estos traumas originó el deseo de establecer un sentido de propósito independiente de las valoraciones sociales, de llevar una vida común y cultivar una experiencia de ser al margen de reconocimiento y la importancia social, vidas de familia definidas por experiencias emocionales, de cuidar, nutrir y criar. Ahora bien, debido a que seguía estando en juego un propósito fundamental de auto-sostenimiento emocional y material, estas vidas “simples” también estuvieron expuestas a experiencias de trauma, por pérdidas o rupturas inesperadas de relaciones personales o familiares, en razón de los elementos de dependencia emocional respecto a estas dinámicas. Es el carácter de estos traumas el que ha generado que su Alma haya oscilado, a lo largo de toda una serie de vidas, entre estos tipos de áreas de desarrollo: lo social definido por la responsabilidad, y lo familiar definido por lo emocional. En este sentido, es claro que Gabriela Mistral nace en esta vida como un Alma traumatizada.

Dados los planetas que se encuentran en fase balsámica con Plutón- Marte, Venus y Neptuno, que rigen su Casa I, II, VII y XII-es claro que su Alma intenta culminar un ciclo completo de experiencias para poder iniciar un ciclo nuevo, y que, por lo tanto, para lograr esa culminación, buscará recrear todas las experiencias, dinámicas y situaciones del pasado para resolver aquello que haya quedado no resuelto en el pasado, incluyendo el tipo de traumas que ya antes experimentó. De ahí su traumática vida: el abandono de su padre a los tres años de edad, el suicidio de su amor Romelio Ureta, el suicidio de su hijo Yin Yin, el ostracismo social, la alienación, confrontaciones ideológicas y presiones políticas, destituciones, grandes dificultades para sostenerse en términos económicos, la experiencia de no ser comprendida y más aún de ser juzgada y descalificada en términos personales, etc.

Teniendo esto en cuenta es posible ver las distintas facetas de su personalidad que se expresaron en ámbitos distintos como su labor de educadora, su obra poética, y su vida personal y amorosa. En el caso de Gabriela Mistral, estos ámbitos sí están unidos de cierta forma, por la experiencia de ser una mujer que tiene mucho que decir, mucho que aportar, en el contexto de una sociedad patriarcal en que la mujer debe situarse por debajo del hombre. Más aún si se trata de una mujer humilde.

La educadora

Si bien es claro que Gabriela Mistral participó en proyectos educativo nacionales, en Chile y en México, su carta Natal muestra que no actuó en ellos como una extensión vicaria de idearios políticos de la clase dominante. Hay en su proyecto una lucha personal, por la cual acepta todo tipo de limitaciones y dificultades impuestas por los poderes sociales, y cuyos resultados serán a la vez, en gran medida, “capitalizados” por estos mismos poderes, pero cuyo propósito es eminentemente contribuir a la liberación de los oprimidos, y particularmente, a la mujer.

“Mucha consideración rodea entre nosotros un acta de independencia que en verdad independizó a un décimo de la población; mucha dignidad otorgamos a una constitución que nos llama libres ‘a todo trance’ y que nos ha echado sobre el cojín de pluma de la confianza, desde el cual no levantamos la cabeza para saber si seguimos siendo libres; mucha oda y mucho orfeón enderezamos en torno de nuestros héroes políticos”

“La masa de un pueblo necesita capacitar, en breve tiempo, a sus hombres a y a sus mujeres para la luchar por la vida” ( Mistral, 1999.28)

Es necesario tener presente que el país en que la Mistral inicia su labor pedagógica está marcado por la desigualdad de clases y de etnias, tanto como por la desigualad de género. Ella misma se compara con Sor Juana Inés de la Cruz, quien como tantas de mujeres a lo largo de los siglos, sigue la vida de monja no por vocación religiosa sino como única vía socialmente admisible de que la mujer pueda instruirse. Su carta natal muestra que su Alma ha experimentado ya en el pasado y se ha rebelado contra este tipo de restricciones impuestas a la mujer.

“En todas la edades del mundo en que la mujer ha sido la bestia de los bárbaros y la esclava de los civilizados,! cuánta inteligencia pérdida en la oscuridad de su sexo!, cuántos genios no habrán vivido en la esclavitud vil, inexplotados ignorados!

Instrúyase a la mujer; que no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración. Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración, al amor. Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas. Que con todo su poder, la ciencia que es Sol, irradie en su cerebro.

Que la ilustración le haga conocer la vileza de la mujer vendida, la mujer depravada. Y le fortalezca para las luchas de la vida. Que pueda llegar a valerse por sí sola y deje de ser aquella creatura que agoniza y miseria si el padre, el esposo o el hijo no la amparan.

¡Más porvenir para la mujer, más ayuda!

Búsquesele todos los medios para que pueda vivir sin mendigar protección.”

Algunas feministas criticaron a la Mistral por el énfasis en la maternidad como elemento de su propuesta feminista. Si bien es cierto que ello es en parte expresión de sus propios deseos de tener hijos biológicos, y en parte también de su actitud maternal hacia los niños en general, por otra parte su feminismo se alínea con una postura más natural que la de las feministas que proponen renunciar a la maternidad. Plutón en la Casa II se correlaciona con el instinto natural de reproducir la especie, expresión del instinto de supervivencia. A la vez, la modificación de los roles de género que de forma creciente han llevado a que los hombres asuman funciones relativas a la crianza, permitiendo una liberación creciente de las mujeres respecto a ese papel, que no es una figura nueva en la historia de la especie pero sí un capítulo nuevo tras los largos siglos del patriarcado que ahora comienza a declinar, tendría que esperar, para comenzar a implementarse de forma efectiva, hasta la generación de Plutón en Leo, es decir, bastantes años más tarde.

Es claro, de todos modos, que Gabriela Mistral tuvo algunas contradicciones en su propuesta para las mujeres, en su valoración de la mujer. Como cuando señala, en su correspondencia “Yo te lo digo por la última vez y con más energía que nunca, no soy digna de atar las correas de tu calzado. Soy una pobre mujer”. Estas contradicciones se deben, según su carta natal, a los problemas enfrentados en la historia de su Alma que afectaron su capacidad para valorarse personalmente. Con todo, su propuesta vertida en diversos textos y en su infatigable labor, fue consistente con el ideal de educar para liberar. Liberar, eso sí, mediante el expediente de proporcionar medios para poder insertarse de manera menos desventajosa en la sociedad. Y también es claro que enfrentó las consecuencias de tener posturas radicales para su época, siendo marginada y duramente criticada, enfrentando la soledad por su desafiante actitud frente a la hipocresía y la comodidad imperantes en el ámbito político y social:

“Tres manchas tengo hasta hoy para esa gente que no ha evolucionado, porque, para mi tierra, la Colonia no pasa todavía: mi democracia, mi independencia religiosa y mis servicios en una escuela rural”


Sus relaciones personales

Las relaciones personales de Gabriela Mistral, las dolorosas experiencias y su insatisfacción en las relaciones íntimas a lo largo de su vida, aparecen en su carta natal como un reflejo de la relación de ella consigo misma. Su sentido del propio valor está dañado, por haber querido darlo todo a la sociedad, en los términos de la sociedad, y haber recibido de vuelta, a lo largo de muchas vidas, desprecio, destitución, descalificación. Estas experiencias la han agotado y la han llevado a tomar sobre sí mucho de esas valoraciones. Ella misma ha llegado a despreciarse, y como consecuencia de ello, a despreciar todo lo que a ella le ha parecido personalmente valioso, y todo aquello en lo que ha llegado a involucrarse personalmente. Su carta la muestra reconcentrada en esta experiencia interior, aislada del resto de la vida. El significador de la Casa VII y de la Casa II-Venus-está en la Casa II en Tauro; el significador de la Casa XII-Neptuno-está también en la Casa II, conjunto a Plutón, que también está en la Casa II. Marte, que rige al Ascendente Aries, está también en Tauro, en la Casa II. Tomando en cuenta que el Nodo Norte de la Luna, así como el Nodo Norte de Plutón, están en la Casa IV en Cáncer, y que los “pasos saltados” representados por la cuadratura de Urano en la Casa VII a los Nodos Lunares tienen su resolución en el Nodo Norte de la Casa IV, es evidente que sólo podría llegar a tener relaciones personales con otras personas en la medida en que sanara, en forma progresiva, su relación con ella misma. Asimismo, es evidente que los traumas experimentados en las relaciones personales habrían tenido por propósito llevarla a conectarse intensamente con su cuerpo emocional, con la intención de hacer posible una reformulación de su auto-imagen y de su relación con ella misma en términos emocionales. Venus en la Casa II en Tauro está en inconjunción con Urano en la Casa VII en Libra. Mientras no lo hiciera, seguiría proyectando sus necesidades de aceptación y validación en los demás, sólo para experimentar decepciones, rupturas dolorosas y nuevos traumas.

YinYin

“Pienso lo mismo que San Francisco, sobre mi tristeza. Él la llamaba la enfermedad de Babilonia. Yo he sido, sin embargo, un espíritu desesperado, amargo y enviciado en su amargura, como en una droga diabólica. Una de mis mudanzas es mi busca de la alegría. La busco hoy con una preocupación casi infantil. Me creo la alegría de mañana; al levantarme, pienso en la de hoy. […] Procuro, en primer lugar, no tener esas horas muertas en que el alma se va hacia la tristeza como el ciervo al agua, naturalmente. (Mistral 19)”

La relación de Marte y Venus en fase nueva en la Casa II en Tauro indican que su Alma se propone iniciar un ciclo nuevo de desarrollo en sus patrones de relaciones, y que este ciclo nuevo debe traer a culminación todas las dinámicas anteriores de relaciones en términos de cómo se ha relacionado consigo misma. Esta relación consigo misma, independientemente del logro social, externo, basada en la aceptación, validación emocional, nutrición, cuidado, es el punto de partida de cualquier cambio en los patrones de relaciones con otros. Gabriela tenía que aprender a amarse a sí misma.

“Viene lo peor, viene el veneno de la gente. Tengo yo una susceptibilidad que la llamaría trágica. Yo soy todavía tan tonta, que le pido perfección a la gente [sic]. Me duele horriblemente que me maltraten en lo que me importa más: en mí misma, no en mis versos, que he abandonado hace tiempo a las lancetas. Por esta susceptibilidad, abandono fácilmente a un amigo o a una amiga. Los dejo cuando no me viene de ellos fuerza para vivir, consuelo y verdad. Les exijo que sean ricos interiormente para no aburrirme; que tengan una vida, como intereses espirituales, efectivos. Todo esto es demasiado pedir, lo reconozco, pero sigo exigiendo”

Estos símbolos hablan también de una poderosa naturaleza sexual y sensual, de una sexualidad que requiere mantenerse activa y que de lo contrario producirá todo tipo de distorsiones emocionales, psicológicas, energéticas: en el caso de Gabriela, esto se tradujo en su depresión, en la perpetuación del odio hacia sí misma. Una naturaleza de deseo exorbitantemente material, aún con una fuerte tendencia a volcarse en todo tipo de imágenes, hasta el punto de poder llevarla a perder el sentido de realidad, y muchas veces, a relacionarse más con la imagen que tiene del otro-o la imagen que tiene de sí misma a partir de la imagen que se hace de cómo es ella para el otro, que directamente con el otro.

“Cada día veo más claramente las diferencias dolorosas que hay entre Ud. -luna, jazmines, rosas- y yo, una cuchilla repleta de sombra, abierta en una tierra agria. Porque mi dulzura, cuando la tengo, no es natural, es una cosa de fatiga, de exceso de dolor, o bien, es un poco de agua clara que a costa de flagelarme me he reunido en el hueco de la mano, para dar de beber a alguien, cuyos labios resecos me llenaron de ternura y de pena.”

“No dudo de dios, no; dudo de mí, veo todas mis lepras con una atroz claridad, me veo tan pequeña como los demás, escurriendo mis aguas fétidas de miseria por un mundo que es una carroña fofa.”

“¿Porqué le hablo tanto de mí ? No sé ; me parece un deber mío mostrarle todo lo que de malo y de amargo yo alojo dentro.”

“la vida me ha dejado un guiñapo sucio de las ropas magníficas que mi alma debió tener”

“Hoy me he visto tan miserable que he desesperado de ser capaz de hacer bien. A nadie, a nadie puede dar nada quien nada tiene”.

Se trata claramente de una naturaleza sexual en que la energía sexual y emocional requieren librarse en forma periódica. Dados los deseos y propósitos fundamentales existentes a nivel de su Alma de no establecer relaciones como mujer en las modalidades definidas por la sociedad patriarcal, es evidente que ella necesitaba establecer otro tipo de relaciones de tipo sexual, partiendo, en primer lugar, por un relación sexual física con ella misma, siendo eso expresión natural del énfasis del arquetipo de Tauro y la Casa II. Por otra parte, es obvio que el tipo de relaciones íntimas que a nivel del Alma necesitaba establecer-más allá de la relación con ella misma-entraba en conflicto con el sentido de aquello que debía realizar en la sociedad, y que según su carta, debía entregar a la sociedad-Júpiter conjunto al Nodo Sur de la Luna en la Casa X.

Jeffrey Wolf Green, creador del paradigma de la Astrología Evolutiva, trabajó durante varios años como voluntario haciendo consulta astrológica en un Centro de Atención de Minorías Sexuales. En este tiempo, estudió las correlaciones entre las orientaciones y dinámicas sexuales y los símbolos astrológicos. La astrología evolutiva es una ciencia natural, que opera mediante observación y correlación. Evidentemente, no existen signaturas astrológicas que determinen tal o cual “condición” sexual, como “marcas” de normalidad o “anormalidad” sexual, del mismo modo que a nivel del Alma no existen condiciones de normalidad o anormalidad. Estas son únicamente calificaciones meramente humanas que comparan tal o cual orientación, tales o cuales dinámicas, con lo que a la sociedad dominante o consensual le resulta familiar, y por lo tanto, correcto o válido. Lo que Jeffrey Wolf Green logró con sus observaciones fue una profunda comprensión, reflejada en los arquetipos y signaturas astrológicos, de por qué a nivel del Alma existe una naturaleza de deseo correlativa de tales o cuales necesidades y propósitos evolutivos. Estos deseos, necesidades y propósitos se han visto por su parte expuestos, en mayor o menor medida, y muchas veces a lo largo de muchas vidas, a la represión familiar, cultural y social en sociedades de carácter patriarcal, que van a condicionar la sexualidad natural y a generar, como resultado, que se presenten tales o cuales dinámicas sexuales, patrones de relación, etc.

La Astrología Evolutiva considera que el Alma individual se encarna en innumerables vidas a lo largo de extensos períodos de tiempo, a fin de conocerse a sí misma y conocer a Dios. Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma se encarna una serie de vidas en un mismo sexo, para luego, de acuerdo a las necesidades evolutivas de experimentar otras dinámicas emocionales y sexuales, comienza a encarna en una serie de vidas en el otro sexo. A lo largo de innumerables vidas, el Alma integra lo masculino y femenino que le son inherentes en formas concretas.

Tomando en cuenta la necesidad de Gabriela Mistral de avanzar en su propósito evolutivo mediante la integración de su cuerpo emocional, y a la vez, establecer relaciones íntimas no condicionadas patriarcalmente, y el conflicto de este propósito con el propósito de hacer su entrega a lo social y recibir el reconocimiento por tanto tiempo anhelado y merecido-Júpiter conjunto al Nodo Sur en la Casa X, es totalmente natural que haya encontrado en las relaciones lésbicas una vía adecuada para dar el curso necesario a sus profundas necesidades amorosas, emocionales y a su fuerte naturaleza sexual. Baste con recordar estas palabras de Gabriela a Doris Dana: “te lo repito por última vez: yo no soy la bestia de mera calentura física que tú has visto en mí”. Esto se encuentra confirmado, asimismo, por la fase balsámica de Saturno y la Luna, en relación al Eje Nodal de la Luna que va de las Casas X a la IV: la preparación en curso para una nueva serie de vidas en que su Alma encarne en un nuevo sexo, masculino, una vez que consiga resolver los pasos saltados en cuando a la dependencia de los demás para establecer su sentido de valor propio. Cabe recordar las numerosas cartas a Doris Dana en que Gabriela se califica a sí misma con adjetivos en género masculino.

Gabriela y Doris Dana

Una lectura de su poesía – Gabriela o las trampas de la razón.

La palabra poética de Gabriela Mistral es sin duda la mayor muestra de su genialidad, y a la vez, de la naturaleza de sus profundos conflictos no resueltos. Durante muchos años su escritura poética no fue, en términos generales, comprendida en sus verdaderas dimensiones. Incluso, puede decirse que sufrió el destino, ya en vida y luego en forma póstuma, de ser incorporada al programa nacional de normalización, de constitución y mantenimiento de identidades estereotipadas-siendo esto también un reflejo de las propias contradicciones de su Alma. Estudios posteriores, probablemente a partir de la obra de Patricio Marchant, comenzaron a mostrar nuevas perspectivas para descubrir la verdadera profundidad de su voz poética. Un análisis completo de las diversas dimensiones que se encuentran presenten en su obra poética, en sus distintas etapas, etc., está lejos del propósito de este artículo. Sólo nos referiremos a unos pocos poemas que nos parece que reflejan el carácter de sus profundos conflictos a nivel del viaje evolutivo de su Alma, desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, es decir, desde una perspectiva que no es literaria, sino que busca comprender las dinámicas profundas del Alma, con finalidad terapéutica.

Plutón en la Casa II está en Géminis, Mercurio en la Casa XII en Aries está en sextil con Plutón, y en sextil con Neptuno en la Casa II que también está en Géminis. Mercurio rige la Casa III y la Casa VI. La Conjunción de Plutón y Neptuno, en que Neptuno rige la Casa XII en que está Mercurio, y Plutón la Casa XII, está en biquintil con Júpiter en la Casa XII en Capricornio, que rige la Casa IX, y que está conjunto al Nodo Sur de la Luna, y en cuadratura con Mercurio.

En la carta de Gabriela, Plutón en la Casa II en Géminis muestra que se trata de un Alma que piensa constantemente en sí misma, que se cuestiona racionalmente sobre su propio valor y propósito, que genera un flujo interminable de pensamientos que pretenden comprender, en forma racional, por qué está donde está. También significa que la labor que ella ha querido realizar en beneficio de su comunidad o sociedad (el Nodo Sur de Plutón en la Casa X), ella lo ha entendido en términos del desarrollo de la capacidad racional: la educación. Esto significa que a través de su proceso evolutivo, debido a la naturaleza de las sociedades en que ha encarnado y del tipo de experiencias que su Alma ha creado para sí, ha necesitado conseguir una seguridad fundamental mediante el ejercicio de la capacidad de dar nombres a las cosas y entender sus conexiones lineales, deductivas. Ante la naturaleza fenoménica de la realidad-el mundo de lo que aparece y se manifiesta-ha necesitado dar nombres que definan qué cosa es cada cosa, y cómo se relacionan entre sí, y cómo comunicarse en términos de estas relaciones basadas en una lógica concreta. Este énfasis en el pensamiento deductivo, que ha estado operativo a lo largo de muchas vidas, corresponde también con cuál ha sido la evolución de la conciencia humana en los últimos siglos, en favor del pensamiento racional, en favor del funcionamiento del hemisferio izquierdo del cerebro por sobre el hemisferio derecho. Por sí misma, esta dinámica de pensamiento carece de la posibilidad de responder a las preguntas fundamentales que el Alma humana se plantea frente a la existencia: por qué estoy aquí, de donde vengo, cual es el sentido de la vida: qué hago aquí frente a la inmensidad de la existencia. Por sí mismo, el hemisferio cerebral izquierdo es incapaz de proporcionar fe o confianza en la vida: es la función del hemisferio derecho elaborar el tipo de pensamientos  inductivos, holísticos, generales, que pueden dar a la vida un fundamento filosófico, cosmológico, metafísico o espiritual. Por ello, la racionalidad fundada en la lógica deductiva de Plutón en Géminis, los sistemas de pensamiento a que el Alma adhiere, de naturaleza lineal,  experimentan, periódicamente, derrumbres y crisis, a los que siguen nuevas reconstrucciones-la naturaleza mutable del arquetipo de Géminis-para recuperar el sentido de seguridad racional. Dado que Plutón está en la Casa II, el auto-concepto que ella ha generado y su sentido de valor, han sido construidos de esta forma, se han fundado en el pensamiento de ella sobre ella misma, y ha experimentado cíclicamente derrumbes y reconstrucciones. Este arquetipo crea por su propia naturaleza un conflicto intrínseco: por una parte, necesita verse confirmado externamente, para lo cual requiere contrastarse mediante el intercambio con otros-Géminis. Por otra parte, la función de seguridad propia de Plutón, que se encuentra sobre-identificada con este tipo de pensamientos, desea aferrarse a lo que ya posee-la construcción anterior. Plutón en la Casa II indica que el Alma ha guardado sus dudas para sí misma, ha querido evitar la experiencia de la inseguridad que se produce cuando las construcciones mentales deben cambiar. Por ello, ha buscado el tipo de feedback que respalde  sus propias ideas y pensamientos, en vez de abrirse a otro tipo de pensamiento. Por ello, ha buscado la validación egocéntrica de la autoridad social, esto es, de los detentadores supremos de la racionalidad instrumental-el Nodo Sur de Plutón en la Casa X, el regente, Saturno, en la Casa V en Leo.

La polaridad de Plutón, la Casa VIII en Sagitario, muestra los arquetipos fundamentales hacia los cuales su Alma tiene el propósito evolutivo profundo de avanzar: las nuevas dimensiones y posibilidades de experiencia que su Alma necesita integrar. Básicamente, estos símbolos muestran que Gabriela necesita salir del aislamiento para abrirse a las fuerzas de la vida, llegar a una experiencia de confianza en la vida mediante la comprensión intuitiva de que existen esquemas mayores y fuerzas mayores en la Naturaleza, que otorgan un sentido a la existencia, y respuestas a la pregunta: por qué estoy aquí. Significa un paso necesario desde las dinámicas de pensamiento del hemisferio izquierdo al hemisferio derecho, una captación holística filosófica, del sentido, que también provean un reposo a la actividad mental. Una manifestación de sus dudas sobre sí misma, y del deseo de reformularse a sí misma, aparece en los sucesivos cambios de seudónimo con que publicó sus primeros trabajos-darse a sí misma distintos nombres- hasta que obtuvo un cierto reconocimiento público.

Dado que Neptuno está en conjunción balsámica con Plutón, es fácil suponer que Gabriela experimentó una fuerte angustia en su condición de aislamiento y encierro-la forma en que se mantenía encerrada en sus autodefiniciones-y específicamente, la sensación de fuerzas mayores o de pensamientos subterráneos que minaban sus construcciones mentales, y u seguridad asociada a ellas: por debajo de sus pensamientos racionales sobre ella misma, sobre los demás, sobre la vida, la realidad fenomenal misma socavando los cimientos de su pensamiento. La acción de estas fuerzas tenía por propósito provocar el desplazamiento del foco de su conciencia hacia todos mayores, inducir la conciencia de que habían más cosas en la vida que las que el estrecho foco de su conciencia había identificado, en su condición de encierro. Ella podría haber respondido de este modo, pero también debido al miedo a lo desconocido, tenía la posibilidad de aferrarse aún más a la porción de realidad que ya había identificado, por inestable que fuera el resultado.

En este contexto, la cuadratura de Mercurio en la Casa XII en Aries con Júpiter en la Casa X en Capricornio refleja que en este punto de su viaje evolutivo hacia la totalidad de sí misma el Alma ha tomado conciencia de todas las formas previas de decir y de pensar que ha generado o adoptado hasta este punto de desarrollo, y de cómo ellas han estado condicionadas por las formas de decir y de pensar de la sociedad. Júpiter rige la Casa IX y se encuentra en la Casa X, conjunta al Nodo Sur, lo que muestra en este caso como una comprensión o una visión de las cosas en su estado natural ha existido en el pasado, si bien ha querido expresarse a o verterse en los moldes y estructuras de la sociedad de consenso (en este caso, por un sentido de responsabilidad, y también por las dinámicas antes mencionadas de buscar una confirmación a su pensamiento, en función de la seguridad sobre sí misma). La cuadratura entre Júpiter, en la Casa X, y Mercurio en la Casa XII, refleja entonces una pugna interior por encontrar una forma de decir, en los términos de la sociedad, es decir, con un lenguaje que ha tomado prestado o que se le ha impuesto, pero que ella ha aceptado usar, algo que excede lo que puede decirse mediante tales estructuras, mediante tales palabras, una experiencia exorbitante.

El sextil de Mercurio con Neptuno y el biquintil de Neptuno con Júpiter indican, sin embargo, que el Alma siente que en este exceso puede no obstante cumplir una función social, integrar socialmente su propósito a nivel del Alma mediante el decir. Es decir, el Alma sigue experimentando un tira y afloja entre su experiencia privada y su vida pública, entre su experiencia interior, y su responsabilidad.

Ahora, hemos visto que la relación de esta Alma con la estructura ha estado definida mediante el sacrificio de sí misma en beneficio del todo social, la de la afectación de su sentido de valor propio por el carácter de lo que ha recibido de vuelta de la sociedad. Sin embargo, es un Alma que se ha obstinado en realizar su aporte a este todo social que la ha rechazado hasta el punto del trauma. Un Alma que  a partir de esta experiencia de rechazo ha constituido una relación hacia sí misma basada en el encierro, el auto-repudio, y el dolor. Es entonces la suya una palabra que quiere decir lo que no puede decirse, ir más allá de la estructura, para que liberada la voz de la estructura que la constriñe, diga aquello que la excede. Sin embargo, desprovista de la estructura, aquello que queda es su propia experiencia marcada por el dolor y el odio hacia sí misma, originado precisamente en la historia de esta relación de su Alma con el orden patriarcal, una experiencia de su Alma vaciada, agotada, muerta, e irreconocible para sí misma, no acogida en sí misma (la lección en curso-los Nodos Norte de Plutón y de la Luna en la Casa IV en Cáncer, regidos por la Luna en la Casa IV, en Cáncer) por el desprecio que las huellas de su propia historia le suscitan, que quisiera leer desde el otro lado pero no alcanza a leer, y que finalmente lee desde el mismo punto que quisiera dejar atrás, desde la experiencia del no-acogimiento, del estar “condenada” a vivir en su propio cuerpo, sintiéndose ajena, extranjera en él.

La palabra termina diciendo esta nada, siendo sólo palabra que se quema, que sólo brinda un poco de calor famélico, en medio de una noche oscura que lo inunda todo. Como si sólo su palabra fuera la responsable de la realidad que su palabra ha dicho, aún queriendo decir otra cosa. Un Alma que quiere rechazar todo lo extranjero que lleva en sí, pero que termina exiliándose a sí misma, porque no se reconoce, porque al sacar lo que quiere alejar de sí, se saca a sí misma a jirones.  Es como la poesía mística, con la diferencia que, el silencio a que lleva la palabra, es un silencio de muerte, y no un silencio preñado, vivo, vibrante. Un vacío que es el encierro en que se encuentra ante la imposibilidad o el miedo de relacionarse con todo lo que no es ella misma, y el desprecio que siente hacia su propio ser, producto de las experiencias de no acogimiento que necesita elaborar para transformar desde dentro su autoimagen.

LA EXTRANJERA

-“Habla con dejo de sus mares bárbaros,
con no sé qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.
Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre será como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morirse en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con sólo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera.

LA ABANDONADA

Ahora voy a aprenderme
el país de la acedía,
y a desaprender tu amor
que era la sola lengua mía,
como río que olvidase
lecho, corriente y orillas.

¿Por qué trajiste tesoros
si el olvido no acarrearías?
Todo me sobra y yo me sobro
como traje de fiesta para fiesta no habida;
¡tanto, Dios mío, que me sobra
mi vida desde el primer día!

Denme ahora las palabras
que no me dio la nodriza.
Las balbucearé demente
de la sílaba a la sílaba:
palabra “expolio”, palabra “nada”,
y palabra “postrimería”,
¡aunque se tuerzan en mi boca
como las víboras mordidas!

Me he sentado a mitad de la Tierra,
amor mío, a mitad de la vida,
a abrir mis venas y mi pecho,
a mondarme en granada viva,
y a romper la caoba roja
de mis huesos que te querían.

Estoy quemando lo que tuvimos:
los anchos muros, las altas vigas,
descuajando una por una
las doce puertas que abrías
y cegando a golpes de hacha
el aljibe de la alegría.

Voy a esparcir, voleada,
la cosecha ayer cogida,
a vaciar odres de vino
y a soltar aves cautivas;
a romper como mi cuerpo
los miembros de la “masía”
y a medir con brazos altos
la parva de las cenizas.

¡Cómo duele, cómo cuesta,
cómo eran las cosas divinas,
y no quieren morir, y se quejan muriendo,
y abren sus entrañas vívidas!
Los leños entienden y hablan,
el vino empinándose mira
y la banda de pájaros sube
torpe y rota como neblina.

Venga el viento, arda mi casa
mejor que bosque de resinas;
caigan rojos y sesgados
el molino y la torre madrina.
¡Mi noche, apurada del fuego,
mi pobre noche no llegue al día!

LA QUE CAMINA

Aquel mismo arenal, ella camina
siempre hasta cuando ya duermen los otros;
y aunque para dormir caiga por tierra
ese mismo arenal sueña y camina.
La misma ruta, la que lleva al Este
es la que toma aunque la llama el Norte,
y aunque la luz del sol le da diez rutas
y se las sabe, camina la Única.
Al pie del mismo espino se detiene
y con el ademán mismo lo toma
y lo sujeta porque es su destino.

La misma arruga de la tierra ardiente
la conduce, la abrasa y la obedece
y cuando cae de soles rendida
la vuelve a alzar para seguir con ella.
Sea que ella la viva o que la muera
en el ciego arenal que todo pierde,
de cuanto tuvo dado por la suerte
esa sola palabra ha recogido
y de ella vive y de la misma muere.

Igual palabra, igual, es la que dice
y es todo lo que tuvo y lo que lleva
y por su sola sílaba de fuego
ella puede vivir hasta que quiera.
Otras palabras aprender no quiso
y la que lleva es su propio sustento
a más sola que va más la repite
pero no se la entienden sus caminos.

¿Cómo, si es tan pequeña la alimenta?
¿Y cómo si es tan breve la sostiene
y cómo si es la misma no la rinde
y a dónde va con ella hasta la muerte?
No le den soledad por que la mude,
ni palabra le den, que no responde.
Ninguna más le dieron, en naciendo,
y como es su gemela no la deja.

¿Por qué la madre no le dio sino ésta?
¿Y por qué cuando queda silenciosa
muda no está, que sigue balbuceándola?
Se va quedando sola como un árbol
o como arroyo de nadie sabido
así marchando entre un fin y un comienzo
y como sin edad o como en sueño.
Aquellos que la amaron no la encuentran,
el que la vio la cuenta por fábula
y su lengua olvidó todos los nombres
y sólo en su oración dice el del Único.

Yo que la cuento ignoro su camino
y su semblante de soles quemado,
no sé si la sombrean pino o cedro
ni en qué lengua ella mienta a los extraños.

Tanto quiso olvidar que le ha olvidado.
Tanto quiso mudar que ya no es ella,
tantos bosques y ríos se ha cruzado
que al mar la llevan ya para perderla,
y cuando me la pienso, yo la tengo,
y le voy sin descanso recitando
la letanía de todos los nombres
que me aprendí, como ella vagabunda;
pero el Ángel oscuro nunca, nunca,
quiso que yo la cruce en los senderos.

Y tanto se la ignoran los caminos
que suelo comprender, con largo llanto,
que ya duerme del sueño fabuloso,
mar sin traición y monte sin repecho,
ni dicha ni dolor, nomás olvido.

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Nos corresponde preguntarnos tras este breve análisis, si habríamos podido ayudar a Gabriela Mistral mediante la Astrología Evolutiva, imaginándonos que ella hubiera acudido a nuestra consulta.

Sin duda, le habríamos hablado de la necesidad de elaborar todos los temas no resueltos de naturaleza emocional provenientes de su infancia, y de sus vidas pasadas; le habríamos sugerido que ello podría tener lugar no sólo a través de su escritura poética, sino a través de técnicas específicas para contactarse y liberar sus emociones largamente comprimidas en su interior. Le habríamos dado una perspectiva, basada en la historia evolutiva de su Alma, para comprender el por qué se sentía del modo en que se sentía. La habríamos confortado explicándole la necesidad de ir más allá del ámbito cerrado de su experiencia interior, a buscar sanación en la naturaleza, para descubrir ámbitos muchos más vastos que aquellos condicionados por la ley humana patriarcal. La habríamos animado para buscar a la Diosa, más grande que el Dios Padre patriarcal, mayor que el triste Jesús crucificado. Le habríamos dado valor para explorar con mayor libertad su propia sexualidad natural, en su relación con ella misma y mediante relaciones no sólo epistolares por ejemplo, y habríamos validado su posibilidad de explorar formas de relación no convencionales. Le habríamos podido mostrar que en gran medida estaba reemplazando las relaciones reales con relaciones imaginarias. De este modo, le habríamos permitido objetivar a otras personas, en vez de proyectar en ellas, o en grupos sociales enteros, sus propias necesidades, deseos y desventuras. Además, le habríamos podido hacer ver que los esfuerzos de todo su trabajo darían frutos para ella, sin necesidad de que se obsesionara con su labor social, y con la búsqueda de reconocimiento. Le habríamos recomendado no agotar sus recursos personales para el desempeño de sus cargos públicos, y habríamos podido explicarle por qué le hacíamos esta recomendación, basándonos en el pasado de su Alma (sabido es que Gabriela ocupó cargos públicos en oficinas consulares financiando su trabajo con sus escasos ahorros). Le habríamos advertido sobre la necesidad imperiosa de cultivar su sanación emocional, dada la evidente posibilidad de recrear situaciones traumáticas. De este modo, habríamos podido inducir un desplazamiento de su foco de conciencia hacia posibilidades existenciales en las cuales habría podido avanzar, con menos sufrimiento, en su evolución, con una vida más feliz.