(fragmento de Libro de próxima aparición)
MERCURIO EN LA CASA SEIS, O VIRGO
Mercurio en la Casa Seis, o Virgo, refleja a un individuo que ha deseado crear un intenso foco mental de naturaleza analítica. La función mental del individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo está enfocada en todo aquello que requiere ser mejor de lo que actualmente es, en la realidad exterior e interior del individuo. La función del pensamiento será por ello altamente crítica, y se orientará a establecer todo aquello que no es suficientemente bueno o perfecto, en cualquier persona, o cosa en la que se enfoque, y en sí mismo. Mercurio en la Casa Seis o Virgo refleja al mismo tiempo el deseo de mejorar la función intelectual. En muchos casos, esto se debe a que en el pasado en individuo ha cometido errores, equivocaciones, o indiscreciones, o no ha sabido asignar las prioridades correctamente en cualquier situación, o bien no ha discriminado entre lo que es real y lo que no lo es, todo lo cual ha generado consecuencias de distinto tipo. Estas consecuencias han dado lugar, y han sido la causa de los deseos de mejorar o perfeccionar la función del pensamiento lineal, discriminativo, crítico y analítico. Estos ‘errores’ en muchos casos han generado sentimientos de culpabilidad y deseos de expiación.
En algunos casos, la forma de pensar ha estado condicionada por opiniones, o por sistemas de creencias de origen religioso que ponen énfasis en la imperfección, en la naturaleza caída, o en la necesidad de purgar las imperfecciones. Ambos tipos de causas pueden co-existir. En cualquier caso, existe la posibilidad de que el individuo esté creando constantemente pensamientos de imperfección e inadecuación, de no ser suficientemente bueno, respecto a cualquier situación o persona, o sobre sí mismo, o de no estar preparado para llevar adelante aquello que siente que debe realizar.
La naturaleza crítica de estos patrones de pensamiento creará una vibración interior que se proyectará también externamente en la forma de crítica hacia las situaciones externas o hacia otras personas, a través de un enfoque intelectual en aquello que está ‘mal’ en cualquier situación o persona. Esta vibración interior será un factor causal que atraerá a otras personas que también serán críticas con la persona con Mercurio en la casa Seis o Virgo, y que potencialmente reforzarán los pensamientos y sentimientos de inadecuación, incorrección o imperfección, hasta el punto potencial de crear pensamientos o ideas de persecución. En algunos casos, esta orientación mental puede crear, debido al intenso nivel de criticismo, o la incesante búsqueda de precisión, una verdadera parálisis en que el individuo se siente literalmente incapacitado para hacer cualquier cosa que interiormente siente o sabe que debe hacer. Al mismo tiempo, el sentido de imperfección o incorrección de las propias construcciones intelectuales puede generar o bien una sobre-compensación en que el individuo se identifica con el aspecto crítico de sus pensamientos sobre la realidad de otras personas, como medio de evitar estar en contacto con sus propios sentimientos de inadecuación, o bien directamente impedir que se manifiesten formas claras de pensamiento que permitan captar el patrón total de lo que está ocurriendo y que den cuenta de lo que el individuo realmente experimenta. Debido a la naturaleza analítica del pensamiento de Mercurio en Virgo o la Casa Seis, el individuo puede estar constantemente enfocado en las partes y en los detalles de cualquier situación, hasta el punto de tener dificultades para enfocarse en la totalidad de la situación o del ‘problema’, y puede crear todo tipo de intelectualizaciones a fin de no contactarse con aquello que está en la base. Es la clásica situación de los árboles que no permiten ver el bosque. Esto puede llegar al extremo de crear una desconexión del pensamiento respecto a la naturaleza misma de aquello que está en la base de la situación o del problema que se requiere resolver, y respecto a la propia realidad, las cuales no son visibles bajo toda una serie de detalles o imperfecciones. También es posible que el exceso de criticismo derive en pensamientos y sentimientos de futilidad, en que el individuo ya no encuentre buenas razones por las cuales hacer el esfuerzo de mejorar cualquier cosa.
En muchos casos, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo creará crisis debido a la desconexión de su función intelectual respecto a su propia realidad, a través de estas distintas dinámicas. A través de estas crisis, el individuo podrá descubrir la necesidad evolutiva existente de pensar de nuevas formas, de mejorar la función intelectual a fin de captar aquello que realmente requiere ser pensado en cada caso, de formas que en realidad permitan contribuir y aportar a la situación, en vez de quedar paralizado por los pensamientos de imperfección o futilidad que producen un cortocircuito y paralizan potencialmente cualquier actividad. Estas crisis podrán verse inducidas por episodios de agotamiento mental y crisis nerviosas, en que el aparato pensante simplemente no puede seguir pensando debido a la forma en que ha invertido una tremenda cantidad de energía en pensamientos de incorrección, que se traducen luego en que el mismo proceso del pensamiento se ve impedido de avanzar por las dudas que el pensamiento genera sobre sí mismo.
En algunos casos, la desconexión interior y exterior generada por esta orientación de la función mental de Mercurio en Virgo puede manifestarse a través del cuerpo, en formas ‘psicosomáticas’, en que el cuerpo literalmente habla y comunica de esta forma lo que está ocurriendo interiormente, y que la función intelectual del individuo con Mercurio en Virgo no ha identificado correctamente debido a dicha orientación intelectual.
En algunos casos, Mercurio en la Casa VI, o Virgo, se correlaciona con la necesidad del individuo de comprender linealmente por qué ha necesitado crear crisis, como medio para generar auto-conocimiento, a fin de no necesitar de este vehículo para evolucionar.
Muchos veces, Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita en términos evolutivos comprender linealmente la razón de sus sentimientos de futilidad, culpabilidad, vergüenza, o inadecuación, que están ligados a los deseos de mejorar. Muchas veces esto requiere ser abordado por el astrólogo evolutivo, debido a que se trata de información que el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo requiere conocer, y al mismo tiempo, se trata de información que puede generar algún tipo de crisis o reforzar esos mismos sentimientos de culpabilidad, vergüenza, etc. La carta natal debe ser analizada cuidadosamente a fin de establecer de la forma más exacta posible qué información debe ser entregada, y qué información no, y de qué formas, en respuesta a las preguntas que plantee el cliente. En muchos casos, deberá proporcionarse al mismo tiempo otro tipo de información que refuerce aquellos aspectos en los cuales el individuo puede sentir que está bien orientado, la cual pueda suavizar el impacto de la información sobre las causas de la culpa o vergüenza. En todos los casos, obviamente, el enfoque al proporcionar este tipo de información deberá ser específico a que el individuo pueda manejar este tipo de sentimientos de mejor manera. Cuando se trata de sentimientos de culpabilidad artificiales debidos al condicionamiento religioso de vidas pasadas o de esta vida, este tipo de información debe ser presentada de maneras que permitan al individuo comprender el impacto de estos sistemas de creencias en su forma de pensar, y le permitan liberarse de estos patrones de pensamiento.
En algunos casos, Mercurio en la Casa Seis o Virgo manifiesta la intención evolutiva de comprender linealmente la naturaleza del vacío interior. El individuo con Mercurio en esta posición puede experimentar interiormente profundos sentimientos de vacío, y que sin embargo, muchas veces se van a traducir en una orientación mental que intenta llenar el vacío, ya sea mediante la producción interminable de pensamientos analíticos o críticos, mediante la búsqueda incesante de información externa, o mediante una orientación mental que está siempre ocupada, siempre trabajando, por así decirlo, de maneras en que se evita el contacto con este vacío interior. La intención en todos estos casos es que el individuo puede establecer un orden lineal en la realidad de su forma de vida que le permita estar en contacto con su experiencia interior, y con el vacío que experimenta.
El individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita comprender linealmente que aquello que desee mejorar, incluyendo lo que desea mejorar en sí mismo, sólo puede ser mejorado en forma progresiva, paso a paso.
A fin de evolucionar, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita abrazar su polaridad: La Casa XII o Piscis. Esto significa generar un contrapunto para la función mental que se enfoque en la totalidad de la realidad, en vez de estar siempre enfocada en las partes y los detalles. Implica enfocar la función mental de maneras que permitan discriminar aquello que puede ser mejorado progresivamente, y aquello que debe ser simplemente aceptado porque el individuo no puede cambiarlo. Implica expandir el foco de atención a fin de tomar en consideración que en cualquier situación en la cual el individuo se encuentre, existen otros factores, y otras fuerzas, que actúan en la situación más allá de los límites de la personalidad individual. La polaridad de Piscis permite que el individuo se contacte con su vacío interior, y aprenda a ser receptivo a aquello que puede manifestarse a través de este vacío interior, más allá de los arreglos intelectuales pre-existentes, aceptando este vacío en vez de pretender llenarlo artificialmente. Para que esto ocurra, el individuo con Mercurio en Virgo requiere crear un orden en la realidad de su vida en el cual exista tiempo en el que está ocupado, y tiempo en el cual no está ocupado-tiempo libre, destinado a que el individuo descanse su mente, y pueda tener lugar esta expansión de la experiencia interior. De esta forma, a través de esta expansión se producirá una disolución progresiva de los pensamientos de futilidad, inadecuación e imperfección, que permitirá que la función intelectual se oriente de formas en las cuales sea posible encontrar soluciones, y vías por las cuales es posible avanzar, en vez de quedar paralizado porque cada vía posible presenta una serie interminable de dificultades que en realidad reflejan la orientación crítica de la función intelectual.
En términos generales, la polaridad de Piscis hará posible que el individuo permita que su función mental se guíe por el continuo de la experiencia, en vez de permitir que la experiencia se construya a través de la experiencia fragmentaria de una conciencia guiada por el pensamiento. La polaridad de Piscis requiere al mismo tiempo que el individuo comprenda linealmente que la idea de perfección es de origen humano, y que la realidad es en sí misma imperfecta, así como es imperfecta la Fuente de la que emanan todas las cosas: una energía/conciencia que también está en el proceso de su propia evolución. De esta forma, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo podrá aceptar también la imperfección en sí mismo.
Ejemplo:
Mercurio Rx en la Casa Seis, en Leo. Nodo Sur de Mercurio en la Casa Siete, en Virgo, Nodo Norte de Mercurio en la Casa Seis, en Leo. El individuo está en la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada.
En la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, el individuo se encuentra en una situación de relativa fruición en términos intelectuales. Con Mercurio en la Casa Seis, el individuo ha deseado aportar al mejoramiento de la sociedad mediante su intelecto, a través de dinámicas relacionadas con el trabajo, creando formas de pensamiento, lenguaje y comunicación que puedan contribuir de distintas formas a satisfacer necesidades existentes en la sociedad. Con Mercurio en Leo, el individuo posee un sentimiento de importancia o de superioridad respecto a sus elaboraciones mentales. Este sentimiento se basa en que efectivamente, en esta condición evolutiva, el individuo ha expandido enormemente sus capacidades de este tipo, y esta progresiva expansión ha permitido, a lo largo de muchas vidas, procesar un tremendo volumen de información y puntos de vista de naturaleza transcultural, en el proceso de individuación. En esta condición evolutiva, el individuo generalmente no siente que sus propias construcciones intelectuales están amenazadas por las opiniones y puntos de vista de la mayor parte de las personas, o por el hecho de no ser entendido por la mayoría de las personas. Simplemente considera que su propia forma de pensar es superior a la de la mayoría de la gente. Con Mercurio en la Casa VI en Leo, el individuo ha deseado integrarse en dinámicas de trabajo orientadas a aportar a la sociedad, desde esta posición de superioridad relativa.
A partir de este ejemplo, vamos a considerar también el eje evolutivo principal de la carta natal. Como ya dijimos, para comprender la manifestación específica de Mercurio en la carta natal, y de cualquier símbolo de la carta natal, desde la perspectiva evolutiva, es necesario entender en primer lugar cuáles han sido los deseos fundamentales del Alma de que se trata, y las dinámicas que estos deseos han creado. Estos deseos y dinámicas fundamentales han sido la causa de todas las experiencias que ha vivido el Alma en todas las vidas pasadas que conducen a la vida presente. Por ello, comprender cuáles han sido estos deseos y dinámicas-reflejadas en el Eje Evolutivo Principal de la carta natal- y los tipos de experiencias que ellas han creado, es la base para comprender los deseos y dinámicas reflejados el símbolo de Mercurio, y de cualquier símbolo de la carta natal.
Supongamos en este caso que el individuo tiene Plutón en la Casa VII, en Virgo, el Nodo Sur en la Casa II, en Aries, en inconjunción con Plutón, dentro de la Fase Gibosa. El regente planetario del Nodo Sur, Marte, está en la Casa VII, en Virgo, en conjunción de fase Nueva con Plutón. El Nodo Norte está en la Casa VIII, en Libra, y el regente planetario, Venus, también Rx en la Casa VII, Virgo, en conjunción de fase Nueva con Marte. En este ejemplo, Saturno también forma parte del eje evolutivo principal de la carta natal, ya que está en cuadratura con el eje de los nodos lunares, en la Casa XI, en Capricornio: es decir, se trata de una configuración de pasos saltados en términos evolutivos. Saturno está Rx y forma además un trígono con Plutón dentro de la fase del Primer Cuarto.
Con Plutón en la Casa VII, en Virgo, el Alma ha deseado iniciar un nuevo ciclo evolutivo en el que desea encontrar una situación de equilibrio en los patrones de relación con otras personas, debido a que el pasado evolutivo ha estado definido por desequilibrios y crisis en las relaciones. En esta condición evolutiva-tercera sub-etapa de la condición Individuada- Plutón en la Casa VII refleja que el individuo desea dar a los demás a nivel social, en función de la realidad de las demás personas tal como existe para ellas, para lo cual ha deseado aprender lecciones fundamentales de objetividad. También ha deseado saber cuándo dar, y cuándo no dar. A fin de implementar estas intenciones evolutivas, el individuo ha necesitado iniciar toda una serie de relaciones con otras personas, a través de las cuales desea alcanzar un equilibrio entre su individualidad, sus deseos, necesidades, valores, puntos de vista, etc., y la individualidad, deseos, necesidades, valores, puntos de vista, etc. de las demás personas con quienes está en relación. Con Plutón en la Casa VII, el individuo experimentará una compulsión a iniciar relaciones con otras personas. Como dijimos, la necesidad de este nuevo ciclo está dictada porque este equilibrio entre el individuo y las demás personas no ha existido en el pasado. Plutón en la Casa VII refleja los desequilibrios que han existido en los patrones de relación en el pasado, y con los extremos de estos desequilibrios. Consecuencia de estos desequilibrios en los patrones de relación pre-existentes, en los cuales la individualidad, y los deseos, necesidades, valores, puntos de vista de una parte se han impuesto sobre la otra, y en los cuales el individuo ha estado potencialmente en un extremo o en el otro, existen en el Alma sentimientos de culpabilidad y deseos de expiación de esta culpabilidad. Plutón en Virgo en la Casa VII refleja asimismo el deseo y la necesidad de generar un intenso foco de análisis y discriminación en las relaciones con las demás personas, que permita establecer adecuadamente las prioridades en el contexto de las relaciones, y la realidad de las demás personas y la propia realidad en relación con los demás. En el pasado, estas prioridades no han sido establecidas en forma adecuada, o no ha existido la suficiente discriminación sobre la realidad de los deseos propios o de otras personas con quienes el Alma ha estado en relación, lo cual ha sido factor causal de la creación de desequilibrios, y crisis. El Alma ha necesitado este nuevo ciclo de desarrollo evolutivo, el cual estará enfocado en alcanzar una situación de equilibrio e igualdad en las relaciones con otras personas, el cual necesariamente deberá exponer los tipos de desequilibrios y permitir una purgación y un mejoramiento de los patrones de relación en general.
Debido a la existencia de sentimientos de culpabilidad, combinados con deseos de expiación, existe el potencial de que se manifiesten patrones masoquistas, o sadomasoquistas en las relaciones con otras personas, y que el individuo desee crear relaciones con otras personas en las que se vuelvan a crear situaciones de desequilibrio, y de crisis en las relaciones, debido a estos deseos de expiación.
El Nodo Sur de la Luna está en la Casa II. Existe una inconjunción natural entre la Casa VII, y la Casa II, ambas casas naturales de Venus, debido a que la Casa II se correlaciona con el deseo de relacionamos con nosotros mismos, y de escucharnos a nosotros mismos, y la Casa VII se correlaciona con el deseo de relacionarnos con otras personas, y de escuchar a otras personas. La Casa II requiere una internalización de la conciencia, con la intención de identificar interiormente los recursos que poseemos que determinan nuestra competencia para sobrevivir, y lograr la auto-sustentabilidad. Por lo tanto, se correlaciona con la forma en que nos valoramos a nosotros mismos. La Casa VII, en cambio, tiene la intención arquetípica de evolucionar a través de las relaciones que establecemos con otras personas, en tanto éstas representan o poseen aquello que sentimos que interiormente no poseemos, y que necesitamos o deseamos. La inconjunción inherente entre estos dos arquetipos, Tauro y Libra, se traduce en la necesidad de generar crisis cada vez que el individuo se vuelva de cualquier manera dependiente de otras personas para sobrevivir o para valorarse a sí mismo, por una parte, o cuando el individuo, debido a sus deseos de ser totalmente auto-sustentable, no sea capaz de relacionarse con otras personas, de crecer más allá de sus asociaciones de valor pre-existentes, o de abrazar objetivamente y relacionarse con las demás personas tal como son, versus la proyección de sus propias formas de ser, valores, etc.
Con Plutón en la Casa VII en Virgo, y el Nodo Sur de la Luna en la Casa II, en Aries, en la orientación a las relaciones durante muchas vidas el individuo ha deseado preservar un intenso sentido de su propia individualidad, y su libertad e independencia, debido al sentimiento de tener un destino especial que alcanzar, para lo cual ha requerido contar con esa libertad e independencia. El sentido de la propia individualidad es intenso, aún cuando no está plenamente formado, y opera de forma instintiva. La intención evolutiva del Nodo Sur en la Casa II en Aries ha sido la de generar un nuevo ciclo-Aries-de autodescubrimiento, lo cual ha demandado el necesario retraimiento de la inmediatez circunstancial, y de las relaciones con otras personas, a fin de que este auto-descubrimiento pueda tener lugar desde dentro, de manera tal que las relaciones con otras personas devengan un reflejo de esta individualidad en descubrimiento. Estos símbolos reflejan que a lo largo de muchas vidas han existido crisis en las relaciones con otras personas, debido a que el individuo ha deseado que su sentido de individualidad y de tener un destino especial que alcanzar sea confirmado por las otras personas con quienes se encuentra en relación, y de esta forma, muchas de estas relaciones han estado condicionadas a recibir de estas otras personas un feedback de admiración, reconocimiento y aclamación, de manera que cada vez que este feedback no ha existido, o no ha sido suficientemente intenso como el individuo ha deseado, éste se ha sentido no valorado, y automáticamente ha puesto en movimiento atracciones compulsivas hacia otras personas, fuera de la relación existente, que pudieran proveerle de la aclamación deseada.
Al mismo tiempo, el individuo, debido a los deseos existentes de ser totalmente auto-sostenido y no-dependiente, no ha tenido la capacidad para valorar en forma equitativa y objetiva los aportes a su propia vida de otras personas con quienes ha estado en relaciones personales o íntimas, y se ha sentido de alguna forma superior a estas otras personas debido a que las ha percibido y evaluado a través del filtro de su propio punto de vista, sus propios valores y capacidades, en vez de percibir a estas otras personas de acuerdo a la realidad de estas otras personas tal como existe para ellas. Por otra parte, si bien el individuo ha deseado confiar en otras personas, y poder entregarse a otras personas hacia las que se ha sentido intensamente atraído porque representaban aquello que el individuo sentía que no poseía, y que deseaba-la posibilidad de ir más allá de sus propios límites- se ha sentido atrapado en las relaciones de compromiso, lo que ha gatillado los deseos de buscar otras relaciones como medio para liberarse del atrapamiento (Nodo Norte en la Casa VIII, en Libra, el regente planetario, Venus, en la Casa VII, en conjunción de fase Nueva con Marte, en relación con Plutón en la Casa VII, y el punto de polaridad de Plutón en la Casa I).
Con Saturno en cuadratura al eje de los Nodos, en la Casa XI, en Capricornio, se trata de una signatura de pasos saltados en términos evolutivos, en que el factor causal de los pasos saltados se encuentra en vidas pasadas en las cuales, debido al condicionamiento patriarcal pre-existente, que se ha traducido en represión de la naturaleza emocional natural del individuo, éste ha experimentado la necesidad de rebelarse contra todo tipo de imposiciones externas a fin de liberarse y encontrar su propia individualidad, lo cual ha ocurrido de formas en las cuales estos deseos de liberación, y esta exaltación de la propia individualidad, han desconectado al individuo de su propia naturaleza interior: la propia individualidad y la liberación convertidas en un valor absoluto –la necesidad de rebelarse por rebelarse. Obviamente, esta vibración interior de ser especial y único, y de tener la prerrogativa de liberarse a sí mismo y de rebelarse de todas las formas posibles, ha atraído también a otros individuos con quienes se ha relacionado de formas personales e íntimas, que también han estado definidos por este sentido instintivo de narcisismo, en quienes el individuo ha deseado confiar y a quienes ha deseado entregarse, pero que también han terminado la relación en función de su propio auto-descubrimiento y de sus propias atracciones compulsivas hacia otras relaciones que representaran el tipo de feedback y aclamación que esas otras personas deseaban. De esta forma, estos patrones de relación a lo largo de toda una serie de vidas, han sido un factor causal de sentimientos de rabia, combinados de sentimientos de culpabilidad, y de deseos de expiación a través de las relaciones, que se han traducido en un sado-masoquismo subyacente en los patrones de relación que existen en la vida presente. A lo largo de una serie de vidas, las rupturas de relaciones creadas a través de estos patrones, han creado también quiebres y crisis en las estructuras familiares de las familias que se han formado de este modo (Saturno en cuadratura con los nodos lunares). Estos quiebres y crisis han sido fuente de sentimientos de culpabilidad que no están resueltos.
A su vez, estos sentimientos de culpabilidad subconbscientes, y el deseo de liberarse de estos sentimientos de culpabilidad (Saturno en la Casa XI), han intensificado los deseos de recibir de otras personas un feedback compensatorio, que avale el sentimiento de ser una persona especial, única y valiosa. Al mismo tiempo, los sentimientos de culpabilidad subconscientes, y los deseos subconscientes de purgación o expiación de esta culpabilidad, han creado patrones de pensamiento que son altamente negativos y críticos, los cuales han sido un factor causal por el cual el individuo ha atraído, a lo largo de toda una serie de vidas pasadas, a otras personas que también han sido críticas y enjuiciadoras con el individuo. Esta dinámica de culpabilidad, expiación, y rabia, ha sido una razón determinante de que los patrones de relación pre-existentes, definidos por las limitaciones y extremos antes mencionados, se mantengan en vigencia.
Obviamente, con el Nodo Sur en la Casa II, en Aries, y Marte conjunto a Plutón, estos deseos y dinámicas han estado operativos en la arena sexual, y han definido también la naturaleza de las atracciones y dinámicas sexuales. En pocas palabras, el Alma posee una intensa naturaleza sexual instintiva, que crea atracciones sexuales magnéticas muy intensas o compulsivas. La sexualidad ha operado de formas esencialmente masturbatorias-centradas en las propias sensaciones-y centradas principalmente en lo físico. Las experiencias de abandono en las relaciones, en las cuales el individuo se ha sentido victimizado, compuestas con la represión existente, y la consecuente inseguridad emocional, han intensificado la orientación masturbatoria, y los deseos de crear una intensa estimulación sexual en y a través de las parejas sexuales, con la intención de producir una respuesta sexual intensa, y recibir aclamación de las parejas. Esto se compone además con temores de castración o de impotencia, originados también en las experiencias de abandono creadas por el individuo, en las cuales se ha sentido humillado, poco valioso en general, y poco valioso y humillado en términos sexuales.
El punto de polaridad de Plutón en la Casa I, en Piscis, con el Nodo Norte en la Casa VIII, en Libra, y su regente planetario, Venus, en la Casa VII, en Virgo, en conjunción de fase Nueva con Marte en la Casa VII en Virgo, demuestran que, a fin de avanzar en términos evolutivos, el individuo requiere abrazar un sentido fundamental de libertad e independencia, que le permitan descubrirse a sí mismo de formas nuevas, que no dependan de la relación con otras personas, orientado a penetrar psicológica y emocionalmente sus propias dinámicas interiores a fin de comprender la naturaleza de sus compulsiones y temores fundamentales: generar auto-conocimiento emocional y psicológico. Abrazando este sentido de libertad y no-dependencia respecto al feedback y la confirmación y aclamación por otras personas, el individuo podrá a su vez descubrir nuevas dimensiones de su propia individualidad, y de esta forma podrá discriminar qué tipo de personas realmente necesita y desea que estén en su vida, y quienes no. A su vez, podrá de esta forma atraer relaciones personales e íntimas que reflejen su exploración y la expansión que está ocurriendo de su sentido de sí mismo, en vez de recaer en patrones de relación en los cuales una parte se encuentra de alguna forma por encima, o por debajo, de la otra.
Ejerciendo la necesaria discriminación mediante la perspectiva que hará posible la no-dependencia en ningún sentido en los patrones de relación, el individuo podrá atraer parejas a su vida, en quienes pueda confiar, sentirse vulnerable, y entregarse, con quienes sienta que realmente desea honrar los compromisos de la relación durante el tiempo que la relación deba realmente existir para el mutuo crecimiento. Abrazando la necesaria libertad y no-dependencia, el individuo podrá aprender a escuchar a los demás, e identificar la realidad de la otra persona tal como existe para la otra persona, en vez de escucharla a través de sus propias construcciones subjetivas, lo que le permitirá valorar a la otra persona en términos equitativos y reales: saber identificar correctamente el aporte que las otras personas representan para su vida.
Luego de este somero análisis del eje evolutivo principal de la carta natal, podemos analizar correctamente el Mercurio Natal: Mercurio Rx en la Casa Seis, en Leo. Nodo Sur de Mercurio en la Casa Siete, en Virgo, Nodo Norte de Mercurio en la Casa Seis, en Leo. Brevemente, estos símbolos reflejan que el Alma se encuentra interiormente saturada en términos de los tipos de información y de feedback que ha estado recibiendo a través de la comunicación de otras personas- feedback de aclamación (Leo), tanto como del feedback negativo y crítico (Casa VI), hasta el punto de no desear interiormente ningún tipo de feedback, y desear y necesitar en cambio cerrarse a las opiniones de las demás personas. Los extremos que han existido en las formas de comunicación recibidas de otras personas a lo largo de una serie de vidas (nodo sur de Mercurio en la Casa VII), y las respuestas que han existido a estos extremos (sentimientos de humillación, etc., y sentimientos de ser tremendamente especial), han creado un profundo nivel de duda interior, y una profusión de pensamientos contradictorios sobre sí mismo definidos por estos extremos, producto de la cual el individuo ha deseado ‘no pensar’, y ha necesitado crear interiormente una orientación a un relativo aislamiento, en el cual, sin embargo, ha querido cultivar un relativo esplendor personal en las formas en las que piensa sobre sí mismo. Estas formas de pensamiento se han volcado preferentemente hacia el trabajo (Casa VI), hacia el cual el individuo ha volcado su superioridad intelectual y su creatividad, creando formas únicas de pensamiento y comunicación (Mercurio Rx en la Casa VI en Leo), lo cual ha ocurrido, según hemos visto, debido a la dependencia compulsiva respecto a recibir de las demás personas un feedback de aclamación (Mercurio es además el regente de la Casa V-La Casa de Leo, y de la Casa VIII, la Casa de Escorpio).
Esta orientación de la función del pensamiento ha estado manifestando dinámicas de evitación de la interioridad (Mercurio en la Casa VI, en Leo), a través de las cuales el individuo ha estado evitando contactarse con los sentimientos subconscientes de vacío, futilidad, y culpabilidad. En los patrones de relación, el individuo ha seguido necesitando jugar su propio juego, por así decirlo, en vez de realmente escuchar y saber qué es lo que las otras personas necesitan y desean, incluyendo a las personas con quienes está en relaciones personales o íntimas, y se ha sentido humillado por las demandas de estas otras personas, sintiendo que su individualidad no es valorada a pesar de sus despliegues creativos.
El individuo desea y necesita crear un intenso foco analítico que le permita comprender linealmente las razones por las cuales se siente interiormente vacío, independientemente de recibir aclamación o reconocimiento. Este foco analítico creará la necesaria discriminación sobre las vías de auto-actualización que sirvan como los vehículos altamente personales, no sólo para aportar a los demás mediante su trabajo creativo, sino para sanar las heridas que existen en su Alma, y en los patrones generales de relación. A través de este foco analítico podrá empoderarse interiormente a sí mismo de formas específicas, y empoderar a otras personas también de formas específicas, de acuerdo a las verdaderas capacidades y necesidades de auto-actualización existentes en sí mismo y en otros, las cuales son independientes de tener que recibir aclamación masiva.
Este foco de análisis permitirá al mismo tiempo discriminar qué personas deben estar en su vida, y por qué razones, y quienes no deben estar en su vida, independientemente de la aclamación que provean. Le permitirá asimismo valorar y apreciar justamente la crítica constructiva que algunas personas le provean por razones adecuadas, en vez de tener que rebelarse contra todo tipo de críticas. En el contexto de estos símbolos, Mercurio Rx en la Casa VI en Leo, refleja también la necesidad de priorizar la comunicación con los hijos (Mercurio en Leo, Géminis en la Casa V), debido a que existen vidas pasadas en las cuales, debido a las dinámicas creadas en algunas relaciones clave, esta comunicación se vio interrumpida, creando una alienación o desapego respecto a los hijos.
Con Mercurio en la Casa VI, en Leo, la polaridad representada por la Casa XII, y Acuario, demuestra que, a fin de que estas intenciones evolutivas puedan tener lugar, el individuo necesita objetivarse a sí mismo, comprendiendo linealmente los deseos que ha tenido de ser considerado especial y de recibir aclamación, a fin de poder liberarse de esta necesidad compulsiva, y aceptar que sólo es un ser humano, de manera de poder integrarse y expandirse más allá de su propia burbuja de esplendor personal. De esta forma, podrá estar en contacto con aquello en lo que no se siente bien sobre sí mismo, los sentimientos de vacío interior, y todo aquello que necesita y desea sanar en sí mismo y en su vida, en vez de tener que compensarlo. Una vez que esto ocurra, necesitará aceptar que lo que desea mejorar en sí mismo sólo puede mejorar en forma progresiva, paso a paso, y que sólo puede hacer su parte del trabajo en esto. Esto implicará la necesidad de abrazar formas de pensar que sean esencialmente compasivas, en vez de quedar centrado en los sentimientos de imperfección. Esto le permitirá al mismo tiempo descubrir y valorar a las personas que estén en su vida de nuevas formas, y dar a los demás de nuevas formas, incluyendo a la sociedad en general en función de necesidades existentes en la realidad de la sociedad, respecto a las cuales el individuo sólo puede hacer un pequeño aporte, el que normalmente será totalmente independiente de cualquier tipo de reconocimiento exterior o aclamación, pero que reflejarán y permitirán una expansión y una evolución en la forma en que el individuo se comprende a sí mismo, y a la vida en general.





























