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(fragmento de Libro de próxima aparición)

MERCURIO EN LA CASA SEIS, O VIRGO

Mercurio en la Casa Seis, o Virgo, refleja a un individuo que ha deseado crear un intenso foco mental de naturaleza analítica. La función mental del individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo está enfocada en todo aquello que requiere ser mejor de lo que actualmente es, en la realidad exterior e interior del individuo. La función del pensamiento será por ello altamente crítica, y se orientará a establecer todo aquello que no es suficientemente bueno o perfecto, en cualquier persona, o cosa en la que se enfoque, y en sí mismo. Mercurio en la Casa Seis o Virgo refleja al mismo tiempo el deseo de mejorar la función intelectual. En muchos casos, esto se debe a que en el pasado en individuo ha cometido errores, equivocaciones, o indiscreciones, o no ha sabido asignar las prioridades correctamente en cualquier situación, o bien no ha discriminado entre lo que es real y lo que no lo es, todo lo cual ha generado consecuencias de distinto tipo. Estas consecuencias han dado lugar, y han sido la causa de los deseos de mejorar o perfeccionar la función del pensamiento lineal, discriminativo, crítico y analítico. Estos ‘errores’ en muchos casos han generado sentimientos de culpabilidad y deseos de expiación.

En algunos casos, la forma  de pensar ha estado condicionada por opiniones, o por sistemas de creencias de origen religioso que ponen énfasis en la imperfección, en la naturaleza caída, o en la necesidad de purgar las imperfecciones. Ambos tipos de causas pueden co-existir. En cualquier caso, existe la posibilidad de que el individuo esté creando constantemente pensamientos de imperfección e inadecuación, de no ser suficientemente bueno, respecto a cualquier situación o persona, o sobre sí mismo, o de no estar preparado para llevar adelante aquello que siente que debe realizar.

La naturaleza crítica de estos patrones de pensamiento creará una vibración interior que se proyectará también externamente en la forma de crítica hacia las situaciones externas o hacia otras personas, a través de un enfoque intelectual en aquello que está ‘mal’ en cualquier situación o persona. Esta vibración interior será un factor causal que atraerá a otras personas que también serán críticas con la persona con Mercurio en la casa Seis o Virgo, y que potencialmente reforzarán los pensamientos y sentimientos de inadecuación, incorrección o imperfección, hasta el punto potencial de crear pensamientos o ideas de persecución. En algunos casos, esta orientación mental puede crear, debido al intenso nivel de criticismo, o la incesante búsqueda de precisión, una verdadera parálisis en que el individuo se siente literalmente incapacitado para hacer cualquier cosa que interiormente siente o sabe que debe hacer. Al mismo tiempo, el sentido de imperfección o incorrección de las propias construcciones intelectuales puede generar o bien una sobre-compensación en que el individuo se identifica con el aspecto crítico de sus pensamientos sobre la realidad de otras personas, como medio de evitar estar en contacto con sus propios sentimientos de inadecuación, o bien directamente impedir que se manifiesten formas claras de pensamiento que permitan captar el patrón total de lo que está ocurriendo y que den cuenta de lo que el individuo realmente experimenta. Debido a la naturaleza analítica del pensamiento de Mercurio en Virgo o la Casa Seis, el individuo puede estar constantemente enfocado en las partes y en los detalles de cualquier situación, hasta el punto de tener dificultades para enfocarse en la totalidad de la situación o del ‘problema’, y puede crear todo tipo de intelectualizaciones a fin de no contactarse con aquello que está en la base. Es la clásica situación de los árboles que no permiten ver el bosque. Esto puede llegar al extremo de crear una desconexión del pensamiento respecto a la naturaleza misma de aquello que está en la base de la situación o del problema que se requiere resolver, y respecto a la propia realidad, las cuales no son visibles bajo toda una serie de detalles o imperfecciones. También es posible que el exceso de criticismo derive en pensamientos y sentimientos de futilidad, en que el individuo ya no encuentre buenas razones por las cuales hacer el esfuerzo de mejorar cualquier cosa.

En muchos casos, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo creará crisis debido a la desconexión de su función intelectual respecto a su propia realidad, a través de estas distintas dinámicas. A través de estas crisis, el individuo podrá descubrir la necesidad evolutiva existente de pensar de nuevas formas, de mejorar la función intelectual a fin de captar aquello que realmente requiere ser pensado en cada caso, de formas que en realidad permitan contribuir y aportar a la situación, en vez de quedar paralizado por los pensamientos de imperfección o futilidad que producen un cortocircuito y paralizan potencialmente cualquier actividad. Estas crisis podrán verse inducidas por episodios de agotamiento mental y crisis nerviosas, en que el aparato pensante simplemente no puede seguir pensando debido a la forma en que ha invertido una tremenda cantidad de energía en pensamientos de incorrección, que se traducen luego en que el mismo proceso del pensamiento se ve impedido de avanzar por las dudas que el pensamiento genera sobre sí mismo.

En algunos casos, la desconexión interior y exterior generada por esta orientación de la función mental de Mercurio en Virgo puede manifestarse a través del cuerpo, en formas ‘psicosomáticas’, en que el cuerpo literalmente habla y comunica de esta forma lo que está ocurriendo interiormente, y que la función intelectual del individuo con Mercurio en Virgo no ha identificado correctamente debido a dicha orientación intelectual.

En algunos casos, Mercurio en la Casa VI, o Virgo, se correlaciona con la necesidad del individuo de comprender linealmente por qué ha necesitado crear crisis, como medio para generar auto-conocimiento, a fin de no necesitar de este vehículo para evolucionar.

Muchos veces, Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita en términos evolutivos comprender linealmente la razón de sus sentimientos de futilidad, culpabilidad, vergüenza, o inadecuación, que están ligados a los deseos de mejorar. Muchas veces esto requiere ser abordado por el astrólogo evolutivo, debido a que se trata de información que el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo requiere conocer, y al mismo tiempo, se trata de información que puede generar algún tipo de crisis o reforzar esos mismos sentimientos de culpabilidad, vergüenza, etc. La carta natal debe ser analizada cuidadosamente a fin de establecer de la forma más exacta posible qué información debe ser entregada, y qué información no, y de qué formas, en respuesta a las preguntas que plantee el cliente. En muchos casos, deberá proporcionarse al mismo tiempo otro tipo de información que refuerce aquellos aspectos en los cuales el individuo puede sentir que está bien orientado, la cual pueda suavizar el impacto de la información sobre las causas de la culpa o vergüenza. En todos los casos, obviamente, el enfoque al proporcionar este tipo de información deberá ser específico a que el individuo pueda manejar este tipo de  sentimientos de mejor manera. Cuando se trata de sentimientos de culpabilidad artificiales debidos al condicionamiento religioso de vidas pasadas o de esta vida, este tipo de información debe ser presentada de maneras que permitan al individuo comprender el impacto de estos sistemas de creencias en su forma de pensar, y le permitan liberarse de estos patrones de pensamiento.

En algunos casos, Mercurio en la Casa Seis o Virgo manifiesta la intención evolutiva de comprender linealmente la naturaleza del vacío interior. El individuo con Mercurio en esta posición puede experimentar interiormente profundos sentimientos de vacío, y que sin embargo, muchas veces se van a traducir en una orientación mental que intenta llenar el vacío, ya sea mediante la producción interminable de pensamientos analíticos o críticos, mediante la búsqueda incesante de información externa, o mediante una orientación mental que está siempre ocupada, siempre trabajando, por así decirlo, de maneras en que se evita el contacto con este vacío interior. La intención en todos estos casos es que el individuo puede establecer un orden lineal en la realidad de su forma de vida que le permita estar en contacto con su experiencia interior, y con el vacío que experimenta.

El individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita comprender linealmente que aquello que desee mejorar, incluyendo lo que desea mejorar en sí mismo, sólo puede ser mejorado en forma progresiva, paso a paso.

A fin de evolucionar, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo necesita abrazar su polaridad: La Casa XII o Piscis. Esto significa generar un contrapunto para la función mental que se enfoque en la totalidad de la realidad, en vez de estar siempre enfocada en las partes y los detalles. Implica enfocar la función mental de maneras que permitan discriminar aquello que puede ser mejorado progresivamente, y aquello que debe ser simplemente aceptado porque el individuo no puede cambiarlo. Implica expandir el foco de atención a fin de tomar en consideración que en cualquier situación en la cual el individuo se encuentre, existen otros factores, y otras fuerzas, que actúan en la situación más allá de los límites de la personalidad individual. La polaridad de Piscis permite que el individuo se contacte con su vacío interior, y aprenda a ser receptivo a aquello que puede manifestarse a través de este vacío interior, más allá de los arreglos intelectuales pre-existentes, aceptando este vacío en vez de pretender llenarlo artificialmente. Para que esto ocurra, el individuo con Mercurio en Virgo requiere crear un orden en la realidad de su vida en el cual exista tiempo en el que está ocupado, y tiempo en el cual no está ocupado-tiempo libre, destinado a que el individuo descanse su mente, y pueda tener lugar esta expansión de la experiencia interior. De esta forma, a través de esta expansión se producirá una disolución progresiva de los pensamientos de futilidad, inadecuación e imperfección, que permitirá que la función intelectual se oriente de formas en las cuales sea posible encontrar soluciones, y vías por las cuales es posible avanzar, en vez de quedar paralizado porque cada vía posible presenta una serie interminable de dificultades que en realidad reflejan la orientación crítica de la función intelectual.

En términos generales, la polaridad de Piscis hará posible que el individuo permita que su función mental se guíe por el continuo de la experiencia, en vez de permitir que la experiencia se construya a través de la experiencia fragmentaria de una conciencia guiada por el pensamiento. La polaridad de Piscis requiere al mismo tiempo que el individuo comprenda linealmente que la idea de perfección es de origen humano, y que la realidad es en sí misma imperfecta, así como es imperfecta la Fuente de la que emanan todas las cosas: una energía/conciencia que también está en el proceso de su propia evolución. De esta forma, el individuo con Mercurio en la Casa Seis o Virgo podrá aceptar también la imperfección en sí mismo.

Ejemplo:

Mercurio Rx en la Casa Seis, en Leo. Nodo Sur de Mercurio en la Casa Siete, en Virgo, Nodo Norte de Mercurio en la Casa Seis, en Leo. El individuo está en la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada.

En la tercera sub-etapa de la condición evolutiva Individuada, el individuo se encuentra en una situación de relativa fruición en términos intelectuales. Con Mercurio en la Casa Seis, el individuo ha deseado aportar al mejoramiento de la sociedad mediante su intelecto, a través de dinámicas relacionadas con el trabajo, creando formas de pensamiento, lenguaje y comunicación que puedan contribuir de distintas formas a satisfacer necesidades existentes en la sociedad. Con Mercurio en Leo, el individuo posee un sentimiento de importancia o de superioridad respecto a sus elaboraciones mentales. Este sentimiento se basa en que efectivamente, en esta condición evolutiva, el individuo ha expandido enormemente sus capacidades de este tipo, y esta progresiva expansión ha permitido, a lo largo de muchas vidas, procesar un tremendo volumen de información y puntos de vista de naturaleza transcultural, en el proceso de individuación. En esta condición evolutiva, el individuo generalmente no siente que sus propias construcciones intelectuales están amenazadas por las opiniones y puntos de vista de la mayor parte de las personas, o por el hecho de no ser entendido por la mayoría de las personas. Simplemente considera que su propia forma de pensar es superior a la de la mayoría de la gente. Con Mercurio en la Casa VI en Leo, el individuo ha deseado integrarse en dinámicas de trabajo orientadas a aportar a la sociedad, desde esta posición de superioridad relativa.

A partir de este ejemplo, vamos a considerar también el eje evolutivo principal de la carta natal. Como ya dijimos, para comprender la manifestación específica de Mercurio en la carta natal, y de cualquier símbolo de la carta natal, desde la perspectiva evolutiva, es necesario entender en primer lugar cuáles han sido los deseos fundamentales del Alma de que se trata, y las dinámicas que estos deseos han creado. Estos deseos y dinámicas fundamentales han sido la causa de todas las experiencias que ha vivido el Alma en todas las vidas pasadas que conducen a la vida presente. Por ello, comprender cuáles han sido estos deseos y dinámicas-reflejadas en el Eje Evolutivo Principal de la carta natal- y los tipos de experiencias que ellas han creado, es la base para comprender los deseos y dinámicas reflejados el símbolo de Mercurio, y de cualquier símbolo de la carta natal.

Supongamos en este caso que el individuo tiene Plutón en la Casa VII, en Virgo, el Nodo Sur en la Casa II, en Aries, en inconjunción con Plutón, dentro de la Fase Gibosa. El regente planetario del Nodo Sur, Marte, está en la Casa VII, en Virgo, en conjunción de fase Nueva con Plutón. El Nodo Norte está en la Casa VIII, en Libra, y el regente planetario, Venus, también Rx en la Casa VII, Virgo, en conjunción de fase Nueva con Marte. En este ejemplo, Saturno también forma parte del eje evolutivo principal de la carta natal, ya que está en cuadratura con el eje de los nodos lunares, en la Casa XI, en Capricornio: es decir, se trata de una configuración de pasos saltados en términos evolutivos. Saturno está Rx y forma además un trígono con Plutón dentro de la fase del Primer Cuarto.

Con Plutón en la Casa VII, en Virgo, el Alma ha deseado iniciar un nuevo ciclo evolutivo en el que desea encontrar una situación de equilibrio en los patrones de relación con otras personas, debido a que el pasado evolutivo ha estado definido por desequilibrios y crisis en las relaciones. En esta condición evolutiva-tercera sub-etapa de la condición Individuada- Plutón en la Casa VII refleja que el individuo desea dar a los demás a nivel social, en función de la realidad de las demás personas tal como existe para ellas, para lo cual ha deseado aprender lecciones fundamentales de objetividad. También ha deseado saber cuándo dar, y cuándo no dar. A fin de implementar estas intenciones evolutivas, el individuo ha necesitado iniciar toda una serie de relaciones con otras personas, a través de las cuales desea alcanzar un equilibrio entre su individualidad, sus deseos, necesidades, valores, puntos de vista, etc., y la individualidad, deseos, necesidades, valores, puntos de vista, etc. de las demás personas con quienes está en relación. Con Plutón en la Casa VII, el individuo experimentará una compulsión a iniciar relaciones con otras personas. Como dijimos, la necesidad de este nuevo ciclo está dictada porque este equilibrio entre el individuo y las demás personas no ha existido en el pasado. Plutón en la Casa VII refleja los desequilibrios que han existido en los patrones de relación en el pasado, y con los extremos de estos desequilibrios. Consecuencia de estos desequilibrios en los patrones de relación pre-existentes, en los cuales la individualidad, y los deseos, necesidades, valores, puntos de vista de una parte se han impuesto sobre la otra, y en los cuales el individuo ha estado potencialmente en un extremo o en el otro, existen en el Alma sentimientos de culpabilidad y deseos de expiación de esta culpabilidad. Plutón en Virgo en la Casa VII refleja asimismo el deseo y la necesidad de generar un intenso foco de análisis y discriminación en las relaciones con las demás personas, que permita establecer adecuadamente las prioridades en el contexto de las relaciones, y la realidad de las demás personas y la propia realidad en relación con los demás. En el pasado, estas prioridades no han sido establecidas en forma adecuada, o no ha existido la suficiente discriminación sobre la realidad de los deseos propios o de otras personas con quienes el Alma ha estado en relación, lo cual ha sido factor causal de la creación de desequilibrios, y crisis. El Alma ha necesitado este nuevo ciclo de desarrollo evolutivo, el cual estará enfocado en alcanzar una situación de equilibrio e igualdad en las relaciones con otras personas, el cual necesariamente deberá exponer los tipos de desequilibrios y permitir una purgación y un mejoramiento de los patrones de relación en general.

Debido a la existencia de sentimientos de culpabilidad, combinados con deseos de expiación, existe el potencial de que se manifiesten patrones masoquistas, o sadomasoquistas en las relaciones con otras personas, y que el individuo desee crear relaciones con otras personas en las que se vuelvan a crear situaciones de desequilibrio, y de crisis en las relaciones, debido a estos deseos de expiación.

El Nodo Sur de la Luna está en la Casa II. Existe una inconjunción natural entre la Casa VII, y la Casa II, ambas casas naturales de Venus, debido a que la Casa II se correlaciona con el deseo de relacionamos con nosotros mismos, y de escucharnos a nosotros mismos, y la Casa VII se correlaciona con el deseo de relacionarnos con otras personas, y de escuchar a otras personas. La Casa II requiere una internalización de la conciencia, con la intención de identificar interiormente los recursos que poseemos que determinan nuestra competencia para sobrevivir, y lograr la auto-sustentabilidad. Por lo tanto, se correlaciona con la forma en que nos valoramos a nosotros mismos. La Casa VII, en cambio, tiene la intención arquetípica de evolucionar a través de las relaciones que establecemos con otras personas, en tanto éstas representan o poseen aquello que sentimos que interiormente no poseemos, y que necesitamos o deseamos. La inconjunción inherente entre estos dos arquetipos, Tauro y Libra, se traduce en la necesidad de generar crisis cada vez que el individuo se vuelva de cualquier manera dependiente de otras personas para sobrevivir o para valorarse a sí mismo, por una parte, o cuando el individuo, debido a sus deseos de ser totalmente auto-sustentable, no sea capaz de relacionarse con otras personas, de crecer más allá de sus asociaciones de valor pre-existentes, o de abrazar objetivamente y relacionarse con las demás personas tal como son, versus la proyección de sus propias formas de ser, valores, etc.

Con Plutón en la Casa VII en Virgo, y el Nodo Sur de la Luna en la Casa II, en Aries, en la orientación a las relaciones durante muchas vidas el individuo ha deseado preservar un intenso sentido de su propia individualidad, y su libertad e independencia, debido al sentimiento de tener un destino especial que alcanzar, para lo cual ha requerido contar con esa libertad e independencia. El sentido de la propia individualidad es intenso, aún cuando no está plenamente formado, y opera de forma instintiva. La intención evolutiva del Nodo Sur en la Casa II en Aries ha sido la de generar un nuevo ciclo-Aries-de autodescubrimiento, lo cual ha demandado el necesario retraimiento de la inmediatez circunstancial, y de las relaciones con otras personas, a fin de que este auto-descubrimiento pueda tener lugar desde dentro, de manera tal que las relaciones con otras personas devengan un reflejo de esta individualidad en descubrimiento. Estos símbolos reflejan que a lo largo de muchas vidas han existido crisis en las relaciones con otras personas, debido a que el individuo ha deseado que su sentido de individualidad y de tener un destino especial que alcanzar sea confirmado por las otras personas con quienes se encuentra en relación, y de esta forma, muchas de estas relaciones han estado condicionadas a recibir de estas otras personas un feedback de admiración, reconocimiento y aclamación, de manera que cada vez que este feedback no ha existido, o no ha sido suficientemente intenso como el individuo ha deseado, éste se ha sentido no valorado, y automáticamente ha puesto en movimiento atracciones compulsivas hacia otras personas, fuera de la relación existente, que pudieran proveerle de la aclamación deseada.

Al mismo tiempo, el individuo, debido a los deseos existentes de ser totalmente auto-sostenido y no-dependiente, no ha tenido la capacidad para valorar en forma equitativa y objetiva los aportes a su propia vida de otras personas con quienes ha estado en relaciones personales o íntimas, y se ha sentido de alguna forma superior a estas otras personas debido a que las ha percibido y evaluado a través del filtro de su propio punto de vista, sus propios valores y capacidades, en vez de percibir a estas otras personas de acuerdo a la realidad de estas otras personas tal como existe para ellas. Por otra parte, si bien el individuo ha deseado confiar en otras personas, y poder entregarse a otras personas hacia las que se ha sentido intensamente atraído porque representaban aquello que el individuo sentía que no poseía, y que deseaba-la posibilidad de ir más allá de sus propios límites- se ha sentido atrapado en las relaciones de compromiso, lo que ha gatillado los deseos de buscar otras relaciones como medio para liberarse del atrapamiento (Nodo Norte en la Casa VIII, en Libra, el regente planetario, Venus, en la Casa VII, en conjunción de fase Nueva con Marte, en relación con Plutón en la Casa VII, y el punto de polaridad de Plutón en la Casa I).

Con Saturno en cuadratura al eje de los Nodos, en la Casa XI, en Capricornio, se trata de una signatura de pasos saltados en términos evolutivos, en que el factor causal de los pasos saltados se encuentra en vidas pasadas en las cuales, debido al condicionamiento patriarcal pre-existente, que se ha traducido en represión de la naturaleza emocional natural del individuo, éste ha experimentado la necesidad de rebelarse contra todo tipo de imposiciones externas a fin de liberarse y encontrar su propia individualidad, lo cual ha ocurrido de formas en las cuales estos deseos de liberación, y esta exaltación de la propia individualidad, han desconectado al individuo de su propia naturaleza interior: la propia individualidad y la liberación convertidas en un valor absoluto –la necesidad de rebelarse por rebelarse. Obviamente, esta vibración interior de ser especial y único, y de tener la prerrogativa de liberarse a sí mismo y de rebelarse de todas las formas posibles, ha atraído también a otros individuos con quienes se ha relacionado de formas personales e íntimas, que también han estado definidos por este sentido instintivo de narcisismo, en quienes el individuo ha deseado confiar y a quienes ha deseado entregarse, pero que también han terminado la relación en función de su propio auto-descubrimiento y de sus propias atracciones compulsivas hacia otras relaciones que representaran el tipo de feedback y aclamación que esas otras personas deseaban. De esta forma, estos patrones de relación a lo largo de toda una serie de vidas, han sido un factor causal de sentimientos de rabia, combinados de sentimientos de culpabilidad, y de deseos de expiación a través de las relaciones, que se han traducido en un sado-masoquismo subyacente en los patrones de relación que existen en la vida presente. A lo largo de una serie de vidas, las rupturas de relaciones creadas a través de estos patrones, han creado también quiebres y crisis en las estructuras familiares de las familias que se han formado de este modo (Saturno en cuadratura con los nodos lunares). Estos quiebres y crisis han sido fuente de sentimientos de culpabilidad que no están resueltos.

A su vez, estos sentimientos de culpabilidad subconbscientes, y el deseo de liberarse de estos sentimientos de culpabilidad (Saturno en la Casa XI), han intensificado los deseos de recibir de otras personas un feedback compensatorio, que avale el sentimiento de ser una persona especial, única y valiosa. Al mismo tiempo, los sentimientos de culpabilidad subconscientes, y los deseos subconscientes de purgación o expiación de esta culpabilidad, han creado patrones de  pensamiento que son altamente negativos y críticos, los cuales han sido un factor causal por el cual el individuo ha atraído, a lo largo de toda una serie de vidas pasadas, a otras personas que también han sido críticas y enjuiciadoras con el individuo. Esta dinámica de culpabilidad, expiación, y rabia, ha sido una razón determinante de que los patrones de relación pre-existentes, definidos por las limitaciones y extremos antes mencionados, se mantengan en vigencia.

Obviamente, con el Nodo Sur en la Casa II, en Aries, y Marte conjunto a Plutón, estos deseos y dinámicas han estado operativos en la arena sexual, y han definido también la naturaleza de las atracciones y dinámicas sexuales. En pocas palabras, el Alma posee una intensa naturaleza sexual instintiva, que crea atracciones sexuales magnéticas muy intensas o compulsivas. La sexualidad ha operado de formas esencialmente masturbatorias-centradas en las propias sensaciones-y centradas principalmente en lo físico. Las experiencias de abandono en las relaciones, en las cuales el individuo se ha sentido victimizado, compuestas con la represión existente, y la consecuente inseguridad emocional, han intensificado la orientación masturbatoria, y los deseos de crear una intensa estimulación sexual en y a través de las parejas sexuales, con la intención de producir una respuesta sexual intensa, y recibir aclamación de las parejas. Esto se compone además  con temores de castración o de impotencia, originados también en las experiencias de abandono creadas por el individuo, en las cuales se ha sentido humillado, poco valioso en general, y poco valioso y humillado en términos sexuales.

El punto de polaridad de Plutón en la Casa I, en Piscis, con el Nodo Norte en la Casa VIII, en Libra, y su regente planetario, Venus, en la Casa VII, en Virgo, en conjunción de fase Nueva con Marte en la Casa VII en Virgo, demuestran que, a fin de avanzar en términos evolutivos, el individuo requiere abrazar un sentido fundamental de libertad e independencia, que le permitan descubrirse a sí mismo de formas nuevas, que no dependan de la relación con otras personas, orientado a penetrar psicológica y emocionalmente sus propias dinámicas interiores a fin de comprender la naturaleza de sus compulsiones y temores fundamentales: generar auto-conocimiento emocional y psicológico. Abrazando este sentido de libertad y no-dependencia respecto al feedback y la confirmación y aclamación por otras personas, el individuo podrá a su vez descubrir nuevas dimensiones de su propia individualidad, y de esta forma podrá discriminar qué tipo de personas realmente necesita y desea que estén en su vida, y quienes no. A su vez, podrá de esta forma atraer relaciones personales e íntimas que reflejen su exploración y la expansión que está ocurriendo de su sentido de sí mismo, en vez de recaer en patrones de relación en los cuales una parte se encuentra de alguna forma por encima, o por debajo, de la otra.

Ejerciendo la necesaria discriminación mediante la perspectiva que hará posible la no-dependencia en ningún sentido en los patrones de relación,  el individuo podrá atraer parejas a su vida, en quienes pueda confiar, sentirse vulnerable, y entregarse, con quienes sienta que realmente desea honrar los compromisos de la relación durante el tiempo que la relación deba realmente existir para el mutuo crecimiento. Abrazando la necesaria libertad y no-dependencia, el individuo podrá aprender a escuchar a los demás, e identificar la realidad de la otra persona tal como existe para la otra persona, en vez de escucharla a través de sus propias construcciones subjetivas, lo que le permitirá valorar a la otra persona en términos equitativos y reales: saber identificar correctamente el aporte que las otras personas representan para su vida.

Luego de este somero análisis del eje evolutivo principal de la carta natal, podemos analizar correctamente el Mercurio Natal: Mercurio Rx en la Casa Seis, en Leo. Nodo Sur de Mercurio en la Casa Siete, en Virgo, Nodo Norte de Mercurio en la Casa Seis, en Leo. Brevemente, estos símbolos reflejan que el Alma se encuentra interiormente saturada en términos de los tipos de información y de feedback que ha estado recibiendo a través de la comunicación de otras personas- feedback de aclamación (Leo), tanto como del feedback negativo y crítico (Casa VI), hasta el punto de no desear interiormente ningún tipo de feedback, y desear y necesitar en cambio cerrarse a las opiniones de las demás personas. Los extremos que han existido en las formas de comunicación recibidas de otras personas a lo largo de una serie de vidas (nodo sur de Mercurio en la Casa VII), y las respuestas que han existido a estos extremos (sentimientos de humillación, etc., y sentimientos de ser tremendamente especial), han creado un profundo nivel de duda interior, y una profusión de pensamientos contradictorios sobre sí mismo definidos por estos extremos, producto de la cual el individuo ha deseado ‘no pensar’, y ha necesitado crear interiormente una orientación a un relativo aislamiento, en el cual, sin embargo, ha querido cultivar un relativo esplendor personal en las formas en las que piensa sobre sí mismo. Estas formas de pensamiento se han volcado preferentemente hacia el trabajo (Casa VI), hacia el cual el individuo ha volcado su superioridad intelectual y su creatividad, creando formas únicas de pensamiento y comunicación (Mercurio Rx en la Casa VI en Leo), lo cual ha ocurrido, según hemos visto, debido a la dependencia compulsiva respecto a recibir de las demás personas un feedback de aclamación (Mercurio es además el regente de la Casa V-La Casa de Leo, y de la Casa VIII, la Casa de Escorpio).

Esta orientación de la función del pensamiento ha estado manifestando dinámicas de evitación de la interioridad (Mercurio en la Casa VI, en Leo), a través de las cuales el individuo ha estado evitando contactarse con los sentimientos subconscientes de vacío, futilidad, y culpabilidad. En los patrones de relación, el individuo ha seguido necesitando jugar su propio juego, por así decirlo, en vez de realmente escuchar y saber qué es lo que las otras personas necesitan y desean, incluyendo a las personas con quienes está en relaciones personales o íntimas, y se ha sentido humillado por las demandas de estas otras personas, sintiendo que su individualidad no es valorada a pesar de sus despliegues creativos.

El individuo desea y necesita crear un intenso foco analítico que le permita comprender linealmente las razones por las cuales se siente interiormente vacío, independientemente de recibir aclamación o reconocimiento. Este foco analítico creará la necesaria discriminación sobre las vías de auto-actualización que sirvan como los vehículos altamente personales, no sólo para aportar a los demás mediante su trabajo creativo, sino para sanar las heridas que existen en su Alma, y en los patrones generales de relación. A través de este foco analítico podrá empoderarse interiormente a sí mismo de formas específicas, y empoderar a otras personas también de formas específicas, de acuerdo a las verdaderas capacidades y necesidades de auto-actualización existentes en sí mismo y en otros, las cuales son independientes de tener que recibir aclamación masiva.

Este foco de análisis permitirá al mismo tiempo discriminar qué personas deben estar en su vida, y por qué razones, y quienes no deben estar en su vida, independientemente de la aclamación que provean. Le permitirá asimismo valorar y apreciar justamente la crítica constructiva que algunas personas le provean por razones adecuadas, en vez de tener que rebelarse contra todo tipo de críticas. En el contexto de estos símbolos, Mercurio Rx en la Casa VI en Leo, refleja también la necesidad de priorizar la comunicación con los hijos (Mercurio en Leo, Géminis en la Casa V), debido a que existen vidas pasadas en las cuales, debido a las dinámicas creadas en algunas relaciones clave, esta comunicación se vio interrumpida, creando una alienación o desapego respecto a los hijos.

Con Mercurio en la Casa VI, en Leo, la polaridad representada por la Casa XII, y Acuario, demuestra que, a fin de que estas intenciones evolutivas puedan tener lugar, el individuo necesita objetivarse a sí mismo, comprendiendo linealmente los deseos que ha tenido de ser considerado especial y de recibir aclamación, a fin de poder liberarse de esta necesidad compulsiva, y aceptar que sólo es un ser humano, de manera de poder integrarse y expandirse más allá de su propia burbuja de esplendor personal. De esta forma, podrá estar en contacto con aquello en lo que no se siente bien sobre sí mismo, los sentimientos de vacío interior, y todo aquello que necesita y desea sanar en sí mismo y en su vida, en vez de tener que compensarlo. Una vez que esto ocurra, necesitará aceptar que lo que desea mejorar en sí mismo sólo puede mejorar en forma progresiva, paso a paso, y que sólo puede hacer su parte del trabajo en esto. Esto implicará la necesidad de abrazar formas de pensar que sean esencialmente compasivas, en vez de quedar centrado en los sentimientos de imperfección. Esto le permitirá al mismo tiempo descubrir y valorar a las personas que estén en su vida de nuevas formas, y dar a los demás de nuevas formas, incluyendo a la sociedad en general en función de necesidades existentes en la realidad de la sociedad, respecto a las cuales el individuo sólo puede hacer un pequeño aporte, el que normalmente será totalmente independiente de cualquier tipo de reconocimiento exterior o aclamación, pero que reflejarán y permitirán una expansión y una evolución en la forma en que el individuo se comprende a sí mismo, y a la vida en general.

En la “carta natal” de Chile, Mercurio está en la Casa XI, en Libra. Dado que Mercurio se correlaciona con la función del pensamiento (lineal), también se correlaciona, a nivel de la astrología mundana (astrología de los países, de los eventos colectivos etc.), entre otras cosas como las comunicaciones, con las personas que piensan, y con las personas que estudian, ie. los intelectuales, y los estudiantes.

"Carta natal" de Chile

El 11 de Septiembre de 1973, cuando Pinochet tomó por la fuerza de las armas el control de este país, iniciando una dictadura que duró por 17 años, los Nodos Lunares en tránsito formaban una cuadratura con el eje de los nodos natales, con Saturno en tránsito formando una conjunción con el Nodo Sur en tránsito, mientras que Plutón estaba conjunto al Nodo Norte natal. Además, Urano en tránsito estaba en conjunción con el Mercurio natal, y Quirón en tránsito formaba una oposición a ese Mercurio.

Carta natal de Chile y tránsitos al 11 de Septiembre de 1973

Obviamente, estos dramáticos símbolos reflejan gráficamente el quiebre de la institucionalidad que existía en este país, y el feroz revés que sufrieron las intenciones evolutivas colectivas de avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria. La conjunción de Urano en tránsito con el Mercurio natal se correlaciona con el trauma colectivo masivo-Urano, Acuario, la Casa XI, se correlacionan con los traumas (1) – que afectó a los intelectuales y a los estudiantes en este país.

Existen dos informes oficiales que, aún siendo conocidamente incompletos, proveen información sobre los hombres y mujeres, que fueron directamente afectados por los militares, en las formas más espantosas y horribles. No estoy seguro de cuánta gente, qué proporción de la sociedad, está informada sobre el tipo de cosas que ocurrieron en los campos de concentración que los militares crearon en este país. Si uno se informa sobre esto, encontrará que lo ocurrido en esos lugares de horror es tan tremendo y maligno, que produce deseos de no estar ya más en este planeta, ni ser parte de la especie humana. Literalmente, va mucho más allá de lo imaginable. No creo que todas las personas deban saber sobre eso. Quizás hay algunas personas que deberían saber sobre eso.

Estas son las cifras oficiales sobre las “víctimas” jóvenes:

Informe Rettig:

Menores de 16 años de edad:                       49                    2.1%

Entre 16 y 20 años de edad:                         269                 11.8%

Entre 21 y 25 años de edad:                         557                 24.4%

Entre 26 y 30 años de edad:                        512                 22.4%

(Los porcentajes indicados en estas cifras, y en las siguientes, se refieren al total de las personas afectadas mencionadas en estos informes)

Informe Valech (estas cifras se refieren a otros grupos de personas afectadas no incluidas en el anterior Informe Rettig):

Menores de 18 años de edad *:                               1.080               4%

Entre 18 y 21 años de edad:                                     2.639               9,7%

Entre 21 y 30 años de edad:                                   12.060             44,2%

*Los menores de 18 años mencionados en este informe incluyen a 766 niños entre los 16 y los 17 años; 226 niños entre los 13 y los 15 años; y 88 niños de 12 años o menos.

La pregunta sería: ¿por qué fueron estos estudiantes, y jóvenes, torturados, asesinados, y desaparecidos? Una respuesta simple y obvia puede prescindir de la astrología, y de la Astrología Evolutiva: debido a que estas personas, en alguna medida, pensaban por sí mismas, y cuestionaban los valores e intereses de los grupos en el poder, de formas que amenazaban el poder de los grupos que deseaban mantener su control sobre la economía, y sus privilegios. El hecho de que fueran jóvenes, muy jóvenes en muchos casos, simplemente no importaba.

Si consideramos cada caso individualmente, sabemos, desde la perspectiva espiritual de la Astrología Evolutiva, que en realidad no existen las víctimas. En muchos casos, se trataba de personas realmente increíbles, Almas realmente hermosas, hombres y mujeres.

Personalmente he estudiando una serie de cartas natales pertenecientes a detenidos desaparecidos. Cada uno de ellos tenía sus propias razones por las cuales deseo gravitar hacia este tipo de experiencia. Sin duda, esto resulta un poco chocante, sobre todo para la mentalidad de la gente orientada a la victimización, en vez de la responsabilidad. En muchos de estos casos, simplemente no hubo proporción entre el karma o la necesidad evolutiva-combinada en tantos casos con la compulsión a la repetición de traumas anteriores, y la masividad del trauma  experimentado o “recibido” a manos de sus verdugos a partir de Septiembre de 1973. Esta falta de proporción fue creada por la influencia del mal-la energía del mal- en las almas de los agentes de la dictadura.

¿Por qué fueron estos estudiantes, y jóvenes, torturados, asesinados, y desaparecidos? Aún cuando las respuestas individuales a esta pregunta están contenidas en cada caso en las cartas natales de cada una de estas personas, jóvenes y niños, la carta natal de Chile contiene algunas respuestas generales, o parciales.

Actualmente, Saturno transita aproximándose a formar la conjunción con el Mercurio natal en la carta de Chile (Saturno se correlaciona directamente con la represión, y con el consenso de la sociedad, entre otras cosas (2). En tanto, Plutón y Marte en tránsito están en este momento en cuadratura exacta con el Eje Nodal natal, mientras que Urano en tránsito está en conjunción exacta con el Nodo Sur en la carta de Chile (el Nodo Sur se correlaciona directamente con el pasado).

Carta natal de Chile con los tránsitos actuales

Qué está pasando ahora: los estudiantes chilenos están conduciendo un vasto movimiento social, el cual persigue, no sólo una reforma del sistema educacional existente, sino que también implica, indirectamente, los cambios estructurales necesarios para que la reforma educacional sea posible, ie. presuspuesto, tributación, etc.  Se trata, en definitiva, de una reforma del tipo de sociedad que existe en este país. Por esta razón, parece crítico comprender cuáles han sido y son las dinámicas colectivas y los roles que en este país definen a los estudiantes, lo cual intentamos en este artículo recurriendo a la Astrología Evolutiva para analizar desde esta perspectiva la carta natal de este país, a fin de saber: ¿es posible que estas Almas enfrenten los tipos de “represión” que han existido en el pasado? ¿está esta sociedad preparándose para re-crear o re-vivir este trauma colectivo (por su propia naturaleza, los traumas buscan repetirse, para crear la posibilidad de objetivación, y potencial resolución y sanación)?

Tomando sólo un ejemplo: el Alma que lidera más notoriamente este movimiento tiene su Nodo Sur en Virgo, con su regente planetario en Tauro en oposición de fase Llena con su Plutón Rx natal en Escorpio, formando una t-cuadrada con Marte en Acuario … el regente planetario de Nodo Norte en Piscis es Neptuno, el cual está en conjunción Balsámica  con Urano/Saturno, ambos Rx, en Capricornio, ambos en cuadratura con el Eje Nodal natal, y ambos en oposición con Venus/Quirón en Géminis, también en cuadratura con los Nodos …. Incluso sin considerar las Casas natales, y tomando en cuenta esólo estos símbolos, podemos saber que se trata de un Alma que nació en esta vida con traumas masivo no resuelto de vidas pasadas, originado en la confrontación con los poderes establecidos. Por equivalentes geodéticos, e incluso-de nuevo, sin conocer las Casas natales, podemos saber que es muy probable que algunos estos traumas hayan ocurrido en esta zona geográfica-Chile está en la zona geodética de Capricornio.

En la carta natal de Chile, Plutón está en la Casa IV, Rx, en Piscis (interceptado). El Nodo Sur está en la Casa V, en Aries, y su regente planetario, Marte, está en la Casa X, en Leo, conjunto al Medio Cielo.

Estos símbolos claramente reflejan el complejo de zarathustra (Leo, la Casa V) que define a los individuos pertenecientes a las familias que detentan el poder de facto en este país, su auto-imagen distorsionada (Plutón en Piscis en la Casa IV) por un sentido delirante de grandeza, que les permite abrazar sin restricciones éticas sus deseos fundamentales de estar en la cima de la pirámide de la realidad que crean, con exclusión del interés de todos los demás (Leo). Esta es una sociedad extremadamente individualista (Nodo Sur en la casa V-la Casa de Leo-el regente planetario, Marte, en la Casa X, en Leo).  Los privilegios de este grupo de gente han sido creados, y mantenidos, muchas veces en la historia de este país, mediante el uso de la violencia (Aries, Marte). El historiador Mario Góngora señaló que las fuerzas armadas constituyen en la historia de Chile, la “columna vertebral de la institucionalidad” (Nodo Sur en Aries, Marte en la casa X, conjunto al MC).

La carta natal de un país, de forma similar a la carta natal de un individuo, refleja las condiciones del pasado que dan forma al momento en el cual “nace” o se constituye el país como tal. De este modo, refleja la naturaleza de la vibración del momento en el cual nace el país, y las dinámicas arquetípicas que crean esa vibración, resultantes de las condiciones del pasado que dan origen al país. Es esa vibración, y esas dinámicas arquetípicas, definidas por las condiciones de pasado que llegan al momento del nacimiento, las que condicionarán el devenir del país a lo largo de su historia. En términos generales, desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green, tales condiciones, dinámicas arquetípicas, y la vibración resultante, están reflejadas en la posiciones natales de Plutón, el Nodo Sur, y el regente planetario del Nodo Sur, los aspectos de  Plutón, y los aspectos al Eje de los Nodos Lunares. Al mismo tiempo, la carta natal de un país reflejará las dinámicas evolutivas arquetípicas que permitirán una evolución de esas condiciones del pasado, y de la vibración pre-existente, hacia su futuro potencial. Estas dinámicas estarán reflejadas en el punto de polaridad de Plutón, el Nodo Norte de la Luna, y su regente planetario. En otras palabras, son las dinámicas arquetípicas que definen el pasado, y el futuro potencial del país, y la vibración que tales dinámicas crean, las que atraerán a las Almas que se encarnan en ese país. De esta forma, la vibración de la Almas que se encarnan en el país, producto de sus propias dinámicas evolutivas individuales, constituye la base de por qué tales Almas tenderán a recrearla vibración, y las dinámicas arquetípicas, que existen en ese país. Así se entreteje la evolución individual (Plutón) con la evolución colectiva (Plutón).

¿Cuál ha sido, entonces, el pasado que ha condicionado la creación y el devenir del país llamado Chile?

Plutón Rx en la Casa IV, en Piscis, habla de Almas que están definidas por una inseguridad esencial, y por el temor de lo desconocido. Almas que no se sienten ‘en casa’, o que se sienten “sin hogar”. Asimismo, Almas que han estado creando ilusiones y delirios fundamentales sobre sí mismas, a fin de compensar su inseguridad y sus sentimientos de abandono. De hecho, la historia revela que la inmensa mayoría de los conquistadores españoles que llegaron a esta tierra, a partir de la primera mitad del siglo XVI, estaba conformada por españoles que en la Península Ibérica eran gente sin hogar, marginados sociales y bandidos. Almas que abrazaron la “aventura” de venir a América-una proyección externa de lo desconocido, Piscis-debido a que no veían ninguna perspectiva de prosperar en el contexto de su propia sociedad. Y la idea de venir a América alimentó su imaginación (Piscis) y sus deseos de volverse poderosos y ricos en términos materiales, de la forma más rápida posible, a fin de compensar o esconder su inseguridad existente. Alrededor del año 1550,  se hizo más o menos claro para estas Almas que  los tesoros que buscaban, ie. acumulaciones pre-existentes de oro, sólo existían en algunos lugares de América: Perú, Guatemala, México. Así, sólo algunos pocos de estos españoles vieron realizarse sus sueños de enriquecerse en forma rápida. Grandes grupos de conquistadores se vieron en consecuencia desilusionados (3), y pronto debieron darse cuenta que la actualización de sus deseos de riqueza tomaría mucho más tiempo, y mucho más trabajo, que lo que esperaban: el saqueo directo no sería suficiente, ya que en la mayor parte del continente, simplemente no había nada que saquear. Esto está reflejado en la carta natal de Chile en Plutón en la Casa IV, en Piscis, el Nodo Sur de Plutón en la Casa II (la Casa de Tauro, la riqueza material), y el regente planetario del Nodo Sur de Plutón, Saturno, en la Casa XII, la Casa de Piscis, conjunto a Neptuno, el regente de Piscis, formando una cuadratura de fase Diseminante con el mismo Plutón natal.

El sueño de la riqueza rápida se mantuvo sin embargo, a nivel subconsciente, manifestándose en diversas formas.

Una manifestación de ese sueño fue la creación de mitos sobre ciudades escondidas en las cuales todavía sería posible encontrar grandes cantidades de oro: El Dorado, Pacha Pulai, La Ciudad de Los Césares, Cofralandes, la Ciudad del Preste Juan, Paititi, etc. Grupos de españoles se perdieron en el corazón de América, o entre las cumbres de Los Andes, buscando esas ciudades.

Desde la perspectiva de estos mismos arquetipos, la manifestación principal de ese sueño, sin embargo, ha sido, a lo largo de los siglos, en esta tierra que se llamó Chile, la intensidad de los deseos de amasar grandes fortunas (en otros términos puede hablarse de una idealización de la riqueza, de la riqueza como un valor en sí mismo, etc.), mediante la misma orientación básica al saqueo, y a la vez, la forma en que este deseo se manifestó en la interface entre la economía  local y los mercados externos. Veremos como esto se refleja en los símbolos de la carta natal de este país.

Es muy importante tener presente que el deseo de volverse ricos que definió a esos individuos se conjugó con los deseos de sus autoridades políticas y religiosas: los reyes de España, y los papas católicos (la conjunción Neptuno/Saturno en la Casa XII, en Sagitario, en cuadratura Diseminante con Plutón). Los conquistadores españoles recibieron del Papa, a  través de los reyes de España, el “derecho” o los “títulos” para conquistar esta tierra y volverse señores sobre los pueblos indígenas de América. Las “bulas” emitidas por los papas declaraban que Jesús era el dueño de este planeta (!), que Jesús mismo había dado al papa romano la propiedad y la administración de la Tierra. Existió una enorme elaboración teológico-jurídica en diversos momentos del proceso de conquista, el cual tuvo la intención de otorgar y justificar el derecho de los conquistadores españoles en la progresiva expoliación de la tierra, el trabajo forzado de los indígenas, y el derecho de hacerles la guerra a los indígenas rebeldes. A la vez, se concedió el rey de España y a los conquistadores el deber de adoctrinar a los pueblos indígenas con el catolicismo. Hay que notar que una parte significativa de esta elaboración teológico-jurídica fue creada de hecho para la protección de los indígenas contra la violencia excesiva de los españoles. Sin embargo, tales regulaciones de protección rara vez fueron cumplidas en América, menos aún en lugares tan remotos en esos tiempos, como el caso de Chile. La fórmula utilizada por las autoridades españolas locales era la siguiente. Ponían sobre sus cabezas las cédulas emitidas por el rey de España o por el virrey del Perú, y declaraban: “se obedece, pero no se cumple”.  Este doble standard está reflejado en Neptuno/Saturno en Sagitario en la Casa XII, en oposición a Júpiter en la Casa VI en Géminis. Este tipo de duplicidad caracteriza históricamente la relación de las elites dirigentes con la legalidad en general. Se trata de hecho de un país extremadamente legalista, en el cual la ley se aplica con todo su rigor a la gente común, considerándose la vigencia de la ley como un valor en sí mismo (originalmente por derivación de la potestad divina emanada a través del papa- la oposición Neptuno/Saturno en Sagitario en la Casa XII con Júpiter en Géminis, conjunto a la Luna); un país, sin embargo, en que las grandes corporaciones, las elites económicas, o el gobierno, se sitúan por encima de la ley, en formas directas o indirectas. Por dar algún ejemplo, los tribunales de justicia en Chile no cumplen con la normativa laboral en la relación con los trabajadores judiciales; existe en este país una regulación legal ambiental muy elaborada, la cual, sin embargo, sólo se utiliza en los mega-proyectos sobre recursos naturales, como medio para crear un simulacro de legalidad; podrían darse muchos, muchos ejemplos de casos groseros de esta dualidad. En pocas palabras, la ley, y la religión, han sido utilizadas aquí para subyugar a la gente, y para hacerles creer que son subyugados por las razones correctas. Este doble standard está también reflejado en la posición de Marte en la Casa X, la Casa de Capricornio, en Leo: hipocresía rampante. Con Neptuno/Saturno en la Casa XII, en Sagitario, en oposición a Júpiter en la Casa VI, en Géminis, debe resultar claro que en este país no existe un Estado de Derecho, sino, en cambio, la vigencia del poder de los hechos (como dijo Hegel: “Chile, el país donde la fuerza es ley”)-el Nodo Sur en la Casa V, en Aries, el regente planetario, Marte, en la Casa X, en Leo. Estos símbolos reflejan al mismo tiempo a los caudillos, líderes personalistas y grupos-partidos y conglomerados- que se han tomado el poder por distintos medios.

Tras darse cuenta de que la riqueza no estaba tan a su alcance como esperaban, estos bandidos, que habían devenido soldados, debieron luego  devenir empresarios (Gabriel Salazar), a fin de crear las condiciones de su subsistencia más elemental. Por supuesto que  la orientación empresarial fue la de explotar a los pueblos indígenas al máximo grado posible. Hay que tener en mente que los españoles que llegaron a América, y a Chile, eran “hombres”, ie. muy pocas mujeres llegaron de Europa en aquellos siglos. Por esta razón, y debido a su orientación básica al trabajo, ie. a no trabajar,  no matarían a todos los indígenas que existían en estas tierras, como ocurrió en Norte América, en que la colonización por los ingleses fue realizada por familias, y no sólo por individuo de sexo masculino. Los españoles capturaron grandes cantidades de indígenas, hombres y mujeres, para trabajar, y para tener sexo/reproducirse. De esta forma se creó el pueblo chileno a través de los siglos.

Debido a que los conquistadores españoles deseaban ser ricos de acuerdo a los parámetros europeos, y tan pronto como fuera posible, y debido al confinamiento geográfico de esta tierra, ya du reducida población (“una larga y angosta faja de tierra entre las montañas y el océano Pacífico), el proceso de acumulación de riqueza sería naturalmente muy lento. En consecuencia, mientras que algunos individuos, y grupos, se enfocaron en el desarrollo de una economía local de producción, otros individuos y grupos se enfocaron en introducir la producción local en cualesquiera vías de intercambio mercantil fueran posibles: inicialmente el Perú, más tarde otros centros de la conquista en América, y luego Europa. Debido a que estos individuos estaba definidos por su propio auto-interés individual (el Nodo Sur en Aries, Casa V, el regente, Marte, en Leo), la relación entre productores y mercaderes no fue-no ha sido- una relación de colaboración, sino, por el contrario,  una relación basada por el conflicto de intereses. Este conflicto está reflejado en la oposición Saturno/Júpiter, con Júpiter en Géminis. Se trata de un conflicto que ha permeado la historia de este país hasta los días actuales. Así, la historia del ha alternado entre períodos en que ha existido una orientación dominante a la creación de una economía y una industria autónomas, la cal ha sido luego anulada en períodos en los cuales la orientación dominante, o exclusiva, ha sido la de depender de las exportaciones de productos agrícolas y recursos naturales (en orden cronológico: pequeñas cantidades de oro de los lavaderos; sebo y cueros; trigo; salitre; cobre). El último período en que dominó la orientación productiva-industrial terminó cuando Allende fue removido del gobierno en 1973. En interjuego de estas dos orientaciones –productivismo y mercantilismo-junto con el estricto control de la propiedad de la tierra que ha existido desde la llegada de los españoles, ha creado, muchas veces, en los últimos 550 años, cambios masivos  en las condiciones del trabajo, y en los requerimientos de mano de obra. La razón de estos cambios, y de este conflicto, se encuentra en que han sido los intermediarios o mercaderes, quienes han dictado los precios de los bienes o las materias primas en el intercambio, más que los compradores o la oferta/demanda, y esto ha requerido enormes aumentos en los volúmenes de la producción, y, al mismo tiempo, una reducción proporcional de los costos de producción. De esta forma, generaciones de trabajadores han sido exterminadas, o casi exterminadas, debido a las condiciones de trabajo que se han considerado necesarias para satisfacer, simultáneamente, la codicia de los dueños/productores y los mercaderes. Al mismo tiempo, las condiciones creadas por este conflicto han estancado el desarrollo industrial del país en varios puntos críticos de su desarrollo.

Este proceso, reflejado en la carta natal de Chile, es en sí mismo bastante más complejo de lo descrito aquí, pero con lo dicho es suficiente para los efectos de este análisis.

La conjunción Neptuno/Saturno en Sagitario en la Casa XII, en cuadratura con Plutón, con el Nodo Sur en la Casa V, Aries, y Marte en la Casa X, en Leo, refleja también, muy gráficamente, las condiciones que gatillaron la independencia: el rey de España, hecho prisionero por Napoleón, quien designó a su hermano, apodado Pepe Botella por su afición al licor, como rey de Las Indias. Fue ese el factor causal que motivó a las elites locales, en 1810, a abrazar los deseos de un gobierno autónomo. La racionalización fue que debían obediencia directa al rey, y no a ninguna de las agencias del rey. Aquí, la duplicidad reflejada en la oposición Neptuno/Saturno con Júpiter, etc., se manifestó en que el acto inaugural de la existencia independiente del país fue, de hecho … una declaración de obediencia y lealtad a una autoridad externa: el rey de España, prisionero en Bayona.

Estos mismos símbolos reflejan en general el rol que las creencias, la ley humana, la religión católica, y las ideologías, han jugado en configurar este país.

El punto de polaridad de Plutón en la Casa X, en Virgo, y el Nodo Norte en la Casa XI, en Libra, demuestran que los deseos colectivos que permitirían una evolución de este país exigirían que esta sociedad asuma su natural responsabilidad por sí misma (Casa X), y por las reales necesidades de todas las personas que componen esta sociedad, a través de la creación de una sociedad progresivamente igualitaria (Casa XI, Libra). El regente planetario del Nodo Norte, Venus, en la Casa XII, Escorpio, implica una necesaria transformación y reformulación de los valores colectivos, incluyendo, obviamente, los valores de los grupos en el poder.

Creo que esta descripción del contexto general de cómo se ha formado, y como ha funcionado, esta sociedad, reflejado en la carta natal de Chile, es suficiente para comprender el Mercurio natal en la Casa XI, en Libra. Mercurio es el regente planetario de la conjunción Júpiter/Luna, y Júpiter es a su vez el regente planetario de la conjunción Neptuno/Saturno en la Casa XII. Por supuesto, como todo símbolo astrológico, este Mercurio tiene muchos niveles. En algunos de esos niveles, el Mercurio natal de Chile:

- refleja el carácter extremo (Libra) de las ideas e ideologías que han definido a diversos grupos (Casa XI) en este país, que se encuentran en el rango entre ideas e ideologías extremadamente conservadoras (Casa XI), e ideas e ideologías extremadamente revolucionarias (Casa XI);

- refleja el hecho de que, debido a la hipocresía rampante de los grupos en el poder, la clase trabajadora (Luna en la Casa VI), ha sido relativamente permeable a ideas revolucionarias o reformistas de diverso tipo. Sin embargo,  debido a la duplicidad que ha definido esta historia colectiva, y debido a los severos traumas (Casa XI) que han existido para los grupos de rebeldes (Casa XI) en diversas coyunturas históricas, el apoyo y el compromiso de la clase trabajadora con estas ideas, también ha sido dual (Luna  en la Casa VI, en Géminis). Conviene no olvidar que el apoyo social al gobierno de Allende, antes del golpe de Pinochet, estaba en alza, pese a los conflictos con las elites tradicionales; sin embargo, una vez ocurrido el golpe, tuvieron que pasar nueve largos años antes de que la sociedad chilena comenzara a manifestar una oposición consistente a la dictadura; hasta entonces, la sociedad chilena se mantuvo en un estado de negación respecto a las atroces violaciones a los derechos humanos que estaban ocurriendo delante de sus narices: la gente estaba dominada por el miedo, y por aquello que Diego Portales ya había llamado, en los 1830’ “el peso de la noche”, ie. una combinación de pasividad y sumisión al poder establecido;

- Refleja la alienación (Casa XI) de la mayor parte de la gente respecto a lo que ocurre en la realidad social (La Casa XI, y Virgo, regido por Mercurio, interceptado en la Casa X;

- Refleja la forma en que esa alienación es tan fácilmente promovida, y mantenida, a través del control de los medios por parte de las elites dominantes, en un país en que los medios independientes prácticamente son inexistentes, debido a que han sido exterminado cuando han existido (Mercurio regido por Venus en la Casa XII, en Escorpio, regido a su vez por Plutón en la Casa IV-las familias en el poder);

- El mismo símbolo refleja la demagogia de ciertos caudillos u hombres fuertes y líderes políticos, y la susceptibilidad de esta sociedad a la demagogia (Mercurio en la Casa XI, en Libra, regente planetario de la Luna en la Casa VI; este Mercurio está conjunto al Nodo Sur/Neptuno en la Casa XI, Libra, en la carta natal del presidente actual del país, cuyo regente planetario, Venus, está en su Casa III natal, en relación con su Plutón natal en Leo, en la Casa X, que es parte de un gran trígono que incluye además de Plutón, a la Luna en la Casa V, en Aries, y el Sol en la Casa I –no sólo es demagogo, sino que al mismo tiempo es un “hombre de negocios” que ha utilizado los conflictos sociales para ocultar de la atención de la gente la magnitud de los negocios que se están haciendo a sus espaldas, con los recursos del país …mientras mayor es el conflicto, mayor es el negocio que está ocurriendo detrás de la escena);

- Refleja también los traumas colectivos extremos (Casa XI, Libra), que han impactado a los grupos de intelectuales y de rebeldes que han promovido el cambio social.

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Debido a los tránsitos actuales antes mencionados (Saturno aproximándose a la conjunción con el Mercurio natal; Plutón/Marte en cuadratura exacta al eje nodal; Urano exactamente conjunto al Nodo Sur natal), la respuesta a la pregunta “¿están en peligro los estudiantes?” necesariamente es: “sí, están en grave peligro”. El peligro consiste en la re-creación de los traumas que ya han existido en este país.

El punto de polaridad de Mercurio se encuentra en la Casa V, en Aries, lo que refleja la necesidad de que estos grupos, y los individuos que componen estos grupos, actualicen de maneras independientes sus roles individuales específicos en los procesos sociales, versus mantener un sentido de identidad que es dependiente de las asociaciones grupales.

El Nodo Norte de Mercurio en la Casa XI, en Virgo, implica que los estudiantes están sujetos al requerimiento evolutivo de abrazar sus deseos de contribuir al cambio social, en el contexto de las estructuras existentes, versus tratar de promover cambios sociales que totalmente desafíen esas mismas estructuras existentes, por miserables que ellas sean. Detesto llegar a una conclusión que ‘suena’ reaccionaria-pero es lo que dice la carta natal de Chile, desde la perspectiva evolutiva.

Dios Bendiga a los estudiantes, y Bendiga a todos los chilenos.

Notas:

(1) Sobre el arquetipo de Acuario, y su relación con los traumas individuales y colectivos, puede verse el siguiente artículo: http://eachile.wordpress.com/2011/03/30/el-arquetipo-de-acuario)

(2) Sobre el arquetipo de Saturno, y su relación con la represión, puede verse el siguiente artículo: http://eachile.wordpress.com/2011/03/30/una-nota-sobre-saturno/

(3) Sobre el arquetipo de Neptuno, Piscis, y la desilusión, puede verse el siguiente artículo: http://eachile.wordpress.com/2011/04/19/neptuno-y-la-desilusion/

La Carta Astral del Bi-Centenario.

1) Introducción – Por qué existen cartas astrales de los países (una breve explicación,  totalmente prescindible, para quienes no saben que existe la astrología de los países)

2) Las Cartas Astrales de Chile

3) La Carta Astral del Bi-Centenario: 18/09/1810

1) Introducción – Por qué existen cartas astrales de los países

En nuestro país, diversos astrólogos han hablado de la carta natal o carta astral de Chile, haciendo referencia  a la carta levantada para el día 18 de Septiembre de 1810, a las 10:00 am. En términos muy generales, el presupuesto que permite habla de la carta natal de un país es el mismo que permite hablar de la carta natal de una persona nacida en un determinado momento: aquello que nace en un momento determinado de tiempo posee las características de ese momento. La astrología permite leer o interpretar, de acuerdo a las posiciones relativas de los planetas entre sí y respecto al zodíaco, en referencia al lugar del nacimiento, las características de ese momento el cual posee la misma “energía” o la misma cualidad vibracional que todo aquello que nace o se manifiesta en ese momento. Hay que insistir que se trata de una semejanza general, porque existen diferencias importantes entre el nacimiento de una persona y el comienzo de un Estado. Si bien el surgimiento de un Estado o un conglomerado político corresponde en parte a la expresión de procesos anímicos, anhelos, deseos, voluntades, propósitos, de una cantidad importante de personas-todo un colectivo- los cuales pueden ser parcialmente conscientes y parcialmente inconscientes, no se trata del nacimiento de una persona. A diferencia de las Almas, el Estado es una creación humana que puede perdurar durante un tiempo relativamente limitado, y que de hecho corresponde a un fenómeno sociológico característico de una época determinada y muy breve de la evolución humana. A pesar de esta importante diferencia, la carta astrológica del momento en que un país o un Estado toma forma, al reflejar la naturaleza de ese momento, revela aspectos característicos de esta creación humana. Desde el punto de vista astrológico, el surgimiento de un Estado es un fenómeno que corresponde con los arquetipos de Saturno y Capricornio: la generación de una estructura, basada en valores, ideas, principios, normas de todo tipo que son y serán compartidas por una gran cantidad de personas-la mayoría de la sociedad que integra el país, dentro de unos límites territoriales definidos.

2) Las Cartas Astrales de Chile

Desde el punto de vista histórico, y en consecuencia, también desde el punto de vista astrológico, resulta parcial utilizar sólo la carta astral del día 18 de Septiembre de 1810. A pesar del entusiasmo con que los chilenos se preparan para una pronta celebración del “bicentenario”, lo cierto es que el 18 de Septiembre de 1801 no marca el inicio de la estructura política que define la convivencia organizada en esta faja de tierra que llamamos Chile. Ese día un Cabildo abierto afirmó la obediencia al Rey de España, quien se encontraba en cautiverio, rechazando la autoridad de las instituciones españolas que gobernaban en las Indias o directamente en Chile. Si bien existía en este momento un principio de independencia respecto a España, éste no se encontraba plenamente formado,  y por ello se respaldó la soberanía de la persona del Rey.

También es necesario tomar en cuenta otras cartas. La carta de la Declaración de Independencia, por ejemplo, realizada el día 12 de Febrero de 1818, a las 9 am. Puede discutirse si ésta es una carta totalmente definitoria, ya que esta declaración no puso término al proceso de la independencia chilena. España resistió militarmente la independencia, y esta resistencia fue superada tras una serie de batallas. Este período concluyó con la batalla de Maipú, el 3 de Abril de 1818. Por lo tanto, es razonable considerar, tal como hace Campion-una de las mayores autoridades en Astrología Mundana- la carta levantada para el momento de la conclusión de esta batalla, a las 2 pm.

También tenemos la carta del día 11 de Septiembre de 1973, a las 11:52 am, cuando la el Palacio de la Moneda, sede del gobierno chileno, fue bombardeado por la fuerza aérea chilena. Este fue claramente un punto de quiebre de la institucionalidad de este país, y marcó el inicio de una época distinta. El mismo día, a las 6 pm, comenzó a regir la regulación del toque de queda, definiendo de alguna manera el estado de cosas político que regiría plenamente en el país durante largos años. Estos hechos sin duda definen en gran medida el estatus quo real que existe en la actualidad, y el tipo de pasividad que define a la mayoría de población chilena frente a lo social.

También es relevante analizar la carta en que oficialmente se inauguró el retorno de las instituciones democráticas, cuando entró en vigencia plena la Constitución de 1980, al constituirse nuevamente el Congreso nacional. Esto ocurrió el día 11 de Marzo de 1990, a las 11:03 am, hora en que se levantó la sesión de instalación de la Cámara de Diputados. La sesión del Senado se había cerrado un poco antes, a las 10:44 am.

3) La Carta Astral del Bi-Centenario: 18/09/1810

No obstante la existencia de diversas cartas astrales, la carta de la llamada Primera Junta de Gobierno es una carta natal relevante para entender la situación de este país.

Plutón está en la Casa IV en Piscis, retrógrado, y está en cuadratura con su regente Neptuno, que está en la Casa XII en Sagitario. Plutón está en oposición al Sol que está en la Casa X en Virgo, rigiendo la Casa IX y la Casa X, en Leo.

Esta configuración es fundamental para entender la historia chilena, porque demuestra que en la base del proceso de constitución de la nación y el estado existe una inseguridad fundamental inconsciente que permea el Alma colectiva de la mayoría de la gente que comparece en el acto de dar forma a este país, que asume el control e intenta configurar el sentido de destino colectivo. Un sentimiento que acompaña a los conquistadores españoles desde la llegada a estas tierras, y a las elites auto-designadas hasta el día de hoy. Se trata de una inseguridad fundamental, de naturaleza emocional, frente a lo desconocido: la naturaleza, la Tierra misma, y los pueblos indígenas. Un sentimiento que luego se desplaza y permea la relación de estas elites con la gente en general, el temor a la sociedad, como fenómeno que no se puede controlar totalmente (Plutón está en trígono con la conjunción de Urano y Venus-regente de la Casa XI). Se trata de una profunda angustia existencial inconsciente, que se podría llamar de tipo esquizofrénico (Piscis, la Casa XII, Neptuno), que genera la respuesta compulsiva de querer controlar y mantener a raya todo lo que se percibe como extraño, distinto, y por lo tanto impuro y peligroso (Plutón está opuesto al Sol en la Casa X en Virgo): la naturaleza, la gente, el indígena. Es una respuesta también frente al temor a lo desconocido que se percibe internamente, el no saber quién se es y querer forzarse una identidad y un sentido de propósito para estar en esta tierra, a fin de protegerse. El Sol rige la Casa IX, lo que se refiere a que el origen de este grupo que asume el control es foráneo, ajeno a este lugar en que se constituyen como grupo dominante. Frei Montalva vio claramente el desplazamiento del temor al indígena al temor a la sociedad en general, cuando dijo en 1974 que “toda la historia de Chile consiste en evitar que los indios atraviesen el río Bio-Bio (la frontera de guerra con los araucanos); con el gobierno de Allende y la Unidad Popular, los indios lo atravesaron; ¡por eso se produjo el Golpe!”. El temor a la sociedad es lo que explica que la Concertación se comprometiera con los militares, en la transición, a mantener a raya las demandas sociales, entendiendo, literalmente, que los movimientos sociales constituyen “el mayor peligro para la democracia”.

Neptuno está conjunto a Saturno, también en la Casa XII, y también en cuadratura con Plutón. Esto grafica la situación que gatilló la formación de un gobierno local en Septiembre de 1810: el cautiverio (Casa XII) de Rey de España (Saturno en Sagitario), y la suplencia de Pepe Botella (Saturno conjunto a Neptuno, en la Casa XII, es una imagen muy gráfica de un gobernante ebrio).

El Nodo Sur de la Luna está en la Casa V, en Aries, y el regente Marte está en la Casa X, conjunto al Medio Cielo, en Leo. Este es un símbolo del autointerés de estas elites con exclusión del interés de todos los demás (Casa V, Aries). Es un símbolo también del poder militar que tantas veces ha tomado el control por la fuerza (Marte, regente del Nodo Norte en la Casa V,  en la Casa X, en Leo). Es el símbolo exacto que ilustra la tesis de Mario Góngora sobre las fuerzas armadas (Marte) como la columna vertebral de la institucionalidad chilena (El Medio Cielo, la Casa X). Los militares como hijos predilectos de la patria (Casa V), siempre preparados para custodiar los privilegios (Casa V, Leo) de los poderes establecidos (la Casa X), aún a costa de producir crisis masivas en la población (Marte está en cuadratura con la conjunción Luna/Júpiter en la Casa VI, la casa de las crisis). Esto es coincidente en forma my clara con la carta natal de Pinochet, que tiene su Marte natal en conjunción con el Marte de la carta del 18/09/1810; la conjunción, en la carta natal de Pinochet, de la Luna con Saturno en Cáncer, está en trígono con el Plutón de la carta de Chile (su estructura de conciencia-Saturno y su identidad egocéntrica-la Luna, incluyendo todo su condicionamiento social, cultural, y familiar, lo orientaron a tomar acción dramáticamente-trígono de la fase del Primer Cuarto, en base a los temores fundamentales de los poderes fácticos).

En esta carta natal de Chile, el Sol rige la Casa IX y la Casa X, que están en Leo, y el Sol está en oposición a Plutón y en quintil con la conjunción Neptuno/Saturno en la Casa XII en Sagitario. Esta conjunción Neptuno/Saturno está regida por Júpiter, que está en la Casa VI, en Géminis. Chile se gesta con una institucionalidad quebrantada, reflejo de una ética quebrantada. Crónicamente ha sido una tierra de ilegalidad, en que la aplicación de la ley se sujetó al arbitrio circunstancial de los poderosos, a su codicia sin medida. “Se obedece, pero no se cumple”, eran las palabras que pronunciaban las autoridades españolas frente a las leyes dadas por el Rey  de España para la protección de los indígenas. Como Armando Uribe recuerda en su libro El Fantasma de la Sinrazón, Hegel se refiere a Chile como “el país donde la fuerza es la ley”. La fuerza, motivada por la codicia, motivada por el miedo. Saturno está en la Casa XII, conjunto a Neptuno, en cuadratura con Plutón, opuesto a Marte en la Casa X, lo que grafica que esta acción ilegal puede ocurrir a plena luz del día, o bien, cuando la necesidad lo dicta, en las sombras: este simbolismo incluye la creación de campos de concentración donde ocurren masivamente hechos inhumanos, la desaparición de personas, etc. Venus, regente de la Casa XI, está conjunto a Urano, ambos en la Casa XII en Escorpio; la Luna en la Casa VI está en oposición a Neptuno/Saturno en la Casa XII. El Sol de Pinochet está en conjunción con Saturno/Neptuno en esta carta de Chile, y el Urano de Pinochet está en cuadratura con la mencionada conjunción Venus/Urano de la carta de Chile: Pinochet creó una crisis masiva para la población general de este país, y dentro de esta los intelectuales y grupos de avanzada (Venus/Urano), logrando retrasar, por vía del trauma colectivo (Urano)  la maduración y la individuación (Urano) de esta sociedad. Esto también está indicado en la inconjunción de Plutón con Mercurio, que rige la Casa VII (los otros), y está en la Casa XI, en Libra.

Sinastría: Adentro, la Carta natal de Chile (18/09/1810) – Afuera, carta natal de Pinochet.

En relación con este Mercurio, la Casa III de la carta de Chile está en Acuario, con Quirón en Acuario dentro de esta Casa III, regidos por Urano en la Casa XII, que está regido a la vez por Plutón en la Casa IV. Los medios de comunicación están en manos de las familias que detentan el poder, utilizados para administrar las conciencias, mantener un estado colectivo de embrutecimiento e ignorancia, falsificar la historia y distorsionar la realidad: mantener a la población en un mundo de fantasía, en calidad de consumidores pasivos. La falsificación de la verdad  histórica está graficada también por Júpiter en Géminis en la Casa VI, que rige el Ascendente Sagitario, que está en conjunción exacta con el asteroide Lucifer: esto revela a las fuerzas de la oscuridad que actúan detrás de esta manipulación. Nótese que el asteroide Lucifer está también conjunto a Neptuno/Saturno en la Casa XII, también en Sagitario-Sagitario se correlaciona directamente con lo que se llama “verdad”. El hecho de que Plutón esté en la Casa IV en Piscis, y en cuadratura con Lucifer en Sagitario, demuestra que los grupos en el poder son capaces de creer en la historia inventada, la verdad que ellos mismos falsifican, y sentirse ellos victimizados: el poder de la imaginación, la capacidad para negar la realidad completamente, y más que negarla incluso, creer que las cosas son exactamente lo contrario de lo que son (la negación y la denegación son un fenómeno de la casa XII, Piscis, Neptuno, y Virgo). Y a partir de eso, tomar acción basada en las “creencias”: Lucifer en Sagitario, en la Casa I, la casa de Aries, para “liberarse” del miedo, mediante le endurecimiento de la represión y el control social a manos de estos poderes fácticos-la cuadratura de  Neptuno/Saturno/Lucifer  con Plutón está dentro de la fase Diseminante.

Gran parte de la población de Chile se prepara ansiosa para emborracharse y llenarse la panza celebrando el supuesto Bi-Centenario de este país. Un grupo importante, fundamental, de los seres humanos que viven en este territorio, no están en condiciones de celebrar, porque no sólo están en la pobreza, como muchos otros, desempleados y expropiados, como muchos otros, sino que además están siendo ferozmente perseguidos por el aparato estatal: la policía, los tribunales de justicia, etc.

Plutón transita actualmente por Capricornio, en la Casa I de la Carta de Chile, y está formando una cuadratura con el Eje Nodal de esta carta. Urano está retrogrado en Piscis, pero ya entró en Aries hace poco tiempo atrás y volverá a este signo, formando una conjunción en tránsito con el Nodo Sur; al mismo tiempo, y Saturno en tránsito está formando una conjunción con el Nodo Norte de la Carta de Chile, en la Casa XI. Estos tránsitos se correlacionan con el terremoto ocurrido este año, y con el tipo de reacciones psicológicas que gatilló este evento: el deseo de tener a los militares en la calle, expresión del deseo de revivir traumas colectivos. Se correlacionan también con el quebrantamiento abierto de las intenciones evolutivas (Plutón haciendo la cuadratura con los Nodos) que interiormente existen para la población de este país, mediante la represión que está ocurriendo de un grupo étnico-el pueblo Mapuche, del que somos descendientes casi todos los chilenos (Saturno conjunto al Nodo Norte de la Luna en la Casa XI en Libra), motivada por la codicia de las elites auto-designadas, que se resisten a ver menguadas en cualquier punto sus expectativas de ganancias desmedidas, en desmedro de los intereses y necesidades de todos los demás (Urano conjunto al Nodo Sur en la Casa VI, en Aries). En poco tiempo más, estos aspectos estarán exactos. Los mismos símbolos indican que la presión social irá en aumento, que se sumará más y más gente-grupos enteros de gente- que surgirán otros focos de conflictos de mismo tipo, y que, sin embargo-la respuesta condicionada del sistema será simplemente aumentar la represión.

No es casual que Hinzpeter tenga el Nodo Sur, Marte, Venus y la Luna en Sagitario, conjuntos al Ascendente de Chile, y a Lucifer (y al Sol y a Venus de Pinochet); Lucifer y el planeta Orco en Cáncer en trígono con el Plutón de Chile (y conjuntos a la Luna/Saturno de Pinochet); a Plutón y Urano conjuntos al Sol de Chile; a Saturno/Quirón conjuntos al Plutón nacional (y conjuntos a Júpiter/Quirón de Pinochet-y su Júpiter conjunto al Plutón de Pinochet); a su Sol en conjunción con Venus/Urano de Chile, etc. Sin duda juega y jugará, en la situación actual, un papel fundamental.

Hawking declara que Dios no es necesario para que exista el Universo

La declaración de Stephen Hawking es consistente con sus declaraciones anteriores según las cuales se considera a sí mismo ateo. Hay que recordar que Hawking también ha declarado que la astrología es una pseudo-ciencia. Es posible que Hawking se esté resistiendo a evolucionar? Ambas declaraciones, contra la existencia de Dios, y contra la astrología, son relativamente incompatibles para un Alma que se está individuando. Cuando Hawking ha hablado contra la existencia de Dios, ha dejado en claro que se refiere a la religión, versus la ciencia. Y la religión no tiene nada que ver con Dios, puesto que no es más que un elemento de sistema de creencias que define al consenso de la sociedad, para inducir sentimientos de pertenencia y de conformidad, y para integrar lo desconocido dentro de lo conocido, como si lo desconocido fuera conocido. De este modo, la religión sirve generar un sentimiento ilusorio de seguridad frente a lo desconocido. Cuando un Alma se rebela contra la religión, significa que se está liberando del condicionamiento social, porque desea pensar por sí misma. Se trata de una rebelión necesaria en el progreso evolutivo. Entonces, si Hawking desea pensar por sí mismo, ¿por qué niega también la validez de la astrología (una negación que caracteriza al consenso, precisamente a quienes creen en la religión)? Quien desea pensar por sí mismo asume que, para poder negar la validez de  la astrología, antes tiene que conocerla.

Stephen Hawking – carta natal

Hawking padece de esclerosis amiotrófica. Esta enfermedad degenerativa consiste en un endurecimiento de las motoneuronas que produce la muerte progresiva de estas fibras nerviosas, y que conduce a la atrofia muscular porque los músculos dejan de recibir señales nerviosas. En su carta natal, esta condición está reflejada en su Mercurio, que se encuentra en Capricornio, en oposición a Plutón en Leo y en cuadratura con Marte  que está en Aries (una cuadratura en T entre Plutón, Mercurio y Marte, que está en el foco de la configuración). Mercurio se correlaciona con el sistema nervioso en general. La esclerosis corresponde con el arquetipo de Capricornio, y Saturno-rigidez, endurecimiento. Mercurio en Capricornio en este caso se correlaciona con la esclerosis a nivel de sistema nervioso. Esto está indicado además  en la conjunción Urano/Saturno en Tauro, ambos retrógrados. Urano se correlaciona también con el sistema nervioso, y específicamente con la transmisión del impulso nervioso en las neuronas. La cuadratura de Mercurio con Marte, en la oposición de Plutón, muestra que la esclerosis afecta a las motoneuronas, esto es, a las neuronas que transmiten el impulso nervioso a nivel muscular (Marte). El carácter degenerativo y progresivamente deshabilitante de la condición médica de Hawking está reflejado en la inconjunción de Marte con Neptuno en Virgo, retrógrado. Esta inconjunción, junto con la sesquicuadratura del Nodo Norte con Marte, y la sesquicuadratura del Nodo Norte con Mercurio-regente del Nodo Norte, indican una situación de humillación (esta configuración se conoce como el “martillo de Dios”).

Estos mismos símbolos se correlacionan con la declaración de Hawking de que Dios es innecesario. En la carta natal de Stephen Hawking, el Nodo Sur está en Piscis, y el regente, Neptuno, está en Virgo. El Nodo Norte está en Virgo, y el regente, Mercurio, está en Capricornio. Esta configuración de los nodos refleja su necesidad evolutiva de pensar por sí mismo, y de pensar cuidadosamente en términos analíticos, y deductivos, paso a paso. Esta necesidad se origina en experiencias pasadas (nodo Sur) de haber estado definido por la fe (Piscis), y haber aceptado, desde la perspectiva de la fe, creencias erróneas, de origen meramente humano (Neptuno en Virgo, Mercurio en Capricornio, Júpiter en Géminis). Esta configuración también refleja la necesidad de enfrentar de cierta manera las consecuencias generadas por haber  actuado de este modo (Mercurio en Capricornio, en oposición a Plutón en Leo, y la T cuadrada que forma Marte). Como Mercurio está en trígono con la conjunción Saturno/Urano en Tauro, estas circunstancias involucraron a muchas otras personas (además, la conjunción Saturno/Urano está en cuadratura con Venus en Acuario). Júpiter en Géminis está en cuadratura con el eje de los Nodos Lunares, y está retrógrado. En su necesidad de evaluar racionalmente  cualquier creencia, y de pensar de forma analítica y deductiva, Hawking ha perdido no sólo la fe (que significa creer lo que no se sabe), sino que también está bloqueada su intuición (saber de forma directa, sin necesariamente saber cómo se sabe): con el Nodo Norte, Neptuno y la Luna en Virgo, el regente Mercurio en Capricornio, Júpiter en Géminis en cuadratura con el Eje Nodal refleja una necesidad compulsiva de ordenar linealmente (Géminis) todos lo aspectos de la realidad, ejerciendo un discernimiento crítico, también compulsivo, destinado a purgar cualquier elemento que no sea explicable desde a perspectiva analítica lineal. En esta configuración de los Nodos, la cuadratura de Júpiter en Géminis indica que esto llega al punto de crear un desequilibrio a nivel de los hemisferios cerebrales, en que el hemisferio izquierdo (analítico/deductivo) está sobrecargado, y “comprimido”. La cuadratura de Plutón con Marte, y la cuadratura de Mercurio con Marte, indican que, respecto a su condición médica, Hawking no sabe qué pensar: son símbolos de una crisis en la conciencia. También son símbolos de la necesidad de pensar de otro modo, de dejar atrás formas de pensamiento definidas por el consenso.

La pregunta obvia frente a esta nueva declaración de Hawking sería: si Dios no creó el Universo, porque la naturaleza de la ley de gravitación posee la capacidad de engendrar el cosmos desde la nada, entonces ¿quién creó la ley de gravitación universal, capaz de engendrar el cosmos desde la nada? Una pregunta de Piscis, que no puede responderse desde la perspectiva del Nodo Norte y Neptuno en Virgo, Mercurio en Capricornio, o Júpiter en Géminis.

Esto explica por qué Hawking puede, junto con declararse no creyente en Dios, declararse no creyente en la astrología. La respuesta sin embargo, se encuentra en esa “nada”. Virgo, el signo de su Nodo Norte, y de Neptuno (regente del Nodo Sur) se correlaciona con la experiencia del vacío, la nada interior: la necesidad de estar vacío para poder descubrir que ese vacío está lleno (Mercurio, regente del Nodo Norte, en Capricornio, se correlaciona con la ley de gravedad). La pregunta entonces deviene: ¿quién creó ese vacío, esa nada, que sin embargo contiene la virtualidad del cosmos entero? Y la condición de esta enfermedad invalidante, simbolizada por Neptuno en Virgo, indica el medio como encontrar, dentro de sí, la respuesta que su Alma anhela.

EL CASO SCHREBER – UN ANÁLISIS DESDE LA ASTROLOGÍA EVOLUTIVA

INTRODUCCIÓN

El caso de Daniel Paul Schreber es uno de los más estudiados por el psicoanálisis. Si bien no fue tratado directamente por ningún psicoanalista, dejó escritas sus Memorias de un neurópata, y su historia fue estudiada por personajes principales del psicoanálisis o que tomaron posturas frente al psicoanálisis: Freud, Jung, Melanie Klein, Abraham, Jacques Lacan, Deleuze y Guattari, Elías Canneti, entre muchos otros. En términos muy simples, la historia del “presidente Schreber” es la de un hombre que, luego de llevar una vida “normal” en la que no estuvieron ausentes el éxito y el prestigio social, comenzó a generar una serie de experiencias que se expresaron como un profuso delirio sobre su relación con Dios, y la necesidad de Dios de transformarlo en mujer para la salvación de la humanidad.

Las discusiones originadas en torno al caso de Schreber han resultado de gran importancia para la elaboración psicoanalítica. El estudio de sus memorias resultó fundamental para la elaboración por Freud de su teoría de la paranoia. La polémica que se produjo entre Freud y Jung respecto a este caso puso de relieve diferencias teóricas entre ambos que llevaron a que Jung se apartara del psicoanálisis. Sus diferencias se plantearon en torno a la naturaleza de la líbido. Esta discusión permitió a Freud posteriormente reformular de alguna forma su concepto de líbido, y poner de realce el papel del ego y formular, a partir de su comprensión de la psicosis, una teoría del narcisismo. Otras discusiones sobre este caso tuvieron por objeto la evaluación de los factores parentales en la generación de la psicosis. El análisis de Freud se centró, de acuerdo con sus teorías, en la influencia de la relación con el padre. Figuras posteriores releyeron el caso enfatizando el papel de la madre en el proceso de la enfermedad. Otras discusiones intentaron realzar la importancia de la dimensión social en la producción delirante de Schreber, la cual no habría sido suficientemente ponderada en el análisis de Freud.

En este artículo hacemos un análisis somero del caso Schreber, desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, a con el objeto de mostrar la utilidad que presta para la comprensión de un proceso psicológico, desde la perspectiva específica de la evolución del Alma.

ANTECEDENTES BIOGRÁFICOS

Schreber nació en Leipzig, Alemania en 1842, hijo de una familia educada y que fue intelectualmente influyente durante varias generaciones. Su padre fue un médico connotado y un prolífico escritor y diseñador de un método de educación y entrenamiento infantil. Su niñez transcurrió alrededor de la clínica ortopédica del padre. Más tarde, Schreber se doctoró en Derecho y llegó a ocupar puestos importantes en la magistratura. A los 35 años de edad se casa con una mujer quince años menor que él, aunque no consigue tener hijos, ya que su esposa tiene una serie de abortos espontáneos. Posteriormente adoptan una niña.

A los 42 años, Schreber se presenta de candidato a la cámara de diputados, elección que pierde con cierto estrépito. Atribuye al agotamiento debido a la campaña una primera crisis nerviosa, la cual denomina su “primera enfermedad”. Es internado en la clínica para enfermos nerviosos que dirige el doctor Flechsig. De acuerdo al historial clínico, el día de su ingreso en esta clínica presenta retardo verbal y labilidad emocional y grave hipocondria, manifestando la convicción de ser incurable. Luego manifestará hipersensibilidad auditiva, malestar cardíaco, humor irritable y lábil, pérdida imaginaria de peso. Esta crisis transcurre, según Schreber sin que “sobreviniera ningún episodio con implicaciones sobrenaturales”. Flechsig diagnostica hipocondría. Es dado de alta luego de seis meses de internación. Entre esta crisis y la “segunda enfermedad” transcurren ocho años, que Schreber describe en sus Memorias como excepcionalmente felices, excepto por la falta de la anhelada progenie.

LA SEGUNDA ENFERMEDAD – EL DELIRIO

El comienzo de la “segunda enfermedad” coincide con la notificación de la designación de Schreber como Presidente de la Suprema Corte de Justicia del Reino de Sajonia. En estos días registra el pensamiento de que “a pesar de todo, sería algo muy bello el hecho de ser una mujer en el momento en que es penetrada por el hombre”, la cual le lleva a pensar que si se le hubiera ocurrido esta idea “estando plenamente consciente, la habría rechazado con indignación”, no pudiendo “descartar la posibilidad de que haya actuado una influencia exterior que me impuso esta representación”.
Comienza a sufrir de insomnio y agotamiento, hace un intento de suicidio, y consulta nuevamente a Flechsig, quien lo recibió, según relata Schreber, con un elocuente discurso sobre los avances de la neurología. Es internado otra vez en Noviembre de 1893. Schreber ya sostiene ser “una muchacha asustada por ataques indecentes”.

El 14 de Febrero de 1894 describe una agudización de su estado, durante una ausencia de su esposa de la ciudad por cuatro días, que alcanza un punto culminante luego de una noche en que tuvo un “número inusitado de poluciones (sin duda media docena)”. A partir de esta noche se inician “las primeras manifestaciones de choques con fuerzas sobrenaturales”, la “conexión de nervios” con Flechsig, las “voces interiores” y el proceso de “eviración” o “transformación en mujer”. A partir de este momento, siente también que las “intenciones del profesor Flechsig” hacia él “no eran puras”, ya que no se atreve a mirarlo a los ojos.

Los meses siguientes serán el período más intenso y “sagrado” de su vida. “El tiempo durante el cual mi alma, exaltada por las cosas sobrenaturales que me invadían cada vez en mayor número en medio del rudo tratamiento que soportaba de exterior, estaba llena de las representaciones más sublimes sobre Dios y el orden del Universo”. El aspecto religioso de estas representaciones sorprende a Schreber, ya que éste no se considera “un verdadero creyente en el sentido de nuestra religión positiva”. En estos días, leerá en el periódico su propio aviso de defunción, entendiendo que “jamás habría de retornar a la sociedad humana”.

Inmerso en este “tiempo sagrado”, elaborará “los axiomas inherentes al orden del Universo”, que describen un complejo sistema metafísico y simbólico. El “orden del Universo” es una “construcción maravillosa” que se mantiene en equilibrio. Comienza a hablar de un dios superior y un dios inferior, de Ormuz y Arimán, y luego de una serie de arcontes que proyecta sobre la bóveda del cielo. El equilibrio de este Universo se rompe mediante el “Asesinato del Alma”. En Marzo de 1894, las voces denuncian la crisis desencadenada en los Reinos Divinos a consecuencia de un “Asesinato del Alma”, y Schreber declara que el siglo anterior hubo un asesinato del alma entre las familias Flechsig-Schreber, y que éste vuelve a intentarse.

Schreber siente que su enfermedad le ha hecho mantener relaciones con Dios contrarias al orden del Universo. En el orden del Universo, el Alma aspira, mediante una serie de purificaciones, a una “vida nueva”, la cual constituye un “estado de beatitud”, es decir, de goce ininterrumpido a través de la contemplación de Dios: “esta ebriedad permanente en el goce y al mismo tiempo en el recuerdo de su pasado humano, representa en efecto para las almas la dicha suprema”. Schreber señala que si bien la beatitud masculina es más elevada que la femenina, ésta es una sensación de voluptuosidad ininterrumpida.

EL DIOS DE SCHREBER

El Dios de Schreber está constituido de nervios, infinitos y eternos en los cuales reside su poder creador. Además del habla humana, Schreber distingue “una especie de lenguaje de nervios” del cual el ser humano corriente no es consciente, y al que compara con “las palabras recitadas en silencio”. Las experiencias de Schreber se rehúsan progresivamente a comunicación alguna, y van a requerir de un nuevo lenguaje. Éste lenguaje de Dios será una grundsprache (lengua básica) que Schreber caracteriza como un alemán algo arcaico, con muchas lagunas e incoherencias gramaticales y que se vuelve cada vez más lento, hasta convertirse en susurro permanente sin articulación perceptible.

Dios sólo establece relación directa con humanos en forma excepcional, y ésta se lleva a cabo mediante la “conexión de nervios”. Es a partir del asesinato del alma y la crisis causada por éste que Dios establecerá conexión con Schreber, quien considera que esta conexión depende únicamente de la voluntad de Dios: “la capacidad de maniobrar de tal manera los nervios de un ser humano es propia ante todo de los rayos divinos”.

EL DEVENIR MUJER DE SCHEBER

Al inicio del delirio, Schreber se resiste a su transformación en mujer, la cual siente como un abuso sexual de su cuerpo, como la forma en que Dios quiere “dejarlo tirado”, lo cual debe evitar mediante el pensamiento ininterrumpido. A partir de Noviembre de 1895, sin embargo, Schreber sentirá una voluptuosidad tal que le parece y tener un cuerpo de mujer, al punto de de que “ya no podía evitar seguir ignorando el término inmanente hacia el que se encaminaba todo el proceso”. En Julio de 1896, según registra Flechsig, Schreber le muestra el torso desnudo y le dice que tiene pechos casi femeninos. Llega así a la certeza de que la “eviración” era un imperativo absoluto del orden del Universo y “procurando un compromiso razonable”, aceptará que no le queda otra solución más que “hacerse a la idea de ser transformado en mujer” para ser fecundado por los rayos divinos. Schreber justifica su decisión pidiendo que no existe quien, “frente a la alternativa de volverse loco sin perder sus atributos masculinos o volverse mujer pero sana de espíritu, no optara por la segunda solución”. Considera que esta transformación es un proceso lento, que tomará cientos de años.

Durante toda su enfermedad, Schreber intenta diferenciar al Flechsig real del Flechsig de su delirio. Además, luego del período inicial de “tiempo sagrado” permanentemente se esfuerza por demostrar que se encuentra en condiciones de llevar una vida normal, reasumir sus funciones, y recuperar la administración de sus bienes, ya que su esposa le había sido puesto en interdicción.

En sus presentaciones judiciales, declara no tener intención de convencer a otras personas de la verdad de lo que le sucede: “dejo que el futuro decida si una transformación de mi cuerpo, fenómeno que pertenece a una esfera que se sitúa más allá de toda experiencia, deberá aportar más tarde la confirmación automática que espero”. Ofrece a los médicos su cuerpo para que puedan verificar la realidad de sus alegaciones sobre su cuerpo, el cual “de pies a cabeza está recorrido por nervios de la voluptuosidad como sólo ocurre en un cuerpo de mujer adulta, mientras que en el hombre (…) los nervios de la voluptuosidad están localizados únicamente en una zona que se circunscribe al sexo y a su proximidad inmediata”.

Se opone terminantemente a ser considerado un enfermo mental, declara no ser un peligro para nadie y señala que la prolongación de su internamiento no conlleva ningún beneficio, insistiendo en que el tiempo que le queda de vida no quiere pasarlo en un asilo donde sus facultades intelectuales son desaprovechadas, y carece de compañía. La solicitud de Schreber fue acogida por los tribunales tras algunos años, es dado de alta a los 60 años. Vive con su madre un tiempo, en 1902, y en 1903 se traslada a la casa de su esposa.

En 1907, se desarrolla una polémica entre las asociaciones de Leipzig que se acogían a la obra educativa del padre de Schreber, polémica que Daniel Paul Schreber es llamado a dirimir como representante de su familia, a fin de que ponga límites a los abusos del “nombre Schreber”. Ese mismo año muere su madre y al poco tiempo su esposa tiene un ataque de apoplejía. El 27 de Noviembre de 1907, en un estado de demencia profunda, es ingresado nuevamente a la clínica de enfermos mentales. Sabemos que muere el 14 de Abril de 1911.

FREUD Y SCHREBER

Freud va a diagnosticar a Schreber como paranoico, y a interpretar su historia, de acuerdo con sus teorías, como la historia de una distorsión sexual: la homosexualidad reprimida. Freud consideraba que en la base de la paranoia existía un afecto de carga positiva dirigido a figuras del mismo sexo, el cual, al no poder expresarse debido a la represión, invertía su carga para luego proyectarse: “yo no lo amo, él me odia”. De este modo, según Freud, lo reprimido adentro, retorna desde afuera. Posteriormente dirá, encuadrando esta figura en el complejo de Edipo, que el paranoico había fracasado en sublimar su deseo de la madre mediante la identificación con el padre, y se había identificado con la figura materna, lo que significaba asumir una posición pasiva, femenina, frente al padre.

En el libro de Freud sobre Schreber, la cadena argumentativa es muy simple: Flechsig sustituye al padre de Schreber, fallecido en su adolescencia; Schreber ama todavía más a Flechsig porque lo ha curado de su “primera enfermedad”. Sin embargo, la conciencia masculina se rebela contra este amor homosexual, y Schreber percibe a Flechsig como perseguidor y enemigo. Flechsig y los demás elementos del delirio, el Sol, Dios, serían imágenes del padre amado convertido en perseguidor. Posteriormente, en parte debido a la crítica que recibe de Jung en esta época y a propósito de este caso, sobre la naturaleza sexual de la líbido, Freud revisará sus planteamientos sobre el mecanismo paranoico y va a sostener que, al igual que en la generalidad de las psicosis, se produce un retroceso de la líbido a un estado de desarrollo pre-objetal, es decir, anterior a la madurez del desarrollo libidinal en el cual la líbido se dirigiría hacia objetos externos; la líbido retrocedería hacia un estadio que Freud denomina “narcisista”, eminentemente subjetivo, que sería propio de la época en que el sujeto aún no se constituía como tal y permanecía unido a la madre. Este retroceso implicaría que la realidad tal como existía para el sujeto deja de existir, al quedar desprovista de la carga libidinal que la sostenía, “desastre libidinal” experimentado en forma característica como un acabo de mundo. La paranoia sería, en este esquema, los intentos del sujeto por restablecer la realidad, de volver a investir libidinalmente el campo externo.

UNA MIRADA DESDE LA ASTROLOGÍA EVOLUTIVA

Veamos ahora, someramente, que información específica sobre el Alma de Schreber es posible encontrar mediante la Astrología Evolutiva, relativa a su condición.

Carta natal de Schreber

Plutón se encuentra en la Casa III, en Aries, retrógrado. El Nodo Sur de la Luna está en la Casa VII en Cáncer, conjunto a Mercurio y Marte en la Casa VII en Cáncer. El regente del Nodo Sur, la Luna, se encuentra en la Casa II en Piscis. El Nodo Norte se encuentra en la Casa I en Capricornio, en conjunción con Júpiter y el regente Saturno, ambos retrógrados, y ambos en la Casa I en Capricornio. Saturno está en sextil con la Luna, en oposición a Mercurio. Mercurio está en oposición a Júpiter. Plutón está en cuadratura con el eje de los nodos. Plutón forma los siguientes aspectos: cuadratura al eje nodal, cuadratura con Mercurio y Marte, cuadratura con Júpiter, sextil con Neptuno en la Casa II en Acuario, retrógrado. Semicuadratura con la Luna y sesquicuadratura con Venus en la Casa VIII en Virgo, el cual está en oposición a la Luna, en trígono con Saturno y en sextil con Mercurio.

Entorno familiar

Esta configuración demuestra que Schreber nació en un entorno familiar en el cual sus necesidades emocionales y su expectativa de ser reconocido en su identidad propia, protegido, y nutrido, no fueron satisfechas. No sólo sus necesidades emocionales no fueron correctamente identificadas y suplidas, sino que el feedback emocional que recibió fue lo contrario de lo que esperaba, en el sentido de haber recibido agresión o violencia del entorno familiar. Esta violencia habría sido de carácter físico, emocional y verbal, y posiblemente sexual. Estas experiencias de la niñez habrían tenido el efecto de generar estados emocionales extremadamente intensos de inseguridad y desvalimiento. Sus reclamos no habrían sido atendidos. Estas dinámicas habrían dañado su cuerpo emocional, así como su auto-imagen. El entorno familiar habría sido orientado al control y la represión de su naturaleza emocional e instintiva (Mercurio y Marte conjuntos al Nodo Sur en la casa VII en Cáncer, en cuadratura con Plutón en la Casa III en Aries, la Luna en sesquicuadratura con Marte). Estos temas están fuertemente marcadas en esta carta, lo que demuestra que se trata de dinámicas que impactaron a Schreber de manera especialmente importante, afectando su configuración emocional y su auto-imagen, su sensación inherente de seguridad, y reprimieron su naturaleza instintiva. Además, generaron una inseguridad sobre su pensamiento, es decir, sobre su capacidad de ordenar racionalmente la realidad circundante.

La educación de Schreber

Un Astrólogo Evolutivo consultado sobre este caso habría considerado imprescindible indagar no sólo sobre el entorno familiar inmediato del niño Schreber, sino también, de manera específica, sobre su educación temprana. Ello, debido a que los símbolos de la carta se correlacionan no con situaciones aisladas sino con la aplicación sistemática y metódica de técnicas represivas en el entorno temprano y en la educación, y la vigencia inapelable de elementos de tipo ideológico como factores condicionantes. Es decir, no sólo existían prácticas represivas del aparato instintivo (Aries, Marte, la Casa I) y de la naturaleza emocional (Cáncer, la Luna), y de la movilidad exploratoria natural (Casa tres), sino que, según muestra la carta natal, existía un discurso sistemático de justificación de tales prácticas, que impactó mentalmente a Schreber, por cuanto debía de alguna manera manifestar su conformidad con este discurso “racional”, aún cuando ello implicara que lo que él sentía, valoraba, o pensaba, sería considerado “incorrecto” o “malo” (Mercurio conjunto a Marte y el Nodo Sur en la casa VII en Cáncer, en cuadratura con Plutón en la Casa III en Aries, y en oposición a Saturno y Júpiter en la Casa I en Capricornio; los aspectos de Plutón con mercurio, Marte y Júpiter, y su regencia en el Medio Cielo en Escorpio).

Una indagación de este tipo habría llevado a encontrar que, en efecto, el padre de Schreber, que fue considerado por mucho tiempo e incluso hasta el día de hoy, como un gran educador, puso en práctica su completo sistema pedagógico en su propio hogar, monopolizando poder, conocimiento y autoridad. Cabe señalar que un hermano de Paul Schreber, químico y abogado, se suicidó poco después de su nominación como Consejero del Tribuna del Dresde, en 1877, a los 35 años. Asimismo, la carta indica que se trata de ideas sobre la educación que se encontraban en pleno desarrollo en el contexto de la sociedad en que nació Schreber.

Schreber dice en sus Memorias: “pocos hombres habrá que hayan sido educados en principios morales tan severos”. Hay que notar que la autoridad moral del padre en el hogar tenía el respaldo de su condición de médico eminente, en una época en que la mirada médica inicia su conquista del poder ideológico (Plutón en la Casa III en Aries, rigiendo las casas X y XI). Es decir, el padre de Schreber encarnaba un saber científico, y consideraba, según sus palabras, que un educador es un hombre que tiene respuesta para todo. Su sistema educativo era completo: era necesario que el “paciente” o el niño fuera totalmente dócil, lo que sólo se adquiere con un entrenamiento muy precoz. La obediencia absoluta juega aquí un papel fundamental, y el entrenamiento temprano se encamina a producir este condicionamiento frente a la autoridad.

Sus principios pedagógicos, de acuerdo con sus obras, eran los siguientes: 1) El niño es malo por naturaleza. Se lo debe aislar de su naturaleza y someterlo a un adiestramiento moral y físico; 2) El niño debe aprender precozmente el “arte de la renuncia”, considerado fundamental para el proceso educativo. Para ello, debía provocarse en el niño un deseo que luego no será satisfecho pese a sus reclamos. La niñera, con el niño en las rodillas, debe comer y beber sólo para incitar el apetito y el deseo del niño, y oponerse a éste. El Dr. Schreber despidió inmediatamente a una niñera que dio al niño Schreber un trocito de pera, contraviniendo las órdenes; 3) El adulto debe controlar las tendencias del niño, y su cuerpo, para lo cual el Dr. Schreber diseñó sus ejercicios gimnásticos, los baños fríos y calientes alternados a partir de los tres meses de edad, y una serie de gadgets o dispositivos ortopédicos que coercionaban mecánicamente la postura corporal de los niños, para mantenerlos erguidos, para impedir ciertos movimientos, para impedirles tocarse a sí mismos. El padre de Schreber esperaba ser amado o venerado por sus hijos, anhelaba el agradecimiento de estos por su educación (Venus en trígono con Saturno, la Luna en sextil con Saturno, con Venus rigiendo la casa V y la Luna rigiendo la Casa VII). Esto significa que, junto a la presión directa ejercida sobre Schreber mediante las prácticas disciplinarias y el discurso, existía una manipulación emocional, basada en las propias inseguridades del padre educador (que compensaba mediante su certeza absoluta sobre todos los aspectos de la vida de sus hijos); y que, en consecuencia, contradecirlo, cuestionarlo o desobedecerlo, sería interpretado como un error desde una perspectiva racional y científica, pero además como una ingratitud, y la manipulación del padre (y la madre) generaría sentimientos de culpabilidad, el sentimiento de de ser inherentemente malo y de merecer sufrir.

Estas dinámicas sadomasoquistas en el hogar de Schreber y en su personalidad, están indicadas en la oposición Venus Luna en Virgo y Piscis, en las casas II y VIII, con Venus rigiendo la Casa IV; y la conjunción Saturno Júpiter con el Nodo Norte relativa a la cuadratura de Plutón al eje nodal, con Júpiter rigiendo la Casa XII. La Luna en la Casa II en Piscis opuesta a Venus en la Casa VIII en Virgo, en semicuadratura con Plutón en Aries, siendo la Luna regente del Nodo Sur en la Casa VII en Cáncer, conjunto a Marte, indica también el retroceso de la madre frente al deseo y la oralidad natural del niño en la etapa de amamantamiento, interpretado como rechazo y ocasionando, por la vía de la idealización de la madre, un temor sobre la propia naturaleza de deseo.

Más específicamente, estos símbolos se refieren a una madre que incita el deseo oral del hijo, pero que sin embargo es incapaz o se presenta como incapaz de contener o enfrentar esa naturaleza de deseo biológica y emocional (la conformidad de la madre en la enseñanza del “arte de la renuncia”, una “relación armoniosa” entre el padre y la madre reflejada en el sextil de la Luna con Saturno), una madre que retrocede ante ese deseo y cuyo desasimiento genera en el niño el temor a que sus ansias orales, sus impulsos amorosos y su búsqueda de seguridad dirigidos a la figura materna, puedan destruir a la madre, o de que su amor, sus ansias, puedan contaminarla.

La “forclusión del nombre del padre”

Resulta claro que existía en el hogar de Schreber una fuerte presión para adaptarse, por conformarse a la “forma correcta” de pensar, sentir y relacionarse, y para aceptar la validez de todo un conjunto de ideas y explicaciones que eran el fundamento ideológico de esa “forma correcta”. La vigencia de esta ideología era excluyente: era necesario rechazar todo lo que se oponía a ella. No se toleraban puntos de vista disidentes. Ni siquiera se los escuchaba. Este punto es importante, ya que para un niño el ser escuchado, entendido y creído, aunque sea por una única persona, es necesario para definir la relación que va a establecer con el universo simbólico. Con Plutón en la Casa III, y Escorpio en el MC regido por Plutón, y la cuadratura de este al eje nodal, Mercurio y Júpiter, resulta claro que la aceptación del niño Schreber en el mundo del lenguaje, en el mundo adulto, estaba condicionada a su renuncia a cualquier pensamiento que no validara de manera más o menos directa la ideología familiar. Hay que tomar en cuenta que se trata de una familia ilustrada, identificada en extremo con un rol social, el cual se ejerce mediante la razón –intelectuales, educadores, médicos; una familia para la que reviste una importancia suprema el estar en lo correcto, y para la cual la razón constituye el único medio de elevarse por sobre una naturaleza que se considera inherentemente mala.

La carta natal permite entender que el niño Schreber fracasó en sus intentos de confrontar a la autoridad familiar (la cuadratura de Júpiter en la Casa I en Capricornio y Mercurio en la casa VII en Cáncer con Plutón en la Casa III), y que esto le trajo como consecuencia carecer de interlocutores. Frente a este rechazo, debió replegarse en sí mismo, experimentando un aislamiento doloroso que, considerando que debía contener por sí mismo sus emociones, tiene que haber producido una apertura al mundo de la fantasía llevándolo a la sensación de carecer de límites. Esto está indicado en la posición del regente del Nodo Sur en la Casa VII en Cáncer, la Luna, en la Casa II, en Piscis. Esta Luna está regida por Neptuno, que se encuentra también en la Casa II, en Acuario, regido a su vez por Urano en la Casa III en Piscis. Esto muestra que el retraimiento, la negativa a aceptar la “castración simbólica”, implicaba una rebelión frente a esta autoridad externa y constituía una forma de decir lo que no se aceptaba que dijera mediante palabras. La falta de validación por otro en el diálogo, la condición de aislamiento en que sostuvo el ejercicio de su pensamiento, sus búsquedas intelectuales y sus elaboraciones personales, implicaron una fuerte compresión a nivel mental, una inseguridad básica sobre la corrección racional o la validez de lo que pensaba. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de las personas, en el caso de Schreber, cada palabra podía tener significados devastadores, afectando potencialmente todas sus construcciones mentales, debido a que sus estructuras de pensamiento se habían formado desprovistas de confirmación o legitimación, en el aislamiento. El Dios de Schreber será un Dios que le habla, que va a devenir puro lenguaje, un lenguaje que al comienzo no entiende pero que luego comienza a entender, y con el que mantiene una relación de diálogo.

Nota para Lacanianos: el concepto de forclusión del nombre del padre, tal como fue elaborado por Lacan, parece sin duda mucho más complejo que lo que aquí estamos señalando. Desde el punto de vista que adoptamos, la forclusión del nombre del padre significa, simplemente, que existe, en la constitución de los patrones de pensamiento lineal que ordenan la realidad fenomenal desde el punto de vista del sujeto (la función de Mercurio), una inestabilidad fundamental. Esta inestabilidad fundamental de la construcción mental del mundo tiene su origen en que esta forma del sujeto de construir la realidad fenomenal, se desarrolló sin el apoyo, o directamente contra la forma de penamiento ratificada socialmente, o ratificada por la autoridad paterna (la función de Saturno), en condiciones en las cuales el sujeto habría querido tener esa ratificación. En consecuencia, la construcción mental tiene esta inestabilidad, y esta inestabilidad ha generado una compulsión a mantener ordenado el mundo, como compensación; a la vez, el mundo amenaza a cada instante con desmoronarse, y este desmoronamiento, en la relación que Lacan vio entre la forclusión del nombre del padre y la psicosis, es simplemente la manifestación en la conciencia del mundo fenomenal, desprovisto del orden lineal que intenta sujetarlo. Desde el punto de vista de la Astrología Evolutivia, siempre exisitirán razones evolutivas fundamentales  por las cuales el sujeto puede enfrentar esta experiencia, las cuales siempre estarán relacionadas, por una parte, con la necesidad de pensar linealmente de formas independientes de la validación externa, o de pensar linealmente de formas que no cuenten con el apoyo de la ‘autoridad’. También estarán relacionadas en algunos casos con la necesidad del sujeto de liberarse de patrones de pensamiento que han constituido en el pasado una defensa contra otros niveles de la experiencia de la realidad fenomenal, no lineales. Existen diversas signaturas astrológicas que pueden manifestar estas condiciones. Siempre serán parte de esta configuación, los arquetipos de Plutón, Saturno, y Mercurio; y puede también integrarse el arquetipo de Neptuno. La forma en que Lacan habló de la ‘forclusión del nombre del padre’ es mucho más compleja, pero ello no significa que la comprensión del fenómeno requiera utilizar el mismo lenguaje. El lenguaje de Lacan es muy difícil de entender, y ha creado mucha confusión: Lacan tenía a Mercurio en Piscis, en cuadratura con Neptuno en Géminis en la Casa X, y Plutón también estaba en Géminis, y Plutón era el regente de la Casa III. Estos símbolos reflejan su necesidad y su deseo de crear un lenguaje de tremenda complejidad, de naturaleza metafórica (Mercurio en Piscis, la cuadratura con Neptuno), para generar una nueva dirección de su pensamiento, como medio, también en su caso, de liberarse de la autoridad racional del pensamiento dominante en su sociedad-volver a Freud, pero en cierta forma, contra Freud-, y en su familia.

La transformación en mujer

El punto de vista del Psicoanálisis de Freud y de Lacan implica que la participación en el universo simbólico mediante el lenguaje está supeditada a la sexuación. El sujeto debe aceptar la castración, la cual define la posición que va a tener en este universo, el tipo de carencia-castración o envidia del pene- que le va a permitir aceptar la falta de plenitud de la experiencia que es condición de una relación normal con los objetos mediante el lenguaje: un lenguaje coherente, poco significativo, adecuado para el funcionamiento social, pero cuyo fundamento último está dado por la ley, el “nombre del padre”. Schreber no aceptará estas reglas, y por lo tanto, su participación en el universo simbólico está amenazada por la fragilidad, y también su identidad sexual.

Una pregunta que surge entonces es la siguiente: ¿Al devenir mujer, Schreber acepta o rechaza la castración? Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva es necesario entender que la sexuación y la asignación de roles de género, y la participación como interlocutor válido en el universo del lenguaje, en los términos en que son planteados por el Psicoanálisis, corresponden a formas culturalmente condicionadas por el patriarcado de participar en la sociedad o comunidad, es decir, implican una serie de distorsiones contrarias a la naturaleza humana. Ni Edipo, ni la castración, ni el deseo de la madre como lo entiende el psicoanálisis, son formas específicas de la conciencia humana, desde la perspectiva de la ley natural. El Complejo de Edipo, la castración, la aceptación de la ley del padre como condición de participación en el universo lingüístico, que se reflejan arquetípicamente en la cuadratura natural de los arquetipos de Aries, Capricornio, y Cáncer-renuncia del deseo de la madre, tenor a la castración, identificación con el padre, aceptación de la castración- y la inconjunción de Géminis a Capricornio-crisis producida por la necesidad proyectada de que el pensamiento individual se ajuste al pensamiento dominante de la comunidad, ilustran aspectos esenciales de cómo se produjo la transición del matriarcado al patriarcado, proceso que comenzó alrededor del 6.500 a.C. La descripción que hace Freud del estado anterior al orden familiar actual, definido por la prohibición de incesto, mediante el asesinato del padre primitivo, corresponde a dinámicas interiores al inicio del patriarcado, no al estado anterior al patriarcado.

El psicoanálisis considera que cada individuo trae consigo la historia de la evolución de la especie. La Astrología Evolutiva considera que el Alma individual se encarna en innumerables vidas a lo largo de extensos períodos de tiempo, a fin de conocerse a sí misma y conocer a Dios. Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma se encarna una serie de vidas en un mismo sexo, para luego, de acuerdo a las necesidades evolutivas de experimentar otras dinámicas emocionales y sexuales, comienza a encarna en una serie de vidas en el otro sexo. A lo largo de innumerables vidas, el Alma integra lo masculino y femenino que le son inherentes en formas concretas. La carta natal de Schreber no muestra que éste deba “convertirse en mujer”. Sin embargo, sí muestra que su encarnación como hombre es reciente, es decir, que está comenzando un ciclo nuevo, luego de una larga serie de vidas en que su Alma encarnó como mujer.

Desde esta perspectiva más amplia que provee la Astrología Evolutiva, podemos agregar a lo que dijimos antes que se trata de un Alma que ha recorrido un largo camino en busca de comprender su vida en términos cosmológicos, desde una perspectiva metafísica o espiritual, buscando experimentar en forma directa y establecer una relación con fuerzas más grandes que los hombres, más grandes que las creaciones humanas (punto de polaridad de Plutón en la Casa IX, en Libra, respecto al eje nodal en las Casas I y VII).

Los sistemas espirituales hacia los cuales ha gravitado incluyen formas religiosas devocionales, el ocultismo, y el gnosticismo, entre otros. La carta muestra a un Alma que además ha estado definida por un sentido de responsabilidad hacia la comunidad, mediante liderazgo espiritual, y que este tipo de funciones han tenido lugar en el contexto de la transición del matriarcado al patriarcado (el eje nodal de la Luna e relación con los nodos de Júpiter, Saturno y Plutón). Asimismo, muestra encarnaciones pasadas de espiritualidad vinculada al Cristianismo (la Luna en Piscis regente del Nodo Sur de la Luna, opuesta a Venus en Virgo). La carta muestra asimismo las distorsiones producidas por el patriarcado en la espiritualidad, sufridas como mujer (el asteroide Lilith está en Capricornio, Casa I, conjunto a Saturno, Júpiter, y el Nodo Norte, conjuntos también a la Luna Oscura de Lilith; la Luna Negra de Lilith está conjunta a la Luna, en Pisicis, casa II, opuesta a Venus en Virgo en la Casa VIII). De partida, se trata de un Alma nacida en esta vida con rabia no resuelta debida a violencia y victimización física, emocional y sexual recibida en el pasado, la cual fue experimentada en encarnaciones anteriores como mujer. Asimismo, la distorsión emocional producto del condicionamiento patriarcal han producido una rebelión contra su propia naturaleza femenina, y su naturaleza emocional, lo que se ha traducido en conflicto con sus obligaciones familiares en el pasado, lo cual ha tenido consecuencias de pérdida emocional en el contexto de familias que ha formado, con carácter traumático.   Estos traumas se han producido por partidas en viajes en búsqueda de sistemas de conocimiento, a lo largo de muchas vidas. El conflicto con su via emocional, expresado en el conflicto entre su vida familiar y su vida espiritual, ha implicado  al mismo tiempo la búsqueda de sistemas contradictorios enre sí, en vez de permitir la profundización de la experiencia interior, a través de la vida emocional. Por ello, los conflictos inherentes entre estos diversos sistemas de conocimiento a través de los cuales en definitiva se ha apartado de su vida interior, han implicado que creara un desequilibrio entre los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, que cortocircuita y dificulta, nuevamente, la experiencia interior. También había generado intensos sentimientos de culpabilidad a partir de estas experiencias.

Estos símbolos muestran también muestra el viraje hacia una espiritualidad definida por la falta, en que se plantea un conflicto inherente entre el espíritu y el cuerpo o “la carne”, y un deseo de someter la naturaleza de deseo, la naturaleza sexual natural, considerada “oscura”, a fin de ascender hacia lo espiritual, “luminoso”, y también el énfasis en el conocimiento secreto como medio de alcanzar la liberación respecto a la materia.

La experiencia de ser mujer y la experiencia de ser hombre son diferentes, porque están condicionadas por arquetipos distintos de la relación con el cuerpo y con el otro. Expresado muy simplemente, y sin ninguna pretensión de ser exhaustivo, la experiencia interna de ser mujer está definida por una atención que mantiene una relación especial y principal, de enorme relevancia no sólo individual sino a nivel de la especie, con el fenómeno de la vida, y consciente o inconscientemente, con la Fuente de la vida. Por ello, su atención está preparada para escuchar internamente la vida que se gesta en su interior, los flujos asociados al proceso reproductivo, los flujos de leche para alimentar a un bebé, o la experiencia de recibir en su interior el sexo del hombre. Esta interioridad de la experiencia implica un mayor desarrollo del tacto, el oído, el olfato. Implica una mayor capacidad natural para compartir, ya que esta sensibilidad no se orienta a discriminar nítidamente los límites de objetos externos, sino su proximidad o lejanía, su presencia o ausencia. El hombre se orienta en cambio a experiencias más externas, dado que posee una capacidad menor de escucharse a sí mismo, se relaciona con la existencia a través de un impulso a penetrar, a adentrarse en lo exterior, a surcar el paisaje. El hombre tiene una mayor relación con su entorno a través de la visión, para perseguir objetos o bien para anticipar su llegada o su recorrido. El hombre en consecuencia se representa a sí mismo, mientras que la mujer se siente a sí misma, el hombre se representa su vida como una trayectoria mientras que la mujer se experimenta a sí misma momento a momento. Está diferencia entre el ser mujer y el ser hombre está exacerbada y distorsionada por el condicionamiento patriarcal, por las formas de vida que se impusieron a la mujer, enclaustrándola en un espacio doméstico, y reservando la exterioridad al hombre. Además, por el arquetipo del sadomasoquismo expresado en mitos tales como el Mito del Jardín del Edén, en que la mujer se instituye en responsable de la caída espiritual del hombre, y queda obligada a expiar por esa culpa. El hombre llega constituirse como sujeto, lo que en realidad significa volverse objeto de las relaciones de otros para representarse a sí mismo a través de la idea de trascendencia, en tanto que la mujer se convierte para los hombres en el objeto por excelencia, lo que divorcia la experiencia de la mujer en una dimensión en que queda definida por su relación con el mundo de los hombres, y una dimensión eminentemente privada, reservada a su interioridad e ignorada por los hombres, o bien sólo compartida con otras mujeres. La mujer traduce su experiencia para los otros en términos de su experiencia interior, y el hombre traduce su experiencia interior en términos de su logro, de su trascendencia. Evidentemente, la educación de Schreber y el tipo de expectativas sociales y familiares lo distanciaron de su experiencia interior, tanto de aquella almacenada en su memoria de vidas pasadas como de la vivida con una sensibilidad aún de mujer en su encarnación como hombre, principalmente debido al conflicto creado entre la vida emocional y famliar (Cancer) y la vida espiritual.

Astrológicamente, la transición del matriarcado al patriarcado comenzó  en la sub-era de Capricornio de la Era de Cáncer, alrededor del 6.500 a.C . Ahora bien, el Nodo Sur de Plutón (así como el Nodo Sur de Saturno) se encuentra, en la época de nacimiento de Schreber, así como en la época actual, en Capricornio, con el Nodo Norte de Plutón (y el de Saturno), en Cáncer. Esto significa que el propósito evolutivo actual, para toda la humanidad, luego de haber estado fundamentalmente condicionado, por el patriarcado, a encontrar sentido en la exterioridad (Capricornio), se encamina a desplazar nuevamente la conciencia hacia la vida interior, el templo interior. Estos símbolos también significan la necesidad de integración de lo masculino y lo femenino.

Obviamente no estamos proponiendo una beatificación de Schreber. Al contrario, resulta evidente que su conocimiento de Dios y de la ley natural era limitado, y había sufrido tremendas distorsiones. Sin embargo, podemos ver que había avanzado un largo trecho en un camino espiritual, del que sin embargo había intentado apartarse, para conformarse a las expectativas familiares y sociales, y a fin de evitar confrontarse con las emociones dolorosas almacenadas en su Alma, consecuencias de la victimización física, emocional y sexual, y de los conflictos que su Alma había creado. Es claro que eligió circunstancias de nacimiento que, por la vía del rechazo familiar y social, le llevarían de vuelta a sí mismo, para retomar su camino y encontrar a Dios dentro de sí mismo. Al volverse sobre sí mismo, su Alma reviviría los traumas. Dado que estos traumas ocurrieron en el pasado en experiencias vinculadas a lo espiritual, es claro que, a consecuencia de la confusión y desintegración psíquica producida por la victimización (Neptuno en Acuario), Schreber interpretaría inicialmente que su sufrimiento era causado por Dios. Desde la perspectiva de la Astrología evolutiva, el sentido de estas experiencia de rechazo era precisamente ese, el llevarlo de vuelta a sí mismo, producir un “retroceso narcisista” de la líbido, alejarlo de la persecución de objetos socialmente relevantes para enfocarse en su experiencia interior, para encontrar a Dios dentro de sí y retomar su relación de conversación con Dios (Nodo Sur en Cáncer, regido por la Luna en Pisicis, etc.).

Una vez liberado el trauma, lo cual creemos que sólo ocurrió parcialmente en esta vida registrada, Schreber dejaría de depender de los demás para tener sus puntos de vista validados, y para identificar y suplir sus necesidades emocionales de acogimiento, protección y nutrición. Esto le llevará a asumir plenamente su responsabilidad por sus propias acciones, lo cual podemos ver que en gran medida ya logró, retomar su libertad para seguir su camino y mantener una relación permanente con Dios, y asumir funciones de responsabilidad respecto a los demás mediante la enseñanza (Nodo Norte en la Casa I, en Capricornio, y la conjunción de Saturno y Júpiter al Nodo Norte). Dada la naturaleza cardinal de los arquetipos involucrados, existía la necesidad de ir hacia el pasado para poder avanzar hacia el futuro. En este sentido, su transformación en mujer implicaba, por una parte, la necesidad de revivir de alguna manera los traumas experimentados en el pasado, para liberar su Alma del efecto de esos traumas. Asimismo, la necesidad de liberarse de los condicionamientos patriarcales en materia de identidad sexual y roles de género, para sumir su propia sensibilidad. Y en términos de su rol social, hay ahí una dimensión profética respecto a la necesidad de superar estas distorsiones patriarcales mediante la aceptación por el hombre de su naturaleza femenina, para avanzar hacia la integración psicológica de los hombres y de los hombres con las mujeres (es interesante notar que el movimiento de liberación de las mujeres se inició, aunque en forma muy limitada por el condicionamiento social, a fines de los años 20, con Plutón en Cáncer y Urano en Aries), siendo ésta un coordenada principal de la transición a la Era de Acuario, que significa el propósito colectivo de retorna a las condiciones que definían al matriarcado original que se formó hace 20.000 años (Schreber tiene Urano en Piscis y Neptuno en Acuario, las mismas posiciones por signo de estos planetas en el momento presente).

Al momento de desatarse la “segunda enfermedad” de Schreber, al notificársele su designación como Senatzpresident, la conjunción de Plutón y Neptuno transitaba por su Casa V, en Géminis, formando una cuadratura con su Luna natal. Urano transitaba por Escorpio, conjunto al MC de la carta. La Luna negra de Lilith estaba conjunta al Nodo Sur de Urano en la Casa XI en Sagitario, en cuadratura a la Luna Negra de Lilith natal. Estos tránsitos demuestran que, en términos evolutivos, llegaba un punto en que se volvía ineludible para Schreber el enfrentar sus traumas no resueltos de naturaleza emocional y sexual (Plutón en Aries en cuadratura con el Nodo Sur en la Casa VII en Cáncer, la Luna en la Casa II), dando voz a sus conflictos sepultados durante tanto tiempo lo cual afectaría su sentido de identidad social y su identidad sexual definida socialmente (Urano transitando el MC), reviviendo traumas experimentados como mujer. Además, la exposición de estos traumas a la luz sería posibilitada por un proceso de expansión inusitada de la conciencia y la sensibilidad (el mismo mecanismo que operó normalmente durante su infancia frente a rechazo familiar, ahora intensificado-Neptuno en cuadratura con la Luna), desdibujando su identidad egocéntrica (Luna) para permitir nuevas identificaciones que le permitieran salir del aislamiento (Casa II).

Cualquiera puede imaginarse la dramática reacción de un hombre “serio, racional y responsable”, que ha funcionado hasta los 50 años con una identificación completa con su persona social y con su identidad “masculina”, asumiendo posiciones de responsabilidad y con un estatus que en una sociedad como la suya sólo eran accesibles para un hombre, ante un pensamiento que de pronto surge de la profundidad de su interior, sugiriéndole que quizás también podría sentir como si fuera una mujer.

La escisión de lo masculino y lo femenino en la psique individual, en sociedades con un alto nivel de represión y condicionamiento patriarcal en cuando a la identidad de género, en los arquetipos junguianos de ánima-ánimus. Ellos pueden producir, por ejemplo, que un hombre casado y que ha vivido durante años con su mujer, de un momento a otro se enamore “locamente” de una mujer más joven, hasta el punto de poner en peligro o destruir su estructura familiar y su identidad social, para seguir la huella de lo femenino que captura su conciencia a través de la proyección de una parte de su propia Alma (anima), que debido a este mismo condicionamiento social no puede integrar en sí mismo o reconocer como propia, en una doncella idónea para realizar esa proyección. Sin duda en el caso de Schreber era necesario, para la evolución de su Alma, que no se relacionara con su aspecto femenino a través de una proyección hacia otra persona, sino que aprendiese a relacionarse consigo mismo en una profundidad y con una sensibilidad que sólo podía ser la de la mujer que él mismo había sido.

Schreber y Flechsig

Uno de los traumas específicos que Schreber revivió se refiere a su relación con el Doctor Flechsig.

Desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, cuando existen asuntos no resueltos con otras personas, provenientes de vidas anteriores, el Alma crea las condiciones para volver a encontrase, con el propósito de lograr resolución. La Astrología evolutiva cuenta con una metodología y técnicas precisas de análisis que permiten establecer, mediante la comparación de las cartas natales entre sí –sinastría-y el análisis de la carta compuesta de puntos medios cercanos, si existieron efectivamente encuentros de las Almas en vidas pasadas, el tipo de relación que existió y cuáles fueron los temas que quedaron pendientes. Usando estas técnicas, podemos afirmar que, en el caso de Schreber y Flechsig, existen símbolos inequívocos que demuestran encuentros de vidas pasadas. Estos encuentros de vidas pasadas tuvieron lugar en el contexto de relaciones familiares, y específicamente, relaciones matrimoniales: Flechsig y Schreber como marido y mujer.

Carta natal de Flechsig (levantada para el mediodía)

La carta natal de Flechsig tiene Plutón en Aries, el Nodo Sur de la Luna en Aries, y el regente, Marte, en conjunción balsámica con Urano, ambos planetas conjuntos al Nodo Sur. La Luna está en cuadratura con el eje nodal de la Luna, en Capricornio, en oposición al Sol conjunto a Júpiter en Cáncer. Venus, el regente del Nodo Norte de la Luna, está en Leo, en trígono con Plutón. La Luna en Capricornio esta en sextil con Saturno, que rige a la Luna, en Piscis, y que está regido por Neptuno, también en Piscis, en oposición a Venus, que está a su vez en inconjunción con la Luna. Esta signatura muestra que Flechsig nació con violentos traumas no resueltos de vidas anteriores, originados en el conflicto que se le produjo entre su sensación de tener un destino muy especial que cumplir, que implicaba gozar de una tremenda libertad para buscar ese destino y un deseo de reconocimiento y aclamación; y por otra parte, sus obligaciones y compromisos familiares. Su carta muestra que en el pasado este conflicto fue “resuelto” mediante una supresión emocional, lo cual originó una crisis traumática que afectó a su familia, y también muestra los sentimientos de culpabilidad con que Flechsig nació, como consecuencia del destino que tuvo su familia en este conflicto.

Carta compuesta Schreber – Flechsig

Plutón en la carta natal de Schreber está conjunto a Plutón, el Nodo Sur y Urano de la carta Flechsig, y en cuadratura con la Luna. La Luna de Schreber está conjunta a Saturno en la carta de Flechsig. La Luna de Flechsig está conjunta al Nodo Norte y a Saturno, y en oposición al Nodo Sur y Marte, en la carta de Schreber. Venus en la carta de Schreber está en oposición a Saturno en la carta de Flechsig. Venus en la carta de Flechsig está en oposición al Neptuno de la carta de Schreber. En la carta compuesta de Flechsig y Schreber, Marte está conjunto al Nodo Sur, y en cuadratura con la oposición de Venus y Neptuno. La Luna y Saturno están conjuntos, y en conjunción con Neptuno, y todo están regidos por Urano en Aries. Si tomamos en cuenta que Flechsig utilizó la vía quirúrgica para el tratamiento de enfermedades mentales, recurriendo a la extirpación de ovarios y útero para aliviar la condición de enfermas “histéricas” y otras (la conjunción de Marte y Urano en cuadratura con la Luna), estos símbolos muestran que el delirio de Schreber sobre la implicación de Flechsig en “el crimen de las familias” puede haber tenido fundamento, no sólo metafóricamente, sino también en sentido literal, en experiencias de vidas pasadas. La supresión emocional de Flechsig, obviamente, también habría reflejado la respuesta que el propio Schreber tuvo cíclicamente respecto de sus propias emociones. Las memorias subconscientes de estas experiencias condicionaron la respuesta de Schreber en su encuentro con Flechsig, y la respuesta de Flechsig ante Schreber. Puede decirse mucho más sobre esta relación empleando estas técnicas de la Astrología Evolutiva, pero excedería el propósito de este artículo.

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Este somero análisis, realizado desde la perspectiva y con la metodología propia de la Astrología Evolutiva, muestra que es posible encontrar información específica sobre la historia de un Alma, lo que evita aplicar teorías generales sobre un proceso patológico como la utilizada por el psicoanálisis. Evidentemente, se trata de sólo un esbozo, ya que la información que revelan las cartas astrales puede ser incluir muchos más detalles que los mencionados aquí. La información sobre el sentido del proceso vivido por esa Alma es plenamente relevante y útil para inducir una comprensión de la experiencia vivida, y puede resultar, de este modo, una poderosa herramienta terapéutica. Resulta claro asimismo, que desde la perspectiva del Alma, el feedback que puede proporcionarse al paciente mediante la aplicación, en casos como el analizado, de teorías psicológicas o psicoanalíticas generales, puede tener un efecto contraproducente al proceso terapéutico, por cuanto va a inducir una comprensión errónea del proceso, y una “resistencia” que normalmente será interpretada como “resistencia a la curación”, generándose una pugna entre la comprensión del terapeuta que intenta forzar la aplicación de un esquema preconcebido, a la cual el paciente tendría que resignarse, y la comprensión más profunda que el paciente puede tener, a nivel generalmente subconsciente, sobre el sentido de su experiencia. Se considera por lo tanto, que la Astrología Evolutiva provee herramientas muy adecuadas para la comprensión del caso, así como para la comprensión de la relación de transferencia específica que se establece entre el paciente y el terapeuta, comprensiones que pueden ser utilizadas por el terapeuta y que pueden ser determinantes para las posibilidades de ayudar al paciente/cliente.

Introducción

Mucho se ha escrito sobre Gabriela Mistral, su obra poética, su labor educativa y política, y sobre su vida. Las recientes declaraciones de Doris Dane, poco antes de su muerte, y la revelación de importantes documentos y cartas de la poeta han cuestionado para algunos la valoración que se había hecho de su obra. En gran medida, la valoración que durante muchos años se hizo de su obra poética se hizo en función de estereotipos culturales y sociales chilenos y latinoamericanos sobre el rol de la mujer. Existió en este sentido una apropiación de la persona pública, de la voz poética y educadora de Gabriela Mistral, para ponerla al servicio de ideales nacionales. Esta apropiación valoró su obra como una idealización estoica de la mujer campesina, de la mujer pobre, de la mujer fundamentalmente reproductora de la nación y de la raza, y sujeto pasivo de todo tipo de sufrimientos. Estas aproximaciones a su lectura también quisieron contar con una figura coherente: su labor educativa, su obra poética, y su vida personal, tres dimensiones de Gabriela Mistral sujetas a una misma ley, la ley del proyecto nacional, normalizador.

Desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, podemos ver, sin embargo, que estas tres dimensiones tienen razones y modos que son dispares: no se trata de un personaje plano, no es la mujer simple que algunos quisieron, que actuara en todo ámbito de cosas por las mismas motivaciones o de acuerdo a unas mismas dinámicas. En este artículo analizaremos brevemente estos aspectos de su vida, a partir de su carta natal.

Su carta natal

En su Carta Natal, Plutón está en la Casa II en Géminis. El Nodo Sur de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa X en Capricornio. El regente, Saturno, en la Casa V en Leo, retrógrado. El Nodo Norte de Plutón está conjunto al Nodo Sur de la Luna, ambos en la Casa IV, en Cáncer. El regente, la Luna, está en la Casa IV, en Cáncer, conjunta al Nodo Norte de la Luna. Júpiter en la Casa X en Capricornio está conjunto al Nodo Sur de la Luna. Urano en la Casa VII en Libra, retrógrado, está en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna. Urano está en oposición al Sol en la Casa I en Aries, que también está en cuadratura con el Eje Nodal, y en trígono con Saturno. Plutón está en conjunción balsámica con Neptuno en la Casa II en Aries; en sextil con Mercurio en la Casa XII en Aries; en semisextil con Marte en la Casa II en Tauro, en semisextil con la Luna en la Casa IV en Cáncer; en semicuadratura (en la fase nueva) con el Sol en la Casa I en Aries; en biquintil (216°) con Júpiter en la Casa X en Capricornio; y en sesquicuadratura (fase gibosa) con Urano en la Casa VII.

Carta natal de Gabriela Mistral

Esta signatura muestra que su Alma ha tenido a lo largo de muchas encarnaciones un deseo fundamental de encontrar el sentido de su propio valor, a descubrir y entender desde dentro sus recursos inherentes para sobrevivir en términos materiales y emocionales. Se trata de un foco de conciencia fuertemente interiorizado, que ha tendido, por el necesario retraimiento, a sentirse aislado de la corriente principal de la vida.

En el pasado, esta Alma ha buscado su sentido de valor y de aptitud personal para sobrevivir mediante el desarrollo de su intelecto, buscando establecer el sentido de su autoridad personal en el contexto de la sociedad. Es decir, ha querido ser valorada socialmente, a fin de contribuir con el aporte personal de su valor a la supervivencia y el bienestar del todo social, asumiendo ya en el pasado posiciones de liderazgo o de relativo poder social, grupal o comunitario. Para asumir funciones de liderazgo social, ha debido soportar todo tipo de presiones que han querido controlar y ajustar ese liderazgo a los patrones de valores dominantes en las distintas sociedades en que se ha encarnado. Estas presiones han generado crisis en sus relaciones con las personas y las instituciones que han tenido un efecto traumatizante (Urano en la Casa VII en Libra en cuadratura con el Eje Nodal de la Luna).

Estas crisis han estado asociadas a su descalificación y a la pérdida de las posiciones de autoridad, en la medida en que no ha aceptado conformarse a estas presiones (Saturno, regente de los Nodos Sur de la Luna y de Plutón en la Casa V, en Leo, retrógrado). A la vez han generado en su Alma dudas sobre su propio valor, en la medida en que han resultado en un fracaso relativo de su propósito de contribuir al bienestar del todo social y de ver su sentido de los valores y de su valor confirmado por la sociedad. Estas dudas han profundizado necesariamente la búsqueda desde dentro de su propio valor, y de sus recursos personales para enfrentar el problema de la sobrevivencia, pero han aumentado su aislamiento.

Esta posición de Saturno, y el trígono con el Sol en la Casa I en Aries, muestran asimismo que su estructura de conciencia ha rechazado el influjo de todo tipo de presiones, y que su sentido de orgullo intrínseco es incapaz de admitir ajustes de sus propósitos a las presiones de la sociedad. En este contexto, la conjunción de Júpiter con el Nodo Sur de la Luna, con Júpiter como regente de la Casa IX, muestra que independientemente de no haber recibido en el pasado evolutivo el merecido reconocimiento, su accionar en la sociedad estuvo siempre definido por estándares éticos elevados que intentó traspasar a la sociedad.

Sin embargo, las experiencias de no reconocimiento y de destitución, los traumas en las relaciones personales vinculados con estas experiencias, han originado en su Alma dudas sobre su propio valor y además, sentimientos de culpabilidad, que a su vez han tendido a perpetuar la interiorización de la conciencia hasta el punto del aislamiento y la alienación, enfatizados por la dificultad creciente de poder confiar en otras personas.

En algún punto, el carácter de estos traumas originó el deseo de establecer un sentido de propósito independiente de las valoraciones sociales, de llevar una vida común y cultivar una experiencia de ser al margen de reconocimiento y la importancia social, vidas de familia definidas por experiencias emocionales, de cuidar, nutrir y criar. Ahora bien, debido a que seguía estando en juego un propósito fundamental de auto-sostenimiento emocional y material, estas vidas “simples” también estuvieron expuestas a experiencias de trauma, por pérdidas o rupturas inesperadas de relaciones personales o familiares, en razón de los elementos de dependencia emocional respecto a estas dinámicas. Es el carácter de estos traumas el que ha generado que su Alma haya oscilado, a lo largo de toda una serie de vidas, entre estos tipos de áreas de desarrollo: lo social definido por la responsabilidad, y lo familiar definido por lo emocional. En este sentido, es claro que Gabriela Mistral nace en esta vida como un Alma traumatizada.

Dados los planetas que se encuentran en fase balsámica con Plutón- Marte, Venus y Neptuno, que rigen su Casa I, II, VII y XII-es claro que su Alma intenta culminar un ciclo completo de experiencias para poder iniciar un ciclo nuevo, y que, por lo tanto, para lograr esa culminación, buscará recrear todas las experiencias, dinámicas y situaciones del pasado para resolver aquello que haya quedado no resuelto en el pasado, incluyendo el tipo de traumas que ya antes experimentó. De ahí su traumática vida: el abandono de su padre a los tres años de edad, el suicidio de su amor Romelio Ureta, el suicidio de su hijo Yin Yin, el ostracismo social, la alienación, confrontaciones ideológicas y presiones políticas, destituciones, grandes dificultades para sostenerse en términos económicos, la experiencia de no ser comprendida y más aún de ser juzgada y descalificada en términos personales, etc.

Teniendo esto en cuenta es posible ver las distintas facetas de su personalidad que se expresaron en ámbitos distintos como su labor de educadora, su obra poética, y su vida personal y amorosa. En el caso de Gabriela Mistral, estos ámbitos sí están unidos de cierta forma, por la experiencia de ser una mujer que tiene mucho que decir, mucho que aportar, en el contexto de una sociedad patriarcal en que la mujer debe situarse por debajo del hombre. Más aún si se trata de una mujer humilde.

La educadora

Si bien es claro que Gabriela Mistral participó en proyectos educativo nacionales, en Chile y en México, su carta Natal muestra que no actuó en ellos como una extensión vicaria de idearios políticos de la clase dominante. Hay en su proyecto una lucha personal, por la cual acepta todo tipo de limitaciones y dificultades impuestas por los poderes sociales, y cuyos resultados serán a la vez, en gran medida, “capitalizados” por estos mismos poderes, pero cuyo propósito es eminentemente contribuir a la liberación de los oprimidos, y particularmente, a la mujer.

“Mucha consideración rodea entre nosotros un acta de independencia que en verdad independizó a un décimo de la población; mucha dignidad otorgamos a una constitución que nos llama libres ‘a todo trance’ y que nos ha echado sobre el cojín de pluma de la confianza, desde el cual no levantamos la cabeza para saber si seguimos siendo libres; mucha oda y mucho orfeón enderezamos en torno de nuestros héroes políticos”

“La masa de un pueblo necesita capacitar, en breve tiempo, a sus hombres a y a sus mujeres para la luchar por la vida” ( Mistral, 1999.28)

Es necesario tener presente que el país en que la Mistral inicia su labor pedagógica está marcado por la desigualdad de clases y de etnias, tanto como por la desigualad de género. Ella misma se compara con Sor Juana Inés de la Cruz, quien como tantas de mujeres a lo largo de los siglos, sigue la vida de monja no por vocación religiosa sino como única vía socialmente admisible de que la mujer pueda instruirse. Su carta natal muestra que su Alma ha experimentado ya en el pasado y se ha rebelado contra este tipo de restricciones impuestas a la mujer.

“En todas la edades del mundo en que la mujer ha sido la bestia de los bárbaros y la esclava de los civilizados,! cuánta inteligencia pérdida en la oscuridad de su sexo!, cuántos genios no habrán vivido en la esclavitud vil, inexplotados ignorados!

Instrúyase a la mujer; que no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración. Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración, al amor. Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas. Que con todo su poder, la ciencia que es Sol, irradie en su cerebro.

Que la ilustración le haga conocer la vileza de la mujer vendida, la mujer depravada. Y le fortalezca para las luchas de la vida. Que pueda llegar a valerse por sí sola y deje de ser aquella creatura que agoniza y miseria si el padre, el esposo o el hijo no la amparan.

¡Más porvenir para la mujer, más ayuda!

Búsquesele todos los medios para que pueda vivir sin mendigar protección.”

Algunas feministas criticaron a la Mistral por el énfasis en la maternidad como elemento de su propuesta feminista. Si bien es cierto que ello es en parte expresión de sus propios deseos de tener hijos biológicos, y en parte también de su actitud maternal hacia los niños en general, por otra parte su feminismo se alínea con una postura más natural que la de las feministas que proponen renunciar a la maternidad. Plutón en la Casa II se correlaciona con el instinto natural de reproducir la especie, expresión del instinto de supervivencia. A la vez, la modificación de los roles de género que de forma creciente han llevado a que los hombres asuman funciones relativas a la crianza, permitiendo una liberación creciente de las mujeres respecto a ese papel, que no es una figura nueva en la historia de la especie pero sí un capítulo nuevo tras los largos siglos del patriarcado que ahora comienza a declinar, tendría que esperar, para comenzar a implementarse de forma efectiva, hasta la generación de Plutón en Leo, es decir, bastantes años más tarde.

Es claro, de todos modos, que Gabriela Mistral tuvo algunas contradicciones en su propuesta para las mujeres, en su valoración de la mujer. Como cuando señala, en su correspondencia “Yo te lo digo por la última vez y con más energía que nunca, no soy digna de atar las correas de tu calzado. Soy una pobre mujer”. Estas contradicciones se deben, según su carta natal, a los problemas enfrentados en la historia de su Alma que afectaron su capacidad para valorarse personalmente. Con todo, su propuesta vertida en diversos textos y en su infatigable labor, fue consistente con el ideal de educar para liberar. Liberar, eso sí, mediante el expediente de proporcionar medios para poder insertarse de manera menos desventajosa en la sociedad. Y también es claro que enfrentó las consecuencias de tener posturas radicales para su época, siendo marginada y duramente criticada, enfrentando la soledad por su desafiante actitud frente a la hipocresía y la comodidad imperantes en el ámbito político y social:

“Tres manchas tengo hasta hoy para esa gente que no ha evolucionado, porque, para mi tierra, la Colonia no pasa todavía: mi democracia, mi independencia religiosa y mis servicios en una escuela rural”


Sus relaciones personales

Las relaciones personales de Gabriela Mistral, las dolorosas experiencias y su insatisfacción en las relaciones íntimas a lo largo de su vida, aparecen en su carta natal como un reflejo de la relación de ella consigo misma. Su sentido del propio valor está dañado, por haber querido darlo todo a la sociedad, en los términos de la sociedad, y haber recibido de vuelta, a lo largo de muchas vidas, desprecio, destitución, descalificación. Estas experiencias la han agotado y la han llevado a tomar sobre sí mucho de esas valoraciones. Ella misma ha llegado a despreciarse, y como consecuencia de ello, a despreciar todo lo que a ella le ha parecido personalmente valioso, y todo aquello en lo que ha llegado a involucrarse personalmente. Su carta la muestra reconcentrada en esta experiencia interior, aislada del resto de la vida. El significador de la Casa VII y de la Casa II-Venus-está en la Casa II en Tauro; el significador de la Casa XII-Neptuno-está también en la Casa II, conjunto a Plutón, que también está en la Casa II. Marte, que rige al Ascendente Aries, está también en Tauro, en la Casa II. Tomando en cuenta que el Nodo Norte de la Luna, así como el Nodo Norte de Plutón, están en la Casa IV en Cáncer, y que los “pasos saltados” representados por la cuadratura de Urano en la Casa VII a los Nodos Lunares tienen su resolución en el Nodo Norte de la Casa IV, es evidente que sólo podría llegar a tener relaciones personales con otras personas en la medida en que sanara, en forma progresiva, su relación con ella misma. Asimismo, es evidente que los traumas experimentados en las relaciones personales habrían tenido por propósito llevarla a conectarse intensamente con su cuerpo emocional, con la intención de hacer posible una reformulación de su auto-imagen y de su relación con ella misma en términos emocionales. Venus en la Casa II en Tauro está en inconjunción con Urano en la Casa VII en Libra. Mientras no lo hiciera, seguiría proyectando sus necesidades de aceptación y validación en los demás, sólo para experimentar decepciones, rupturas dolorosas y nuevos traumas.

YinYin

“Pienso lo mismo que San Francisco, sobre mi tristeza. Él la llamaba la enfermedad de Babilonia. Yo he sido, sin embargo, un espíritu desesperado, amargo y enviciado en su amargura, como en una droga diabólica. Una de mis mudanzas es mi busca de la alegría. La busco hoy con una preocupación casi infantil. Me creo la alegría de mañana; al levantarme, pienso en la de hoy. […] Procuro, en primer lugar, no tener esas horas muertas en que el alma se va hacia la tristeza como el ciervo al agua, naturalmente. (Mistral 19)”

La relación de Marte y Venus en fase nueva en la Casa II en Tauro indican que su Alma se propone iniciar un ciclo nuevo de desarrollo en sus patrones de relaciones, y que este ciclo nuevo debe traer a culminación todas las dinámicas anteriores de relaciones en términos de cómo se ha relacionado consigo misma. Esta relación consigo misma, independientemente del logro social, externo, basada en la aceptación, validación emocional, nutrición, cuidado, es el punto de partida de cualquier cambio en los patrones de relaciones con otros. Gabriela tenía que aprender a amarse a sí misma.

“Viene lo peor, viene el veneno de la gente. Tengo yo una susceptibilidad que la llamaría trágica. Yo soy todavía tan tonta, que le pido perfección a la gente [sic]. Me duele horriblemente que me maltraten en lo que me importa más: en mí misma, no en mis versos, que he abandonado hace tiempo a las lancetas. Por esta susceptibilidad, abandono fácilmente a un amigo o a una amiga. Los dejo cuando no me viene de ellos fuerza para vivir, consuelo y verdad. Les exijo que sean ricos interiormente para no aburrirme; que tengan una vida, como intereses espirituales, efectivos. Todo esto es demasiado pedir, lo reconozco, pero sigo exigiendo”

Estos símbolos hablan también de una poderosa naturaleza sexual y sensual, de una sexualidad que requiere mantenerse activa y que de lo contrario producirá todo tipo de distorsiones emocionales, psicológicas, energéticas: en el caso de Gabriela, esto se tradujo en su depresión, en la perpetuación del odio hacia sí misma. Una naturaleza de deseo exorbitantemente material, aún con una fuerte tendencia a volcarse en todo tipo de imágenes, hasta el punto de poder llevarla a perder el sentido de realidad, y muchas veces, a relacionarse más con la imagen que tiene del otro-o la imagen que tiene de sí misma a partir de la imagen que se hace de cómo es ella para el otro, que directamente con el otro.

“Cada día veo más claramente las diferencias dolorosas que hay entre Ud. -luna, jazmines, rosas- y yo, una cuchilla repleta de sombra, abierta en una tierra agria. Porque mi dulzura, cuando la tengo, no es natural, es una cosa de fatiga, de exceso de dolor, o bien, es un poco de agua clara que a costa de flagelarme me he reunido en el hueco de la mano, para dar de beber a alguien, cuyos labios resecos me llenaron de ternura y de pena.”

“No dudo de dios, no; dudo de mí, veo todas mis lepras con una atroz claridad, me veo tan pequeña como los demás, escurriendo mis aguas fétidas de miseria por un mundo que es una carroña fofa.”

“¿Porqué le hablo tanto de mí ? No sé ; me parece un deber mío mostrarle todo lo que de malo y de amargo yo alojo dentro.”

“la vida me ha dejado un guiñapo sucio de las ropas magníficas que mi alma debió tener”

“Hoy me he visto tan miserable que he desesperado de ser capaz de hacer bien. A nadie, a nadie puede dar nada quien nada tiene”.

Se trata claramente de una naturaleza sexual en que la energía sexual y emocional requieren librarse en forma periódica. Dados los deseos y propósitos fundamentales existentes a nivel de su Alma de no establecer relaciones como mujer en las modalidades definidas por la sociedad patriarcal, es evidente que ella necesitaba establecer otro tipo de relaciones de tipo sexual, partiendo, en primer lugar, por un relación sexual física con ella misma, siendo eso expresión natural del énfasis del arquetipo de Tauro y la Casa II. Por otra parte, es obvio que el tipo de relaciones íntimas que a nivel del Alma necesitaba establecer-más allá de la relación con ella misma-entraba en conflicto con el sentido de aquello que debía realizar en la sociedad, y que según su carta, debía entregar a la sociedad-Júpiter conjunto al Nodo Sur de la Luna en la Casa X.

Jeffrey Wolf Green, creador del paradigma de la Astrología Evolutiva, trabajó durante varios años como voluntario haciendo consulta astrológica en un Centro de Atención de Minorías Sexuales. En este tiempo, estudió las correlaciones entre las orientaciones y dinámicas sexuales y los símbolos astrológicos. La astrología evolutiva es una ciencia natural, que opera mediante observación y correlación. Evidentemente, no existen signaturas astrológicas que determinen tal o cual “condición” sexual, como “marcas” de normalidad o “anormalidad” sexual, del mismo modo que a nivel del Alma no existen condiciones de normalidad o anormalidad. Estas son únicamente calificaciones meramente humanas que comparan tal o cual orientación, tales o cuales dinámicas, con lo que a la sociedad dominante o consensual le resulta familiar, y por lo tanto, correcto o válido. Lo que Jeffrey Wolf Green logró con sus observaciones fue una profunda comprensión, reflejada en los arquetipos y signaturas astrológicos, de por qué a nivel del Alma existe una naturaleza de deseo correlativa de tales o cuales necesidades y propósitos evolutivos. Estos deseos, necesidades y propósitos se han visto por su parte expuestos, en mayor o menor medida, y muchas veces a lo largo de muchas vidas, a la represión familiar, cultural y social en sociedades de carácter patriarcal, que van a condicionar la sexualidad natural y a generar, como resultado, que se presenten tales o cuales dinámicas sexuales, patrones de relación, etc.

La Astrología Evolutiva considera que el Alma individual se encarna en innumerables vidas a lo largo de extensos períodos de tiempo, a fin de conocerse a sí misma y conocer a Dios. Desde el punto de vista de la Astrología Evolutiva, el Alma se encarna una serie de vidas en un mismo sexo, para luego, de acuerdo a las necesidades evolutivas de experimentar otras dinámicas emocionales y sexuales, comienza a encarna en una serie de vidas en el otro sexo. A lo largo de innumerables vidas, el Alma integra lo masculino y femenino que le son inherentes en formas concretas.

Tomando en cuenta la necesidad de Gabriela Mistral de avanzar en su propósito evolutivo mediante la integración de su cuerpo emocional, y a la vez, establecer relaciones íntimas no condicionadas patriarcalmente, y el conflicto de este propósito con el propósito de hacer su entrega a lo social y recibir el reconocimiento por tanto tiempo anhelado y merecido-Júpiter conjunto al Nodo Sur en la Casa X, es totalmente natural que haya encontrado en las relaciones lésbicas una vía adecuada para dar el curso necesario a sus profundas necesidades amorosas, emocionales y a su fuerte naturaleza sexual. Baste con recordar estas palabras de Gabriela a Doris Dana: “te lo repito por última vez: yo no soy la bestia de mera calentura física que tú has visto en mí”. Esto se encuentra confirmado, asimismo, por la fase balsámica de Saturno y la Luna, en relación al Eje Nodal de la Luna que va de las Casas X a la IV: la preparación en curso para una nueva serie de vidas en que su Alma encarne en un nuevo sexo, masculino, una vez que consiga resolver los pasos saltados en cuando a la dependencia de los demás para establecer su sentido de valor propio. Cabe recordar las numerosas cartas a Doris Dana en que Gabriela se califica a sí misma con adjetivos en género masculino.

Gabriela y Doris Dana

Una lectura de su poesía – Gabriela o las trampas de la razón.

La palabra poética de Gabriela Mistral es sin duda la mayor muestra de su genialidad, y a la vez, de la naturaleza de sus profundos conflictos no resueltos. Durante muchos años su escritura poética no fue, en términos generales, comprendida en sus verdaderas dimensiones. Incluso, puede decirse que sufrió el destino, ya en vida y luego en forma póstuma, de ser incorporada al programa nacional de normalización, de constitución y mantenimiento de identidades estereotipadas-siendo esto también un reflejo de las propias contradicciones de su Alma. Estudios posteriores, probablemente a partir de la obra de Patricio Marchant, comenzaron a mostrar nuevas perspectivas para descubrir la verdadera profundidad de su voz poética. Un análisis completo de las diversas dimensiones que se encuentran presenten en su obra poética, en sus distintas etapas, etc., está lejos del propósito de este artículo. Sólo nos referiremos a unos pocos poemas que nos parece que reflejan el carácter de sus profundos conflictos a nivel del viaje evolutivo de su Alma, desde la perspectiva de la Astrología Evolutiva, es decir, desde una perspectiva que no es literaria, sino que busca comprender las dinámicas profundas del Alma, con finalidad terapéutica.

Plutón en la Casa II está en Géminis, Mercurio en la Casa XII en Aries está en sextil con Plutón, y en sextil con Neptuno en la Casa II que también está en Géminis. Mercurio rige la Casa III y la Casa VI. La Conjunción de Plutón y Neptuno, en que Neptuno rige la Casa XII en que está Mercurio, y Plutón la Casa XII, está en biquintil con Júpiter en la Casa XII en Capricornio, que rige la Casa IX, y que está conjunto al Nodo Sur de la Luna, y en cuadratura con Mercurio.

En la carta de Gabriela, Plutón en la Casa II en Géminis muestra que se trata de un Alma que piensa constantemente en sí misma, que se cuestiona racionalmente sobre su propio valor y propósito, que genera un flujo interminable de pensamientos que pretenden comprender, en forma racional, por qué está donde está. También significa que la labor que ella ha querido realizar en beneficio de su comunidad o sociedad (el Nodo Sur de Plutón en la Casa X), ella lo ha entendido en términos del desarrollo de la capacidad racional: la educación. Esto significa que a través de su proceso evolutivo, debido a la naturaleza de las sociedades en que ha encarnado y del tipo de experiencias que su Alma ha creado para sí, ha necesitado conseguir una seguridad fundamental mediante el ejercicio de la capacidad de dar nombres a las cosas y entender sus conexiones lineales, deductivas. Ante la naturaleza fenoménica de la realidad-el mundo de lo que aparece y se manifiesta-ha necesitado dar nombres que definan qué cosa es cada cosa, y cómo se relacionan entre sí, y cómo comunicarse en términos de estas relaciones basadas en una lógica concreta. Este énfasis en el pensamiento deductivo, que ha estado operativo a lo largo de muchas vidas, corresponde también con cuál ha sido la evolución de la conciencia humana en los últimos siglos, en favor del pensamiento racional, en favor del funcionamiento del hemisferio izquierdo del cerebro por sobre el hemisferio derecho. Por sí misma, esta dinámica de pensamiento carece de la posibilidad de responder a las preguntas fundamentales que el Alma humana se plantea frente a la existencia: por qué estoy aquí, de donde vengo, cual es el sentido de la vida: qué hago aquí frente a la inmensidad de la existencia. Por sí mismo, el hemisferio cerebral izquierdo es incapaz de proporcionar fe o confianza en la vida: es la función del hemisferio derecho elaborar el tipo de pensamientos  inductivos, holísticos, generales, que pueden dar a la vida un fundamento filosófico, cosmológico, metafísico o espiritual. Por ello, la racionalidad fundada en la lógica deductiva de Plutón en Géminis, los sistemas de pensamiento a que el Alma adhiere, de naturaleza lineal,  experimentan, periódicamente, derrumbres y crisis, a los que siguen nuevas reconstrucciones-la naturaleza mutable del arquetipo de Géminis-para recuperar el sentido de seguridad racional. Dado que Plutón está en la Casa II, el auto-concepto que ella ha generado y su sentido de valor, han sido construidos de esta forma, se han fundado en el pensamiento de ella sobre ella misma, y ha experimentado cíclicamente derrumbes y reconstrucciones. Este arquetipo crea por su propia naturaleza un conflicto intrínseco: por una parte, necesita verse confirmado externamente, para lo cual requiere contrastarse mediante el intercambio con otros-Géminis. Por otra parte, la función de seguridad propia de Plutón, que se encuentra sobre-identificada con este tipo de pensamientos, desea aferrarse a lo que ya posee-la construcción anterior. Plutón en la Casa II indica que el Alma ha guardado sus dudas para sí misma, ha querido evitar la experiencia de la inseguridad que se produce cuando las construcciones mentales deben cambiar. Por ello, ha buscado el tipo de feedback que respalde  sus propias ideas y pensamientos, en vez de abrirse a otro tipo de pensamiento. Por ello, ha buscado la validación egocéntrica de la autoridad social, esto es, de los detentadores supremos de la racionalidad instrumental-el Nodo Sur de Plutón en la Casa X, el regente, Saturno, en la Casa V en Leo.

La polaridad de Plutón, la Casa VIII en Sagitario, muestra los arquetipos fundamentales hacia los cuales su Alma tiene el propósito evolutivo profundo de avanzar: las nuevas dimensiones y posibilidades de experiencia que su Alma necesita integrar. Básicamente, estos símbolos muestran que Gabriela necesita salir del aislamiento para abrirse a las fuerzas de la vida, llegar a una experiencia de confianza en la vida mediante la comprensión intuitiva de que existen esquemas mayores y fuerzas mayores en la Naturaleza, que otorgan un sentido a la existencia, y respuestas a la pregunta: por qué estoy aquí. Significa un paso necesario desde las dinámicas de pensamiento del hemisferio izquierdo al hemisferio derecho, una captación holística filosófica, del sentido, que también provean un reposo a la actividad mental. Una manifestación de sus dudas sobre sí misma, y del deseo de reformularse a sí misma, aparece en los sucesivos cambios de seudónimo con que publicó sus primeros trabajos-darse a sí misma distintos nombres- hasta que obtuvo un cierto reconocimiento público.

Dado que Neptuno está en conjunción balsámica con Plutón, es fácil suponer que Gabriela experimentó una fuerte angustia en su condición de aislamiento y encierro-la forma en que se mantenía encerrada en sus autodefiniciones-y específicamente, la sensación de fuerzas mayores o de pensamientos subterráneos que minaban sus construcciones mentales, y u seguridad asociada a ellas: por debajo de sus pensamientos racionales sobre ella misma, sobre los demás, sobre la vida, la realidad fenomenal misma socavando los cimientos de su pensamiento. La acción de estas fuerzas tenía por propósito provocar el desplazamiento del foco de su conciencia hacia todos mayores, inducir la conciencia de que habían más cosas en la vida que las que el estrecho foco de su conciencia había identificado, en su condición de encierro. Ella podría haber respondido de este modo, pero también debido al miedo a lo desconocido, tenía la posibilidad de aferrarse aún más a la porción de realidad que ya había identificado, por inestable que fuera el resultado.

En este contexto, la cuadratura de Mercurio en la Casa XII en Aries con Júpiter en la Casa X en Capricornio refleja que en este punto de su viaje evolutivo hacia la totalidad de sí misma el Alma ha tomado conciencia de todas las formas previas de decir y de pensar que ha generado o adoptado hasta este punto de desarrollo, y de cómo ellas han estado condicionadas por las formas de decir y de pensar de la sociedad. Júpiter rige la Casa IX y se encuentra en la Casa X, conjunta al Nodo Sur, lo que muestra en este caso como una comprensión o una visión de las cosas en su estado natural ha existido en el pasado, si bien ha querido expresarse a o verterse en los moldes y estructuras de la sociedad de consenso (en este caso, por un sentido de responsabilidad, y también por las dinámicas antes mencionadas de buscar una confirmación a su pensamiento, en función de la seguridad sobre sí misma). La cuadratura entre Júpiter, en la Casa X, y Mercurio en la Casa XII, refleja entonces una pugna interior por encontrar una forma de decir, en los términos de la sociedad, es decir, con un lenguaje que ha tomado prestado o que se le ha impuesto, pero que ella ha aceptado usar, algo que excede lo que puede decirse mediante tales estructuras, mediante tales palabras, una experiencia exorbitante.

El sextil de Mercurio con Neptuno y el biquintil de Neptuno con Júpiter indican, sin embargo, que el Alma siente que en este exceso puede no obstante cumplir una función social, integrar socialmente su propósito a nivel del Alma mediante el decir. Es decir, el Alma sigue experimentando un tira y afloja entre su experiencia privada y su vida pública, entre su experiencia interior, y su responsabilidad.

Ahora, hemos visto que la relación de esta Alma con la estructura ha estado definida mediante el sacrificio de sí misma en beneficio del todo social, la de la afectación de su sentido de valor propio por el carácter de lo que ha recibido de vuelta de la sociedad. Sin embargo, es un Alma que se ha obstinado en realizar su aporte a este todo social que la ha rechazado hasta el punto del trauma. Un Alma que  a partir de esta experiencia de rechazo ha constituido una relación hacia sí misma basada en el encierro, el auto-repudio, y el dolor. Es entonces la suya una palabra que quiere decir lo que no puede decirse, ir más allá de la estructura, para que liberada la voz de la estructura que la constriñe, diga aquello que la excede. Sin embargo, desprovista de la estructura, aquello que queda es su propia experiencia marcada por el dolor y el odio hacia sí misma, originado precisamente en la historia de esta relación de su Alma con el orden patriarcal, una experiencia de su Alma vaciada, agotada, muerta, e irreconocible para sí misma, no acogida en sí misma (la lección en curso-los Nodos Norte de Plutón y de la Luna en la Casa IV en Cáncer, regidos por la Luna en la Casa IV, en Cáncer) por el desprecio que las huellas de su propia historia le suscitan, que quisiera leer desde el otro lado pero no alcanza a leer, y que finalmente lee desde el mismo punto que quisiera dejar atrás, desde la experiencia del no-acogimiento, del estar “condenada” a vivir en su propio cuerpo, sintiéndose ajena, extranjera en él.

La palabra termina diciendo esta nada, siendo sólo palabra que se quema, que sólo brinda un poco de calor famélico, en medio de una noche oscura que lo inunda todo. Como si sólo su palabra fuera la responsable de la realidad que su palabra ha dicho, aún queriendo decir otra cosa. Un Alma que quiere rechazar todo lo extranjero que lleva en sí, pero que termina exiliándose a sí misma, porque no se reconoce, porque al sacar lo que quiere alejar de sí, se saca a sí misma a jirones.  Es como la poesía mística, con la diferencia que, el silencio a que lleva la palabra, es un silencio de muerte, y no un silencio preñado, vivo, vibrante. Un vacío que es el encierro en que se encuentra ante la imposibilidad o el miedo de relacionarse con todo lo que no es ella misma, y el desprecio que siente hacia su propio ser, producto de las experiencias de no acogimiento que necesita elaborar para transformar desde dentro su autoimagen.

LA EXTRANJERA

-“Habla con dejo de sus mares bárbaros,
con no sé qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.
Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre será como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morirse en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con sólo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera.

LA ABANDONADA

Ahora voy a aprenderme
el país de la acedía,
y a desaprender tu amor
que era la sola lengua mía,
como río que olvidase
lecho, corriente y orillas.

¿Por qué trajiste tesoros
si el olvido no acarrearías?
Todo me sobra y yo me sobro
como traje de fiesta para fiesta no habida;
¡tanto, Dios mío, que me sobra
mi vida desde el primer día!

Denme ahora las palabras
que no me dio la nodriza.
Las balbucearé demente
de la sílaba a la sílaba:
palabra “expolio”, palabra “nada”,
y palabra “postrimería”,
¡aunque se tuerzan en mi boca
como las víboras mordidas!

Me he sentado a mitad de la Tierra,
amor mío, a mitad de la vida,
a abrir mis venas y mi pecho,
a mondarme en granada viva,
y a romper la caoba roja
de mis huesos que te querían.

Estoy quemando lo que tuvimos:
los anchos muros, las altas vigas,
descuajando una por una
las doce puertas que abrías
y cegando a golpes de hacha
el aljibe de la alegría.

Voy a esparcir, voleada,
la cosecha ayer cogida,
a vaciar odres de vino
y a soltar aves cautivas;
a romper como mi cuerpo
los miembros de la “masía”
y a medir con brazos altos
la parva de las cenizas.

¡Cómo duele, cómo cuesta,
cómo eran las cosas divinas,
y no quieren morir, y se quejan muriendo,
y abren sus entrañas vívidas!
Los leños entienden y hablan,
el vino empinándose mira
y la banda de pájaros sube
torpe y rota como neblina.

Venga el viento, arda mi casa
mejor que bosque de resinas;
caigan rojos y sesgados
el molino y la torre madrina.
¡Mi noche, apurada del fuego,
mi pobre noche no llegue al día!

LA QUE CAMINA

Aquel mismo arenal, ella camina
siempre hasta cuando ya duermen los otros;
y aunque para dormir caiga por tierra
ese mismo arenal sueña y camina.
La misma ruta, la que lleva al Este
es la que toma aunque la llama el Norte,
y aunque la luz del sol le da diez rutas
y se las sabe, camina la Única.
Al pie del mismo espino se detiene
y con el ademán mismo lo toma
y lo sujeta porque es su destino.

La misma arruga de la tierra ardiente
la conduce, la abrasa y la obedece
y cuando cae de soles rendida
la vuelve a alzar para seguir con ella.
Sea que ella la viva o que la muera
en el ciego arenal que todo pierde,
de cuanto tuvo dado por la suerte
esa sola palabra ha recogido
y de ella vive y de la misma muere.

Igual palabra, igual, es la que dice
y es todo lo que tuvo y lo que lleva
y por su sola sílaba de fuego
ella puede vivir hasta que quiera.
Otras palabras aprender no quiso
y la que lleva es su propio sustento
a más sola que va más la repite
pero no se la entienden sus caminos.

¿Cómo, si es tan pequeña la alimenta?
¿Y cómo si es tan breve la sostiene
y cómo si es la misma no la rinde
y a dónde va con ella hasta la muerte?
No le den soledad por que la mude,
ni palabra le den, que no responde.
Ninguna más le dieron, en naciendo,
y como es su gemela no la deja.

¿Por qué la madre no le dio sino ésta?
¿Y por qué cuando queda silenciosa
muda no está, que sigue balbuceándola?
Se va quedando sola como un árbol
o como arroyo de nadie sabido
así marchando entre un fin y un comienzo
y como sin edad o como en sueño.
Aquellos que la amaron no la encuentran,
el que la vio la cuenta por fábula
y su lengua olvidó todos los nombres
y sólo en su oración dice el del Único.

Yo que la cuento ignoro su camino
y su semblante de soles quemado,
no sé si la sombrean pino o cedro
ni en qué lengua ella mienta a los extraños.

Tanto quiso olvidar que le ha olvidado.
Tanto quiso mudar que ya no es ella,
tantos bosques y ríos se ha cruzado
que al mar la llevan ya para perderla,
y cuando me la pienso, yo la tengo,
y le voy sin descanso recitando
la letanía de todos los nombres
que me aprendí, como ella vagabunda;
pero el Ángel oscuro nunca, nunca,
quiso que yo la cruce en los senderos.

Y tanto se la ignoran los caminos
que suelo comprender, con largo llanto,
que ya duerme del sueño fabuloso,
mar sin traición y monte sin repecho,
ni dicha ni dolor, nomás olvido.

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Nos corresponde preguntarnos tras este breve análisis, si habríamos podido ayudar a Gabriela Mistral mediante la Astrología Evolutiva, imaginándonos que ella hubiera acudido a nuestra consulta.

Sin duda, le habríamos hablado de la necesidad de elaborar todos los temas no resueltos de naturaleza emocional provenientes de su infancia, y de sus vidas pasadas; le habríamos sugerido que ello podría tener lugar no sólo a través de su escritura poética, sino a través de técnicas específicas para contactarse y liberar sus emociones largamente comprimidas en su interior. Le habríamos dado una perspectiva, basada en la historia evolutiva de su Alma, para comprender el por qué se sentía del modo en que se sentía. La habríamos confortado explicándole la necesidad de ir más allá del ámbito cerrado de su experiencia interior, a buscar sanación en la naturaleza, para descubrir ámbitos muchos más vastos que aquellos condicionados por la ley humana patriarcal. La habríamos animado para buscar a la Diosa, más grande que el Dios Padre patriarcal, mayor que el triste Jesús crucificado. Le habríamos dado valor para explorar con mayor libertad su propia sexualidad natural, en su relación con ella misma y mediante relaciones no sólo epistolares por ejemplo, y habríamos validado su posibilidad de explorar formas de relación no convencionales. Le habríamos podido mostrar que en gran medida estaba reemplazando las relaciones reales con relaciones imaginarias. De este modo, le habríamos permitido objetivar a otras personas, en vez de proyectar en ellas, o en grupos sociales enteros, sus propias necesidades, deseos y desventuras. Además, le habríamos podido hacer ver que los esfuerzos de todo su trabajo darían frutos para ella, sin necesidad de que se obsesionara con su labor social, y con la búsqueda de reconocimiento. Le habríamos recomendado no agotar sus recursos personales para el desempeño de sus cargos públicos, y habríamos podido explicarle por qué le hacíamos esta recomendación, basándonos en el pasado de su Alma (sabido es que Gabriela ocupó cargos públicos en oficinas consulares financiando su trabajo con sus escasos ahorros). Le habríamos advertido sobre la necesidad imperiosa de cultivar su sanación emocional, dada la evidente posibilidad de recrear situaciones traumáticas. De este modo, habríamos podido inducir un desplazamiento de su foco de conciencia hacia posibilidades existenciales en las cuales habría podido avanzar, con menos sufrimiento, en su evolución, con una vida más feliz.

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