Archive for marzo, 2011


El Eje Evolutivo de la carta natal

 

En la Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green, Plutón representa al Alma en su viaje evolutivo. La posición natal de Plutón, por Casa y por Signo, demuestra los arquetipos que reflejan el tipo de deseos que el Alma ha tenido a lo largo de las vidas que han creado la necesidad de la presente encarnación. Así, Plutón es el símbolo del pasado de Alma: los deseos que ha tenido, las dinámicas psicológicas y emocionales que estos han producido, y las experiencias que estos deseos y estás dinámicas han creado. Debido a que estos deseos, dinámicas y experiencias han definido el pasado del Alma, en la presente encarnación el Alma se sentirá compulsivamente atraída a mantener esta orientación arquetípica de la conciencia: aquello que resulta conocido y familiar constituye para la mayoría de las personas su sentido de seguridad. En la mayoría de las personas, el Alma no es consciente de sí misma. En este sentido, Plutón representa el inconsciente, los deseos que determinan las dinámicas y las experiencias que el Alma crea para sí misma, independientemente de la voluntad egocéntrica y del darse cuenta consciente del individuo. Por ello, Plutón se correlaciona también con la naturaleza de los temores más profundos, compulsiones, fobias, y los estados emocionales de mayor intensidad que puede experimentar el individuo.

En cada encarnación, el Alma, Plutón, crea una identidad egocéntrica –el ego- a través del cual el individuo puede atribuirse la experiencia a sí mismo y tener una auto-imagen, una imagen de sí mismo con la cual se identifica conscientemente. En la casta natal, la Luna simboliza esta identidad egocéntrica y esta auto-imagen, que el Alma ha necesitado crear en la presente encarnación en función de sus requerimientos evolutivos. El Nodo Sur de la Luna-su posición en la carta natal por Casa y Signo- simboliza el tipo de identidad egocéntrica que el Alma ha creado en todas las vidas pasadas que conducen a esta vida. La posición del regente planetario del Nodo Sur, por Casa y Signo, ha operado en el pasado como facilitador de las necesarias experiencias que el Alma, a través de las estructuras egocéntricas simbolizadas por el Nodo Sur, ha creado para sí. Estos tres símbolos, Plutón, el Nodo Sur de la Luna, y el regente planetario del Nodo Sur de la Luna, constituyen la “trinidad” del pasado.

En la Astrología Evolutiva, sólo una vez analizado el eje evolutivo de la carta natal, es posible abordar y comprender cabalmente el significado de cualquier otro símbolo de la carta natal. Es el eje evolutivo el que determina qué parte del espectro total de significados arquetípicos posibles de cualquier símbolo de la carta natal está actualmente reflejado en forma específica.

La Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green – Esquema del Paradigma

El paradigma de la Astrología Evolutiva fue presentado inicialmente por Jeffrey Wolf Green a fines de los años 70. Se encuentra contenido en sus líneas principales en dos libros: Pluto, The Evolutionary Journey of the Soul, y Pluto II: The Soul’s Evolution Through Relationships. Existen además otros aspectos o aplicaciones más específicos o detallados que Jeffrey Wolf Green enseñó en su Curso, y que se enseñan actualmente en la Escuela de Astrología Evolutiva. La razón de que el paradigma no se encuentre totalmente recogido en los libros indicados se encuentra simplemente en que se trata de un paradigma muy vasto, cuyos desarrollos requerirían de muchos libros para ser tratados en detalle de forma completa.

Se trata de una astrología con una perspectiva espiritual. Como señala Yukteswar en la Ciencia Sagrada, “el niño nace en el día y la hora en que los rayos celestiales se encuentran en armonía matemática con su karma individual. Su horóscopo es u retrato desafiante, que revela su inalterable pasado y su probable resultado gfuturo”. Jeffrey Wolf Green explica que la Astrología Evolutiva constituye “un paradigma específico, que revela los desarrollos y el progreso evolutivo de un Alma (…) La dinámica causal en el Alma que determina su evolución es el Deseo. En consecuencia, la Astrología Evolutiva revela el tipo de deseos que cualquier Alma ha tenido en vidas pasadas, que han creado la totalidad de lo que esas vidas han sido. Todos llegamos a cualquier vida dada, así como a la vida que estamos ahora viviendo, como el resultado del compuesto de todos esos deseos previos. El pasado está siempre dando forma y condicionando la naturaleza de cualquier momento dado (un nuevo nacimiento), tanto como el futuro. El futuro en sí mismo es una función de los deseos en el Alma que reflejan su necesidad en curso, de evolucionar: de evolucionar más allá de donde ya ha estado. Así, es la tensión natural entre el pasado y el futuro lo que modela cualquier momento dado de nuestra(s) vida(s). Mediante el paradigma específico de la Astrología Evolutiva, el astrólogo es capaz de medir el proceso de esta dinámica evolutiva en cada vida”.

Los aspectos o partes del paradigma, los cuales se integran a la hora de interpretar una carta natal dada, son los siguientes:

1) El concepto de Evolución, y como se refleja en la carta natal

2) La Condición Evolutiva Natural

3) El sistema de las Fases y los Aspectos

4) El Eje Evolutivo de la carta natal

El concepto de Evolución. La evolución del Alma se produce a través de la dinámica del deseo. En el Alma existe una naturaleza dual de deseo. Por una parte, existe el deseo de separarse de todo lo demás y constituirse como algo totalmente distinto e independiente. Por otra parte, existe el deseo de retornar a la Fuente que es el origen del Alma. La interfase de ambos tipos de deseos determina la evolución. La evolución del Alma consiste en el proceso a través del cual el Alma experimenta la satisfacción relativa que se origina cuando consigue aquello que es objeto de sus deseos de separación. La satisfacción de los deseos es relativa, en el sentido de que es transitoria. Cada vez que el Alma persigue satisfacer un deseo (un nuevo o mejor trabajo, una nueva posesión, un nuevo amante) la satisfacción que se espera obtener parece muy importante o hasta definitiva. Sin embargo, cuando se satisface este deseo, el Alma experimenta un breve gozo y un breve descanso, y luego se reactiva otra vez la dinámica del deseo, persiguiendo alguna otra cosa que nuevamente se presenta como importante o definitiva. Por ello, la satisfacción que se experimenta al obtener aquello que es objeto de este tipo de deseos, es relativa, y transitoria. La evolución del Alma se produce mediante la progresiva eliminación de los deseos de separación. A lo largo de grandes extensiones de tiempo evolutivo, el Alma va eliminando y dejando atrás los deseos cuya satisfacción relativa ya ha experimentado, y progresivamente comienza a dominar la conciencia el único deseo que finalmente puede sostenerse: el deseo de retornar a la Fuente que es el origen del Alma.

La condición evolutiva natural. El Alma se encuentra en un proceso de evolución a lo largo de muchas vidas. Esta evolución del Alma, o la conciencia individualizada, es un proceso natural, y se produce mediante la progresiva expansión de la conciencia. Desde que la conciencia entra en la forma humana, el Alma individual comienza un proceso a través del cual se va conociendo a sí misma en forma creciente.

Inicialmente, en las primeras etapas de esta evolución, el Alma busca identificarse con las formas de ser de los demás seres humanos que se encentran en su entorno inmediato. Busca pertenecer y definirse a sí misma por los modos de ser, de pensar, los valores, creencias y formas de vida, de la gente que se encuentra en su entorno-el grupo o sociedad en que encarna. Esta condición evolutiva natural del Alma se denomina de Consenso, y astrológicamente está definida por el arquetipo de Saturno. Progresivamente el Alma llega a conocer y a comprender la forma de ser y el funcionamiento de la sociedad en que vive, motivada de forma predominante por el deseo de llegar a tener una buena posición o situación dentro de su sociedad. Este deseo es el que genera, en esta etapa de la evolución del Alma, las experiencias que determinan una progresiva expansión de la conciencia: desde el entorno más inmediato, a la comprensión general de cómo opera un sistema relativamente complejo como es una sociedad. Alrededor del 70% de las personas que componen cualquier sociedad se encuentra en la condición evolutiva natural de Consenso.

Cuando ha conseguido una relativa satisfacción del deseo de “tener una vida”, de que “le vaya bien” o de “tener una buena situación”, es decir, cuando consigue, en términos relativos, un cierto éxito, prestigio, autoridad, liderazgo o poder en términos sociales, el Alma se está preparando para entrar en una segunda etapa de su evolución, que se denomina condición evolutiva individuada. La condición evolutiva individuada está definida por el arquetipo de Urano. Ahora el Alma comienza a descondicionarse, a liberarse y a rebelarse frente a todo cuanto la ha definido anteriormente: todas las valoraciones, forma de ser y de pensar, las creencias, etc. que caracterizan a su sociedad y a su cultura. Esta liberación, este descondicionamiento y esta rebelión tienen por objeto que el Alma descubra progresivamente su naturaleza y su individualidad original y única, independiente de cualquier punto de vista externo de origen social o cultural. Se trata del proceso que Jung llamó “individuación”. Alrededor del 20% de todas las personas que componen cualquier sociedad se encuentran en esta condición evolutiva.

Una vez que el Alma ha conseguido “individuarse”, y ha llegado en consecuencia a encontrar su individualidad propia y su naturaleza única, comienza progresivamente a tener vislumbres de otros referentes que se encuentran más allá de cualquier punto de vista social o cultural. El Alma entra ahora en la que se llama Condición Evolutiva Espiritual, la cual está definida por el arquetipo de Neptuno. Tras haber logrado una individualidad plenamente formada en la etapa anterior, el Alma comienza ahora a sentirse muy pequeña, ya que sus referentes se encuentran, ya no en la sociedad o la cultura, sino en una dimensión cósmica, universal, o espiritual, es decir, en fuerzas de una naturaleza mucho mayor: lo absoluto, el Todo. Mediante esta expansión progresiva de la conciencia, cada una de las Almas va avanzando hasta llegar, a lo largo de muchas, muchas vidas, a unir su conciencia individual, con la Fuente de la Creación. Alrededor del 5% de las Almas que compone cualquier sociedad se encuentran en la condición evolutiva espiritual.

Cada una de estas tres etapas mencionadas tiene tres sub-etapas, claramente diferenciables. Además, existe en cualquier sociedad un grupo de alrededor del 5% de las personas, que se encuentran en lo que se ha llamado Almas recientemente evolucionadas, que está integrado por las conciencias que están recién entrando en la forma humana, y que por lo tanto, comienzan a familiarizarse con esta estructura de conciencia; y también por Almas que han experimentado estadios más avanzados de evolución dentro de la conciencia en la forma humana, pero que por motivos kármicos han sido de-evolucionadas.

La existencia de estos estadios evolutivos puede ser comprobada por cualquiera con tan sólo observar de forma desapegada la variedad de tipos de personas que componen su sociedad.

Este “esquema general” de la evolución de la conciencia al interior de la forma humana, que se encuentra descrito en forma detallada en el paradigma de la Astrología Evolutiva, tiene una razón de ser específica y es imprescindible dentro del paradigma. Esta razón se encuentra en que dos personas cualesquiera que hayan nacido más o menos en un mismo lugar, en la misma fecha y la misma hora, van a tener, naturalmente, una carta natal prácticamente idéntica. Sin embargo, este sólo hecho no significa que las dos personas sean iguales. Es posible que, con una misma carta natal, dos Almas distintas se encuentren en puntos distintos de su viaje evolutivo. El nivel de evolución de un Alma no se encuentra reflejado en la carta natal. Si consideramos, sin embargo, que la carta natal es el reflejo del viaje evolutivo del Alma, esto implica, por consiguiente, que los símbolos de la carta natal de una persona tienen un significado distinto que los de otra persona, aún cuando sean básicamente la misma carta natal. Los símbolos astrológicos son arquetipos, que tienen todo un espectro de significado. Para saber qué significan los símbolos de la carta natal en forma específica respecto a una persona, es necesario determinar, en forma previa, cuál es su condición o estado evolutivo natural. Una vez determinada la condición evolutiva natural de una persona, es posible interpretar la carta natal en su totalidad, y cada uno de los símbolos que contiene, de forma precisa y específica. Richard Nixon tenía Plutón en la Casa X. El presidente de Chile, Piñera, tiene Plutón en la Casa X. Pero Paramhansa Yogananda también tenía Plutón en la Casa X. Y sin duda, Yogananda es un Alma muchísimo más evolucionada que Nixon y Piñera. Sólo determinando la condición evolutiva natural es posible saber qué significan los símbolos de la carta natal. No es “una talla para todos los tamaños”

Un ejemplo puede servir para aclarar esta idea. Supongamos que Plutón se encuentra en la Casa VI, en Leo, y veamos, muy brevemente, de qué forma se va a manifestar este mismo símbolo en las cartas natales idénticas de distintas personas que se encuentren en distintos estados naturales evolutivos.

Al comienzo de la condición evolutiva de consenso, el Alma se encuentra definida por el deseo de pertenecer y de ser considerada parte de su sociedad de nacimiento. Debido a que su conciencia se encuentra poco desarrollada, en términos relativos, el deseo de pertenecer determina que estas Almas, que de hecho constituyen la base material de trabajo de todas las economías, van a aceptar sin cuestionamientos las reglas que imperan en esa sociedad. En esta condición evolutiva-comienzo de la Etapa de Consenso, Plutón en la Casa VI en Leo va a reflejar a un Alma (Plutón) cuya individualidad (Leo) se encuentra sometida a la dinámica del trabajo (Casa VI, la Casa natural de Virgo), sin que exista una capacidad crítica (Plutón en la Casa VI) respecto a esta forma de sometimiento a cualquier condición que se le imponga, incluso aquellas que impliquen una condición de humillación, explotación o degradación de su individualidad (Plutón en la Casa VI en Leo).

En la tercera sub-etapa de la Condición Evolutiva de Consenso, el Alma ha llegado, en forma progresiva, a conocer y comprender la forma en que funciona “el sistema”, la sociedad y la cultura, desde el punto de vista del consenso mayoritario que define a estas sociedades. Por lo tanto, debido a esta expansión relativa de la conciencia, tiene la capacidad para conseguir que “le vaya bien” en los términos de ese consenso. Para un individuo en esta condición evolutiva natural, Plutón en la Casa VI, en Virgo, va a reflejar el resultado de los esfuerzos acumulados de auto-actualización (Plutón en Leo) a través de la dinámica del trabajo (Plutón en la Casa VI), en la cual el Alma ha conseguido discriminar, en los términos de los valores que definen a su sociedad, las vías adecuadas para su propia auto-actualización. De este modo, ha conseguido, como fruto de sus esfuerzos, obtener posiciones de relativo poder, reconocimiento, o prestigio (Plutón en Leo). El Alma tendrá un fuerte sentimiento de su valor y del poder de su esfuerzo personal, y sin embargo, se sentirá esencialmente frustrada por cuanto sentirá que el relativo reconocimiento y aclamación que recibe no son proporcionales a su verdadero valor (Plutón en la Casa VI en Leo), lo cual, en esta condición evolutiva, se va a traducir en una intensificación de sus esfuerzos, a través de su trabajo, hasta el punto de mantenerse crónicamente ocupada, volcando su sentimiento de importancia personal (Plutón en Leo) a través de una lista interminable de cosas por hacer, en la cual su propia individualidad (Plutón en Leo) queda situada en el último lugar de la lista (Plutón en la Casa VI). Al término de esta sub-etapa, estos mismos símbolos indican que se está preparando una crisis, o una serie de crisis (Plutón en la Casa VI), que se originan fundamentalmente en que la orientación hacia la dinámica del trabajo se basa en las definiciones, valores, formas de pensar, etc., del consenso, las cuales han mantenido el sentimiento de la verdadera individualidad de la persona en el último lugar. En este punto, la persona comienza a sentir que el tipo de aclamación a sus esfuerzos y logros no sólo es menor de lo que esperaba (Plutón en Leo), sino que ni siquiera es suficiente para alimentar su sentido de propósito y su deseo de continuar actualizándose a sí misma a través de la dinámica del trabajo. En este punto, el Alma comienza a sentirse vacía, y a sentir que su vida está dejando de tener sentido y significado (Plutón en la Casa VI), dando paso a un profundo análisis (Plutón en la Casa VI) sobre cuáles son las razones para sentirse de esto modo, que dará lugar, posteriormente, a un cuestionamiento sobre cuales han sido los motivos por los que ha dejado de lado su verdadera individualidad, de la que está teniendo vislumbres.

En la segunda sub-etapa de la condición evolutiva individuada, estos símbolos van a reflejar a un Alma que, sintiendo que no pude integrarse socialmente por el temor a perder su verdadera individualidad, vuelva su sentido de propósito a criticar “el sistema”, y a motivar a otros a adoptar esta aproximación crítica, sintiéndose o bien victimizado por la sociedad (Plutón en la Casa VI), o deseando mejorarlo, cambiarlo, o destruirlo, incluso al precio de destruirse a sí mismo en el camino.

En una condición evolutiva espiritual, estos símbolos van a reflejar los deseos del Alma de purgar (Plutón en la Casa VI) todas las ilusiones egocéntricas de grandeza (Plutón en Leo) que han pre-exisitido, a fin de reconocer su verdadera pequeñez frente a las fuerzas inmensamente mayores que el Alma desea conocer y con las que quiere alinearse en esta etapa evolutiva. También reflejará la auto-actualización a través del karma-yoga, el trabajo que está destinada a realizar como expresión de una voluntad superior para contribuir a las verdaderas necesidades de los demás, y de la sociedad.

Así, en los distintos estadios evolutivos naturales el mismo símbolo (Plutón en la Casa VI en Leo) va a manifestar diferentes niveles del arquetipo que se encuentran contenidos dentro del espectro total del arquetipo: no un solo significado general para todas las personas. En el ejemplo, los temas generales, como los deseos de auto-actualización creativa, el fuerte sentido de propósito personal, la necesidad de reconocimiento y aclamación (Plutón en Leo) y la necesidad de discriminación, la dinámica del trabajo, las crisis (Plutón en la Casa VI), se manifestarán dentro del símbolo específico, pero de manera distinta. Asimismo, generarán una psicología distinta, y revelan razones kármicas/evolutivas-una historia del Alma-que es distinta.

La condición evolutiva natural no aparece en la carta. Se determina generalmente en base a las preguntas de la persona. Si una persona pregunta “qué tengo que hacer para ganar más dinero”, y se determina en la conversación previa que esta es una orientación primaria de la persona, entonces uno podrá concluir que esta Alma está en la condición evolutiva de consenso. Si la persona pregunta “qué tengo que hacer para lograr encontrar mi verdadera identidad, y poder desarrollarme de una manera que sea reflejo de quién soy yo realmente”, uno podrá concluir  que esta Alma está en una condición o estado evolutivo individuado. Si la persona pregunta “cuándo podré encontrar a Dios”, o “cuándo lograré la iluminación”, entonces se trata de un Alma que está en una condición evolutiva natural espiritual. Sólo determinando la condición evolutiva natural es posible saber qué significan los símbolos de la carta natal. No es “una talla para todos los tamaños”.

Quienes quieren saber más sobre la condición evolutiva natural, y sus etapas y sub-etapas, pueden ver un artículo de JWG, que se llama “La esencia de la Astrología Evolutiva”, y que en una parte trata sobre esto. Está en esta dirección:

http://schoolofevolutionaryastrology.com/school/espanol/la-esencia-de-la-astrologia-evolutiva

Acuario se correlaciona con la necesidad y el deseo de liberarse y des-condicionarse. Liberarse y des-condicionarse de qué? De todo cuanto ha condicionado al Alma en el pasado: todo aquello con lo que Alma se ha identificado y que no pertenecía verdadera o inherentemente al Alma. Esto incluye el impacto de los valores, creencias, ideas, opiniones, estilos de vida, etc., de la familia, los amigos, y la sociedad en general. Corresponde con el concepto Jungeano de “individuación”. El ciclo de evolución representado por el Zodiaco se completa en Piscis. Justo antes de Piscis, tenemos a Acuario, el 11° de 12 arquetipos. Así, en Acuario, el ciclo se está aproximando a su culminación. Muchas cosas han ocurrido antes de llegar a este punto en el ciclo. A lo largo del proceso iniciado en Aries (el deseo de separación que da lugar al nuevo ciclo), y que ahora se prepara para culminar, el Alma, o cualesquiera dinámicas del Alma, han debido actualizarse necesariamente en una gran variedad de formas. Esta variedad de formas han involucrado la socialización del propósito evolutivo original.

Así, el Alma, o las dinámicas específicas del Alma que ahora se expresan a través del arquetipo de Acuario, se han abierto a los puntos de vista de muchas otras personas a través de relaciones de todo tipo, y al punto de vista de la sociedad en general: sus valores, creencias, ideas, formas de ser, etc. Este proceso ha sido necesario, en términos evolutivos, debido a que a lo largo de este proceso ha tenido lugar, potencialmente, una expansión de la conciencia. Así, el Alma ha tenido la posibilidad de expandir su conciencia sobre sí misma: sobre la naturaleza de sus deseos. Al mismo tiempo, este proceso ha determinado que el Alma tomara demasiado del afuera, que “comprara” mucho, por así decirlo, y ahora requiere liberarse de todo esto, a fin de recuperar su naturaleza original-su naturaleza tal como existía en el comienzo, en el origen. Como dice el I-Ching, “la verdadera naturaleza del hombre es originalmente buena, pero se enturbia por el contacto con las cosas mundanas”. Se trata de alcanzar, en último término, lo que los budistas llaman la “mente diamantina”-un largo proceso, sin duda.

Por qué este proceso tiene lugar, en Acuario, a través de un arquetipo yang, de aire, que aún sigue implicando la socialización? En primer lugar, porque gran parte de esta necesaria liberación es, la mayoría de las veces, una liberación respecto al consenso de la sociedad y la cultura (Capricornio). Así, se trata de un proceso de devenir minoritario dentro del todo social. Esto tiene lugar, o es facilitado, por la dinámica de llegar a formar parte e integrar grupos más reducidos, que existen en la sociedad, formados por individuos que son conscientes o se están volviendo conscientes de que son diferentes respecto a las definiciones del consenso. Este grupo menor proveerá apoyo mutuo para las nuevas asociaciones de identidad que están emergiendo en la conciencia. Así, el Alma deseará pertenecer y definirse por su relación con este grupo menor. Luego, en virtud de este arquetipo, en algún punto el proceso en curso de comparación y contraste inducirá en el Alma la concienciación de que también es diferente respecto a este grupo, y en consecuencia, deseará pertenecer a un grupo aún menor, en virtud de asociaciones de identidad más específicas. Una y otra vez, formando parte de grupos menores, y deseando luego liberarse de estas asociaciones de identidad, el Alma está en el proceso de devenir una minoría, lo cual la llevará, progresivamente, al punto en el cual el Ama deviene un “grupo de a uno”.

A la vez, esta dinámica, operando en el contexto del grupo social, servirá para que la sociedad en general evolucione, porque esta forma de operación del arquetipo está creando un movimiento de individuos de un lugar a otro al interior de la sociedad, y está creando una proliferación de pensamientos y signos dentro del contexto social. Cuando se están individuando, las personas dejan de ir a los lugares a que iban antes, dejan de comportarse de las formas habituales, cambian su forma de vestirse, comienzan a usar nuevas palabras. Hacen nuevos amigos, etc. Todo esto es observable para el resto de la gente, e induce sus propios procesos de pensamiento. “cuando una parte o un componente de un sistema cambia, todo el sistema cambia”.

En segundo lugar, es un arquetipo de aire porque constituye el grado máximo de objetividad. Opera como si la liberación respecto a algunos puntos de vista externos tuviera lugar mediante la exposición a todos los posibles puntos de vista externos con los cuales el Alma se encuentra conectada. La liberación es inducida por la objetividad, y la objetividad es inducida por el desapego. Esta exposición a todos los puntos de vista posibles ocurre en forma progresiva. El procesamiento de toda esta “información” requiere de un sistema bastante complejo. Acuario se correlaciona con la evolución del cerebro y la formación de la corteza cerebral. También se correlaciona con la formación de las redes neuronales, y con las sinapsis neuronales. Cada vez que tenemos un insight, y decimos “ahá!”, se está formando una conexión entre neuronas. Es la energía de Acuario y Urano operando en el cerebro.

Una tercera razón por la cual este proceso tiene lugar a través de un arquetipo de aire se encuentra en que la “naturaleza original” que se está liberando, es la “idea” del Alma que el Creador tenía en mente al proyectar la Creación. Acuario se correlaciona con la Mente Universal.

El arquetipo de Acuario se está aproximando al término del proceso evolutivo simbolizado por el Zodiaco. No es la conclusión en sí misma, la cual está representada por Piscis. En Piscis, el Alma retorna a la Fuente, o la dinámica o función específica de la conciencia que se encuentra determinada por el arquetipo de Piscis culmina un ciclo de desarrollo evolutivo y es experimentada por la conciencia como conectada a lo universal, cósmico, o absoluto, por lo menos en potencia.  La conciencia, o la función o dinámica planetaria específica se experimentan en su conexión con lo Desconocido, la Fuente. Acuario, ubicado entre el máximo de condicionamiento o el máximo de determinación (Capricornio) y el máximo de indeterminación para la conciencia, o el máximo de no-condicionamiento (Piscis), no representa lo Desconocido en Sí mismo. Como el título del libro de Jeffrey Wolf Green sobre Urano deja en claro, en Acuario se trata de la “libertad respecto a lo conocido” (Freedom From The Known). Así, es una liberación respecto a todo cuanto el Alma ha conocido, y que es externo al Alma.

Devenir una minoría implica una fragmentación (Acuario) de la sociedad, la cual, desde el punto de vista del consenso, es monolítica. Nosotros sabemos cómo y hasta qué punto el consenso de la sociedad se resiste a la evolución, y a la individuación. La represión social y la represión psicológica, son uno y el mismo arquetipo: Capricornio. La representación que el consenso tiene de la sociedad es un reflejo, y a la vez una causa, del estrechamiento de la conciencia (Capricornio) promovida y re-producida por el consenso mayoritario de la sociedad. Aún cuando Freud no lo vio exactamente de este modo, este estrechamiento de la conciencia, debido a la represión, crea el “consciente” Freudiano-la parte de la conciencia individual que es aceptable para el consenso de la sociedad. Todo el resto-la mayor parte-es empujada hacia debajo de la conciencia consciente, exactamente de la misma forma en que muchas cosas que están teniendo lugar al interior de la sociedad, que afectan a grupos enteros de personas (Acuario), simplemente no aparecerán en los medios, o aparecerán de formas distorsionadas, cada vez que no se encuadren en la representación que el consenso quiere mantener de la sociedad. Así, Acuario, se correlaciona con el inconsciente individual o individuado, y al mismo tiempo, con las minorías y los grupos que no se identifican a sí mismos con el consenso.

En realidad, son estos grupos, y las ideas que ellos promueven e intercambian, las que inducen la evolución de la sociedad. Son estas dinámicas Acuarianas las que mantienen a la sociedad viva y evolucionando. El tejido social (Acuario) se crea a través de la socialización y la amistad (Acuario). Sin estas dinámicas, la sociedad estaría congelada y estática (Capricornio). Sin embargo, el consenso social teme al cambio, y reprime y controla la vida social.

Así, la resistencia a la evolución deviene el factor causal de la creación de traumas. Acuario se correlaciona con los traumas, los cuales se almacenan, debido a la represión, en el inconsciente individuado. Almacenada en el subconsciente, la energía de los traumas tiene a capacidad, en algunos casos, para producir una fragmentación (Acuario) de la personalidad. Por qué?   Porque la intensidad de los traumas almacenados en el Alma puede producir un quiebre de la estructura del espacio-tiempo (Capricornio). El trauma no resuelto del pasado sigue ocurriendo “en el presente”. Así, la conciencia consciente puede dividirse entre distintos espacio-tiempos que están ocurriendo “al mismo tiempo”. Acuario se correlaciona con los traumas individuales y colectivos.

Existen distintas respuestas al propósito evolutivo representado por Acuario, que van desde una “extrema” cooperación con el impulso de liberación, hasta una total resistencia a este impulso. Si recordamos que Acuario en la astrología clásica estaba regido por Saturno, es fácil entender que una de las respuestas al arquetipo de Acuario, es generar una orientación aún más conservadora dentro del consenso, que se expresa en el intento de recuperar formas del pasado, totalmente obsoletas, y en base a ellas constituir una minoría-una minoría conservadora-dentro de las fuerzas conservadoras del consenso social.

Una nota sobre Saturno

Saturno, Capricornio, y la Casa X, se correlacionan, en la Astrología Evolutiva de Jeffrey Wolf Green, con la estructura en general, con la forma de la conciencia, con la realidad y la limitación espacio-temporal, con la forma de la conciencia humana dentro de la realidad espacio-temporal. La conciencia en sí misma-Neptuno, Piscis-carece de forma. La conciencia adopta la forma de la estructura que la contiene: Capricornio, Saturno. Capricornio, Saturno se correlacionan, para los seres humanos en la realidad espacio temporal que existe en el planeta Tierra, con la forma humana. Se correlaciona luego con lo que se considera como la “realidad” para la mayoría de los seres humanos sobre el planeta, o para los seres humanos que componen la mayoría de cualquier sociedad. Si todos en la sociedad se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa, eso es lo que se considera “real”. Saturno se correlaciona, en consecuencia, con aquello que estos seres humanos, que definen el consenso de cualquier sociedad, consideran “real”, en contraste con lo que no consideran real. Se correlaciona luego con la necesidad de los seres humanos que componen cualquier sociedad, de contar con estructuras o parámetros establecidos, o normas, leyes, costumbres, prohibiciones, tabúes, que determinan lo que es aceptable, válido y correcto dentro de esta sociedad. Se correlaciona luego  con la dinámica del juicio como función natural de la conciencia, y con la naturaleza de la autoridad, incluyendo la autoridad social, y familiar. Se correlaciona con la naturaleza del condicionamiento familiar y social, por el cual se reprime la vida natural de las emociones, y se intenta, con mucho “éxito” en la mayoría de los casos, conformar al individuo a la forma de ser y a las creencias, ideologías, normas, constumbres, etc., que definen a la sociedad de nacimiento. Saturno se correlaciona también con la responsabilidad, la ley natural de aceptar la responsabilidad por las propias acciones, y con la culpabilidad, ya sea la culpabilidad “natural” (originada en la transgresión de leyes naturales, por ejemplo, dejar a un hijo jugar en la carretera por donde pasan autos, lo cual es naturalmente incorrecto o malo), y la culpabilidad “adquirida”, que se origina en la transgresión de leyes meramente humanas, y que sin embargo, debido a la presión para conformarse a las creencias, valores y formas de ser de la mayoría de la sociedad, expresada mediante “juicios”, generan también este tipo de sentimientos de culpabilidad. Capricornio, en relación con Cáncer, se correlacionan con la dinámica de la sexuación, y la asignación de roles de género. Capricornio se correlaciona con el patriarcado, el cual se inició durante la Sub-Era de Capricornio de la Era de Cáncer, 8.500 años atrás.

Cuando Saturno, al igual que cualquier otro planeta, se encuentra retrogrado en la carta natal, este símbolo se correlaciona con la necesidad evolutiva (o kármica) de crear una respuesta altamente individualizada a las dinámicas arquetípicas reflejadas en el planeta que está retrógrado. La retrogradación es un arquetipo Uraniano, lo que significa que la conciencia necesita “rebelarse” respecto a las expectativas del consenso de la sociedad sobre la forma “correcta” de actualizar las dinámicas inherentes al planeta que está retrógrado, y crear una respuesta propia del individuo, adecuada a su naturaleza y a sus necesidades evolutivas específicas. Debido a esta necesaria individualización de la función de la conciencia reflejada en el planeta retrógrado, debe producirse una interiorización que permita encontrar la forma individual de expresar la función planetaria. Tratándose de un arquetipo Uraniano, el planeta retrógrado está en un proceso acelerado de evolución. Por determinadas razones, que son específicas para cada persona, la función del planeta retrógrado requiere evolucionar aceleradamente. A la vez, constituye una función de la conciencia que permitirá en general acelerar el proceso evolutivo de la persona. Hay que tener presente que, tratándose de un arquetipo Uraniano, que requiere una respuesta altamente individual, la cual no va conformarse con las expectativas del consenso, la mayoría de las veces esta respuesta será percibida por el consenso de la sociedad como inadecuada o incorrecta.

Con Saturno retrógrado, hay muchas posibilidades y temas, comprendidos en estas descripciones generales, cuya manifestación dependerá:

* de la posición por Casa y signo de Saturno, aspectos de Saturno, etc.

* de la posición por Casa del signo de Capricornio, planetas en Capricornio, etc., del signo que está en la cúspide la Casa X, los planetas en la Casa X, etc.

* de la configuración general de la carta natal, y específicamente del eje evolutivo de la carta natal (Plutón por Casa y Signo, el Nodo Sur de la Luna por Casa y Signo, la posición del regente del Nodo Sur, por Casa y Signo, el Nodo Norte y su regente, por Casa y Signo, los aspectos entre estos puntos, etc.), y

* de la condición evolutiva natural de la persona.

En todos los casos, estará presente la necesidad de dar una respuesta individual a la necesidad de estructura, y al sentido de lo que se considera “real” e “irreal”. En todos los casos, será necesaria liberación “Uraniana” respecto a las dinámicas de juicios, muchas veces a través de examinar y encontrar las bases en las cuales se fundamentan los juicios. Muchas veces esta liberación implica liberarse de los juicios que la persona ha tomado sobre sí en esta vida y en vidas pasadas, que han creado un profundo sentimiento de inadecuación, ridículo, y/o culpabilidad. En todos los casos, será necesario que la persona encuentre interiormente un sentido de autoridad muy individualizado, independientemente de su validación por el entorno familiar y social de nacimiento.  En todos los casos, será necesaria una internalización de la conciencia para determinar en forma individual cuales normas y autoridades externas que se consideran válidas, y cuáles no.

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